Marc Ribot: Mudo

El hermético líder de los Cubanos Postizos se abrazó a su guitarra de principio a fin (foto: Jon Rozadilla).

El hermético líder de los Cubanos Postizos se abrazó a su guitarra de principio a fin (foto: Jon Rozadilla).

Miércoles 10 de octubre 2012, Bilbao, Bizkaia Aretoa, 20 h, entrada libre.

Ya puedo contar que he visto en concierto a otro mito. También lo podrán decir las decenas de espectadores que se largaron, aburridos, antes de tiempo. El bolo, pagado por la Universidad del País Vasco y con entrada libre, fue en solitario e instrumental y lo protagonizó el guitarrista Marc Ribot (Newark, Nueva Jersey, 1954), el escudero de Tom Waits y compañero de Zorn, Fresu y otros conspiradores del jazz. Con todo, el Bizkaia Aretoa se llenó y a tope se vio durante los 83 minutos en que Ribot ofició ensimismado, sentado, con su silueta encorvada sobre su vieja guitarra Gibson de 1945, abrazándola. Ribot miró un montón de veces su reloj y actuó mudo absoluto. Recibía las ovaciones casi con padecimiento, a veces sonreía tímido y al terminar se levantó, se dobló en un par de reverencias e hizo mutis apresurado sin conceder bis (muerte a los bises) y mientras se encendían las luces de la sala.

Fue un recital introvertido, una sucesión de improvisaciones que Ribot habría experimentado con la misma actitud encerrado en la intimidad de su habitación. La audiencia atendió silente aunque con muchas toses, como en la música clásica, y yo oí tres llamadas de móviles (una era del cantante de Atom Rhumba, informó Tsustas). Por el final de tal encuentro sin empatía por parte de Ribot y con respeto magnificador del público, el guitarrista empezó a tocar un pasaje country, algunos espectadores sincronizaron de inmediato sus palmas, y el artista de culto les cortó el vacilón con ruidos a las seis cuerdas, que rasgó sin distorsión ni pedales.

‘Silent Movies’ (Pi Recordings, 2010)

Yo conté unas doce piezas, pues a veces Ribot acababa alguna y tocaba otra distinta sin saludar ni evidenciarlo. Encerrado en su mundito, Marc Ribot presentó su disco ‘Silent Movies’ (Pi Recordings, 2010) y resultó disperso estilísticamente. Sin vanos virtuosismos sonó a Ry Cooder y a son cubano, a swing zíngaro y a flamenco a lo lejos. Ejecutó blues obsesivo con luces rojas, jazz deconstruido, folk caribeño y étnico, free, swing, ragtime, bolero y más (luego el manager nos informó que Ribot coló bastantes standards jazz tipo ‘Stella By Starlight’, ‘Body And Soul’ o el ‘Witches & Ghosts’ de Albert Ayler, standards que a veces se percibían fugazmente en ciertos tañidos oblicuos).

Fue un recital hermético, de culto y divagante en el que alternó melodías bonitas con acordes inconexos. Yo ya he visto a Ribot. La próxima vez no iré si viene en este plan.

ÓSCAR CUBILLO

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  1. […] hace cuatro años en el Bizkaia Aretoa de la UPV, donde, ensimismado, no dejó de mirar la hora (y así lo contamos). Esta entrevista, realizada vía e-mail, nos la propuso el promotor del concierto de Bilbao y […]



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