Rammstein: El circo del rock

El telón de foro del panal y las cámaras como luciérnagas de la masa (foto: Mr. Duck).

El telón de foro del panal y las cámaras del público como luciérnagas (foto: Mr. Duck).

Viernes 19 de abril 2013, Barakaldo, Bilbao Exhibition Center, 22 h, 47-55 €.

La parafernalia

La gira ‘Wir halten das tempo’ (mantenemos el ritmo) se pasea por el orbe en 25 trailers. Solo hay un escenario que tarda 6 horas en recogerse, pero que se empezó a montar en el BEC a las 8 de la mañana de la víspera. Por ello los conciertos se suceden al menos cada dos días. En la caravana de Rammstein viajan unas 150 personas (conductores, técnicos, músicos, cocineros…) y en la fecha del BEC (la feria de muestras vasca) se sumaron unos 250 trabajadores más entre camareros, seguridad, acomodación, carga y descarga… Los alemanes necesitan tantos amperios de luz y sonido para sus shows, que llevan sus propios generadores. Es uno de los mayores espectáculos acogidos por el BEC y de la pirotecnia se ocupó el valenciano Ricardo Caballer, responsable de las tres fechas españolas.

El escenario futurista-industrial (foto: Mr. Duck).

El escenario futurista-industrial (foto: Mr. Duck).

El circo

Cuenta la organización que más de 12.000 seres humanos había el viernes en el BEC gozando con predisposición del show flamígero de los roqueros teutónicos Rammstein. Un espectáculo audiovisual con música atronadora de ritmos marciales, inspiración industrial y ejecución filometálica a la que expresarse en alemán no limita el potencial, pues Rammstein apuestan más por lo que se ve que por lo que se oye. Sus palabras ahuecadas en alemán se expelen con forzado sentido teatral y sus números, sus canciones, están adornadas con efectos visuales que a menudo impresionan, a veces alienan y esporádicamente mueven a la carcajada.

Till Lindemann y el lanzallamas en ‘Mein Teil’ (foto: Mr. Duck).

Till Lindemann y el lanzallamas en ‘Mein Teil’ (foto: Mr. Duck).

El rock y el ruido, la luz y las llamas, las explosiones y los fogonazos van sincronizados en los conciertos de la actual gira mundial de Rammstein, ‘Mantenemos el ritmo’. Al espectador desavisado le asustan las explosiones inaugurales y al fan en la onda le empujan los golpes de batería reforzados por bombazos al unísono. Los seis músicos del grupo han de saber dónde colocarse en cada momento para no ser escaldados por el vapor, ni carbonizados por las lenguas de fuego, ni salpicados por las chispas de las bengalas, ni lamidos por los diversos lanzallamas que se disparan con naturalidad.

Aunque, por mucho que lo hayamos visto ya en vivo, a todos nos fascina la visión de los tres músicos lanzando fuego por la boca. Y lo pasamos como niños cuando el teclista Flake Lorenz se introduce en una olla gigante abrasada por el vocalista y líder Till Lindemann. O simulamos sorprendernos cuando una especie de espontáneo invade el escenario y es despiadadamente incendiado con un lanzallamas por el cantante. Lo de Rammstein es el gran circo del rock, y como en todos los circos hay violencia y risas, por ejemplo cuando Lindemann se puso a golpear el micrófono contra el suelo hasta el último impacto rematado con, sí, lo han adivinado, la enésima explosión.

Algunos momentos

El del viernes en el BEC lleno de gente enfervorecida y predispuesta a participar en el acto fue un buen concierto con 18 canciones en 93 minutos. El foco estaba sobre el tablado, que carecía de pantallas de apoyo. Al principio un panal sirvió de telón de fondo y luego, al caer este, se mostró una suerte de andamiaje industrial. Empero la barrera idomática, había gran comunión con el gentío, que sabía algunos coros vernáculos, repetía ciertos heys o hails como si estuviera en Núremberg, botaba al ritmo, alzaba los brazos y no se cansaba de inmortalizar momentos con sus cámaras que titilaban igual que una invasión de luciérnagas en la oscuridad.

La vanguardia de llamas en ‘Sehnsucht’ (foto: Mr. Duck).

La vanguardia de llamas en ‘Sehnsucht’ (foto: Mr. Duck).

El espectáculo cursó en gradación, desde la marcialidad obsesiva de los prolegómenos al desparrame variado del epílogo sostenido. Al arrancar a las diez y cinco, cuando desaparecieron las tinieblas y la masa gritaba desaforada, el grupo ya estaba sobre el tablado, pero faltaba el líder, que disfrazado de gordo descendió desde el techo sobre una plataforma para cantar ‘Ich tu dir weh’ (aquí el clip oficial con letra subtítulada en español). Luego cayeron metal propio para los espartanos de ‘300’ (‘Wollt ihr das bett in flammen sehen?’) y hits bailables (‘Sehnsucht’, con su arreglos morunos), y Rammstein, como tiroleses sadomaso, siguieron con metalcore (‘Asche zu asche’, con focos rojos y el teclista caminando sobre su cinta andarina), lanzallamas bucales (‘Feuer frei!’), el número más teatralizado y maquillado, el de la mentada olla gigante con el cantante preguntando a la gente si cocinaba al teclista (‘Mein Teil’), y un momento de reposo a dúo con piano, cual Alice Cooper operístico (‘Mein herz brennt’).

Desde el lateral desnudo (foto: Mr. Duck).

Desde el lateral desnudo (foto: Mr. Duck).

En la bailona ‘Benzin’ pegaron fuego al presunto espontáneo, la marcialidad totalitaria borboteó en ‘Links 2-3-4’, la comunión se acentuó en su gran éxito ‘Du hast’ (las llamaradas emitían calor hasta el fondo del BEC), en ‘Bück dich’, una especie de rave, el cantante sodomizó al teclista sobre una plataforma y eyaculó a chorro sobre el respetable, y quizá la canción más bonita fue la épica ‘Ohne dich’.

Sodomizando al teclista sobre la plataforma y eyaculando a chorro (foto: Mr. Duck).

Sodomizando al teclista sobre la plataforma y eyaculando a chorro (foto: Mr. Duck).

Rammstein saludaron con reverencias y después en el bis explotaron en más sentidos: ‘Sonne’ fue barroca y ceremonial, con las llamas dando calor, en ‘Ich will’ el líder ordenó en castellano ‘levantad las manos’, y se acabó con otra pieza de sexualidad explícita, ‘Pussy’, con explosiones de confeti y el cañón fálico esparciendo espuma. Y se acabó el circo, esta vez Rammstein saludaron rodilla en tierra, el líder dijo ‘eskerrik asko, muchas gracias’, hicieron mutis y al poco aparecieron los operarios para desmontar el escenario en seis horas y tenerlo preparado en Madrid dos días después, adonde lo transportaron con diez chóferes de refuerzo aportados por la organización vasca.

La explosión de confeti y el cañón de espuma en ‘Pussy’ (foto: Mr. Duck).

La explosión de confeti y el cañón de espuma en ‘Pussy’ (foto: Mr. Duck).

Los saludos finales, tras el bis, rodilla en tierra (foto: Mr. Duck).

Los saludos finales, tras el bis, rodilla en tierra (foto: Mr. Duck).

 

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  1. […] y con mucho rock. Eneko es un tipo fantástico con el que hay que tener cuidado si acaba de ver a Rammstein. El resto de las jornadas un gran bloguero de referencia y una bella persona […]

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