Fiestas de Bilbao / Voz de Cante Grande: Achispados y con chispa

José Menese, en el punto alcohólico idóneo, escoltado por Antonio Carrión (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Martes, 21 de agosto 2012, Bilbao, Sala BBK, 19.30 h, 14 €.

Cartel cuádruple y de abono en plenas fiestas de Bilbao el acogido por la Sala BBK bajo el nombre de Voz de Cante Grande, que trasladó al Bocho el duende del Festival Flamenco de Puente Genil, inspirado por Fosforito. Salí de Vista Alegre, la plaza de toros, antes del sexto y tras una buena faena de El Juli al quinto Cuvillo, y llegué al segundo palo del cantaor José Menese, aunque Pato ya estaba dentro. Y es que vaya hora impropia y poco flamenca por tempranera la de este minifesti, aunque hubo buena asistencia y el arte se desparramó diverso sobre el tablao.

Abrió José Menese (La Puebla de Cazalla, Sevilla, 1942), achispado por el alcohol y tendente a la cháchara filosófica, pero en el punto perfecto para el cante: desgarrado, sentido y con el dominio y el temple exactos. Escudado por el racial tocaor Antonio Carrión, Menese ensimismado se quejó «ay, qué malo estoy», cantó por peteneras «que te dejan turulato», contó que estaba a gusto «echando los hígados por la boca», se mostró imperial, suelto e inspirado en los tientos de «que la Virgen nos ampare», y cerró su larga intervención por seguiriyas, según él un palo difícil y perdido con el que nadie se atreve.

Le sucedieron otros dos cantaores escudados por la guitarra de Manuel Silveria, más lírica y melódica, a lo Vicente Amigo. Primero, David Pino (Puente Genil, Córdoba, 1972), un intelectual flamenco, un tipo serio y encorbatado que creció al calentarse en las granainas, que en los caracoles de ‘Cómo reluce’ sonó más arcano y chocolatero que el preciso Morente, que se desfondó un tanto en las seguiriyas demasiado estiradas y muy sufridas (claro, tras lo que había soltado Menese, qué pensaría Pino…), y que se despidió con unos fandanguitos a lo José Mercé juvenil, remontando y hasta enronqueciendo. Después, Julián Estrada (Puente Genil, 1968), quien con camisa roja y aire estilista y algo coplista abrió entonando como Raphael y Valderrama en unas malagueñas que al final rompió viril. Las alegrías de Cádiz las adornó el tocaor con golpes a su guitarra, y Estrada acabó su set a lo Poveda con la copla ‘María de las Mercedes’.

Remató la cita la intervención de rompe y rasga del bailaor Hugo López (Córdoba, 1989), espigado cual junco modernista y cubista, un tipo con chispa reminiscente de un Javier Barón juvenil y rectilíneo. En cuarteto joven (tocaor, percusión y una cantaora a lo Lole según Pato), Hugo impresionó. Con su altura, rizos, delgadez y rostro cerúleo, el de Hugo López es un nombre a seguir. Ah, a la salida la BBK convidaba a vinos dulces y esta vez fue Pato quien se achispó, je, je…

ÓSCAR CUBILLO

Un YouTube que hemos encontrado del bailaor Hugo López, menos impresionante que en Bilbao, avisamos.

David Pino, un tipo serio, escoltado por Manuel Silveria (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

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