CINE: ‘Cruce de caminos’: Amalgama de estilos

BEV CRUCE DE CAMINOS CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 6 de septiembre 2013

Director: Derek Cianfrance

Calificación: 3 estrellas de 5

Tráiler de ‘Cruce de caminos’

Luke

En el plano secuencia de inicio, con la cámara móvil pegada a la espalda del protagonista, Luke se pasea por las diferentes atracciones de una feria hasta llegar a un puesto de espectáculos de riesgo donde tres motoristas (entre ellos él) se introducen en el interior de una esfera donde conducen a gran velocidad, cruzándose y desafiando la gravedad. Este plano define uno de los rasgos característicos de Luke (puro Ryan Gosling), silencioso, imperturbable, ausente al miedo, decidido a afrontar cualquier situación de peligro (algo que alcanza el actor a partir de la fisicidad y la movilidad de su cuerpo tatuado). También el plano remarca la individualidad, el aislamiento de Luke con el fin de conseguir sus propios intereses.

Después a este plano le sucede el encuentro con Romina (Eva Mendes), una novia suya a la que no ve desde hace un año, mediante una serie de encuadres que contrastan con el hiperrealismo del plano de inicio: planos de carácter poético, donde la fotografía y música remiten a los espacios escénicos de bondad angelical del cine de David Lynch.

Espacios poéticos, de bondad angelical de naturaleza lynchiana.

Espacios poéticos, de bondad angelical de naturaleza lynchiana.

Este enfrentamiento en las imágenes sirve para reflejar la dicotomía que hay en Luke cuando éste se entera de que ella ha tenido un hijo con él. Cianfrance, mediante una narración contenida pero precisa en su esqueleto narrativo, va mostrando cómo Luke va tomando decisiones: deja su trabajo de riesgo para encontrar otro más tranquilo, pide a Romina que se quede con él y se compromete a cuidar a su hijo. Pero lamentablemente Romina, durante ese año de ausencia, ya ha tomado la decisión de unirse a otro hombre con el que ella ya vive.

Pese a todo, Luke sigue intentando demostrar a Romina que la quiere y busca la manera de conseguir dinero para sustentar a ella y a su hijo. Dinero rápido. El dueño del taller con el que trabaja le propondrá robar bancos. Así la necesidad de salir adelante de manera rápida le llevará por el camino de la delincuencia. Luke luchará por su supervivencia, por alcanzar una vida estable, deseada, pero la sociedad y la crisis económica le llevarán por caminos que él nunca hubiera querido ni pensado.

Esta es una argumentación que se repite mucho en el cine americano, la de personas marcadas por el signo de la fatalidad (véase por ejemplo el Fritz Lang de ‘Sólo se vive una vez’, ‘Furia’ o ‘Tú y yo’), gentes que tratan infructuosamente de escapar de su deriva personal buscando formar una familia, pero que terminan recurriendo al delito o a la violencia, en un continuo equilibrio en la cuerda floja, abocados finalmente a la tragedia. El trazo limpio narrativo de ‘Cruce de caminos’ y su ligazón con la temática de la fatalidad, la justicia corrompida y la venganza unen, de manera clara, la película con el cine americano de Lang.

También se aprecian coincidencias temáticas, visuales y narrativas con el ‘Drive’ de Nicolas Winding Refn, no sólo por el hecho de que ambos films traten sobre un conductor (interpretado por el mismo actor y usando la misma gama gestual) abocado a la delincuencia y a la violencia, sino que en ambas Ryan Gosling trata de salvarse mediante su unión con una mujer y un niño. Visualmente en ambos films se usa la banda sonora, la mezcla de sonido (en ‘Cruce de caminos’ el uso del sonido desacoplado entre escenas acentúa aún más el estado de ensimismamiento y ensoñación que vive internamente el protagonista) y el color, destacando las mutuas influencias entre esta nueva generación de directores independientes. Cianfrance junto con James Gray, Darren Aronofsky, Jeff Nichols y David O. Russell, forman un grupo de directores con intenciones elevadas, pero que no dudan en mostrar que su cine está sujeto a las influencias y al movimiento postmoderno tan presente hoy en día.

La entrada en la película del ambicioso Avery.

La entrada en la película del ambicioso Avery.

Avery

La segunda parte de ‘Cruce de caminos’ rompe temáticamente, narrativamente y visualmente con el primer segmento. Además, los personajes de la primera parte casi desaparecen y son sustituidos por otros nuevos. Cianfrance establece una ruptura radical de estilos en ambas partes. En cierta forma, esta separación tan acentuada entre segmentos refuerza la idea de encontrarnos ante un director que le gusta tomar prestado ideas de todo el universo cinematográfico: ideas, métodos narrativos o convenciones genéricas ya reconocidas por el espectador de cine habitual.

La historia de Avery (Bradley Cooper) es la de un policía que sufre una crisis personal tras haber matado a un delincuente en un tiroteo. Persona inteligente, con influencias políticas familiares, usa su nueva situación de héroe nacional (tras haberse librado de una posible investigación interna por asesinato) para ascender en su carrera profesional. Al mismo tiempo aprovecha el hecho de haberse involucrado sin intención en una trama de corrupción policial (liderada por el siempre cool Ray Liotta) para entablar sin pestañear una cruzada legal contra sus compañeros de trabajo. Evidentemente no con el fin de limpiar el nombre del cuerpo policial sino únicamente con la intención de alcanzar el cargo de ayudante del fiscal general. El segmento de Avery en ‘Cruce de caminos’ tiene fuertes reminiscencias del cine policiaco de los 70 (una clara referencia es el ‘Serpico’ de Sidney Lumet), aunque también tiene semejanzas con films de directores de su generación, en especial con ‘La noche es nuestra’ de James Gray (el más clásico de los nuevos directores de cine americano).

La segunda parte de ‘Cruce de caminos’ remarca el carácter realista y elimina casi la banda sonora (a diferencia del primer segmento) pero termina resultando excesivamente concentrada. Una narración que hubiera necesitado de más tiempo de desarrollo, una historia más propia de un largo de 90 minutos y no de los 40 minutos. En cualquier caso el hecho de enfrentar ambas partes de una manera tan radical da como perdedora a este segundo segmento ya que el mismo resulta excesivamente conocido y lamentablemente desarrollado de manera acelerada.

Los hijos de la saga de la venganza.

Los hijos de la saga de la venganza.

AJ y Jason

La tercera parte del film es la que respira un aire de cine más independiente, la que no parece seguir un modelo conocido, pre-existente. Es a su vez la parte que da coherencia y unión a las dos anteriores y que permite dar una configuración al film de película-río (AJ –Emory Cohen– y Jason –Dane DeHaan– son los hijos de los protagonistas de los segmentos anteriores). Si la primera parte abordaba la fatalidad, la segunda la corrupción policial y moral del político, esta tercera trata sobre la venganza sujeta a lazos familiares, una violencia heredada. Todo un tríptico que termina definiendo el espectro de la filmografía languiana pero que también resulta deudora de la saga de ‘El padrino’, donde los hijos se ven obligados a llevar el peso de las deudas y pecados de sus padres. También donde la violencia inherente al ciudadano americano pasa de generación en generación, sin que exista descanso alguno en el ser humano. Por ello el film en todo su conjunto se acerca a las intenciones megalómanas de los Coppola, Cimino y Scorsese, pero de una manera más humilde, menos ambiciosa que estos tres revolucionarios de Hollywood de los 70.

‘Cruce de caminos’, en su conjunto acaba siendo un film irregular, extrañamente descompensado en su concepción visual, pero valiente en sus intenciones, en su búsqueda de agrupar estilos, influencias y géneros. Un film que expone con claridad su alto grado de conocimientos cinematográficos, respetuoso con los clásicos, ambicioso pero al mismo tiempo humilde, también contemporáneo, alineado a una cierta tendencia del cine independiente, pero demostrando poseer estilo propio (en especial en el tercer segmento). Cianfrance con ‘Cruce de caminos’ y tras su interesante segunda película (‘Blue Valentine’) pasa a ser un nuevo director a tener en cuenta en la cinematografía americana.

GERARDO CREMER

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Comments
One Response to “CINE: ‘Cruce de caminos’: Amalgama de estilos”
  1. Vi la película y estuve entretenido pero pensé que le faltaba algo de magia. Quizá ‘Cruce de caminos’ es un filme en exceso ambicioso, y su segunda parte demasiado rápida y comprimida, sí. Lo bueno es que cuenta una historia, algo que echo de menos en el cine actual. Más que como una amalgama de estilos, la percibí como una sucesión de minipelis, pues no tenía ni idea de que se desarrollaría en tres capítulos y me sorprendió. De la primera parte no me gustó que se plasme como un héroe al delincuente violento y abusón que es el magnético Ryan Gosling. Y de esa introducción me gustó mucho su socio, el del taller, por su suciedad e inconsistencia y temblor, un perdedor como la copa de un pino (por cierto, el bosque de pinos del título original me trasladó al de ‘Muerte entre las flores’ de los Coen). De la segunda parte, empero su rapidez, me agradó el tono policíaco clásico y me inquietó el Liotta haciendo de Liotta. Y en la tercera parte, más juvenil, me pareció odioso el hijo del fiscal. Es irregular la película, como dice Gerardo Cremer, pero se deja ver.

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