29º Getxo Folk / Clannad: Los sueños rotos (+ entrevista)

Se agotaron las entradas en la carpa principal del Getxo Folk (imagen de móvil: O.C.E.).

Se agotaron las entradas en la carpa principal del Getxo Folk (imagen de móvil: O.C.E.).

Viernes 6 de septiembre 2013, Las Arenas, Plaza de la Estación, 21 h, 15-12 .

(El viernes hubo tres bolos en el 29 Getxo Folk: el satisfaciente vespertino del Mariachi Imperial Elegancia Mexicana que se glosa en el post precedente, el insatisfactorio y de abono de Clannad que se narra a partir del segundo párrafo, y el nocturno e insuficiente del sexteto catalán Tazzuff. Entre ensoñaciones medievales, mazurca swing, rumba fusión (o casi) y bolero cercano al tango, los seis tipos ofrecieron poca chicha, nula actitud, academicismo paralizante… Muchos de estos grupos apuran la coartada del folk (instrumentos añejos, desaliño estético…), pero propenden a la verbena, y ahí está para demostrarlo el ritmo que marca el bajo eléctrico.)

En su primer concierto en Euskadi en su larga trayectoria arrancada en 1970, Clannad (Gweedore, Condado de Donegal, Irlanda) decepcionaron al oyente objetivo. Dieron un bolo regular tirando a malo con una primera parte cansina y soporífera y una segunda con destellos horteras donde la gente ovacionó más los temas menos folk (funk, jazz…), que fue donde los músicos parecieron divertirse más, paradójicamente. Las entradas se agotaron y Clannad en sexteto ejecutaron 18 cortes en gaélico e inglés durante 96 minutos. Gerardo Crémer, músico, cinéfilo, ingeniero, pintor y más, sentenció: «Qué concierto más malo. No hay tensión. Ni ilación entre las canciones». Ya. Además, el siempre cáustico Gerar observó durante la presentación del acto: «¿Para qué hay una traductora de signos? Se supone que a este concierto no habrá venido ningún sordo». Jo, qué crack, a mí nunca se me habría ocurrido.

Clannad fracasaron en su actuación porque se diluyó el preciosismo de sus discos debido al sonido no perfecto, porque los temas se sucedieron de modo estilísticamente desordenado, porque los arreglos (¡tres teclados!) y cambios de ritmo de cada tema parecían no venir a cuento (en una misma pieza podían pasar de la new age a la marcialidad, por ejemplo en la inaugural ‘Na Buachaillí Álainn’), porque ellos parecieron estar aburridos de su papel (vaya canción de beber más amuermada, más abstemia, tocaron para despedirse: ‘Níl Sé’n Lá’), y porque las voces pecaron de melifluas (como fue todo el afectado concierto).

Moya Brennan, arpista, vocalista meliflua y hermana de Enya (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Moya Brennan, arpista, vocalista meliflua y hermana de Enya (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

El arpa de la vocalista Moya Brennan (hermana de Enya) se antojaba pedante en el conjunto, el popurrí de la serie televisiva de Robin Hood les quedó caduco, comercial y ochentero (por Dios, qué teclados), Clannad sonaron previsibles y tópicos en una dupla instrumental (‘Eleanor Plunkett / Fairly Shot Of Her’), cayeron en el infantilismo y la payasada al enseñar a la carpa a corear un estribillo con tres versos (‘Two Sisters’, con palmas y aire de verbena; a Gerar este tema le recordó a ‘El Señor de los Anillos’) e hicieron AOR (su conocida ‘In A Life Time’, que fue de lo más ovacionado y donde el público pareció despertar del sueño).

A trancas y barrancas la cosa proseguía con solos de batería (‘Dulaman’, alargada), con pop tipo Abba (‘Closer To Your Heart’, con final funk, prueba de su indefinición estilística)… Lo más potable fueron los temas más vocales, caso de los medievales ‘Mhaire Bruineall ‘ y la canción de trabajo ‘Mhorag Sna Hora’ (que devino progresiva a lo Peter Gabriel), ‘Newgrange’ por su psicodelia flotante empero su dilatación excesiva, o su hit new age ‘Harry’s Game’, el que abría el programa de radio ‘Diálogos 3’ de José Ramón Trecet, también alargado.

Lo óptimo fue lo más sencillo, ‘Sally Gardens’, una triste letra del poeta Yeats que abrió el bis. Los de Clannad dijeron que deseaban volver pronto. Bueno, a ver si es en un teatro y centran su repertorio, que esto de ver a los místicos, míticos y aclamados Clannad fue como vivir un sueño que nunca fue.

OSCAR CUBILLO

Clannad, en sexteto, a ras del patio de sillas lleno (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Clannad, en sexteto, a ras del patio de sillas lleno (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

+ ENTREVISTA: «La new age no había nacido cuando nosotros empezamos a tocar»

El mítico combo familiar irlandés debutó en Euskadi actuando en el XXIX Festival Internacional de Getxo

La segunda jornada del Getxo Folk estuvo capitalizada por el gran cabeza de cartel de la 29ª edición, el combo familiar irlandés Clannad, gestado en 1970 en Gweedore, Condado de Donegal, y en cuyas filas figuró la mística y afamada Enya (1980-81). Ha vendido más de quince millones de discos, obtenido un Grammy y actuó por primera vez en Euskadi con una formación similar a la original de 1970. Antes del concierto Pól Brennan nos reveló que cuatro miembros viven en Irlanda y uno en Alicante («pero todos los ensayos y las labores de producción se llevan a cabo en Irlanda») y deseó sobre su debut vasco: «Esperamos con ganas actuar en Getxo y ojalá la gente disfrute de nuestra música».

Instruidos en los sones célticos, adheridos a las ondas new age y tan abiertos estilíticamente como para picotear en el canto gregoriano o las bandas sonoras de cine y televisión, Clannad han cantado en seis idiomas pero sus influencias primigenias eran muy localistas, como evoca Pól: «Hemos nacido en una zona muy rural de Irlanda. Tuvimos formación clásica al piano y la voz, pero nos criamos en Gaoth Dobhair (así también se llama su pueblo, Gweedore, sito en la zona católica del Ulster irlandés, al noroeste de la isla) y estuvimos expuestos a los sones de la tierra. Pero como amantes de la música de los años 60, también nos gustaban los Beatles, los Rolling Stones, Dylan, los Beach Boys… ¡Todo esto nos influyó a medida que crecíamos!».

Durante esos pinitos en el aislado y frío septentrión irlandés no pensaban que se convertirían en tan populares. «Nunca, ni en nuestros sueños más locos, nos imaginamos que podríamos actuar por todo el mundo». Mucha gente supone que Clannad interpretan música new age, pero Pól Brennan se desmarca de la etiqueta: «La new age no había nacido cuando nosotros empezamos a tocar y a componer nuestra música. Nosotros hemos desarrollado un sonido a partir de nuestras influencias».

Sobre qué pretenden expresar cuando tocan, apunta Pól: «Buscamos una conexión con quienes nos escuchan. Hacerles llegar las historias y la música de la tierra de Ériu (una diosa irlandesa fundacional)». El 20 de septiembre Clannad editan ‘Nádúr’, su primer disco oficial en quince años, desde que lanzaran ‘Landmarks’ en 1998, trabajo por el que recibieron el Grammy  al Mejor Álbum de New Age. Sobre su novedad, sostiene Pól Brennan: «Después de muchos años, deseamos que ‘Nádúr’ sea una declaración sobre dónde nos hallamos musicalmente ahora!».

ÓSCAR CUBILLO

Saludos finales de Clannad tras su concierto rutinario (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

Saludos finales de Clannad tras su concierto rutinario (foto: Peru Urresti / Aula de Cultura de Getxo).

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