Festival En Vivo / Offspring + Soziedad Alkohólika + Mägo de Oz + Boikot + …: Eslóganes, polvaredas y electricidad

Pinchar en la imagen para agrandar la masa humana ante Soziedad Alkohólika (foto: Mikel Berrozpe).

Pinchar en la imagen para agrandar la masa humana ante Soziedad Alkohólika (foto: Mikel Berrozpe).

Sábado 30 de julio 2013, Bilbao, Kobetamendi, puertas 18 h, bono dos días 40 € en taquilla.

Oficialmente: 24.132 espectadores

BEV EN VIVO CARTELTerminó con éxito de público el festival En Vivo: oficialmente 24.132 personas acudieron el sábado, sumando un total de 45.890 en los dos días. Lo cierto es que el sábado se estaba bastante más apretado que el viernes, cuando se supone que había 21.758 espectadores en Kobetamendi . Se notaba que los camareros no daban abasto en las dos barras y que los baños eran escasos, por las colas que se formaban y las chicas que se aliviaban al lado de las vallas, a la vista de todos. La cuarta edición del festival En Vivo, la primera albergada en Bilbao, también ha tenido éxito artístico en los conciertos, pues a pesar de los pinchazos de los dos cabezas de cartel, los holandeses Within Temptation (estos por concepto) y los californianos Offspring (estos por el mal sonido), se ha librado holgadamente el listón con las buenas intervenciones de Boikot, El Drogas o Mägo de Oz, de la tripleta punkarra vasconavarra (Lendakaris Muertos, Segismundo Toxikómano y Kaótiko) y de los internacionales Berri Txarrak, que el viernes juntaron a un gentío entusiasmado, o de los vitorianos Soziedad Alkohólika, que el sábado forjaron el mejor concierto del festival, por pegada y precisión metálica.

El sábado Segismundo Toxicómano (Vitoria, 1997) dieron el pistoletazo de salida de la segunda jornada festivalera. Salieron los cuatro vestidos con bermudas militares y camisetas de Rancid o GBH, y los muy malhablados en 43 minutos ejecutaron 14 piezas anfetamínicas y rudas ante un público mayor del esperado por el grupo, juvenil, punkito y participativo (los coros en ‘Gaupasa’ o ‘Pordioseros’). Con tendencia coral similar a sus paisanos Kaótiko y asimiladores también de la influencia de los Gatillazo de Evaristo (‘Hoy como ayer’), los Segis oficiaron agresivos (‘Apunta’, la estupenda ‘Odio’), dejaron entrever cierto tribalismo oi! (cruzado con reggae en la mentada ‘Pordioseros’), loaron su idiosincrasia autogestionaria (‘Since 1997’) y fueron sociales (‘Axturiax’, ‘Las drogas’).

La grata vista de Segismundo Toxicómano abriendo el sábado (foto: Álvaro / Wilma Producciones).

La grata vista de Segismundo Toxicómano abriendo el sábado (foto: Álvaro / Wilma Producciones).

Ese sábado, tras la intervención de los vitorianos Segismundo Toxicómano, a las siete y poco ya se veía que las campas de Kobetas iban a reventar, pues las riadas humanas entraban en el recinto levantando polvo bajo el sol como manadas de ñúes. Había muchos más críos que la víspera, muchas más camisetas metálicas, y no pocas de Los Suaves. Una olla a presión bajo la carpa del Escenario 2 generaron Boikot (Madrid, 1987; los de la Trilogía del Che), muy buenos en su rollo, el agit-prop. En cuarteto en 43 minutos lanzaron 12 panfletos. Blasfemos (‘Cualquier día’) y eléctricos, invitaron en una tema a Laura, saxofonista de No Hay Turrón, cuando sufrieron un paroncito por un problema técnico hicieron tiempo tocando ‘madero el que no bote’, se opusieron a la intervención de Obama en Siria, vieron flamear banderas republicanas en la nueva ‘Lágrimas de rabia’, y sus influencias se bifurcaron entre el Imperio del Mal (el hardcore melódico californiano burgués, el ska que no es sino la adaptación del jazz yanqui por los colonizados negros de Jamaica, o el rock a secas) y el Paraíso Proletario y sus pueblos protegidos (bailes cosacos, rusofilia ska-folk, el himno de la URSS –sexta vez que lo oímos en dos días en Kobetas, igual que en un lavado de cerebro pero a esas alturas ya me reía-, el ‘Hasta siempre comandante’ Che Guevara de Carlos Puebla coreado y jaleado por la carpa brazos en alto, o el ska bosnio-herzegovino ‘Kalashnikov’). A mitad del bolo pensé: ¿Dónde queda ahí el individualismo asociado al rock? Ni rastro, oigan.

Reincidentes, andaluces epígonos de La Polla (foto: Jon Rozadilla).

Reincidentes, andaluces epígonos de La Polla (foto: Jon Rozadilla).

Boikot son muy buenos en lo suyo, la verbena panfletaria, a la que también se alistaron Reincidentes (Sevilla, 1987), cuatro veteranos más clásicos y roquistas en sus maneras pero también blasfemos (otros que no se apean del mecagüendiós y del mecagüenlahostia al animar, felicitarse, etc.). Lucían camisetas de Stooges, Social Distortion y el baterista una de su logotipo modelado con la hoz y el martillo. En 44 minutos y 15 piezas, entre paredón p’allá y guillotina ya, entre rocks vía La Polla con vocación de himno (‘La republicana’, con flamear de banderas tricolores en primeras filas, ‘Nazis nunca más’, ‘Aprendiendo a luchar’, la antitaurina ‘Grana y oro’, ‘Ay, Dolores’, ‘Jartos d’aguantar’ o el adiós con ‘Vicio’) intercalaron un rocanrol español utópico (‘En la ciudadde los sueños’) y algunas piezas más pachangueras, facilonas, neoverbeneras, caso de ‘Cucharacha blanca’ (la de menos mal que hay marihuana y kalimotxo), ‘Rip rap’ (con polvaredas levantándose en vanguardia de la campa) u otra en euskera que mezcla el ‘Guk Euskaraz’ de Urko y el ‘Euskal herrian euskaraz’ de Oskorri y que saldrá en diciembre en su próximo disco, o sea que quizá en 2014 Reincidentes paseen por las verbenas euskovascas.

Tras tanta blasfemia, el cántabro Rulo al frente de su Contrabanda (Reinosa, 2010) quedó blandito por sus tacos, su sensualidad amorosa plagada de metáforas y su acercamiento a un rock en plan Fito y Fitipaldis. Guapito, melenitas, de cuerpo afilado y alma sensible, Raúl Gutiérrez, ex La Fuga (Reinosa, 1996), en sexteto no muy aprovechado a pesar de las tres guitarras y los teclados (el Hammond que está ahí aunque nadie se dé cuenta, le presentó al teclista), durante 45 minutos interpretó 11 temas con sonido regular y voz también floja. Siempre refugiando su corazón tierno en los bares (‘Fauna rara’) remitió a menudo a Fito (el arranque con ‘No sé’, el adiós con su título en solitario más conocido, ‘La cabecita loca’), se acercó al reggae (‘Mi cenicienta’), y obtuvo las más potentes respuestas del respetable mixto en los temas de La Fuga, por ejemplo ‘Majareta’ (a lo Extremoduro) o ‘Buscando en la basura’ (tipo Fito, con bonita letra que muestra sus recursos literarios). El amable y educado Rulo quedó aplastado por los cafres con los que compartía cartel en el En Vivo.

Soziedad Alkohólica, avasalladores, agresivos, fragorosos, físicos (foto: Jon Rozadilla).

Soziedad Alkohólica, avasalladores, agresivos, fragorosos, físicos (foto: Jon Rozadilla).

Después unos demoledores Soziedad Alkohólika (Vitoria, 1988) ofrecieron el bolazo del festival y uno de los mejores del año, al tiempo. Fragorosos y físicos, en quinteto con dos guitarras, batería de doble bombo y el cantante Juan con su camiseta de Napalm Death, S.A. operaron precisos, robustos, violentos y eléctricos durante 58 minutos y unos 17 temas a la puta cara. Utilizaron el thrash metal, el doom y el groove metal (y la peña cabeceando como una manada hipnotizada), el grindcore (la batidora de la batería), el hardcore (la de sin Dios) y hasta el rock seco (‘Piedra contra tijera’), se igualaron a Sepultura (‘Niebla de guerra’) en un aquelarre agresivo y amenazador (la referencia al Delegado del Gobierno en Euskadi) en el que cantaron de ratas, cerdos, buitres y peces radioactivos.

Con potencial internacional, la máquina de Soziedad Alkohólika creó en primeras filas unos pogos letales. Al segundo tema, ‘Política del miedo’, el centrifugado orate brotó espontáneamente y el que suscribe vio entre luces parpadeantes una pancarta de presos, la cresta de un punkie que huía, un katxi milagrosamente suspendido, torsos desnudos… Había que moverse, si no la manada te descoyuntaba. La peña creaba círculos al instante, como si hubiera caído un meteorito, y de repente lo repoblaba bailando como apaches borrachos bajo la luna. Algunos chavales miraban al núcleo fascinados y se arrojaban a él con decisión suicida. El volumen empujaba la ropa, el aire se cargaba como en un bombardeo (‘Palomas y buitres’), el polvo se elevaba impidiendo respirar y más punkis huían con pañuelos de bandoleros protegiéndoles los rostros. «Habrá que beber más», aconsejó un chaval a un colega que protestaba por las polvaredas. Y en esas, por el final de la catarsis, dos tipos encendieron sendas bengalas y eso chispeó como el infierno, con la peña abriendo otro círculo atemorizada.

Alucinante, oigan. Mucha gente se lo perdió por culpa de las colas en los autobuses que suben al monte Kobetas. El amigo Carlos esperó 50 minutos a uno en el BEC San Mamés, más otros 20 minutos de trayecto en el colectivo y la subida a pata de la luenga cuesta última. Luego de S.A., El Drogas (Pamplona, en solitario desde 2011), ex Barricada (Pamplona, 1982), en cuarteto hizo 17 temas en 60 minutos en U: arranque espectacular, planicie con partes abruptas y epílogo para echar el resto. En cuarteto roquero con actitud, el bueno de Enrique Villarreal Armendariz (Pamplona, 31 de agosto de 1959), el más elegante de todo el En Vivo con su traje con chaleco y pañuelo en la cabeza, fue teatral (empezó con bastón, moviendose a lo Tom Waits), manejó al rebaño, celebró su 54 cumpleaños con su señora cuando le dieron una tarta, versionó con clase a Alarma (‘Frío’), presentó temas propios (‘Cerocomasiete’), y recuperó viejos temas suyos (‘Azulejo frío’, de Txarrena) y de Barricada, que fueron los más coreados, caso de ‘Balas blancas’ (para la oveja negra, con su intro boogie), ‘Bahía de Pasaia’, el pícaro rocanrol ‘Todos mirando’ o ‘La silla electrica’, éste en plan blues-rock hecho por Jorge Ilegal. Muy bien El Drogas.

Offspring, mejor a la vista por los focos que al oído por el pésimo sonido (foto: Jon Rozadilla).

Offspring, mejor a la vista por los focos que al oído por el pésimo sonido (foto: Jon Rozadilla).

Después los cabezas de cartel del sábado y del festival, The Offspring (Orange County, California, 1984), dieron un bolo decepcionante, malo debido al sonido deficiente (sólo se oía el bajo y la batería, nada de las guitarras, y la voz a ratos) y al volumen escaso (quizá la masa humana compactada absorbía todo). Con ellos cinco bien dispuestos sobre los dos niveles de un bonito escenario luminiscente y polícromo, en 69 minutos expelieron unas 20 canciones, ajustándose a los sonidos de sus discos, que en vivo no se reprodujeron tan bien. Aún así, cuando le peña reconocía los hits, caso de ‘Come Out and Play’, danzaba aindiada y coreaba sin importarle los fallos del tablado. Offspring abrieron a machete con la airada ‘All I Want’ y la tribal ‘Bad Habit’, y a partir de entonces, debido  a la mala acústica, se convirtió la cita en un ejercicio de estilo insuficiente, en una ristra de canciones emasculadas: hardcore de la vieja escuela californiana (‘Staring At The Sun’), R&R onda Eagles Of Death Metal, riffs ramonianos (‘I Want You Bad’), punk tipo Toy Dolls (‘Walla Walla’), más hits (el filoreggae ‘Why Don’t You Get A Job?’) y así todo el rato, con énfasis vocal, coros pegajosos, pésimo sonido e insatisfacción objetiva.

Mägo de Oz, sin la dupla celta violín-flauta y con Alberto Marín de Hamlet, invitado como tercer guitarra en ‘Satanael’ (foto: Jon Rozadilla).

Mägo de Oz, sin la dupla celta violín-flauta y con Alberto Marín de Hamlet, invitado como tercer guitarra en ‘Satanael’ (foto: Jon Rozadilla).

Con semejante sensación de vacío nos dirigimos a Mägo de Oz (Madrid, 1988), que durante 11 temas en 64 minutos de sonido irregular lograron que la peña de la carpa, muy masculina, cantara a pleno pulmón su aleación de heavy metal cabalgador y rock céltico con violín y flauta. Estuvieron muy bien, resultaron enfáticos, apretaron en el rock, se encarnaron en sus seguidores (los brindis de ‘H2OZ’, la inaugural ‘El libro de las sombras’, la última ‘Fiesta pagana’), todo en noneto con una corista sexy al fondo, dos guitarristas con pintas de heavies de los 80 más el nuevo vocalista, Zeta, otro heavy. Profesionales y roqueros, a veces medievales (algunos les tildan de infantiles por sus letras evocadoras de mazmorras y tal), pero yo me lo pasé muy bien, aunque noté que dieron otro bolo en U, con menos tensión en el medio. Y aunque no es el mismo rollo, dan mil vueltas a los Celtas Cortos (‘El que quiera entender que entienda’).

La peña masculina, contenta y cantarina en Mägo de Oz (imagen de móvil: O.C.E.).

La peña masculina, contenta y cantarina en Mägo de Oz (imagen de móvil: O.C.E.).

Y tan contentos, antes de irnos, de madrugada vimos un poco de Toy Dolls (Sunderland, 1979), el trío gamberro y dinámico, punki y chistoso, inoxidable y hooligan. Y la noche se prolongó con Porco Bravo y Karkoma (tributo a Extremoduro).

OSCAR CUBILLO

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Comments
10 Responses to “Festival En Vivo / Offspring + Soziedad Alkohólika + Mägo de Oz + Boikot + …: Eslóganes, polvaredas y electricidad”
  1. angel dice:

    los peores de todo el festival fueron mago de oz,sonaban de pena,al cantante se le intuia por que oirle na de na

  2. Txentxo dice:

    Vaya tienes para todos. Esto pasa cuando los GUAYS os vais a un festi punk. Que no soportais que la gente tenga una ideología o conciencia social.
    Tampoco soportais el hecho de que grupos punk con poca calidad instrumental puedan agitar más a la gente ke esos grandes del metal que tocan delante de miles de heavys ke parecen estar asistiendo a un funeral más ke a una fiesta.
    Eso si siempre será mejor unas letras que hablen de dragones, mazmorras, dioses nórdicas o cualquier otra gilipollez que las que luchan contra las desigualdades, las injusticias sociales o económicas o las que critican este sistema asqueroso que se viene abajo.
    La música no es solo calidad de sonido y calidad instrumental, la música es transmitir algo, la música es un ritmo que te guste aunque sea el rift más sencillo del mundo (y grandes canciones de la historia avalan esta afirmación), un concierto es una fiesta, la música es actitud , el rock es protesta de TODA LA PUTA VIDA y tu eres un payaso con aires de grandeza. Seguramente el típico heavy que cree que su mierda de música está por encima de los demás.

    • Txentxo, me ha hecho gracia tu comentario. Guay me han llamado a menudo (ignoro el porqué), payaso a veces (por Internet y siempre los que os creéis más que los demás), pero heavy nunca. NUNCA. Hay gente que habrá leído tu comentario y se estará muriendo de risa. Al resto de tu invectiva solo replicaré que no soy seguidor de Mägo de Oz, pero su pócima fue un bálsamo después de un bolo de mierrrrda como el de Offspring, punks burgueses californianos donde los hallan, millonarios de hecho. Para bolos punks del festival En Vivo, prefiero los de Kaótiko, Segismundo Toxicómano y Lendakaris Muertos, a los que destaco en el resumen festivalero del primer párrafo.Salud.

      • Txentxo dice:

        Segun tú Segis tocó sus canciones anfetamínicas y rudas. Boikot sus panfletos y propagandas y reinci algo por el estilo.
        Por descontado que todo el artículo hace referencias despectivas hacia los punks con palabras como punkitos o comentarios como que en SA salían los punks escaldaos o algo asi
        Offspring me da igual y lo de Heavy no lo digo por Mago de Oz sino que lo he supuesto por el tono en general y el desprecio al punk. Dejando como único concierto bueno el de SA que es más metal que otra cosa.

      • Txentxo, no era (ni es ni será) mi intención lanzar comentarios despectivos sobre los punks. A los seguidores de Segis les llamo punkitos por la edad, pues eran unos críos, que estuve delante con ellos, rodeado. Y quizá cito a los punks que salían más que escaldaos asfixiaos del pogo de Soziedad Alkolólika porque su estética destacaba cuando emergían de ese maelstrom. Y no escribo que SA dieran el único bolo bueno, sino el mejor de ese día y de ese festival En Vivo, en mi opinión (Soziedad Alkohólika fueron el grupo número 197 199 que voy viendo en lo que va de 2013 y entrarán en mi lista de los mejores bolos del año, una lista personal, como puedes hacer la tuya). Gracias por molestarte en opinar.

  3. Iker dice:

    Soziedad alkoholika siempre ha tenido un directo demoledor, aunque a Juan le falla un poco la voz los últimos años.

    -Oscar, es curioso que Txentxo te tilde de jevilón. Se ve que no ha leído aquellas diatribas tuyas contra los “machotes metal-heads” de antaño, que ojo, tenían su gracia a veces. Los últimos años parece que te has unido a la causa, pidiendo desde tus columnas al ayuntamiento de Bilbao que traigan un buen grupo de heavy metal internacional para fiestas. Yo nunca he entendido cómo no traen, por ejemplo, a Mötorhead.

    -Txentxo, el heavy metal es mucho más rico y variado de lo que crees, tanto en música como en letras. No todas los grupos cantan sobre dragones y fantasía, cosa a la que no le veo nada malo. Blind guardian o Virgin steele, por ejemplo, lo hacen muy bien. Las letras de muchos grupos no van por ahí. Gojira, un grupazo de Baiona, tiene letras ecologistas bajo un envoltorio sonoro death-metal (simplificando mucho lo que hacen, que va mucho más allá)

    • Iker, si el heavy metal es el género que más fieles genera y arrastra, ¿por qué el Ayuntamiento de Bilbao le da de lado, le ignora, le desprecia en su Semana Grande de fiestas en agosto? Dejando al margen que yo estoy en contra de que organice (o más bien compre con sobreprecio a sus amigos y apesebrados) conciertos de cualquier estilo el Estado (ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades, gobiernos regionales o centrales, el consejo de Europa y todos los sustratos y superestructuras que soportamos sobre los hombros), hay que reconocer que los grupos heavies atraerían a más público y más interesado. Todo esto al margen de que entre los músicos de heavy metal hay más intención de mejorar que en los del punk. por ejemplo. Y te lo cuento hoy, martes, cuando esta tarde iré a ver a Hypocrisy, los deathmetaleros suecos. Viva el rock, tío.

      • Iker dice:

        ¡Allí voy yo también! aunque más por los teloneros, los daneses Hatesphere, que en 2005 y 2007 sacaron dos pedazo discos de thrash con sonidazo como “The sickness within” y “Serpent smiles and killer eyes”. Luego, por malos rollos esa formación- para mí la mejor que han tenido, con el voceras tatuado Jacob Bredahl al frente -se fue al garete, quedando solamente el guitarrista Peter “Pepe” Lyse Hansen. El viernes salió su nuevo disco “Murderlust”, que me compraré si lo tienen allí.
        En su día, allá por el 2004 tocaron junto a Mastodon y The haunted en el Azkena de Bilbao. Nadie los conocía, pero su sonido potente y cortante me cautivó. Desde entonces me he agenciado todos sus discos, pero no he podido verles en directo desde hace diez años, cuando telonearon a Kreator en la Sala Jam de Bergara.

        Por su parte “Hypocrisy” deben sonar bien; su líder, cantante y guitarrista Peter Tägtgren me recuerda a Jack Sparrow. Es un tío simpático.

        El sábado estuve viendo a “Lock up”, pura tralla grindcore con mi admirado Tomas Lindberg a la voz, algo cascada, eso sí. “Slaughter of the soul” de At the gates es uno de mis discos de cabecera. Sonaron potentes sin abusar del volumen.
        Bueno, que cuando empiezo a hablar de heavy metal in the night no paro,jeje. Nos vemos en ese recital musico festivo dentro de unas horas.

        Un saludo, Oscar.

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