Russian Circles: Introspección muda y atronadora

El trío de Chicago en el oscuro tablado del Antzoki bilbaíno (foto: Mr. Duck).

El trío de Chicago en el oscuro tablado del Antzoki bilbaíno (foto: Mr. Duck).

Lunes 21 de octubre 2013, Bilbao, Kafe Antzokia, 22.30 h, 15-20 .

Decíamos ayer que tres grupos guiris de metal actuaron el lunes de Bilbao, a la hora del fútbol (el Athletic de Bilbao jugando en casa) y con la entrada cara, y a pesar de todo las dos salas estaban llenas (más de mil personas viendo a Volbeat). Cerró tal terna de entresemana el trío Russian Circles (Chicago, Illinois, 2004) a 20 euros en taquilla en el Kafe Antzokia, y a pesar de ser un combo de culto el recinto presentaba un muy buen aspecto.

BEV RUSSIAN CIRCLES cd memorial

‘Memorial’ (Sargent House, 2013).

Russian Circles estrenaban su último opus, ‘Memorial’ (Sargent House), y en casi hora y media a alto volumen y escena en tinieblas su rock instrumental de luengos desarrollos progresivos y ciertas similitudes con el jazz (a veces pensamos en los murcianos Schwarz) apretó en la constante introspección post-metal (esos interludios entre tema y tema en los que generaban mediante sus pedaleras los loops de guitarras que sonaban en bucle y reforzaban las composiciones), dibujó cortas y escasas espirales post-rock vía Mogwai o Explosions In The Sky (por eso me molaron menos de lo esperado), explotó en horrísonos y esporádicos asaltos sónicos a pleno volumen (el baterista parecía que deseaba romper los parches), a veces se relajó en lapsos atosféricos bucólicos a lo Catatonia (a veces con dos guitarras y otras con guitarra más bajo aparte de la batería, Russian Circles en esa velada de lunes lo estiraron todo: las notas, el éter, el volumen, las guitarras, los tempos, las atmósferas, los maramos…) y en otras el minimalismo cabezón hacía oscilar las testas como con Cult Of Luna.

En el bis los chicagüenses se salieron de la onda muda cuando con ellos cantó velvetiana la telonera, Chelsea Wolfe, y el bolo acabó con un tema incisivo y brutal reconocido por los fieles (creo que fue el ‘Death Rides A Horse’), fieles que se entregaron a un pogo respetuoso, unipersonal, introspectivo también, sin empujar a los demás, tanto que a Pato cuatro fans que le rodeaban le miraban con respeto y cuando un par de veces le rozaron le dijeron ‘barkatu’ (perdón en euskera, que lo sepáis los de fuera).

OSCAR CUBILLO

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