Swans: Volumen criminal (+ entrevista)

Los Swans de 2012, con su orate guitarrista original Norman Westberg a la derecha (foto: Torkel).

Los Swans de 2012, con su orate guitarrista original Norman Westberg a la derecha (foto: Torkel).

Sábado 8 de diciembre 2012, Bilbao, Kafe Antzokia, 23 h, 20-23 .

Para muchos dieron el concierto del año en un lleno Kafe Antzokia los neoyorquinos Swans, que bajo el horrísono volumen ensordecedor ejecutaron un repertorio peligroso, minimal (¡y criminal!), blusero y post-rock, no solo ruidoso. Nos contaron que en la prueba de sonido llegaron a los 120 decibelios y que rompieron un vaso. Y podemos contar que el compañero en las labores informativas del periódico El Correo David López presenció cómo estalló una botella durante tal concierto de violento, agresivo sonido.

Desde el anfiteatro donde estalló una botella (foto: Gotzon).

Desde el anfiteatro donde estalló una botella (foto: Gotzon).

Si Swans (Cisnes) tocaran un poco más bajo seguirían siendo igual de buenos, aunque quizá la peña no se sentiría tan fascinada por su atracción fatal. Insanos en el alma, perfeccionistas en la ejecución (dos percusiones bien engarzadas -la batería del tipo tatuado y la panoplia del montañés semidesnudo-, lap steel guitar -a cargo de un tipo muy elegante-, dos guitarras más -las de Gira y el hacha original Norman Westberg- y el bajo llenaron de aparatos y amplificadores el escenario), clásicos en la estética (el blues de Nick Cave o Tom Waits, el sesgo bailón de la Jon Spencer Blues Explosion, el hard rock infernal, el noise brutal), el sábado erigieron en 115 minutos un muro de ultrasonido (crepitantes los graves, enloquecedores los agudos) con unos ocho bloques, sin bis, y resultaron agotadores en lo físico, descorteses en el volumen (las camareras con cara de pánico), encelados en espirales tribales que empujaban a oscilar las cabezas, forjadores de industrialismos orgánicos que prohibiría la OMS o compresores de la alta energía hasta que perecía doom metal. Perdón, parecía quería decir.

Jugando con la tensión sostenida, Swans abrieron con ‘To Be Kind’ y lograron que tremolaran las vestimentas del respetable. En ‘Avatar’ las percusiones adornaron riff marmóreos como los de Cult Of Luna, y se seguido hicieron metal enfermizo propio para una procesión de Semana Santa, su líder Michael Gira gritó aleluya y luego presentó ‘Piece of The Sky’, una pieza entre lo tribal y lo industrial como la JSBX por mil y con el técnico de la mesa rasgando el tema con pedales. Por el epílogo proyectaron rock espacial con arengas de unidad y libertad, y consiguieron que muchos se marcharan antes de tiempo, pues fue un encuentro peligroso.

Yo me quedé todo el rato porque me metí trozos de servilletas de papel en los oídos para que los tímpanos resistieran la crepitación. Por eso puedo afirmar que el bolo que en junio dieron Unsane y Big Business en el Azkena noquéo más al personal, llevándole al vértigo desequilibrante.

Michael Gira, el culpable de todo (foto: Torkel).

Michael Gira, el culpable de todo (foto: Torkel).

ÓSCAR CUBILLO

+++ ENTREVISTA PREVIA

Icono del ruidismo mundial y de la no wave neoyorquina, Michael Gira dio un show que se barruntaba memorable y que lo fue, al menos por sus secuelas

«Reinicié Swans para no morir mental, física o espiritualmente»

Michael Gira (Los Ángeles, California1954) es una figura de culto, un explorador del ruido, un controlador de los drones emocionales. Surgido de la áspera oscuridad de la escena no wave neoyorquina, su música posee la profundidad artística de John Cage, pero desde la visión del rock. Su proyecto más famoso es Swans, Cisnes, nombre elegido porque son animales majestuosos y hermosos, pero ariscos.

Ahora que ha reactivado a la banda y que nos visitó en gira, la leyenda nos atendió desde Oslo, Noruega, aunque precisó que reside «en las montañas Catskill de Nueva York, en una pequeña cabaña de una habitación con mi perro».  Había expectación ante el bolo de los Swans. Son magnéticos, ruidosos, abracadabrantes y telúricos. A veces Gira se mete tan dentro de su onda que los que le adoran reconocen que se le puede ir la pinza. Sobre sus aquelarres nos adelantó Michael Gira: «Nuestros shows son muy intensos, pero una experiencia absolutamente gozosa». Le preguntamos cuánta improvisación hay y nos sorprendió: «No improvisamos, pero la música nos toca a nosotros como si fuéramos instrumentos y respondemos a sus órdenes». Allá vamos.

¿Cuáles fueron tus primeras influencias musicales?

La primera música que me atrajo y que mantiene una continua influencia sobre mí fue la del álbum de Walt Disney ‘Br’er Rabbit’, con Burl Ives narrando este encantador cuento para niños. Después de esto la música que más me afectó fue la de The Seeds.

Ya, el grupo garajero de los 60, con Sky Saxon. ¿Por qué decidiste ser músico?

Debido al punk rock. Eso parecía la forma más inmediata de rasgar un agujero en el brillante brillo mediático del mundo.

¿Cuándo te convertiste en un músico profesional?

Empecé mi primera banda, una banda de punk, en 1977. Se llamaba The Little Cripples (Los Pequeños Lisiados). No sabíamos tocar nuestros instrumentos. Sigo sin saber tocar la guitarra de una manera convencional. He elaborado mi propio vocabulario.

Gira puño en alto (foto: José Mari Reviriego).

Gira puño en alto (foto: José Mari Reviriego).

De toda la vida he oído tu nombre y el de Swans asociado a la escena del rock más brutal y experimental. ¿Has hecho mucho dinero gracias a esa fama?

No tengo ni idea de la influencia de Swans, y básicamente ni me importa. No tengo dinero. Dependo de la bondad del prójimo.

¿Y notas tu influencia cuando escuchas a Nine Inch Nails o Rammstein?

Oh, Dios, no. Espero que no.

Swans estuvieron parados entre 1997 y 2010. ¿Por qué reiniciaste la banda?

Fue a causa de la necesidad de no morir mental, física o espiritualmente.

Tu último álbum, ‘The Seer’, es muy diverso. Va desde la rudeza a la melodía. ¿Qué nos puedes contar?

Que es mi propio mundo especial. Separado y distinto del mundo real.

ÓSCAR CUBILLO

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Comments
2 Responses to “Swans: Volumen criminal (+ entrevista)”
  1. TREZNOR dice:

    Que ruido!
    Al día siguiente comí con mi madre y no le oía nada de lo que decía. Asentí todo la comida moviendo la cabeza mientras escuchaba dentro de mí un pitido de fondo.

    Estoy totalmente de acuerdo de que si tocaran un poco más bajo serían igual de buenos…
    TREZNOR

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  1. […] concluimos la primera vez que los experimentamos allá por 2012 (así lo contamos), Swans, que hacen un rock bastante clásico, serían igual de buenos si tocaran a menor volumen, […]



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