Doctor Deseo: Demasiados tacos (+ entrevista)

El septeto bilbaíno durante un show del discolibro ‘Al amanecer seguir soñando’.

Jueves 22 de marzo 2012, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas de 8,80 a 27 €.

Dos  días con las entradas agotadas en el Arriaga cosecharon los bilbaínos Doctor Deseo en la presentación de su décimotercer álbum, ‘Al amanecer seguir soñando’ (Baga Biga). Nosotros acudimos el jueves y vimos a vips como Uoho ex Platero Y Tú, Robe Extremoduro, Aiora Zea Mays, Manu Porco Bravo, Annie Lennox y, claro, Pato, quien al acabar el bolo dijo que no volvía a verles. El estreno duró dos horas y media, como amenazaba el cartel de la entrada, incluido un descanso de 23 minutos que muchos aprovecharon para fumar y nosotros para pote y pincho. Nos gustó bastante una de las 25 canciones ejecutadas (la soulera ‘Lágrimas de placer’), y la predecible paleta sónica de Doctor Deseo, tan lineal y plana, se coloreó con las intervenciones de los dos invitados de esta gira, los más guapos del septeto: Joe González (saxos y clarinete) y Virginia Fernández (segunda voz y belleza femenina).

Pero en el fondo, fue más de lo mismo. Sus canciones melancólicas, tremendistas («hay un niño con una pistola en la mano» cantaron en la primera), victimistas («¿quién no está perdido o perdida?» preguntó el líder Francis antes de ‘Al amanecer seguir soñando’), apreciadas por gente a la que parece le va mal en la vida, rularon en exceso planas en lo musical, las entonó de modo cuasirrecitado Francis y albergaban textos con ínfulas líricas urbanitas, noctívagas y hasta sociales (la crisis sugerida en ‘Aprendiendo a caer de pie’, la inmigración en la despiadada ‘Diez negritos’, la de África ‘Sueño con niños y elefantes’…). Fue lo de siempre y con la mayor objeción de siempre, la presencia en las presentaciones y en las letras de tacos, sobre todo de ‘puto’ y ‘joder’ en sus diferentes conjugaciones, que es lo que menos nos gusta de Francis Doctor Deseo (por ejemplo al introducir la de los elefantes soltó: «Madre África. Puta África»).

Francis pareció muy distraído al principio: dudó en un recitado a lo Sabina, luego se colgó la guitarra y no le sonó… En el primer pase salió con chaleco y sombrero en elegante y luciferino modelo rojinegro, y en el segundo pase lució camiseta de panadero y boa. Seguramente Francis aspire a ser Leonard Cohen (algo descarado en el vals ‘Que amanece de nuevo’), pero, no es broma, se queda en una combinación entre el Woody Allen de los 70 (al bailar), La Otxoa (por el cabaré) y el Freddy de ‘Pesadilla en Elm Street’ (por el sombrero y porque la edad no perdona).

Adornados por cuidados y efectivos fondos visuales, Doctor Deseo ofrecieron el sempiterno exhibicionismo rampante de Francis (la liga en su muslo y los labios pintados, su aparición sentado en un trapecio, las poses masturbatorias de ‘Suspira y conspira’) y buscaron la interacción con el respetable (el juego de los móviles encendidos, las inmersiones en el patio de butacas, los bailes con chicas y chicos, cuando Francis nos enfocó con una linterna desde un palco en el mejor tema, el mentado ‘Lágrimas de placer’). Su repertorio contuvo títulos como ‘Soñar, desear y atreverse’ o ‘Sexo, ternura y misterio’, reservó un pasaje semiacústico (con otros dos buenos temas: los aflamencados y españoles ‘Antes de que me salve el olvido’ y ‘Mujer rota’, con El Toro tocando la acústica mejor que la eléctrica), un par de títulos en euskera que sonaron antinaturales, forzados (y buena música llevaba el blues a lo Mark Lanegan ‘Nola ez duzun inoiz ulertu’), y así hasta la última, la 25ª, ‘Juegos malabares’, cuando se encendieron las luces y los incondicionales se pusieron en pie y ondearon abrazados.

OSCAR CUBILLO

+++ ENTREVISTA: «Hemos flipado con la respuesta de la gente»

Varios meses después de este concierto de presentación en Bilbao de su disco ‘Al amanecer seguir soñando’ (Baga Biga), recorrida ya la gira de teatros y la de verano en espacios abiertos, antes de afrontar la tercera etapa con más bolos en recintos cerrados y una gira mexicana, entrevistamos a Francis Díez justo antes de su bolo en Vitoria. Le llamamos a su casa, en el barrio de Uribarri, detrás del ayuntamiento de Bilbao.

Su álbum número 13, ‘Al amanecer seguir soñando’ (Baga-Biga).

Vuestro último disco, ‘Al amanecer seguir soñando’, el décimotercero, está funcionando bien. 5.000 copias vendidas en dos meses. ¡Y a 18 euros! Eso es para darse con un canto en los dientes.

Pues sí, la verdad es que estamos encantados en este aspecto. Los dos primeros meses vendió 5.000 y estamos ya por los 6000 y pico. Las expectativas son buenas en ese sentido, siendo un disco más caro que los anteriores. Y bueno, fue bien toda la gira de teatros que hicimos en los teatros monumentales de Euskal Herria, así como en Madrid y Barcelona. La verdad que hemos llenado todos los teatros. Estamos encantados porque además hemos corrido con todos los gastos y con toda la historia. No ha habido ninguna subvención ni nada por el estilo. Hemos alquilado el teatro con lo que esto supone, puesto el equipo y demás. Hemos flipado con la respuesta de la gente.

El disco ahora está en Spotify. ¿En qué beneficia esta web al artista y a la compañía?

Bueno, Spotify posiblemente sea la salida legal a todos los sitios de descargas, aunque no sea de descargas propiamente dichas. Con el poco dinero de los abonados y con los anuncios del Spotify gratuito, con eso se puede pagar a la compañía y al autor. Es algo muy sencillo. Este es un sistema con mucha más calidad de sonido que cualquiera de las descargas gratuitas de MP3. Gracias a la publicidad es viable para los músicos y las compañías de discos, porque al no haber soporte físico ni tiendas se logra que sea rentable. Posiblemente sea la salida a las descargas y esas historias de Internet.

Has dicho que habéis tocado en Madrid y Barcelona. ¿El público de por ahí es parecido al vasco?

Varía porque hay tribus distintas. Hay más variedad de tribus, de gente diferente en los conciertos. En Madrid metimos casi 900 personas en el teatro Coliseum, uno que tiene la SGAE en la Gran Vía, un teatro muy potente tipo el Arriaga. Y en Barcelona estuvimos en el Apolo 1 y metimos a 700 personas. En ese sentido ha ido funcionando muy poquito a poco, porque no hemos tenido acceso a los grandes medios de comunicación, evidentemente. Pero el boca a boca ha ido funcionando y en Madrid, desde que tocamos en la mítica sala Trilobite ante 70 personas, después pasamos a ir mucho al Gruta 77, luego dos días seguidos en el Gruta 77, luego pasamos a la Heineken Arena… Poquito a poco.

Francis en México’2011 (foto: Nerea Basterretxea).

Aquí en casa, cuando sacáis discos, todos los medios os dan cancha positiva y en grande. ¿Fuera no sois tan solicitados?

Vamos a ver, aquí ya podemos acceder después de muchos años. Aquí la cosa ha sido muy lenta. Tengo que recordar que en los primeros tres discos no nos admitían ni en los gaztetxes. No estábamos dentro de la historia que en aquel momento se consideraba lo popular o lo que fuera. Poco a poco han ido cambiando las cosas y a base de insistir y posiblemente de ser los más pesados del barrio, pues los medios de comunicación nos han abierto un hueco. Creo que es una evidencia. Si vas llenando sitios al final los medios te tienen que abrir un hueco. En el Estado se empieza a funcionar un poco, pero si no tienes una multinacional detrás el único medio en que entras es Radio 3. En la revista Rock Estatal nos han nombrado uno de los 10 mejores grupos de la década. Por ahí también se van abriendo puertas. Pero sin una multinacional es difícil entrar en radios y demás.

¿Sabéis qué porcentaje de discos vendéis en Euskadi y qué fuera?

La mitad más o menos se vende fuera y la otra mitad aquí gracias a que la FNAC lo ha distribuido por toda España, así como el disco anterior. Evidentemente, la cifra de descargas y de copias y demás es mucho más grande, pues no hay una relación entre lo que se vende oficialmente y la gente que ha acudido a los conciertos en esta primera parte de la gira.

¿Cuántos conciertos daréis con este disco ‘Al amanecer seguir soñando’?

Solemos hacer treinta y algo conciertos en una temporada. Son los que consideramos los correctos para poder entregar el máximo de nosotros. Para no convertirnos en una especie de funcionarios de la música. Daremos 34 o 35 y desapareceremos de lo público para currar en locales de ensayo y para generar algo nuevo o ver qué se nos ocurre. Sobre todo para vivir al margen de escenarios y poder evolucionar. Consideramos que es muy importante evolucionar como personas para evolucionar como músicos. Para que no sea una jodida impostura, ¿no? Evidentemente tenemos nociones de estética y de música como para mañana tocar lo que quisiéramos. Pero es que este asunto no nos interesa Nos interesa que haya una evolución personal en nosotros y que esto se pueda plasmar en la música.

¿Por qué habéis renunciado a actuar en fiestas de Bilbao este verano?

Pensamos que no siempre tienen que estar los mismos en los mismos sitios. Y tocamos en la gira pasada, o sea hacía dos años. Para nosotros, el mínimo para tocar en fiestas de Bilbao son cuatro años, cada dos giras como mucho. Es una forma de no saturarnos nosotros, de no saturar a la gente y de ser coherente con la historia de no estar siempre los mismos en los mismos sitios. Es una jodienda, en estos tiempos que corren es un putadón porque pierdes un concierto en casa precioso, en buenas condiciones, y una pasta. Pero hay momentos en que no queda otra.

¿Hay diferencias ves entre los conciertos de esta gira en teatros y recintos cerrados, con los de al aire libre? ¿El de Vitoria, en los Jardines de Falerina, será al aire libre?

Algo híbrido. Ya sabes que es la gente del Jimmy jazz la que organiza esta historia. Ponen una carpa cerrada en un sitio es adecuado, para 800 espectadores. Pero es un híbrido entre los pocos conciertos que estamos haciendo en abierto y los teatros. Habrá telón, pero no proyecciones, porque no caben en este escenario. Sí se mantendrá la escenografía y la cuestión teatral y la parte cabaretera del grupo. Es un híbrido y digamos que los conciertos en exteriores son más dinámicos.

Francis descendiendo del cielo (foto: doctordeseo.com).

¿Defendéis los sueños en los visuales del escenario, el escapismo?

El escapismo no. El escapismo es una parte del sueño. Y el soñar está bien de vez en cuando como anestesia, pero no es lo que más nos interesa, desde luego. Hay una frase que hemos dado a toda la gente que ha colaborado con nosotros en el disco, que es parte de una canción. Es la de “Soñar, desear, atreverse a transformar todo aquello que nos jode”. Hay una canción sobre una niña que estaba siempre soñando y viviendo en la luna y terminó en el psiquiátrico de Mondragón. No, eso no es lo que nos interesa.

Ya.

El sueño, el sueño despierto, es aquello que significa imaginar realidades nuevas, imaginarlas continuamente y atreverse a ocuparlas. Eso es lo que realmente nos interesa. Esta es la historia de la que hablamos, ¿no? En realidad es un disco de aventuras.

“Todo aquello que nos jode”, dices… Sobre los tacos: a lo mejor está bien uno de vez en cuando, pero creo que dices muchos en escena.

Lo de los tacos es una pequeña obsesión tuya, camarada Oscar. Tuve la paciencia de visualizarme el concierto del Arriaga, que lo tenemos grabado, y son cinco tacos en dos horas y algo. Evidentemente una de nuestras influencias es el cabaret, que empecé a conocer aquí (en Bilbao) con Colorines, después con La Otxoa, después con otros. Y luego, a los 17 años te hablo, conoces el cabaret de entreguerras, y a Kurt Weill, y la película ‘Cabaret’ y otras cosas y lo aplicas a esta estética. Y hay un juego entre los distintos parámetros: a veces lo bestia, a veces lo tierno… A veces lo soez y a veces lo elegante. Todo tiene cabida, pero bueno, lo de los tacos es una jodida obsesión tuya, ja, ja…

¿Cuántos bolos os faltan antes de acabar con este disco?

Antes diré que hemos hecho una apuesta muy importante con dos músicos más en directo. Y si hay que darse la hostia, que sea desde arriba. Si esto te parece un taco, lo retiramos. Pegarse un golpe, je, je…

OK… Igual te lo cambio en el texto…

Nos queda Vitoria, Galdakao y luego la siguiente gira de teatros, pasando por el Festival WOP de Bilbao y acabando en el concierto de Navidad. Y luego nos vamos a México. Una pequeña gira de cuatro conciertos. El mexicano es uno de los públicos más intensos que he conocido. Hacía mucho que no íbamos por ahí, catorce años en concreto. La primera vez caímos en las peores manos y fue un pequeño desastre, pero divertido porque vas a México. La segunda vez hemos caído en las mejores manos, pues México admite este rango de valores, y pudimos tocar en el mejor recinto, que es el Auditorio Nacional. Tiene dos salas, una para 12.000 y una para mil, la sala Lunario. Entraron 850 personas pagando 18 euros, que son 300 pesos, y eso que es mucho, y más cuando hacía catorce años que no se editaba un disco nuestro allá. Ahora va a salir un recopilatorio y yo no he visto una gente tan apasionada en mi vida. De hecho, nunca me ha pasado que haciendo el gamba entre el público me tuvieran que sacar los de seguridad, ¿no?

Dicen Los Coronas, los surferos madrileños, ya sabes, que ahí están completamente locos. Que alucinan cuando van.

Sí. Me imagino. Desde que Rulfo inventó, plasmó el realismo mágico, hay un momento en que ahí confunden lo soñado con la realidad.

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Doctor Deseo: Demasiados tacos (+ entrevista)”
  1. Arturo dice:

    Qué grande eres cuando quieres, es aquí donde demuestras tu talento. También haciendo el vaina en las críticas del blues flamígero, sólo que ahí te lo inventas todo. Una cosa ¿estaba annie lennox? joder, cómo está el pop británico para los veteranos…

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