CINE: ‘Aviones’: Militarismo desde la infancia

BEV AVIONES CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 14 de agosto 2013

Director: Klay Hall

Calificación: 1 estrella sobre 5

Trailer de ‘Aviones’

 

Y Disney se transformó en Pixar para hacer desaparecer Pixar

Algo resulta extraño cuando, al inicio de ‘Aviones’, en la intro de Walt Disney Studios se elimina la fanfarria de ‘When You Wish Upon A Star’ sustituyéndola por los sonidos de la película, y desde el castillo de ‘La Bella Durmiente’ del logo se proyectan dos reflectores antiaéreos que introducen a dos cazas de la U.S. Navy volando y deleitándose en sus trayectorias a gran velocidad. Justo después del logo de Disney aparece otro logo, el de ‘World Of Cars’ perteneciente a Pixar, anagrama triangular con su rectángulo rojo, del que se apodera el nuevo anagrama de ‘Aviones’, únicamente rojo, rectangular con alas en los extremos y punta triangular en el centro (ambos aparecen en el cartel que abre este post). Por supuesto, el logo de Pixar, el de la lámpara, no aparece en ‘Aviones’ ya que no nos encontramos ante una producción suya, sino ante una producción 100 % Disney. Evidentemente estamos ante el aprovechamiento máximo de la franquicia ‘Cars’ a manos del director creativo de Disney y Pixar conjuntamente, John Lasseter. Una operación que obliga a Disney a transfigurarse en Pixar y a renegar de sus señas de identidad y a Pixar a proseguir su proceso de destrucción.

‘Aviones’ es un film que se diseñó inicialmente para su comercialización directa en BlueRay y DVD pero que, con un inteligente giro comercial, se ha transformado en el reclamo comercial de los niños en este verano de 2013, con todo el merchandising (juguetes, cromos, carteles publicitarios de la película) en primera línea. Pero el film, ya en sus créditos iniciales, da muestras de extrañeza, de ser un producto antinatura, al negarse a ser un producto Disney (con la eliminación de los acordes de ‘Pinocho’) y al negar que Pixar participe en su animación y producción. Pero, principalmente, la extrañeza mayor surge al encontrarnos ante un film escasamente narrativo, ya que más que contarnos una historia parece girar únicamente en torno a las pasiones de su director, Klay Hall, persona que se autoproclama maniático de los aviones, los coches y los trenes, y sobre todo de aquello que rodea al ámbito militar.

Los salvadores Bravo y Echo, cazas de la marina estadounidense.

Los salvadores Bravo y Echo, cazas de la marina estadounidense.

Enrólate en la U.S. Navy

Los dos cazas del inicio, Bravo y Echo, no son los únicos personajes relacionados con el mundo militar en ‘Aviones’. En el film hay especialmente respeto por el ejército, más aún diría veneración (véase la que es la mejor escena de la película, la que corresponde a la tempestad en el océano Pacífico, la del hundimiento en el mar del protagonista, el avión fumigador Dusty Crophopper, su rescate por los cazas y el posterior aterrizaje en el portaaviones) a tal extremo que parece uno de esos films financiados por la armada americana, como lo fue en su día ‘Top Gun’ (téngase en cuenta que el padre del director pilotaba aviones y formó parte de la U.S. Navy). El segundo personaje más importante en el film, Skipper Riley, es un avión de combate y entrenador del fumigador Dusty. Con Skipper se introduce el clásico perfil de militar retirado y olvidado (¿por qué será que en el cine clásico americano actual flotan con más fuerza los aires conservadores fordianos que las relaciones humanas hawksianas, especialmente en estos periodos de mandato demócrata?), un militar que sigue demostrando su capacidad de mando e imponiendo disciplina (las series de entrenamiento mil veces vistas en el cine bélico americano), que recuerda su frustrado ataque aéreo en la guerra (la escena en flash-back que describe el ataque fallido de la patrulla en donde todos sus miembros fallecen) y quien finalmente es recibido con altos honores en el portaaviones.

Si no fuera por la estupidez de un argumento que copia descaradamente a la trivial ‘Cars 2’, si no fuera por la insustancialidad de unos personajes sin rasgos ni motivaciones interesantes (más lamentable es el hecho de que no existen personajes secundarios con entidad), si no fuera por las reiteraciones argumentales con la serie ‘Cars’, cual spin-off al uso, ni por el uso continuado de los mecanismos básicos de guión (por ejemplo el de la regla del tres, es decir, el hecho de presentar tres veces un mismo suceso, como que Dusty no es capaz de volar en las alturas), ‘Aviones’ podría haber mantenido ese tono de extrañeza del inicio, de los títulos de crédito.

‘Aviones’ podría haberse decantado por ser una producción pro-militar para niños, en estos tiempos de paz post era W. Bush, en esta época de bonanza moral obamita, por haber sido una sorpresa republicana, un film realizado para animar a la gente desde niños a pensar en el ejército como plan de futuro, como pilar de salvación no sólo nacional, sino también personal, un empleo seguro, que haría olvidar esta moda artificial de los aviones ‘drone’. Podría haber sido una simple e inocente llamada a futuros jóvenes para enrolarse en la armada. Al menos esto hubiera servido para algo.

GERARDO CREMER

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