Los Secretos: Llenazo (+ entrevista)

Álvaro Urquijo en el centro de la escena esa tarde en el Arriaga (foto: Enrique Moreno Esquivel / Teatro Arriaga).

Álvaro Urquijo en el centro de la escena esa tarde en el Arriaga (foto: Enrique Moreno Esquivel / Teatro Arriaga).

Aprovechando la buena racha que viven Los Secretos con su nuevo disco, ‘Algo prestado’ (Warner, 15), de versiones del cancionero americano y número 13 oficial en su carrera, aprovechamos para recuperar una presentación en vivo y dos entrevistas de su anterior disco oficial, ‘En este mundo raro’ (Warner, 11).

 

Martes 22 de noviembre de 2011, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas hasta 35 €.

Dos conciertos de abono llenaron la tarde del martes en Bilbao a la misma hora: el jazzman yanqui Pat Metheny en la Sala BBK a 45 euros (nos cuenta Pato: «dos horas, sonido perfecto, palmeras en el escenario, guitarreos progresivos con sonido a violín, algo de flamenco, experimentación con guitarra de dos mástiles y 42 cuerdas cruzadas y bis con percusión movida a impulsos eléctricos») y los madrileños Los Secretos en el Arriaga a 35 euros la entrada más cara (se quedaron sin vender 6 tickets de butacas con poca visibilidad, de las de detrás de las columnas) y que en dos horas y cuarto, sobre un escenario a modo de salón con lámparas y cuadros, ejecutaron 28 temas convencionales («sin dirección la veleta de mi corazón», cantaron en ‘Sin aire’) perseguidores de lo bonito y melancólico.

En formato sexteto, el soso en los chistes Álvaro Urquijo concentró los focos, fue el catalizador del peloteo mutuo («¡eres un crack!», le chillaron), hizo tres referencias a la edad (la pérdida de memoria, el paso de los años y la senilidad) y otras tres a su hermano Enrique (difunto hace doce años), y reivindicó que aunque los ejecutivos de las discográficas menospreciaran en su momento sus canciones, al menos dos se impusieron con el tiempo (‘No me imagino’ y ‘Pero a tu lado’). Además de las lámparas, la escena estaba llena de guitarras, casi todas de Ramón Arroyo: de uno y dos mástiles, de seis y doce cuerdas, Fender, Gibson, Rickenbacker, grandes y diminutas, slides para tocar sobre las rodillas, y acústicas y eléctricas, claro.

Con semejante panoplia, Los Secretos cursaron en tres tramos y colaron varias piezas átonas y cansinas, mal cantadas por Álvaro. La primera parte, de una hora y trece temas, la protagonizaron su nuevo disco, ‘En este mundo raro’, con country y rock americano melódico entre Tom Petty y Bruce Springsteen (flojera vocal en el marasmo a lo Alison Krauss ‘Trenes perdidos’), y añejos éxitos recreados con aires fronterizos (‘La calle del olvido’ o la mejor de la velada: ‘Quiero beber hasta perder el control’). En la segunda parte, de media hora y siete piezas, les acompañó una nutrida sección de cuerda (Orquesta Sebastián de Iradier, de Vitoria), que aportó poco, a la postre fue casi innecesaria (‘Ojos de gata’, mal cantada), a veces resultó chocante (con las palmas en la mentada ‘Pero a tu lado’) y otras veces varió los originales (la etérea ‘Hoy no quiero’). Y la tercera parte ocupó los tres últimos cuartos de hora, con los dos bises, cuando Los Secretos sonaron ochenteros, sofisticados y urbanos. Fueron ocho temas con jaleo del público y buenos momentos, caso de ‘Déjame’, cantada por el gentío, o ‘Gracias por elegirme’, el último, un rock con toda la peña en pie entre las butacas del Arriaga.

OSCAR CUBILLO

Álvaro Urquijo tocando una guitarra de dos mástiles en Bilbao (foto: Enrique Moreno Esquivel / Teatro Arriaga).

Álvaro Urquijo tocando una guitarra de dos mástiles en Bilbao (foto: Enrique Moreno Esquivel / Teatro Arriaga).

 +++ ENTREVISTA +++

(entrevista realizada por teléfono para El Correo y publicada en noviembre de 2011)

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«Ya tocaba hacer disco nuevo»

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Tras superar una molesta lesión en la mano,

Álvaro Urquijo pone en la calle el disco 12 en más de 30 años de carrera de Los Secretos

 

Dejando cada vez más atrás la memoria de su malogrado líder Enrique Urquijo, Los Secretos entregan ‘En este mundo raro’ (Warner, 11), un nuevo álbum americanófilo y sentimental que hará las delicias de sus fans. Como lo estrenan en un noble teatro bilbaíno, llamamos a su líder, Álvaro Urquijo, quien nos habla desde Madrid. Acaba de salir de una hamburguesería con su hija y su mujer.

Primero, ¿qué tal tu mano?

Estuve un año y varios meses de alma en pena. Me han operado cuatro veces: tres operaciones y una cuarta intervención para quitarme clavos y chismes que tenía dentro y que la cuento como tal porque me hicieron polvo. Ha sido muy mala suerte la mía. La última operación, la buena, me ha dejado estupendamente. Prácticamente equiparable a una persona que no se hubiera caído. Solo tengo una mínima minusvalía en un giro, como para coger una bandeja, pero eso no impide tocar.

¿Y desde cuándo estás estupendo?

Me operaron en septiembre de 2010, cuando terminamos la gira y yo tenía la mano torcidísima. En las navidades de 2010 seguía escayolado y creo que en febrero de 2011 empecé con los primeros acordes después de la operación. El disco nuevo lo hemos compuesto entre todo el grupo y mi parte la preparé entre marzo y junio.

Sería una mala época la tuya.

No lo pasé bien porque me dolía la mano. Tuve que cumplir ciertos contratos porque hay veces que suspender un concierto es más complicado que darlo con dolor, ¿sabes? Al final, es como el chiste: alguien se encuentra una lámpara maravillosa, pide no ponerse enfermo nunca y le hacen autónomo. Pues es lo que nos pasa a los músicos, que aunque enfermes de ti dependen familias enteras. Familias de compañeros, de técnicos, de managers…

¿Y cómo sucedió el accidente?

Yo me caí en mi casa, llevando a mi hija al colegio. Nada especial. No fue por una cabriola en un concierto. Nada de glamour.

En este mundo raro (Warner, 11)  Cinco años después de ‘Una y mil veces’ sale el disco oficial número 12 del combo madrileño, sin contar directos ni recopilatorios ni el EP inaugural. Se trata de un álbum elaborado, pleno de guitarras americanas. Es rock suave y melódico, con muchos medios tiempos planeadores a lo Tom Petty y alguna balada descarnada reminiscente de Enrique Urquijo (‘Trenes perdidos’).

En este mundo raro (Warner, 11)
Cinco años después de ‘Una y mil veces’ sale el disco oficial número 12 del combo madrileño, sin contar directos ni recopilatorios ni el EP inaugural. Se trata de un álbum elaborado, pleno de guitarras americanas. Es rock suave y melódico, con muchos medios tiempos planeadores a lo Tom Petty y alguna balada descarnada reminiscente de Enrique Urquijo (‘Trenes perdidos’).

¿Cuánto tardasteis en componer el nuevo disco?

Estaba previsto sacarlo antes de mi percance. Teníamos la sensación de que debíamos hacer disco nuevo porque ya tocaba. Era una cuestión de la lógica evolución de un grupo como Los Secretos. Lo que ocurre es que yo me accidenté y se me tragó todo un año. Y el anterior, 2008, el celebrar los 30 años del grupo con un gran concierto en la plaza de toros de Las Ventas convirtió el final de una gira en el principio de otra y todo se fue retrasando.

¿Por qué el título del álbum?

‘En este mundo raro’ es un resumen de lo que hemos sentido en casa. Tengo una niña de nueve años que hace un montón de preguntas. Es supercuriosa, excesivamente diría yo. Te pregunta y no sabes qué contestar. Sobre todo a raíz de su primera comunión preguntaba que si existe Dios, donde está.

Esa canción explica que este mundo es muy raro y a veces se complica.

La palabra raro tiene un doble significado según el diccionario de la RAE. Raro es lo que se sale de lo normal, sea peyorativo o no. Por ejemplo, un unicornio es raro, singular, no peyorativo. Los ingleses usan la palabra ‘rare’ para algo único, como un licor muy valioso o un anillo antiguo.

¿Cómo será el concierto del Arriaga?

Pues mira, será especial porque mi familia es de Bilbao y además el Arriaga nos ha pedido algo diferente. Habrá una pequeña parte del show con orquesta, al menos doce músicos de cuerda tocando las canciones más intimistas y personales. El resto del show será en sexteto eléctrico-acústico, con las canciones del disco reforzadas por la presencia de Ricardo Marín, un músico que ha tocado con los mejores y además es un gran cantante. Hace coros y aporta guitarra de base, lo cual me da mucha libertad para cantar y tocar mis Rickenbacker de doce cuerdas.

OSCAR CUBILLO

Imagen promocional de Los Secretos en 2011, con Urquijo a la izquierda y el guitarrista Arroyo en el centro.

Imagen promocional de Los Secretos en 2011, con Urquijo a la izquierda y el guitarrista Arroyo en el centro.

 

+++ ENTREVISTA +++

(entrevista realizada por email para el Diario Vasco y publicada en octubre de 2012)

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«El paso del tiempo es importante en nuestra carrera»

Los Secretos divulgan su último álbum, ‘En este mundo raro’ (Warner, 11), uno de los mejores de su carrera, pleno de rock americano suavito. Les vimos cuando recalaron en el Arriaga de Bilbao, y ahí el líder Álvaro Urquijo en las presentaciones se refirió en tres ocasiones al paso del tiempo. Le preguntamos por qué y medita: «Tal vez fue porque el tiempo es importante en nuestra carrera. Si no lleváramos tantos años no tocaríamos igual y me consta que nuestras canciones representan muchos años, 32, de composiciones y a veces conviene contar algo de esas canciones y ubicarlas en un tiempo determinado. El público forma parte de la historia de esas canciones y para ellos o ellas también significan recuerdos especiales. Tal vez lo hiciera entonces para diferenciar entre canciones muy antiguas y las más recientes».

En esta gira Ramón Arroyo utiliza un montón de guitarras e informa Urquijo: «Son las que llevamos cuando queremos tocar cada canción con el instrumento adecuado. No suena igual una Gretsch de doce cuerdas que una Rickenbacker. Son matices. No sabemos si alguien nota la diferencia. Nosotros sí». También notan matices en el cariño que les expresa el público de San Sebastián. «Es recíproco. No es ningún secreto que una parte grande de nuestros conciertos son en el Norte, y en el País Vasco muchos de ellos. El público es lo más importante de un show. Y un público como el de San Sebastián, de lo mejor».

Le pedimos que sea breve para hablarnos de cómo Los Secretos notan la crisis pero… «Me propuse no pronunciar la palabra crisis nunca. Es como si un enfermo en vez de curarse estuviera todo el día repitiendo lo mal que se siente, sin ir al médico…». Y Álvaro prosigue enojado y retórico: «¿Que cómo la notamos? ¿Debido a la inexistencia de un tejido cultural no comercial? ¿Por la caída de las ventas de discos? ¿Por la persecución mediática a los autores? ¿Por la falta de regulación de la piratería en Internet durante años? ¿Por pasar de 22.000 personas en las Ventas en 2008 en un solo concierto a 2000 en la Riviera en Madrid este 2012? Pero lo peor son los amigos y compañeros músicos que no tienen trabajo, como muchísimas familias españolas. Aparte las recientes subidas de impuestos, que nos van a rematar».

OSCAR CUBILLO

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  1. […] conciertos que hemos visto a Los Secretos, superior a sus visitas al Arriaga en noviembre de 2011 (así la contábamos y añadíamos un par de entrevistas) y al Campos en abril de 2014 (esta). Mejoró la impresión […]



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