CINE: ‘De óxido y hueso’: Inocencia animal

BEV DE OXIDO Y HUESO CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 14 de diciembre 2012

Director: Jacques Audiard

Calificación:4 estrellas sobre 5

Los planos iniciales de ‘De óxido y hueso’ tienen un alto contenido narrativo autoconsciente y remiten, de manera abstracta y simbólica, al motivo que presidirá el resto del film: el agua. La movilidad líquida de estos planos nos retrotraen a sensaciones primarias de protección y enclaustramiento del feto en el líquido amniótico, aunque también nos mostrarán la podredumbre de los desechos que flotan en el mar: clara metáfora de una psicología dañada.

Estas imágenes se desvelarán posteriormente como estados mentales del subconsciente de Stéphanie (Marion Cotillard), una entrenadora de orcas que ha sufrido un accidente en una actuación y ha perdido sus dos piernas. Antes hemos conocido a Alain (Matthias Schoenaerts), un hombre sin trabajo que llega a una ciudad costera, mediante un montaje elíptico y una cámara que les sigue, a él y a su hijo, sin parar y sin despegarse de ellos (un estilo post-nouvelle vague de un Jacques Audiard muy cercano a la poética visual de los Hermanos Dardenne). Alain llegará a casa de su hermana y la pedirá que les dé alojamiento mientras él encuentra trabajo.

BEV DE OXIDO Y HUESO ORCAS

El motivo del agua se presenta cuando, después del fatigoso viaje del inicio, Alain se encuentra con la visión del mar: una quietud que se asocia a su estado de ánimo y a su propia naturaleza del ser. El agua se encuentra tanto en las fotos de Sthéphanie trabajando con las orcas (imágenes que atraen a Alain más por su contexto que por su belleza) como en la propia secuencia del accidente. Jacques Audiard unirá a ambos personajes con ese motivo líquido, asociando a cada uno de ellos un papel en el mismo: él como bestia animal (véase la manera de filmar el cuerpo desnudo, la espalda y bíceps de Alain, sobre todo cuando él lleva en brazos a Stéphanie) y ella como domadora de ese alma inocente y salvaje. Si el proceso de transformación de Alain consiste en ir comprendiendo su naturaleza primaria, el de ella consiste en ir endureciéndose y embruteciéndose hasta convertirse en la entrenadora del Alain-orca (incluso existe una cierta simbología fálica asociada a los muñones de sus piernas, o de robotización en sus piernas ortopédicas).

Para ambos el agua es símbolo de placer y libertad, aunque también de dolor: no sólo el film repetirá la historia del accidente como una segunda oportunidad para Stéphanie que lleve a su redención, sino que incluirá un segundo accidente mucho más simbólico (y que también sucede en el agua, pero esta vez solidificada) que marcará el devenir final de Alain. Audiard crea un film hermoso, altamente poético gracias al dominio del ‘motivo visual’, pero también gracias al dominio del tiempo narrativo mediante un perfecto uso de la elipsis (en especial hay que recordar el montaje acompasado mediante fundidos en negro de Stéphanie en la cama del hospital, tras el accidente).

GERARDO CREMER

Trailer de ‘De óxido y hueso’

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  1. […] películas dirigidas por Audiard ‘De óxido y hueso’ (2012) y ‘Dheepan’ (2015) han sido ya comentadas en este blog, en reseñas a las que dirigen […]



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