Zambomba Jerezana: Villancicos al Niño Manué

Pie con firma

En sus asientos las cantaoras María Barea, Malena Parrilla, Anabel Rosado y Gema la Cantarota, los tocaores Antonio Higuero y Domingo Rubichi, y los cantaores Ángel Vargas y Joaquín El Zambo, delante el gracioso Israel López, el de la zambomba (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Jueves 20 de diciembre 2012, Bilbao, Sala BBK, 20 h, 12 €.

Se llenó la Sala BBK el jueves prenavideño con el reclamo triunfal de la zambomba flamenca de Jerez, o sea los villancicos al Niño Manué (así llaman algunos en Andalucía al Niño Jesús) esta vez entonados en noneto por un cuadro mixto de sexos (cuatro damas, cino caballeros), de razas (payos y calés) y de empleos: oficiaron unos pocos profesionales con un nutrido refuerzo de aficionados para revivir «una costumbre que nace en los patios de vecinos antiguos de Jerez, donde se vivía y se convivía en dos habitaciones», como nos avanzaba el director Antonio Higuero.

La cita de 20 piezas en dos partes irregulares pero raciales duró hora y tres cuartos y le sobró media hora porque se alargaron en demasía, murieron de éxito. Imaginen, un espectador les chilló: «Viva el arte, la gracia y el compás». Y una cantaora replicó: «¡Viva nosotras!». La primera parte, más interesante y con trece villancicos, tuvo desde momentos solistas (la apertura con El Zambo) a corales (intensa y rauda ‘Ya se van los quintos, mare’, quizá la mejor pieza, la segunda que sonó), con ambientes rocieros (‘Niño chiquetito’, ‘Villancico del gloria’), devoción navideña (‘Estaba Santa María’) y pasión del respetable (olés y tal).

Las damas también se levantaron para bailar y cantar como protagonistas.

Ellas también se levantaron para cantar protagonistas (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Aquí ya se revelaron muchos de los papeles de los participantes, el saber estar y el profesionalismo de ambos tocaores (Antonio Higuero y Domingo Rubichi), la fuerza decreciente del cantaor El Zambo (se lució al arrancar y ya no pudo igualar ese listón en dos intervenciones posteriores; después llegó su segundo pico, cuando comentó «hace más calor que en Jerez», debido a la calefacción y los focos del escenario), la serenidad y el temple añejo del cantaor de los surcos en la cara morena Ángel Vargas (con su estilo entre Juanito Valderrama y Manolo Escobar), o los primeros planos del de la zambomba, Israel López, que con su pinta de ejecutivo de la BBK y su voz justita puso mucho salero y se metió al personal en el bolsillo. Y de las damas, de gargantas y capacidades distintas, podemos contar por ejemplo que Malena Parrilla bailó como María Jiménez en su primer momento protagonista y que la guapa Gema La Cantarota destacó con su voz dulce en ‘Sirva tu cuna’.

La segunda parte, a modo de fin de fiesta con siete bulerías con temática también referida al Niño Manué, se antojó repetitiva y alargada, aunque con buenos momentos (la guapa Cantarota, el viejo Vargas, María Barea en los tonos más altos…), pero murieron de éxito, ya se ha dicho.

OSCAR CUBILLO

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