Fiestas de Bilbao / Dúo Dinámico: «En España las fans de la música pop empezaron con nosotros» (+ entrevista)

Manolo y Ramón dieron el concierto más poblado de fiestas de Bilbao, con 10.000 espectadores según el Ayuntamiento (foto: remitida por el dúo).

Sábado, 24 de agosto 2012, Bilbao, Abandoibarra, 23.30 h, entrada libre.

Se acabó lo que se daba, previo pago de impuestos, claro, que esto no es gratis. El sábado, último día de bolos de la Semana Grande en la oferta municipal nocturna, brillaba el Dúo Dinámico en Abandoibarra y llenó la explanada aneja al Guggenheim de un público maduro y cómplice que entró a saco en el juego del recuerdo nostálgico y de las bromas de los guateques, aunque también se veían bastantes jóvenes.

Manolo y Ramón, o sea el Dúo Dinámico, cantaron 26 canciones en 96 minutos y contaron un montón de chistes, casi los mismos que el año pasado en el Euskalduna. En formato octeto (ellos dos, dos teclistas que aportaban arreglos entre la clásica y lo hortera, más bajo, batería, guitarra y saxo) triunfaron con sonido potente, una pantalla lateral que acercaba al dúo al espectador más alejado y un telón de fondo con visuales que evocaban la historia del dúo, sus películas, amigos, éxitos, etc.

Cuando su banda ya estaba en escena y ejecutó un instrumental evocador en popurrí, Manolo el gracioso y Ramón el serio irrumpieron dinámicos en plan Faemino y Cansado. Arrancaron con ‘Resistiré’, se presentaron, contaron que esas canciones suyas habían servido al respetable para conocerse y enamorarse, y un pico emocionante lo alcanzaron con la dramática ‘El final del verano’. Se mostraron encantados de actuar «en la capital del mundo» y se declararon afortunados por haber compuesto canciones que no pasan de moda, como ’15 años tiene mi amor’, muy ye-ye y recreada con arreglos de flauta travesera. Andalusí y triunfal llegó ‘Esos ojitos negros’, y la gente les premió chillando ‘bravo’ y ‘artistas’.

Desde un taburete entonaron el tema de su vuelta a los estudios en los 80, ‘Tú vacilándome’. Apartaron los asientos y rocanrolearon con ‘La plaga’, que les quedó muy auténtica. Sobre el taburete hicieron duduá a dúo con el añejo ‘Recordándote’ y cantaron al amor del que más sufre y ama de la pareja en la balada no sabemos si ñoña o bolerista ‘Piensa en mí’. Al instante se pusieron en pie para epatar con ‘Como ayer’ y prosiguieron con su pasaje peliculero, una trilogía insuperable con ‘Yo busco una muchacha como tú’, rocanrolera y con Marisol en la memoria; ‘Guardiamarina soy’ de la película ‘Botón de ancla’ y su onda Elvis en ‘GI Blues’; y el swing sensual ‘Eres tú’ de su film ‘Escala en Tenerife’.

Alcanzado el cénit, aseguró Ramón Arcusa que todo lo que sonaba era en «riguroso directo, hay que decirlo para que se sepa». Continuaron con unas piezas compuestas para otros artistas, como Massiel en el eurovisivo ‘Lalala’, y para su amigo Julio Iglesias el famoso ‘Soy un truhán, soy un señor’, antes de entrar en los títulos con nombres de chicas, que son el 99,9 % de su inspiración, según calculó Manuel de la Calva. Aquí cupo una lista de rock and roll con ‘Oh Carol’ de Neil Sedaka y la gente bailando, una pachanguera y presleyana ‘Mari Carmen’, el ‘Hello Mary Lou’ de Ricky Nelson con deje country y oldie, o un ‘Lolita’ también presleyano.

Tras la caña se cedió paso a la nostalgia del guateque y los lentos, caso de un dramático ‘Perdóname’ , con la gente ondulando, y cerraron con el feliz ‘Quisiera ser’ y sus arreglos swing y la intervención coral del gentío. El extenso bis regaló otro dramático ‘Amor misterioso’, un ye-ye ‘Somos jóvenes’ y dos piezas repetidas: ‘El final del verano’, donde convirtieron en una «catedral» Abandoibarra, con la gente cantando y ondulándose con las manos agarradas y alzadas, y un ‘Resistiré’ con imágenes de la película ’Átame’ de fondo. Se largaron Manolo y Ramón, muchos esperaron a que cantaran más temas, pero ahí se acabó uno de los grandes conciertos de estas fiestas finiquitadas.

ÓSCAR CUBILLO

+ ENTREVISTA

«Durante 5 o 6 años fuimos los reyes del mambo»

El serio Ramón, de azul, el gracioso Manolo, de rojo (foto: Pedro Cervera).

Por calidad garantizada, calado histórico del cancionero y transversalidad absoluta de sus éxitos (’15 años tiene mi amor’, ‘El final del verano’, ‘Resistiré’, ‘Somos jóvenes’…), aparte de por la simpatía de los ejecutantes, esos Ramón Arcusa (Barcelona, 1936) y Manuel de La Calva (Barcelona, 1937) a los que el más de medio siglo de trayectoria no ha erosionado ni el ingenio ni la inteligencia ni la capacidad de trabajo, confirmaron que su show sería uno de los mayores atractivos de la Semana Grande de Bilbao. Antes de su celebración, telefoneamos a su hogar a Ramón y nos contó todo esto:

En Bilbao tocasteis en la sala Pumanieska por primera vez.

Era un cabaré, porque entonces no había ni discotecas ni nada de este tipo. Las actuaciones se hacían en cabarés, en salas de fiesta, y Pumanieska era una de ellas. La más importante de Bilbao. No era muy grande, pero tampoco recuerdo que fuera muy pequeña. Actuamos ahí varias veces. Conservamos el primer contrato. Habría de mirarlo, pero sería del 60-61. Recuerdo que actuamos con una chica con la que hicimos más tarde una película y en aquel tiempo tenía 17 años. Por lo visto se podía actuar en los cabarés a esa edad. Ella se convirtió en una gran actriz en México. Se llamaba Iran Eory (Teherán, Irán, 1938- Ciudad de México 2002; en realidad, en el 60 Iran rondaba los 22 años) y actuaba, cantaba y bailaba en un número muy particular y muy vigilada por su madre, ja, ja…

¿Dónde solíais actuar en esos primeros tiempos?

Había salas de verano por toda España. Prácticamente íbamos en verano a sitios al aire libre donde había baile, una orquesta generalmente, y alguna atracción. Nosotros íbamos de atracción. Luego, como no había demasiados sitios, organizamos, o nos organizaron mejor dicho, una gira de teatros y estuvimos un año y medio. Recuerdo que en un año paramos solamente un día porque se prohibió actuar porque había muerto el Papa Juan XXIII y ese día se suspendieron todas las funciones en teatro y tal. Actuábamos de día a día de pueblo a pueblo o de ciudad a ciudad, un poco siguiendo el mapa.

Igual que las caravanas del soul americano, con las Supremes y demás, o como los primeros conciertos de Elvis, que iban varios artistas juntos.

Sí, sí… No íbamos en caravana pero se organizaba una gira que no fuese muy dolosa por los viajes y también por el cansancio continuo. Por ejemplo de Cáceres se iba a un pueblo, al otro día al siguiente pueblo, y tratando de dejar las ciudades importantes los fines de semana.

¿Y hacíais varias sesiones al día?

Hum… Ahora mismo me pillas… Creo que eran dos sesiones los sábados y domingos, y entresemana solo una.

¿Y cómo se aguanta todo un año tocando sin parar, porque no puedes desfasar todos los días?

Bueno, creo que cuando tienes 20 años da igual todo y aguantas lo que te echen. Fíjate que nosotros veníamos de trabajar. Hacía dos años habíamos dejado de trabajar en una empresa de motores de aviación. A las 6 de la mañana nos levantábamos para llegar a fichar a las 7.30 hasta las 5.30 de la tarde. Luego teníamos una academia de 7 a 10. Luego yo hacía trabajos en casa después de cenar, copia de planos a 10 pesetas la hora. En aquel tiempo queríamos ser delineantes y peritos industriales. Y todo lo hacíamos andando por Barcelona, donde vivíamos. Trabajábamos muy duro entonces, y lo de cantar en un teatro y viajar al día siguiente a otra ciudad pues era coser y cantar. Si se trabajaba cada día en la fábrica, ¿por qué no poder hacerlo en la gira de teatros, no? Sin problema.

Portada del primer EP, de septiembre de 1959, con ‘Recordándote’.

¿Cuándo notasteis el éxito? Cuando actuabais en salas más grandes con cachés más altos y mejores hoteles y en carteles con solo vosotros…

Lo notamos al principio. Nos dimos cuenta en seguida de que faltaba algo en España que fuera un poco como lo que nosotros aportábamos, que era un canto a la juventud. España en aquel tiempo, en plena Dictadura, era una muy gris, con todo el mundo de negro y nosotros salimos ahí de colores. Hay una anécdota que contamos siempre y es que para el primer disco que grabamos la compañía quería una foto en blanco y negro porque no había presupuesto para una en color. Imagínate cómo estaban las cosas, ¿no? Nosotros nos empeñamos en que debía ser en color y nos la pagamos nosotros. Contratamos a un fotógrafo y me acuerdo que nos cobró mil pesetas, una fortuna en aquel tiempo, y conseguimos que la compañía imprimiera las portadas de aquellos discos de 4 canciones, los EP, extended play, con la foto en color. Nosotros en aquel tiempo ya conocíamos lo importante de la imagen y creo que lo conseguimos bastante bien.

Ya.

Nos dimos cuenta del éxito desde el principio. Antes de grabar ningún disco, con la reacción de las niñas que había en una actuación en Radio Barcelona, delante del público. Era una emisión semanal ante 200 o 300 personas, y ya notamos la respuesta el público y firmamos los primeros autógrafos. Nosotros nos queríamos llamar The Dynamic Boys, en inglés, pero como eso era impronunciable nos dijo el locutor ‘yo os llamaré El Dúo Dinámico y se acabó’. Como no estábamos en ninguna situación como para quejarnos, aceptamos el nombre y así nos quedamos. Lo notamos en cuanto actuamos por la radio, con las llamadas y la respuesta de la gente. Lo vimos muy claro (lo del éxito). Lo teníamos clarísimo. Aparte de la música que hacíamos, éramos de la edad, cogimos lo mejor de lo que había fuera y luego empezamos a hacer nuestro propio repertorio, ¿no?

Sí. Acabo de entrevistar a Santi Carulla, de Los Mustang, y ha dicho que empezasteis versionando y luego seguisteis con vuestras composiciones.

Sí, empezamos copiando, como todo el mundo. Cuando se empieza a hacer algo, generalmente se copia, ¿no? Y luego, si tienes un poco de habilidad, empiezas a hacer tu propio material, a crear tu propio estilo, que es lo que sabes hacer, no que lo hayas buscado. Aplicas tu tipo de voces, de acordes y las armonías a lo que puedes, y sale en tu estilo. Y bueno, la verdad es que nos fue muy bien. Lo tuvimos muy claro y durante 5 o 6 años fuimos los reyes del mambo, je, je…

¿Y cuándo lo dejasteis?

Lo dejamos en el 72 porque veíamos que no se nos hacía el caso que pensábamos que merecíamos para seguir actuando. Y como habíamos sido siempre bastante pragmáticos, decidimos abandonar. Y también en aquel momento, fíjate que hablamos del 72, era la predemocracia. Franco se murió en el 75 y había una pelea de todos los partidos políticos que estaban escondidos para hacerse notar. Para conseguirlo se inventó la canción protesta, la canción social, y primaba ese tipo de música. Nosotros podíamos habernos apuntado, de hecho hicimos un par de canciones así, de una de las cuales estoy muy orgulloso porque se podría cantar hoy día y es válida al 100 %. Dejamos de cantar por esa razón y nos retiramos.

Lo anunciamos en un programa que hacía José María Íñigo en Televisión Española, ‘Estudio Abierto’. Le comentamos, ‘José María, que nos queremos despedir del público y lo queremos anunciar en tu programa’, y él, ‘ah, bueno, pues encantado’. Y cantamos una canción y dijimos adiós muy buenas pensando que nunca volveríamos a cantar como dúo en plan profesional.

¿Y luego qué hicisteis?

Y bueno, ¿qué hace un futbolista cuando se retira? Si es un poco habilidoso quiere presentarse como entrenador. Nosotros hicimos eso y fuimos como entrenadores de otros artistas. Enseguida empezamos a componer canciones, a producir otros discos, a arreglar, etc. Fuimos a sendas compañías. Manolo fue a Discos Columbia, y yo a EMI, a Gramófono Odeón que era entonces. Yo estuve como dos o tres años produciendo a todos los artistas de la parte de Madrid y fue una experiencia brutal porque ahí mismo, en la oficina, teníamos un estudio de cuatro pistas y podía estar día a día con los músicos y los artistas y mezclando.

Componíais para otra gente y podíais vivir de eso.

Claro, claro.

De los derechos de canciones como ‘Soy un truhán, soy un señor’, que escribisteis para Julio.

Esa fue al final de la época de paro, como dijéramos. Teníamos como 30 artistas en esa época, de todos los colores: Manolo Otero, Nydia Caro… Incluso a veces, en Sudamérica, en Colombia, en los primeros 20 puestos de las listas teníamos dos o tres canciones. O de Manolo o mías o de ambos, porque seguíamos componiendo juntos. Y yo incluso arreglaba algunos temas para artistas de él, etc. Y resulta que en el 75 se muere Franco, en el 77 vuelve la Democracia, y en el 78 la gente estaba hasta el moño de la canción protesta y piensa en divertirse. Es lo que nosotros pensamos, ¿no? Empezamos a tener llamadas y noticias de quienes querían que actuáramos otra vez. Y respondíamos siempre que no.

Y en una ocasión estábamos grabando con Julio Iglesias el disco que contenía ‘Soy un truhán, soy un señor’, y nos llamó un representante, que sigue siendo el nuestro todavía, porque somos bastante fieles a casi todo. Nos llamó diciendo que Antonio Asensio, que era el dueño de Antena 3 entonces, quería que presentásemos El Periódico de Cataluña en Madrid y Barcelona. Dijimos ‘no, no, no puede ser, no podemos, ni tenemos músicos, ni equipo, ni nos acordamos de las canciones, y no podemos’. Entonces llamó al cabo de un rato y dijo, ‘oye, que al señor Asensio no se le puede decir que no’. Y entonces le pedimos una cifra como la que ganaba el que más entonces, no sé si era Serrat o Víctor Manuel, ¿no? Julio nos animaba, ‘oye, os dejo el equipo y los músicos, decidle que sí’. Le pedimos una burrada para nosotros entonces. Y bueno, llamó otra vez el representante y ‘oye, que ha aceptado’. No el millón que pedíamos por dos días, sino 900.000, je, je… Entonces, qué vamos a hacer, vamos a provecharlo. Lo hicimos y eso fue el principio de la vuelta nuestra en el 78. Y hasta hoy.

Portada del último CD, ‘Somos jóvenes-50 años’, de noviembre de 2011.

¿Y con qué canción volvisteis pegando fuerte, como single? ¿Con ‘Resistiré’?

No. Primero hicimos un disco llamado simplemente ‘Dúo Dinámico’, en el 86. Aquí pasó otra cosa curiosa, porque estuvimos sin grabar 16 años y ya en una edad bastante respetable. Puede ser un record Guiness porque nadie está 16 años sin grabar y empieza otra vez con cierto éxito. Sacamos un disco con una canción llamada ‘Tú vacilándome’ y luego popurrís, medleys de todas las canciones antiguas nuestras hechas otra vez y puestas muy bien. Se vendieron como 200.000 copias. Y en el siguiente disco sí había varias canciones buenas, entre ellas ‘Resistiré’. Estuvimos una época con Sony Music, grabando hasta el 95. Hasta el año pasado, que hemos grabado un disco nuevo también (‘Somos Jóvenes: 50 años’, de 2011, con colaboraciones de Julio Iglesias, Joan Manuel Serrat, Los Pecos, Ana Torroja, Alaska, Leslie de Los Sirex, Santi de Los Mustang, etc; en poco tiempo ha vendido más de 50.000 copias, disco de platino).

¿Cuál es el atractivo del escenario? ¿Por qué subiros de nuevo a él si os va tan bien componiendo para otros?

El escenario no tiene comparación. Nosotros tuvimos una cura de humildad durante seis años, que estuvimos retirados, trabajando para otros, yo haciendo éxitos para otros. Siempre hemos aceptado la vida como nos venía, tratando de hacer lo mejor posible todo lo que hacíamos, pero bueno, el gusanillo del escenario siempre lo tuvimos. No hay color entre estar en un estudio, trabajando en la sombra, con salir al escenario con las luces, los focos, el público y los aplausos. Tú estuviste en el concierto del Euskalduna (en 2011) y ya viste la reacción del público.

Sí, hasta se abrazaban los espectadores entre sí.

No hay comparación cuando empiezas a salir y sientes los aplausos. Sobre todo cuando sabes que tienes el público ganado de antemano. Eso en nuestro caso es fundamental. Al principio teníamos que conquistarlo. Y bueno, teníamos otras bazas, éramos jóvenes, salíamos con muchas ganas y teníamos también un público muy joven, con todas las fans. De hecho, en España las fans de la música pop empezaron con nosotros. Fuimos los pioneros del pop, con otros, pero nosotros nos adelantamos con discos y con éxitos.

¿Desde cuándo sois amigos tú y Manuel?

Nos conocimos en la fábrica de motores de aviación. Se llamaba en aquel tiempo Elizalde y estaba militarizada. Antes de entrar nosotros habían hecho el coche Hispano-Suiza, que fue todo un mito en Europa en su tiempo. Nos conocimos como unos cuatro años antes de cantar. Sería por el año 57, más o menos. Trabajábamos en la misma sección, en los delineantes. Habíamos pasado el aprendizaje y ya estábamos en la fábrica. Allí Manolo era bastante retraído, no se hablaba con casi nadie, era un tipo particular. Nos saludábamos y nos conocíamos, pero no tanto. Yo sabía, porque me lo habían dicho, que él cantaba en un club de jazz de Barcelona, en plan de amigos, con Tete Montoliú y otros músicos de Barcelona. Y yo había hecho mis pinitos y había estudiado música tres años en el Conservatorio Municipal de Barcelona. Y también había cantado jotas, porque mis padres eran maños, de Teruel, y tocaban en una rondalla y me enseñaron a tocar la guitarra. Y había formado un trío con un hermano que tenía y otro chico, de cosas mejicanas y tal.

Un día le dije a Manolo, ‘oye, tú cantas’, y él, ‘bueno, sí’, y le propuse, ‘¿por qué no probamos qué tal nos sale? Yo tengo una guitarra e ideas’. Y ahí empezó. En el año 58 se fraguó todo. Hace un montón de años ya, ja, ja… Empezamos a componer en casa y a buscar.

Manolo tenía un amigo que era azafato de Air France y le traía discos de París, Nueva York, Londres… Estábamos al tanto de todas las cosas: de Elvis Presley, de Fats Domino, de Frank Sinatra, etc. Y nos gustaban muchísimo los Everly Brothers, que fueron nuestros maestros. Y no solo nuestros, sino de muchísima gente, incluidos los Beatles. Para mí, los Beatles suenan a los Everly Brothers por todos los lados, ¿no? Los Everly crearon un estilo y una voces imitadas luego por Simon & Garfunkel, por todos los dúos. Y nosotros empezamos cantando canciones de ellos. Después, por las voces y lo que íbamos escuchando, cambiamos de estilo, a nuestro aire. Fuimos componiendo canciones nuevas. Fue muy interesante. Cuando empiezas algo y lo ves con futuro, no hay cosa mejor.

Dices que Manolo era muy retraído. No lo parece de cara a la galería.

No es que fuera tímido, es que no hablaba con nadie. Era un tipo raro. En aquel tiempo tenía un peinado… Iba muy recortado por atrás, lo cual no se llevaba. Manolo había estado en el Club Natación Barcelona, había sido nadador, había sido campeón de España junior, había jugado al waterpolo y había competido por toda Europa con el equipo del club. Era un chico bastante corrido. Y yo era de un barrio de Barcelona apegado a una congregación mariana, muy católico, muy practicante. Éramos dos tipos totalmente distintos. Lo seguimos siendo, ¿eh? Je, je… Somos muy diferentes y quizá por eso hemos durado tanto.

‘Botón de ancla’, película que hicieron con Gila en 1961.

¿Hicisteis la mili?

Sí. La mili vino porque la empresa de motores de aviación estaba militarizada. En teoría hacía motores para aviones que creo que nunca volaron, excepto un motor que me parece sí llegó a volar. Entonces había un convenio con el Ministerio del Aire para no perder el trabajo y los quintos en vez de cumplir año y medio de mili, 18 meses, hacían tres meses de instrucción seria, diríamos, y el resto seguían trabajando en la fábrica. De forma que era un chollo para todo el mundo: hacías tres meses y volvías a trabajar cobrando el sueldo habitual. ¿Pero qué pasaba? Que todos los jóvenes querían entrar porque era una empresa bastante sólida en el sentido de que se aprendía bastante ahí. Era una escuela en realidad. Y todo el mundo se marchaba de ella cuando había terminado la mili. Se licenciaba al de tres meses y se marchaba. Entonces salió una ley que decía que no podías abandonar la fábrica en los próximos cinco años si habías hecho esa mili. Nosotros habíamos decidido que íbamos a cantar y ya nos daba igual.

Nuestra mili empezó con un castigo. Vamos, con el calabazo, porque nos quedamos una semana de vacaciones más de las permitidas y, como estábamos militarizados, nos hicieron un medio consejo de guerra en la fábrica, muy simple, y nos mandaron al calabozo una semana. Y luego a Zaragoza, a la P.A., Policía Aérea, en aviación. Y ahí estuvimos 18 meses. Y en medio hicimos una película de marinos, ‘Botón de ancla’. Ya nuestra popularidad iba en aumento y como era una película de interés nacional, el Ministerio de Marina le pidió permiso al Ministerio del Aire para que los dos mozos, Manolo y yo (Ramón), fuéramos a hacer la película. Y duró tres meses el rodaje. Al volver pensamos que igual nos perdonarían el resto la mili. Pero, total que no nos lo perdonaron y acabamos haciendo nuestra mili más tres meses de guardiamarinas en Marín, en Pontevedra, Galicia. El resto, cuando todo el mundo se licenció. Nos quedamos tres meses más a terminar la mili.

¿En total 18 meses en el Ejército del Aire y tres más de guardiamarinas?

Sí.

¿Cuántos conciertos dais al año?

Ahora estamos con bastante crisis y daremos más o menos 15 en total. Programados hay unos diez u once, y tres o cuatro más apalabrados. Estamos satisfechos porque la cosa está bastante mal y la gente tiene poco trabajo, ¿no?

¿Y cómo será el concierto de Bilbao, en fiestas?

Muy parecido al del Euskalduna en cuanto a repertorio, porque tenemos una rutina y debemos cantar las canciones que el público espera que cantemos, ¿no? En cuanto a sonido tocar al aire libre nos permitirá más alarde sonoro, de equipo. Va estar muy bien, vamos a cantar todo lo que la gente espera. Lo que cantamos en el Pumanieska y en el Euskalduna. Todas las canciones que hemos añadido y que ya has visto que la gente corea muchas de ellas y las canta sotto voce. Va ser muy emotivo. Trabajamos muchos años en Bilbao también en la sala Olimpia.

Ahora creo que es un gimnasio.

Y también íbamos mucho a la sala Gwendolyne.

Sí, en Algorta, ahora es un parking.

Ja, ja… Fíjate las cosas como cambian, ¿no?

Ya. Si tuvieseis un día libre en Bilbao, en fiestas, qué haríais. ¿Comer bien, toros…?

Comer bien por supuesto, ¿no? Toros no… No es que se antitaurino, porque me molesta prohibir y respeto a los que les gusta, pero es que sufro por el toro y el torero. Lo paso mal. Incluso cuando en televisión ponen trozos, cambio de canal porque no me gusta. Sin embargo aprecio el estilo. A José Tomás he visto pases en televisión y es absolutamente excepcional. José Tomás no va a Bilbao, ¿no? A ese da gusto verlo, porque te da seguridad de que no le va a coger el toro, aunque le ha pillado muchas veces. Pero en los plantes y el estilo, tiene un arte fantástico.

ÓSCAR CUBILLO

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Comments
4 Responses to “Fiestas de Bilbao / Dúo Dinámico: «En España las fans de la música pop empezaron con nosotros» (+ entrevista)”
  1. chelo dice:

    fueron lo mejor de los 60,y sigen triunfando,han sido mis idolos y sigen siendolo,yo los vi en barcelona el diciembre pasado y llenaron el teatro,una pasada cantando 1 hora y media sin descanso y en directo. Resumiendo, UNICOS

  2. fan Mustang dice:

    Muy buena entrevista. Quería saber si como dice entrevistó a Santi Carulla de Los Mustang y si va a colgarla aquí. Gracias

    • bilbaoenvivo dice:

      Esta es la entrevista de Los Mustang, lo enviado al suplemento GPS del periódico El Correo:

      Departimos con Santi Carulla, vocalista de Los Mustang, combo barcelonés con más de medio siglo de andadura que cada curso visita Miami y que da 30-60 conciertos anuales. «Ahora los ayuntamientos no tienen un duro y la se nota un bajón en los últimos dos o tres años», se resigna Santi. El grupo, gestado 1960 y bautizado por un tema instrumental de los Shadows, frenó durante una temporada. «Exactamente. En el 75. Hubo un paréntesis hasta el 78 cuando resurgimos. Lo dejamos en la época en que salieron con fuerza las discotecas. La gente prefería la novedad de las discotecas con ese sonido tan intenso, y la música en directo pasó a segundo plano. Afortunadamente la gente se dio cuenta y eso duró poco. Volvimos en un festival llamado ‘Hasta luego cocodrilo’, en el que participamos Los Mustang, Los Cheyenes, Los Sirex y Los Gatos Negros, y desde entonces no hemos parado hasta hoy».
      Sobre la diferencia fundamental entre militar en un grupo en los 60 y ahora, Carulla no duda: «La diferencia técnica es la más importante. Nosotros tocábamos en condiciones muy precarias, con unos equipos absolutamente sencillos y muy primarios. Pero en general la ilusión, la fuerza y la manera de enfrentarte al público no ha cambiado mucho. Yo que, en fin, me he recorrido toda España y parte del mundo de escenario en escenario lo comparo con lo de antes y veo el mismo interés de la gente: te piden las canciones más populares, quieren sacarte fotos contigo, permanece el fenómeno de las fans…».
      A Los Mustang les piden canciones como estas: «Sobre todo las versiones de los Beatles, pues hicimos tres o cuatro LPs dedicados exclusivamente a sus canciones, como ‘El submarino amarillo’, ‘Conocerte mejor’, ‘Nadie respondió’… Y luego nos piden las baladas que hacíamos de temas italianos, ingleses y franceses que en aquel momento más se escuchaban en toda Europa y España».

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