Loquillo: Un rocker devenido poeta

Saludos finales con el Arriaga puesto en pie (foto: http://www.loquillo.com).

Loquillo, sábado 21 de enero, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, de 14 a 38 €

Rozó el lleno de ‘no hay entradas’ Loquillo en el Arriaga, donde pretirió su encarnación de roquero elegante para interpretar su rol de chansonnier de poesía variopinta en la gira nominada ‘A solas’. No obstante, ante un público mixto, predispuesto y veteado de jóvenes que certifican al catalán avecindado en San Sebastián como un clásico del rock español vigente y no limitado al sustrato nostálgico, José María Sanz no dejó de lado ni su personaje rudo ni su pose muy teatral a lo largo de un concierto ágil en septeto que duró 94 minutos, incluidos saludos, un solo bis y las presentaciones concisas de los autores del repertorio de 21 piezas.

El Loco ha remozado la banda que le acompaña en directo en formato eléctrico, que se veía lastrada por exceso de envaramiento y falta de de entusiasmo colectivo. Permanece en la gira teatral como director en la sombra el guitarrista donostiarra Jaime Stinus (el mismo cuyo accidente doméstico obligó a retrasar el presente tour), sigue a la batería el galo Laurent Castagnet cuya falta de pegada es bienvenida en esta travesía lírica por teatros, se incorpora la violinista visual, morena y perfilada Julia de Castro, y pueden los sonidos acústicos, reforzados por la segunda guitarra de Jesús García.

En el Arriaga se vivió un bolo notable y siendo demasiado puntillosos podríamos señalar tres puntos bajos, que no borrones: ‘La vida es de los que se arriesgan’, cantada leyéndola desde el atril y con gafas; ‘Brillar y brillar’ en cuarteto, que empezó pobre pero se levantó al final; y la apertura del bis con el ‘Caray’ de Gabinete Caligari, ésta por mal entonada y no porque el Loco fumara un cigarrillo, lo que le debería conllevar una multa.

Lo demás se movió por las alturas. Loquillo se exhibió con teatralidad obvia, miró a la nada, paseó (no, no bailó), puso pose cultureta, presentó a sus presuntos vates favoritos (Pavese, Benedetti, Atxaga, Keats, Brel, Gild de Biedma…), se refirió en dos ocasiones a la cineasta Susana Koska pero sin explicitar que es su pareja y madre de su hijo, y quizá el culmen de la cita fue cuando bajó a cantar por el pasillo del Arriaga con las luces encendidas el ‘Con elegancia’ adaptado de Brel.

Hubo muchos momentos buenos en una cita que arrancó por encima de lo esperado, se refrenó por la mitad y al final cursó casi exultante. Hubo muchas poesías, no sólo las de su último CD, ‘Su nombre era del de todas las mujeres’, con textos de Luis Alberto de Cuenca, un trabajo justito en disco pero mejorado sobre el tablado. De este álbum sonaron la mitad de sus cortes y fueron optimizados todos los seleccionados, caso del nuevaolero y estupendo ‘Nuestra vecina’, el ‘Cuando vivías en la castellana’ que resonó a una de sus muchas asimilaciones de Johnny Hallyday, o el psychobilly y teatral ‘Political Incorretness’.

A sus 51 años Loquillo, que cada vez tiene más absorbido el papel de Johnny Hallyday español (pasado rocker, aura legendaria, sonido adulto,  reconocimiento transversal, deseo de respeto y seriedad), parece que a veces piensa que el sol le da más de espalda que de cara, y la nostalgia de cuando era el mejor pesa en el mensaje de no pocos títulos: el inaugural ‘Balmoral’, el marcial y coral ‘Cuando pienso en los viejos amigos’ de Cuenca, o ‘No volveré a ser joven’, de Gil de Biedma, el décimo tema, cuando se quitó la chaqueta.

El barcelonés, que en sus introducciones se acordó a menudo del aragonés Gabriel Sopeña -quien le indujo a cantar poemas-, ofició serio, no se distrajo de la tarea ni despistó al público, y entre las numerosas cimas citamos la mentada ‘Nuestra vecina’, la afrancesada y folkie ‘La belle dame sans merçi’ de Keats, ‘Antes de la lluvia’ del documental de Koska ‘Mujeres en pie de guerra’, ‘Transgresiones’ de Benedetti pues pudo emerger su personaje, el divertimento neoswing ‘Billy la Roca’… Y señalemos dos clásicos propios, ejecutados con escasa templanza y palmas torpes del respetable: ‘La mala reputación’ de Brassens / Paco Ibáñez –con final postizo referido a la Zarzuela, con mayúscula, sí- y el tributo a Johnny Cash ‘El hombre de negro’.

OSCAR CUBILLO

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  1. […] de violinista con Loquillo (entonces la describí como ‘violinista visual, morena y perfilada’ en este post de ese concierto) sobre el mismo escenario del Arriaga donde se colocó una grada para el público (sí, el […]



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