CINE: ‘Searching For Sugar Man’: Misticismo cristiano (Oscar 2013 al documental largo)

BEV SEARCHING FOR SUGAR MAN CARTEL

Oscar 2013 al mejor documental largo.

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 22 de febrero 2013

Director: Malik Bendjelloul

Calificación: 3 estrellas sobre 5

 

Sixto Rodríguez, cantautor norteamericano de origen mexicano, un verdadero desconocido en el panorama musical (no sé si eruditos de la crítica musical, como Oscar Cubillo, habrán oído hablar de él antes del Oscar al mejor documental), grabó dos álbumes para el sello Sussex (en 1970 ‘Cold Fact’ y en 1971 ‘Coming From Reality’) que se nutrían del folk-rock-protesta del Bob Dylan de los 60 y que resultaron ser un rotundo fracaso de ventas. En ellos se mostraba como un excelente letrista inspirado por la poética de las calles, identificado con la generación hippie y la música psicodélica que venera las sustancias alucinógenas: véase la letra del tema de que propicia el título de la película, ‘Sugar Man’, incluido en el álbum ‘Cold Fact’:

Sugar man, won’t you hurry / Sugar man ¿te darás prisa?

‘Cos I’m tired of these scenes / Porque estoy harto de este panorama

For a blue coin, won’t you bring back/ Por una triste moneda ¿me traerás

All those colors to my dreams / Todos esos colores a mis sueños?

Silver magic ships you carry / Mágicos barcos plateados te transportan

Jumpers, coke, sweet Mary Jane / Anfetas, coca, dulce marihuana.

El director Malik Bendjelloul, el protagonista Sixto Rodriguez y el productor Steve Rowland en el estreno en Los Ángeles (foto: Kevin Winter/Getty Images).

El director Malik Bendjelloul, el protagonista Sixto Rodriguez y el productor Steve Rowland en el estreno en Los Ángeles (foto: Kevin Winter/Getty Images).

‘Searching For Sugar Man’ se sumerge, de manera muy particular, en la vida de este rockero de las calles a través de dos personajes que a priori parecen muy lejanos a su persona y a su tierra pero que pronto se desvelarán en la razón de su búsqueda: Stephen ‘Sugar’ Segerman y Craig Bartholemew-Strydom, dos aficionados a la música de Ciudad del Cabo que van a introducir al espectador en el misterio ‘Rodríguez’, en la mitología creada en Sudáfrica hacia esa persona, leyenda alimentada por ficciones sobre su muerte y que llevan a convertir a este músico desconocido en América en todo un mito de tierras africanas, un representante del sentimiento de rebeldía de la población blanca contra la represión de la libertad de expresión en el sistema apartheid.

El film dirigido por el documentalista sueco Malik Bendjelloul debe englobarse en la categoría de film retórico no narrativo (según clasificación del teórico de cine David Bordwell), propia de los documentales en las que el realizador busca transmitir una idea mediante la construcción de su lenguaje cinematográfico, buscando condicionar las conclusiones del espectador respecto a lo visualizado. Malik utiliza a los dos musicólogos sudafricanos para conducirnos, de manera inteligente, a través de los misterios del personaje, y de manera asociativa, hacernos sentir la conexión del cantante con el cristianismo y, específicamente, a Rodríguez con Jesucristo (no es casualidad que su nombre se aparezca en algunos créditos discográficos como Jesús Rodríguez).

El documental está dividido en una serie de segmentos que permiten al director sueco desarrollar su retórica no narrativa para conseguir que los espectadores acaben teniendo el mismo sentimiento común, la misma identificación hacia el personaje, igual admiración y condescendencia hacia su ascetismo.

Los segmentos son:

1) Stephen ‘Sugar’ Segerman conduce su coche por una carretera de Ciudad del Cabo introduciéndonos al personaje de Rodríguez, presentándolo como un artista misterioso, grandioso y aclamado en Sudáfrica, del que la leyenda dice que se prendió fuego en el escenario. Aquí se introduce al mito.

2) La narración nos conduce al Detroit de 1968. Aquí se nos narra, mediante entrevistas, el descubrimiento de Rodríguez por dos productores musicales (Dennis Coffey y Mike Theodore). Las imágenes de archivo (fotografías y grabaciones de Super 8) dificultan la visión del rostro de Rodríguez. El músico es descrito en su extrañeza y ascetismo, como un vagabundo de ciudad, un poeta de calidad a nivel de Bob Dylan. Mientras, ellos nos hablan del impacto de su música, de sus encuentros enigmáticos con el cantante en las calles y la grabación de sus dos discos. En este segmento la música tiene una fuerza especial y permite relacionar su belleza y poesía de sus letras con el enigma del personaje. Aparece en este segmento, por primera vez, el motivo del desplazamiento mediante el seguimiento en travelling lateral de Rodríguez caminando en solitario por las calles. Se parte de su inicio minoritario pero se remarca la fuerza de sus palabras. Se da forma a una imagen (el vagabundo que se desplaza) y se refuerza su carácter místico y misterioso.

Sixto Rodríguez, la joven leyenda oscura.

Sixto Rodríguez, la joven leyenda oscura.

3) Los Ángeles: entrevista con Steve Rowland. Nos habla de la importancia de la música de Rodríguez pero también de su fracaso. El entrevistado busca una foto del cantante y la muestra a la cámara. Un rostro con melenas, algo velado que recuerda a la imagen de Cristo. La identificación cristiana.

4) Ciudad del Cabo. Segmento narrado por ‘Sugar’ Segerman que cuenta el calado de la música de Rodríguez en Sudáfrica, explicando las letras de sus canciones y cómo éstas se identifican con el pensamiento de la población blanca de Sudáfrica durante el apartheid. La fuerza de la palabra.

5) La censura del apartheid. Los discos de Rodríguez se rayan para que no puedan ser escuchados. La represión del mensaje.

6) Se explica, desde una playa, cómo empieza a extenderse el álbum ‘Cold Fact’ en Sudáfrica. Una joven trae el disco y se hacen copias piratas. La música rompe la censura. Pasa de mano a mano. El mensaje se extiende. Surge la legión de admiradores que siguen sus palabras.

7) Segerman trata de desentrañar el misterio. Saber quién es Rodríguez. Hace una llamada para que algún detective musicólogo intervenga en la búsqueda. Ahí aparece Craig Bartholemew-Strydom. Indagación sobre el mito.

El productor Clarence Avant niega el éxito de Rodríguez.

El productor Clarence Avant niega el éxito de Rodríguez.

8) Investigación de Craig que le lleva a seguir la pista del dinero. Llega hasta la discográfica Sussex y su propietario, Clarence Avant, ‘El Padrino de la música negra’, a quien entrevista. Clarence niega el posible éxito de Rodríguez y niega haberse quedado con el dinero de las ventas. La negación de los hechos.

9) Una nueva pista. La letra de una canción sitúa a Bartholemew en un pueblo de Detroit. Allí finalmente encuentra a Rodríguez con vida (aparece por primera vez en una ventana) y se le muestra como una especie de anacoreta, apartado del mundo de la música. Retiro espiritual.

10) Entrevistas con las hijas y con el propio Rodríguez. Nuevas imágenes de Rodríguez caminando (el motivo del travelling lateral) por la nieve. Un albañil con el que trabajó nos habla de Rodríguez. Sorprende su lenguaje preciso (y hasta metafórico) de esta persona, como si se refiriese a una leyenda. Pocas palabras de Rodríguez. Se le muestra tímido y silencioso. Nos acercamos de primera mano al mito.

11) Gira por Sudáfrica. Las entrevistas. El contacto con la gente. El concierto. El éxito reconocido. El encuentro con los seguidores. Sus palabras, sus conciertos se asemejan a encuentros religiosos.

12) El retorno a Detroit. Nuevamente los travellings de sus paseos por la nieve. Le vemos calentándose en una estufa. Se remarca su condición de hombre humilde. La gente del pueblo habla de él. La asociación con Jesucristo.

Rodríguez sopesa un tercer álbum y actuará en grandes festivales como Glastonbury (foto: Nathan Rabin).

Rodríguez sopesa un tercer álbum y actuará en grandes festivales como Glastonbury (foto: Nathan Rabin).

Los segmentos desvelan la clara intencionalidad retórica del film: se busca ensalzar a una figura e identificarla con un ideario cristiano, remarcando la humildad del personaje y su fidelidad a sus ideales: una persona cuya vida está totalmente identificada con la letra de sus canciones. Un ser entero, lejos de lo que representan las leyendas del rock (finalmente endiosadas por el éxito) que recibe su reconocimiento en Sudáfrica como una bendición de Dios, pero que no le cambia y le lleva a continuar fiel en su modestia y su pobreza. La figura del travelling lateral que sigue sus paseos sirve para definirle como ser solitario, vagabundo de las calles, poeta de la ciudad y del obrero, portavoz de las bienaventuranzas.

La narración es retórica porque busca un fin. La música se mueve en un plano paralelo y desde el principio requiere, por su fuerza y valía, un reconocimiento futuro obligado, demostrando que (en ese extraño viaje de un disco desde USA hasta Sudáfrica) la música (o la palabra, como la de Jesús de Nazaret) no tiene fronteras, operando cual milagro. Rodríguez, en el film, se mueve en el mismo plano, siempre oculto, misterioso, solitario (las filmaciones o fotografías de archivo mantienen el misterio de sus actuaciones, de su figura, especialmente al principio de la película) y consigue finalmente un reencuentro con su música: ésta que cruzó las fronteras, libre, por encima de la censura y el poder, el éxito y el capital. Una única gira por Sudáfrica le permitirá su verdadero  encuentro con sus seguidores y su música. El film, aunque falso en este aspecto (ya que hubo más conciertos y más países) conforma el mito del personaje y su asociación con la imagen del ser ‘capriano’ que mantiene su integridad e ideales por encima de todo (ya que al final América le recompensa) aunque también le asocia con la imaginería cristiana.

Por su parte la narración en el film juega con el misterio (informaciones veladas) mediante el seguimiento y un orden temporal que va desvelándonos, lentamente, el secreto del personaje. La narración se mueve linealmente en el tiempo y se desplaza por diferentes localizaciones (de Detroit a Los Ángeles y a Sudáfrica, nuevamente a Detroit, Sudáfrica y Detroit), cambiando el punto de vista de la narración (mediante las entrevistas y la voz narrativa de los dos fans sudafricanos) para encontrarse cara a cara con el cantante (ya a mitad de película) y entonces se procede con su mitificación y transfiguración cristiana. Se juega con las imágenes y con la narración, para mostrarnos una historia falseada cuyo único fin, mediante la retórica, es identificarnos con su misterio, su secretismo surgido de su naturaleza bondadosa, totalmente fiel a su arte. Por ello, al final está la recompensa: el retorno a lo cristiano dentro de una sociedad abocada al sufrimiento o al pecado.

GERARDO CREMER

Trailer en inglés.

Artículo de la película en Wikipedia.

Web oficial de Sixto Rodríguez.

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