Alice Francis: Charlestón maquinero (+ entrevista)

El coreano Sir Chul-Min Yoo, la tanzano-rumana Alice Francis y el señor teutón Goldielocks inaugurando el XXI Musiketan (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El coreano Sir Chul-Min Yoo, la tanzano-rumana Alice Francis y el señor teutón Goldielocks inaugurando el XXI Musiketan (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Domingo 20 de octubre 2013, Bilbao, XXI Ciclo Musiketan, Sala BBK, 20 h, 12 .

BEV MUSIKETAN CARTELEl XXI Musiketan, ciclo de conciertos en pequeño formato generalmente de formato acústico (y a menudo de folk), se abrió con un show electrónico inhabitual, con un cabaret retro, un neocharlestón maquinero a cargo del trío de Alice Francis, compuesto por una vocalista y bailarina mulata tanzano-rumana, un sampleador alemán con dreadlocks y un hierático corista coreano con chaqué y chistera. En la Sala BBK, que rozó el lleno y tuvo mayoría femenina, en hora y cuarto sonaron 14 piezas (una repetida en el bis: ‘St. James Ballroom’, título de su álbum debut) y el trío logró que la gente diera palmas, coreara y hasta bailara en pie al final.

Las bases rítmicas fueron efectivas (con todo, cuando te aprendías el chiste la cosa se aplanaba), los samples dispararon solos de trompeta con sordina, arreglos de violín y de guitarra y tademás (hubo desde ritmos de piano sincopado a lo Professor Longhair hasta golpes de dibujos animados), y Alice cantó con mucho eco desde ragtime hasta rap (también sugirió algún leve scat de Nueva Orleáns y a veces fue susurrante, como en ‘Gangsterlove’, cuyo vídeo os ponemos aquí) y bailó cabaretera embutida en su vestidito corto que le marcaba nalgas, barriguita y pechos (ejem). También cayó en algunos trucos de festival raver impropios del local (aunque consiguió que la gente ondeara las manos) y pecó de infantil (que si gritemos, que si coread por esta parte del teatro, que levanten la mano las damas…), sonó entre el blues (‘Sista’) y Juan Magán (‘What Are You Made Of’), adelantó su tema ‘Delly Jelly Blackberry’ (con cacho de tango) y ofició como una retroRihanna aspirante al todo. Veremos cómo acaba.

OSCAR CUBILLO

El padre tanzano de Alice fue a estudiar a Rumanía y ahí se casó (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El padre tanzano de Alice fue a estudiar a Rumanía y ahí se casó (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

+++ ENTREVISTA +++

«El canto y el baile van de la mano»

El 21º Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO, se prolongará a lo largo de trece conciertos dominicales hasta el 1 de junio. El honor de inaugurar el curso recayó en la mulata Alice Francis, una cantante y bailarina rumano-tanzana residente en Alemania que ofreció un show excepcional en el Musiketan, pues en vez de los tradicionales sonidos acústicos se impusieron los aires electrónicos y danzones inspirados en el charlestón cabaretero del Nueva Orleáns de los felices años 20 del pasado siglo. Aunque gasta toda la pinta de negra yanqui, Alice reside en Alemania pero tampoco es de ahí: «Mis padres son de Rumanía y de Tanzania. Se conocieron en Rumanía cuando mi padre era un estudiante extranjero. Al terminar sus estudios quiso chequear Alemania y nos llevó con él. Nos gustó y nos quedamos un tiempo».

‘St. James Ballroom’ (Universal, 2013).

‘St. James Ballroom’ (Universal, 2013).

Alice nos atendía desde el estudio donde trabajaba con su compañero Goldielocks en su próximo CD. Su banda es internacional y multirracial: «En realidad tenemos diferentes nacionalidades y también diferentes bagajes musicales. Supongo que por eso la música también es muy diversa y tiene influencias distintas y a veces contradictorias. El señor Goldielocks es alemán, Sir Chul-Min Yoo es coreano y yo soy rumana. Ahora mismo los tres vivimos en Alemania y trabajamos entre Berlín y Colonia».

Sobre las influencias de su cabaré electrónico, enumeraba la mulata rumana: «Estoy enamorada de Josephine Baker, que es una gran personalidad y una gran artista. Me encantaba escuchar el viejo jazz, el jazz gitano y el swing de Billie Holliday, Ella (Fitzgerald), Fats Waller o Django Reinhardt. Me encanta Valaida Snow y sobre todo las letras de Eartha Kitt. Pero como he crecido en el siglo 21, también soy una chica actual y me encantan el rap y el hip-hop. Me gustan NWA , Jay Z y Eminem, y Beyonce mucho».

Se anunciaba que el show inaugural del Musiketan tendría banda completa, electrónica, baile, ropa vintage… Pero apuntaba la vocalista: «Vamos a ser tres en escena: Goldielocks dándole al sampler, pues estamos en los neo20s, no lo olvidemos, je, je. Y Sir Chul-Min Yoo canta coros con un armonizador y yo monto una gran fiesta en el escenario. Nos encanta lo vintage, pero también nos gusta, mejor digo me gusta el látex y me encanta el rosa, el neón y las modas locas. ¡Soy una ‘flapper’!», exclama refiriéndose a las chicas liberadas, fumadoras y bailongas yanquis de los años 20, de vestiditos y cortes de pelo cortos.

No obstante, su estilo posee poso electrónico y cruza el dance sintético con el neocabaret, como se revela en su debut, ‘St. James Ballroom’. Reflexionaba Alice: «A menudo nos preguntan cómo definiríamos nuestra música. Podría describirla y decir qué instrumentos y ritmos se utilizan, pero no me siento capaz de etiquetarla. Estoy bastante segura de que tiene que ser algo nuevo, porque todos los fans y músicos nos dicen que nunca lo han escuchado antes. Supongo que dentro de varios años a lo mejor los teóricos de la música podrán darle un nombre propio. Hace tiempo la gente se refería a ella como electroswing o neoswing. A veces como neocharlestón».

Alicia pareció tímida y contenta, y para ser cabaretera le falta descaro (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Alicia pareció tímida y contenta, y para ser cabaretera le falta descaro (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Alice Francis, influida tanto por el viejo jazz como por el nuevo rap, prometía fiesta en la inauguración del Musiketan, una fiesta que hizo honor a uno de sus apodos, Miss Flapperty. Lo explica así: «Las ‘flappers’ eran las damas de los años 20. En realidad eran las rebeldes, las punks, las que se vieron forzadas de modo escandaloso a romper las reglas. Se recortaron el pelo y las faldas, fumaban y salían por los ‘speakeasy’ (clubes donde se vendía alcohol ilegal) para escuchar y bailar jazz y swing toda la noche. En aquellos tiempos se contemplaban como la música sucia y siniestra de las calles. De ahí sale lo de ‘flapper’».

Al preguntarle si disfruta más cantando o bailando, respondía Alice: «Eso es como si debiera elegir entre la vitamina A y la vitamina B. ¡Necesito ambas! El canto y el baile van de la mano. No puedo estar quieta en el escenario mientras Goldielocks está lanzando sonidos malditos y ritmos machacones». Y sobre sus letras, en inglés, discernía: «En realidad utilizo la vida, las experiencias, lo que observo cuando se viaja, lo que he oído, cualquier cosa que cruce mi mente. Nada se escapa de la mano de la señorita Francis. Estoy bromeando…».

OSCAR CUBILLO

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  1. […] en 98 minutos con dos partes. La primera, más musical y mejor que en su visita de octubre de 2013 (así lo contamos en este blog, cuando también la entrevistamos), infiltró el ragtime en el universo electrónico (la inaugural ‘St. James Ballroom’, repetida […]



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