Fiestas de Bilbao 2013 / Los Diablos: Coros de felicidad

La gente contenta y madura que llenaba La Pérgola (foto: Facebook Los Diablos).

La gente contenta y madura que llenaba La Pérgola (foto: Facebook Los Diablos).

Sábado 24 de agosto 2013, Bilbao, La Pérgola, 23.30 h, entrada libre.

Los Diablos, héroes de la canción del verano de los 70, dieron un bolo tan potente que volarían peluquines, si los hubiera. Los Diablos, de Barcelona, contaron que habían actuado ahí mismo, en La Pérgola, hacía cinco años y que no pensaban repetir, pero que habían tenido esa suerte. Evocaron también que en sus pinitos, allá por 1969, se tiraron tres meses viviendo en el barrio bilbaíno de Deusto, actuando en las discotecas Garden y Holiday (como los Beatles en Hamburgo, ya ven), y que por eso nos conocen y nos quieren a los de Bilbao y tal.

Los bolos de La Pérgola, presuntamente nostálgicos y dirigidos a puretas, viejunos y antediluvianos de ambos sexos, arrastran una injusta mala fama general -la masa los desprecia-, pero hemos visto ahí conciertos superiores (Los Sirex y sus coreografías, por ejemplo). También el de Los Diablos ese sábado fue muy bueno en lo suyo, con sonidazo claro del sexteto ejecutante, estética cuidada (rechulas americanas amarillas vestían los seis), piezas coreables y exitosas (la peña las cantaba más contenta y a más volumen que en Loquillo la víspera), cierto tono meloso en los parlamentos del cantante Agustín, mucho aire alegre de canción del verano (a lo que aspiraban cada estío en los 70), y unos arreglos a menudo horteras o facilones (dos teclados llevaban, imagínense).

Los Diablos dinamizando las Semana Grande de Bilbao (imagen de móvil: O.C.E.).

Los Diablos dinamizando las Semana Grande de Bilbao (imagen de móvil: O.C.E.).

Fue un notable bolo. De los mejores de fiestas, ahí es nada. Y además Los Diablos no hicieron muchos chistes sobre la edad, lo cual se agradece porque aparte perjudica a los oficiantes, que parecen un mero artilugio nostálgico, melancólico. Los tres miembros originales ocupaban la línea delantera: el bajista Amado/Amadeo, el bronceado y orondo cantante Agustín (que hablaba saleroso el chuletón que había cenado) y el guitarrista Enrique. La carpa estaba a tope, las filas apretadas, las gargantas picaban en todos los coros lalalás y otros de parecida felicidad, y entre el público se veía leve mayoría femenina, sobre todo de edad de mediana para arriba, pero también se intercalaban varias hermosas joveznas. Bajo la carpa las damas coreaban felices y con los brazos en alto, como bailando una jota, y los caballeros también se sumaban, pero mirando de reojo en derredor, como avergonzados algunos.

‘Rosana’.

‘Rosana’.

En 102 minutos con dos bises Los Diablos tocaron 18 temas, popurrís incluidos y repitiendo uno (o sea unas 19 piezas). Para empezar y para la primera despedida hicieron ‘Gracias por venir’, esa que reza: «Gracias por venir / si no estáis ahí / la música en vivo / no tiene sentido». A la segunda cayó su éxito desarrollista ‘Fin de semana’, una locura con todo el respetable cantando «buscaremos un lugar para amar y soñar este fin de semana», con lalalás sin vergüenza por un tubo. Quizá el mayor chorro vocal comunitario se mostró en los coros del vals ‘Rosana’, cuando el cantante pidió que la peña se diera las manos… ¡y le obedecieron! Ah, aquí el guitarra dejó colar un punteo tipo Eagles.

Luego aseguraron que su gran éxito ‘Un rayo de sol’ lo compusieron en Deusto, y les quedó muy bien la revisión, muy Fórmula V (sus competidores de la década 1970s). Seguidamente echaron el resto en un popurrí potente con temas guiris (Eddy Grant, Shocking Blue, Christie…), donde mostraron tablas, versatilidad, buen hacer y conocimiento del medio. Para cantar la andina ‘Acalorado’, otra canción del verano a lo Fórmula V, Agustín pidió un abanico (mirad qué clip más bizarro, seguro que lo vi de niño en la tele cuando se emitió). Nos dimos cuenta de que no desertaba nadie de La Pérgola en la pieza de la turuta, ‘El mundo las vueltas que da’, que cruzó a Arcade Fire con Gorkys Zygotic Mynci, o eso nos pareció, y donde Agustín presumió que esa canción fue la primera que usó de ese modo la turuta en España. (mirad qué clip).

‘Acalorado’.

‘Acalorado’.

El pianista cantó el ‘Soy rebelde’ de Jeanette, con el piano a secas pero reforzado por el respetable que se sabía la letra de pe a pa, y quedó muy bonita, con perdón. Como contraste de la misma se marcaron un boogie con teclados a cuatro manos, un rock and roll a lo Jerry Lee Lewis que volaba los peluquines, ya se ha dicho. Buf, qué subidón. Luego el charlatán de Agustín se puso a criticar que en la música de hoy se tiran diez minutos con la misma nota, que si él entra en una tienda y suena bacalao pide que lo quiten, y cantó ‘Los mejores años de nuestra vida’. Otro pico fue el ‘Help, ayúdame’ de su productor Tony Ronald, recientemente fallecido, con el personal dando palmas sin que se lo pidieran (estaba muy metido en harina el público, y una mature flaca con pendientes de esmeralda daba ágiles saltos delante de mí, me rozaba su melena morena y me descentraba… pero no me desagradaba). Y tras pedirnos que entráramos en su Facebook (qué modernos), cayó otro pedazo de tema culminante en ese sorprendente encuentro, su revisión en castellano del ‘Stay’ de Maurice Williams and The Zodiacs, popularizado por Jackson Browne y que no canto Agustín, quien había hecho mutis.

‘Oh, Oh, July’.

‘Oh, Oh, July’.

Para la pieza 14 reapareció Agustín con chaqueta blanca (era más cool la amarilla) y prosiguieron con un popurrí en homenaje a la gramola (‘Si yo canto es por ti’, ‘The Locomotion’…). Los Diablos se destaparon otra vez en un rock and roll twist huracanado, y muy bien les quedó ‘Oh, Oh, July’, más pop desarrollista dedicado a la hija de Tony Ronald. Acabaron, Agustín deseó que sigamos con salud y cuidándonos un poquito, y en el primer bis hubo un largo popurrí en el que se autotributaron (rayo de sol, fin de semana, July…) y versionaron a otros (qué será mi vida, Cuba yo quiero bailar salsa, la llave en mi puerta…). Acabó una vez más, Agustín dijo que la música es la mejor medicina, y para el segundo bis nos inyectaron otro popurrí con ‘Qué tal te va’ (com si, com sa, o como se escriba) y ‘Charlie Brown’ (donde Agustín preguntó: «sabéis que es de Los Diablos, ¿no?»). Se acabó requetedefinitivamente y la gente evacuó sabiendo que dejaba atrás un pedacito de sus vidas más felices.

ÓSCAR CUBILLO

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  1. […] si acercarme a La Pérgola para calibrar a Los Diablos y sus canciones del verano pero recordé que lo contamos aquí hace un lustro, y opté contento por el kantaldi ‘Euskal Kantarien Jira-Bira’ en la Plaza […]



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