Wanda Jackson: Una novia de Elvis
Martes 3 de julio 2012, Bilbao, Guggenheim, 22 h, 25 €.
El martes, a las 10, la afable y cercana Wanda Jackson, de Oklahoma, la reina del rockabilly en los dorados años 50, participó en el ciclo ‘Women’s Nights’ que celebra los 15 años del museo Guggenheim. Era su segunda actuación en Bilbao. La primera, hace 16 años, en el Aula de Cultura de Zabalburu, fue una velada algo gris por el entorno, ejecutada ante poco público, y cursó nostálgica y tendente al country, con el acompañamiento de Los Solitarios madrileños.
No obstante, la pinta cambió en su segunda visita: estábamos en el glamuroso y elevado atrio del Guggenheim, la publicidad fue mayor (aunque desertó la tropa de rockers norteños, quizá por ser entre semana) y la benemérita dama brilla más tras ser recuperada para el mercado gracias al disco que le editó Jack White, ‘The Party Ain’t Over’ (2011), lo cual se notó en la concurrencia: muchas mujeres, edad media no tan madura como se esperaba y bastantes roqueros entre los que colegí a miembros de grupos regionales como Muturbeltz, Jukebox Racket (la banda de acompañamiento de Wanda Jackson el domingo 8 en las Canarias), Fakeband, The Cherry Boppers, Audience, Gacela Thompson, Los Rotos, Los Runaway Lovers, Los Tuper y también me pareció ver al cantante de The Hustlers.
La hoy venerable abuelita Wanda Jackson (74 años tiene y aparenta 10 más empero la peluca negra) cumplió su papel y cultivó su propia leyenda contando que fue durante dos años novia de Elvis Presley (y que llevaba su anillo colgado en el cuello), reivindicando a Amy Winehouse (versionó ‘You Know Ain’t No Good’) y revelando su conversión a Cristo en 1971 (cuando cantó ‘I Saw The Light / Vi la luz’, de Hank Williams y con aire gospel). Señalaba a menudo con la mano al respetable y éste se entregó tanto que la oficiante comentó que nos llevaría con ella toda la gira, que estuviéramos preparados a las 9 de la mañana con las maletas hechas.
En formato quinteto (le escoltaba el timorato cuarteto galo Ghost Highway, con más estética retro que prestancia sónica), su show de 19 piezas (intro instro incluida) en 70 minutos coló versiones de rock and roll (Jerry Lee Lewis –‘Whole Lotta Shakin’ Going On’, Little Richard –‘Rip It Up’ countryficado-, Eddie Cochran –Nervous Breakdown’- o al menos cinco de Elvis: ‘Hard Headed Woman’, ‘Good Rockin Tonight’, ‘Heartbreak Hotel’ con flojo punteo del guitarrista, ‘Like A Baby’ y ‘Let’s Have A Party’) y éxitos propios (el híbrido ‘I Gotta Know’ –abajo un YouTube-, su número 1 en Japón en 1959 ‘Fujiyama Mama’ -al final se le coló un gallito a Wanda-, o su versión del presleyano ‘Let’s Have A Party’ con el que ella alcanzó el número 1 en Inglaterra en 1960).
La abuelita de ojos verdes y fuerzas medidas (dijo tener la garganta tocada y la calentó con vino, se equivocó en el ‘Shakin’ All Over’ pero no resultó patético, paró otra canción porque la banda la empezó en otro tono indebido y les remarcó que era en si bemol) solo se sentó una vez en el taburete, en numerosos momentos estuvo muy por encima de la backing band, reveló clase retenida y se fajó mejor en el campo country: crepuscular en su viejo hit ‘Funnel Of Love’, con gritos yodeler/tiroleses en ‘I Betcha My Heart I Love You’, o en el bonito a pesar del miedo en los ojos de la banda ‘Right Or Wrong’. Ah, acabó el bolo y su marido cano nos dijo: «Cuidado al volver a casa y que Dios os bendiga».
ÓSCAR CUBILLO
La clásica Wanda haciendo ‘Rock Your Baby’, la segunda que cantó en el Guggenheim.
Mezclando rock and rolly country ‘I Gotta Know’.





Departiendo días después con un músico de los muchos que vio en el Guggenheim a Wanda, éste nos comentó que Wanda no se equivocó en ‘Shakin´ All Over’, si no que la banda francesa entró totalmente cruzada repetidamente por culpa del batería y que bastante hizo ella aguantando semejante situación. Aclarado queda.