Fiestas de Bilbao 2013 / El Capullo de Jerez: La plaza de los gitanos

Miguel Flores Quirós (Jerez de la Frontera, 1954), cantando a la luna (foto: Mr. Duck).

Miguel Flores Quirós (Jerez de la Frontera, 1954), cantando a la luna (foto: Mr. Duck).

Jueves 22 de agosto 2013, Bilbao, Plaza Nueva, 23.30 h, entrada libre.

Pasado el ecuador de la Semana Grande nos ha dado por pensar, analizar y concluir que las fiestas melómanas son flojas. Lo pensamos en el metro, volviendo del bolo del jueves, el del cantaor El Capullo de Jerez, que ofició con arte a veces y se escondió otras en una Plaza Nueva llena de familias calés. Las filas delanteras las ocupaban familias gitanas enteras, con madres jovencísimas dando pecho a los churumbeles, rubísimas arrancándose en bailes sexys entre las sillas de tijera, matriarcas entradas en carnes mirando obnubiladas al escenario… Delante del todo, la crialada calé y descarada, que al final se subió encima de la valla para ser abroncada por los de seguridad (podían caerse y hacerse daño). Y en los laterales, los gitanos adolescentes, endomingados, con peinados de futbolistas y láseres verdes, llamándose ‘chacho’, animando al Capullo a gritos y tildando de Falete al grueso cantaor, El Tequila de Jerez, que se lo montó muy bien.

Los gitanos suelen acudir en tropel a ver a los flamencos de su raza, pero es payo su admirado El Capullo de Jerez (Miguel Flores Quirós, nacido en el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera en 1954). Ofició jondo, con ganas de agradar y destapó bastante esencia de su talento (sobre todo por la mitad de la cita, o cuando cantó a palo seco esquinado en el bis). Por su estética con traje gris de alpaca estaba de foto: alto y delgado, con melena cana de pistolero y barbilla de Conde de Montecristo. El Capullo dio un concierto normalito, corto y en tres partes: la primera sin él, la segunda con él, y la tercera en plan bis obligado, con él esquinado.

El septeto, con El Tequila a la izquierda y el bailaor Fernando Jiménez en el centro (foto: Mr. Duck).

El septeto, con El Tequila a la izquierda y el bailaor Fernando Jiménez en el centro (foto: Mr. Duck).

La sesión flamenca duró 72 minutos para unas ocho sucesiones de cantes en septeto, con únicamente una guitarra sobria pero eficaz y con únicamente un bailaor ocasional. El primer cuarto de hora lo cumplimentaron los subalternos, jondos y profundos, con bulerías por soleá y con el baile masculino de entretenimiento visual a cargo de Fernando de Jerez. Luego salió El Capu, agradeció humilde la ovación, y abrió por soleá entonando con la boca rota, jondo como El Cabrero o el Agujetas, dando al final una pincelada modernista a lo Pata Negra. En los fandangos («viva Huerva», estallaron los gitanos antes de ‘A mis niñas’) El Capullo abría los ojos como El Brujo, el actor, y elevaba dramatismo con dicción borrosa («que detengan mi sentencia / que me sa muerto mi madre»).

Gran parte de lo que cantó se oye en el disco ‘Flor y canela’ (Flamenco en el Foro, 2007).

Gran parte de lo que cantó se oye en el disco ‘Flor y canela’ (Flamenco en el Foro, 2007).

Y ya entramos en la parte culmen. Los tangos de ‘La culpa’ («porque la culpa no la tengo yo») elevaron palmas, y se unieron a la fiesta rumbera postrera de ‘Son de lunares’. El dramatismo volvió con las bulerías de ‘Perdón’ («no tienes perdón»), y aunque seguíamos en lo alto, confió una señora paya a una vecina: «mi marido sí entiende, pero yo no, a mí me aburre el flamenco». En el tema del perdón El Capu se arrancó y se puso en pie y bailó para solaz de la afición («sí señor, muy apropiado», juzgó un chacho con láser). Y acabó con ‘La vida es una rutina’, su mayor éxito, unos tangos acelerados de compás hasta parecer rumba, donde se le fueron agotando las gotas de esencia, de arte.

Habían pasado 56 minutos sólo (40 con El Capu) y todos los artistas jerezanos hicieron mutis mirándose extrañados unos a los otros. Entre bambalinas les dirían que debían seguir y el bis fue prolongado, de otro cuarto de hora con El Capullo esquinado, semiescondido. Cantó con duende a palo seco alcanzando más picos de arte con toná y siguiriya, y dejó estirar la velada con intervenciones de sus ayudantes mediante soleá y bulerías de Jerez, antes de él acabar con versos que decían ‘una gitana en la plaza’. Y es que al Capu le quieren mucho todos los calés.

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Fiestas de Bilbao 2013 / El Capullo de Jerez: La plaza de los gitanos”
  1. la coverdale dice:

    Moló el crapula y macarra del capullo, aunque en disco es mucho mejor. Dicen q a un tal duck le anda buscando el clan de los pelayos por haber flirteado con una de las suyas.

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