Fleet Foxes: Con ecos

El líder de Fleet Foxes, el más distante y altivo que tímido y huidizo Robin Pecknold (foto: Dena Flows).

El líder de Fleet Foxes, el más distante y altivo que tímido y huidizo Robin Pecknold (foto: Dena Flows).

Jueves 24 de noviembre 2011, Bilbao, Santana 27, 19.45 h, 24 €.

No es normal que grupos modernos y actuales, en el pico de su fama internacional, actúen en Bilbao. En su cénit no pasan por aquí ni los grupos de brit-pop, con los que nos beneficia la cercanía espacial. Por eso resulta excepcional que, ¡teloneados por Vetiver!, los yanquis Fleet Foxes (Seattle, 2006) nos visiten cuando llevan sólo un lustro, dos discos e ingente atención mediática. Están en plena gira (USA, Europa, Japón, Australia y Nueva Zelanda) y recalaron el jueves en la Santana 27, donde había más de mil personas, con cientos de coches aparcados en las inmediaciones, muchísimas chicas entre el aforo y mogollón de guiris. La media de edad quedó rebajada por la afluencia de veinteañeros. Todo para ver a los de Seattle, Washington, que en hora y tres cuartos enlazaron lacónicos unas 19 piezas de neofolk según una fórmula reiterativa: efectistas saltos de lo lírico a lo proceloso, aullidos más tarareos, gradaciones subliminales y el uso ilimitado de un eco también efectista, un eco que apretó en la psicodelia vocal bien entonada y en la ampulosidad premeditada de Phil Spector.

El baterista de un quinteto muy hippioso en el fondo y la forma (foto: Dena Flows).

A la batería ese día estaba J Tillman, en la banda de 2008 a 2012, hoy con carrera de cantautor en solitario (foto: Dena Flows).

Hay quien dijo que no eran modernos, que su música es muy vieja. Y sí, se pueden hallar los trucos de magia, las fuentes de inspiración si se está atento. El folk-rock inglés les influye tanto que resuenan a unos Fairport Convention juveniles y a menudo a los primeros Pink Floyd y a unos Yes bucólicos y sin teclados. Quizá debido a la cercanía con la frontera canadiense, los Fleet Foxes por ósmosis asimilan la grandiosidad jipiosa impostada de Arcade Fire. Pero América es grande y en ellos se percibe el sonido San Francisco del Jefferson Airplane y se pegan a la tierra como América, The Mamas And The Papas, Simon & Gartfunkel o los neofolkloristas vecinos de Portland The Decemberists. Los cinco jóvenes, ante fondos de visuales místicas y liderados por el más distante que tímido cantante Robin Pecknold, empezaron fríos y crecieron en la segunda mitad, insistieron en su rígida fórmula y dejaron escapar destellos más modernistas, también con eco, vía los yanquis Luna o los ingleses The Verve.

OSCAR CUBILLO

Pinchar aquí para ver la galería de fotos tomadas por Dena Flows

A la guitarra, Skyler Skjelset, ante un fondo visual lisérgico (foto: Dena Flows).

A la guitarra, Skyler Skjelset, ante un fondo visual lisérgico (foto: Dena Flows).

 

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