CINE: ‘Gravity’: Y la Bullock se hizo astronauta

BEV GRAVITY CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 4 de octubre de 2013

Director: Alfonso Cuarón

Calificación: 2 estrellas de 5

Trailer de ‘Gravity’

 

Ausencia de coordenadas

‘Gravity’ es un film que visualmente rompe con una de las necesidades básicas del ser humano: la estabilidad. Al igual que otras películas usan el mar como metáfora de la inestabilidad (tanto social como mental y física), en ‘Gravity’ el desequilibrio se potencia con el factor de la ingravidez. Gilles Deleuze en ‘La imagen-movimiento’ hablaba de la percepción líquida cinematográfica en la tradición francesa, diferenciándola del cine hecho sobre la tierra, y de cómo esa falta de inmovilidad en la mirada (en el ojo de la cámara) rompía barreras en la percepción subjetiva (lo que se siente bajo el agua es una mezcla de consciencia y subconsciencia), en el comportamiento social (el hombre de mar es socialmente inestable de por sí) y en la estabilidad física (la falta de un apoyo o una fijación clara de coordenadas).

Ciertos films de ciencia ficción han sabido trasladar bien esta concepción visual-filosófica, como por ejemplo ‘2001, Odisea del espacio’ de Stanley Kubrick o ‘Solaris’ de Andrei Tarkovsky. El espacio exterior, a semejanza de su símil líquido, es aun más radical en relación a la percepción. Si en la percepción líquida el medio es a su vez movimiento (el desplazamiento entre dos puntos se realiza sobre líneas de flujo), en el espacio exterior, sin atmósfera, el medio es inexistente. El vacío anula el punto de origen y el punto de llegada, al mismo tiempo que el eje de coordenadas deja de tener un origen definido. Y es esta falta de definición la que facilita que la narración sea permisiva en la ruptura de los límites que separan lo ‘real’ de lo ‘imaginado’, lo ‘percibido’ de lo ‘soñado’, la consciencia de la inconsciencia. Los films, así, pasan a englobarse dentro del género de la ciencia ficción gracias a que esa inestabilidad del espacio facilita la entrada a lo imposible, al terror exterior que muchas veces se confunde con el terror interior. Y que incluso en los grandes films se extiende a una reflexión metafísica, a una filosofía existencial que se compagina con la ausencia de consistencia en la mirada.

BEV GRAVITY - 2001 cartel

También si en el cine-líquido el personaje necesita de movimiento y es incapaz de asentarse en un lugar determinado (el cliché de una novia en cada puerto), el personaje en los films espaciales es solitario, sin coordenadas definidas, socialmente apartado y normalmente condicionado por un trauma familiar que le ha llevado a optar por esa vida de retiro.

El primer plano-secuencia de la película es una demostración técnica de esta concepción espacial de la película. El 3D funciona perfectamente en su concepción de profundidad visual ampliando el espacio visible al espectador hacia dentro y hacia afuera de la pantalla, al mismo tiempo que la cámara gira con elipsis circundantes, en diferentes ángulos de rotación, alrededor de la sonda espacial en la que trabajan la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) y el astronauta Matt Kowalski (George Clooney). La cámara está en continuo movimiento no porque el medio en donde se asienta sea móvil, sino todo lo contrario, porque éste es inexistente. No hay coordenadas en donde la cámara se sitúe y por tanto ésta recorre la acción de manera aleatoria (aunque, eso sí, no duda en presentar en alguno de sus recorridos a los protagonistas).

Por otra parte esa falta de espacio enlaza con la continuidad temporal de la escena. Estamos ante un plano-secuencia largo porque no hay lugar para el corte. O mejor dicho, el raccord no puede producirse ya que ese movimiento continuo rompe la estabilidad que requiere el corte de continuidad espacial. El segundo plano es también largo y corresponde a las consecuencias del accidente espacial. Ryan sale despedida, tras un choque, hacia el vacío del espacio exterior y su cuerpo gira como una noria sin parar. La cámara la acompaña en este devenir en una lógica similar al primer plano-secuencia de la película. Pero esta magia dura poco, ya que pronto el director Alfonso Cuarón opta por acercar la cámara al rostro de la astronauta y romper esa magia de la inestabilidad, de la ausencia de coordenadas. Este rostro en primer término se podría justificar si su duración fuese escasa y sirviese para subrayar el terror de ese instante, pero lamentablemente su duración resulta excesiva y sólo sirve para ser servicio al ‘star system’. Más desconcierto produce el tercer plano de la película, un largo plano subjetivo de Ryan siendo conducida por Matt. No sólo por el hecho de que este plano queda desfavorecido por la habitual pérdida de iluminación que produce la técnica 3D, sino porque el plano termina matando la idea fundamental expuesta en los planos precedentes: el subjetivo busca un asentamiento de coordenadas en la persona que mira. Y esto es lo que mata al film. A partir de este momento la cámara pertenece a Ryan, pierde consistencia narrativa y se deleita en el modelo ‘star system’.

La bella Bullock tiene un problema, y no sólo la falta de gravedad.

La bella Bullock tiene un problema, y no sólo la falta de gravedad.

Guión endeble y dependencia al ‘star system’

“Gravity” podría haber seguido el modelo de ausencia de estabilidad que dan sus primeros minutos de película, pero opta por desarrollar un guión más propio del cine de aventuras. La típica historia de auto-superación. La del hombre que se enfrenta a una naturaleza hostil que puede poner en riesgo su subsistencia. Digamos el modelo ‘Robinson Crusoe’. El film tiene unidad temporal, es decir, la narración dura lo que dura la película, y también se desarrolla en una serie de escenarios limitados. En cierta manera, a pesar de la parafernalia de su diseño de producción, de los efectos especiales y de la grandiosidad de su 3D, el film se acerca bastante a la fórmula teatral, principalmente porque esa unidad espacio-temporal termina representándose con tan sólo dos actores.

Dos películas recientes han seguido modelos similares (en unidad temporal y espacial) también con pocos actantes en la historia: ‘127 horas’ de Danny Boyle y ‘Buried’ de Rodrigo Cortés. Si en el film de Boyle se narraba la historia de un joven atrapado en una grieta durante el tiempo del título de la película, en ‘Buried’ la historia giraba alrededor de un hombre que se despierta enterrado en un ataúd. En ‘Gravity’ se cuenta la historia de la doctora Ryan, que al verse despedida hacia el espacio exterior se pasa el resto de la película buscando una sonda espacial que la conduzca a la tierra.

El estelar Clooney con la tierra y el cielo a sus pies.

El estelar Clooney con la tierra y el cielo a sus pies.

La configuración del guión de ‘Gravity’ es pues una sucesión de secuencias climáticas, cada escena un poco más espectacular que la anterior: el accidente de la sonda espacial, la confirmación de que sus compañeros han muerto y la sonda destruida, el desplazamiento con Matt hasta la estación espacial ISS, el incendio de la estación y su destrucción, la sonda de la estación ISS enganchada a la estación con el paracaídas, la ausencia de combustible… y así sucesivamente. El guión se escribe para facilitar escenas que están enfocadas a la espectacularidad de su puesta en imágenes y no al desarrollo de sus personajes. Y es que ‘Gravity’ no obvia el modelo del triple conflicto:

– El conflicto con el exterior. Ella contra lo desconocido, contra el vacío y la inmensidad. Además de afrontar los peligros que le deparan el accidente imprevisto.

– El conflicto personal. Ella busca el sustento y la ayuda en su compañero Matt. Pero al final debe asumir que no hay nadie que pueda salvarla. El conflicto surge de la ausencia de personas que puedan arroparla.

– El conflicto interior. Relacionado con la muerte de su hija y del sentimiento de culpa que esa muerte ha conllevado. La sensación de que todo lo que le pasa es una especie de castigo divino.

Como todo guión clásico, estos conflictos terminan solucionándose en una única escena climática, que en esta ocasión corresponde a la vergonzante escena del milagro. La escena en la que reaparece Matt resolviendo los problemas por medio de un vulgar truco que tiene mucho de conservadurismo americano. ‘Gravity’ queda a años luz de sus modelos ‘2001’ o ‘Solaris’, donde la percepción en espacio exterior abría a los films a resoluciones filosóficas donde los personajes terminan enfrentándose a sus propios monstruos interiores. Y es que en el film de Cuarón esta filosofía queda reducida a los momentos Bullock: los del personaje llorón que finalmente saca fuerzas de flaqueza para salir adelante. Pero, ¿es que realmente alguien puede creerse el personaje de Sandra Bullock en la película?

GERARDO CREMER

Comments
2 Responses to “CINE: ‘Gravity’: Y la Bullock se hizo astronauta”
  1. Te ha quedado muy bien la crítica, Gerar, pero yo le habría puesto más estrellas. Al menos tres. A mí se me hizo corta la película y no me parece mal el conservadurismo (sobre todo hacia las mujeres hermosas), aunque no creo que sea tan conservadora ni la película ni la tesis (si la hay, porque parece puro entretenimiento). Me recomendó Pato que la viera en 3D, que a él hasta le golpeó un tornillo en la cabeza, pero yo no aprecié ni relieves ni protuberancias ni profundidad y acabé literalmente hasta las narices de la presión de las presuntas gafas tridimensionales sobre mi cara. De hecho, me impresionaron más las imágenes en el tráiler visualizado en el PC que lo que vi en la gran sala de cine. Como dijo un científico, la película debería titularse ‘Ingravity’, un error grave de la función es que el pelo de la Bullock no flota libre en el espacio, y no me parece milagro la reaparición de Clooney, quizá sólo fuera un sueño premonitorio.

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