Fiestas de Bilbao 2013 / A Groovin’ Affair: Una cápsula espacial

Danilo Foronda (bajo), Yavhé de la Cavada (guitarra), Perico Ráez (batería) y Juan Ortiz (teclas) (foto: remitida).

Danilo Foronda (bajo), Yavhé de la Cavada (guitarra), Perico Ráez (batería) y Juan Ortiz (teclas) (foto: remitida).

Viernes 23 de agosto 2013, Bilbao, Café Evidence, 20.30 h, entrada libre.

En fiestas de Bilbao se puede disfrutar de varios oasis ajenos al bullicio, el desparrame y el engorilamiento general de los espacios más transitados. Un oasis se crea en los conciertos cultos de la iglesia de la Encarnación. Otro en el Café Evidence, donde nos refugiamos el viernes. En un ambiente afable, limio de humo, pulcro, cool y con poca gente, sentados en taburetes y libando gin tonics (el mío de Hendricks demasiado cítrico, perfecto el de Pato, de Citadelle, una de las ginebras favoritas de Brian Setzer, por cierto), asistimos al primer pase de A Groovin’ Affair, cuarteto de jazz-rock instrumental e improvisado cuyo guitarrista, Yahvé, al acabar recomendó al respetable: «Tras los fuegos daremos otro pase. Podéis quedaros por aquí tomando una copa. Estará mejor que lo de las fiestas, que es lo mismo de siempre, un coñazo». Y tanto que coñazo, pero no lo pondremos de titular.

A Groovin’ Affair son cuatro músicos solventes, dominadores de sus instrumentos hasta el punto de lanzarse en improvisaciones rudas con gradaciones en piezas a veces muy ‘zappateras’ y siempre progresivas. Dos son vitorianos, el baterista Perico Ráez (The Hot Wok, etc.) y el bajista Danilo Foronda (Ortophonk…), y dos bilbaínos, el teclista que aporta la visión jazz Juan Ortiz (Cherry Boppers…) y el guitarrista que aporta las exploraciones roquistas Yavhé de la Cavada (Electric Solo…).

Por esto del jazz y el rock, de ubicarse entre dos aguas, A Groovin’ Affair resulta un proyecto muy atractivo. Su primer pase de 58 minutos para cuatro piezas  comenzó con ‘A mil’, un groove volador, astral, con fusión rock y una segunda gradación de nivelón, todo dirigido por la Gibson Les Paul de Yahvé, una mente privilegiada que tenía a sus pies una amplia pedalera. Siguió con ‘Vámonos’, donde ya nos sentíamos como en una cápsula espacial, con el cuarteto en tensión, concentrados en la interacción la batería vibrante, los teclados palpitantes, la guitarras rasgando y el bajo percutiendo en un alarde de progresividad humanista, con punteo ‘zappatero’ y muchos estratos rítmicos Nueva Orleans onda The Meters futuristas. La tercera, ya con Fender Stratocaster, fue la version de ‘If You Want Me To Stay’ de Sly & The Family Stone, tuvo teclas Ray Charles y apectos bluseros. Y la última, el original ‘Tómalo todo’, la de los arabescos como nos contó Yavhé, arrancó crepuscular y contuvo punteos tipo Scott Henderson y teclas con cachos boleristas, a modo de remate de una sesión relajante y vivificante.

ÓSCAR CUBILLO

La interacción del asunto (foto: Mr. Duck).

La interacción del asunto (foto: Mr. Duck).

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