CINE: ‘Antes del anochecer’: Sobre el tiempo y Rossellini

BEV ANTES DEL ANOCHECER PELICULA CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 28 de junio de 2013 (disponible en DVD)

Director: Richard Linklater

Calificación: 4 estrellas de 5

Trailer de ‘Antes del anochecer’

BEV ANTES DEL ANOCHECER CARTEL ROSSELLININunca es tarde para retornar a Rosellini

‘Viaggio in Italia’ (Te querré siempre, 1954) de Roberto Rossellini comienza con la escena en coche del matrimonio Joyce (Alexander –George Sanders- y Katherine –Ingrid Bergman-) camino de la villa napolitana donde ha fallecido su tío. El viaje en automóvil resulta aburrido, presidido por una conversación anodina, donde se exponen conflictos triviales y en donde predomina el gesto gastado por la convivencia. Son las apariencias que se ocultan bajo la naturalidad cotidiana. Rosellini, con ‘Viaggio in Italia’, hace el primer film verdaderamente moderno de la historia del cine. Un film que va desvelando las capas de falsedad que existen en el día a día de un matrimonio burgués, pasando del silencio diario al enfrentamiento violento, echándose en cara toda la verdad, toda la animosidad callada durante tantos años: silencio que se rompe para dar paso a la exposición de todos los odios reprimidos de sus años de matrimonio. Pero esa capa de verdad no es ni mucho menos la última que encierra este sorprendente film de Rosellini. Hay otro desvelamiento superior que da paso a una capa más trascendente, esa que surge del descubrimiento de los cuerpos calcinados en Pompeya: imágenes que sobrepasan al individuo en su problemática terrenal y le enfrentan con Dios. El film contiene aún una última capa, esa que rompe la separación entre el personaje y el actor, y por tanto del actor con el espectador: el espectador que se queda solo, desnudo e identificado al contemplar la película, al identificarse plenamente con el actor-personaje, asumiendo sus apariencias, sus mentiras como suyas, sus odios reprimidos, aunque al mismo tiempo enfrentado, y sobrepasado, a la inmensidad de la trascendencia.

‘Antes del anochecer’ usa el modelo de ‘Viaggio in Italia’ sin disimulos pero, previo a la escena en el coche, homóloga al del film italiano, hay una secuencia-prólogo, una secuencia que estigmatiza al protagonista, Jesse Wallace (Ethan Hawke). Es la escena de la despedida de su hijo de catorce años en el aeropuerto griego, regresando a su casa en Estados Unidos junto a su madre (divorciada de Jesse), tras haber pasado las vacaciones junto a su padre y sus hermanastras en Grecia. A la salida del aeropuerto la cámara sigue de espaldas a Jesse hasta el coche en el que le esperan Céline (Julie Delpy) y las niñas y ese cambio de espacio parece radical, como si en pocos segundos Jesse se hubiese visto obligado a olvidar esos momentos previos, a dejar de lado esa otra vida paralela para pertenecer a la otra, a la de Céline y sus hijas.

Después sucede la larga escena en el coche donde las conversaciones pasan a ser triviales pero dejan traslucir la existencia de otras capas superiores, bien sea el comentario de ella sobre su trabajo o bien el intento de Jesse por plantear un posible traslado de residencia a Chicago para estar más cerca de su hijo. Pero esa trivialidad en las conversaciones tendrán su espejo en la violenta escena de la discusión en el hotel (parte final de la película), en donde esa educación, esa manera de evitar la verdad, de eludir decir lo que se piensa, desaparece. Donde, al igual que en el film de Rosellini, al quitarse la capa que contiene las apariencias se pasa a un nuevo estado de cosas, donde todo lo vivido en diez años se resquebraja en pocos minutos.

Al mirar a July Delpy y a Ethan Hawke vemos a los actores y no a los personajes.

Al mirar a July Delpy y a Ethan Hawke vemos a los actores y no a los personajes.

Tanto las escenas centrales, más cotidianas que la primera del coche, como la escena del hotel, también desvelan esa conexión directa entre los personajes y los actores. Jesse es puro Ethan Hawke, en su forma de caminar, de sonreír, de interpretar la vida, de vivir mismamente. Lo que vemos es al actor y no al personaje. Al mismo tiempo Céline es July Delpy, emblema de ese feminismo dominante del siglo XXI (sorprende al espectador masculino la acusación que ella hace a Jesse de estar cansada de su actitud contemplativa, de estar aburrida de su manera intelectual de reflexionar, mientras ella está diariamente preocupada de las necesidades básicas de la vida). Si algo diferencia ambos films es que a ‘Viaggio in Italia’ no tiene miedo de que sus personajes/actores sean muy individuales, que sus problemas no sean tan extensivos a otras personas, ya que su fuerza está en su drama y su trascendentalismo, algo que contacta íntimamente con el espectador. Mientras, en ‘Antes del anochecer’ Ethan Hawke y July Delpy parecen más prototipos que individuos, por lo que el drama en el film tiende hacia su universalización.

La aburrida conversación del matrimonio de ‘Te querré siempre’…

La aburrida conversación del matrimonio de ‘Te querré siempre’…

…y el largo y cansino plano en el coche de Jesse y Céline.

…y el largo y cansino plano en el coche de Jesse y Céline.

Estructura temporal

La escena central del film, la que corresponde a la comida en casa del escritor anciano amigo de Jesse, actúa como metáfora equidistante de la serie de tres películas que Linklater realiza con Hawke y Delpy. En esta comida participan Jesse y Céline además de un matrimonio joven, otra pareja algo mayor que la pareja protagonista, una mujer anciana cuyo marido ha muerto y el escritor propietario de la casa. La comida contiene una serie de conversaciones en donde cada pareja narra sus anécdotas, comenta sin tapujos los problemas de su vida en pareja, la difícil estabilidad de las relaciones en el tiempo, la decisión de aguantar y convivir o la decisión de separarse cuando el amor desaparece. En esta secuencia el tiempo de la vida, entre la juventud y la vejez, se reúne en una misma mesa.

La escena funciona como un recordatorio de las tres películas que componen la trilogía: ‘Antes del amanecer’ habla en presente y se proyecta a un futuro idealizado, donde la juventud y el amor potencian el futuro deseado, la necesidad de prolongar el encuentro; ‘Antes del atardecer’ habla del pasado y en condicional, lamentando el tiempo perdido e imaginando cómo hubiera sido la vida juntos, lo que podría haber sucedido; ‘Antes del anochecer’ habla de la frustración del presente y teme por el futuro, proyecta una vejez que los protagonistas se niegan a reconocer, que les asusta. Por ello, la escena de la comida concentra en un instante el pasado, presente y futuro de los protagonistas.

Esta concepción temporal del film no sólo se da entre esta escena y las diferentes películas de la trilogía, sino que también funciona como metáfora del propio film. En la escena prólogo se teme por el tiempo que sucede entre las separaciones, el paso del tiempo que hace crecer al hijo y que conlleva la separación definitiva; en la escena del coche se habla del presente y de hechos futuribles, de las posibles actuaciones que pueden aliviar la angustia que provoca el paso del tiempo cuando no se toman decisiones; la escena de la comida actúa como puente y metáfora; la escena que muestra a Jesse y Céline paseando hacia el hotel contiene una conversación que trata sobre el futuro hipotético, donde ellos se aventuran a pensar cómo serían sus vidas si tuvieran más de ochenta años; la escena en la capilla ortodoxa tiene el mismo fin trascendente que las del film de Rosellini, pero el mismo Linklater se da cuenta de que sus actores están bastante lejos del catolicismo roselliniano, y la escena en el hotel habla del pasado, de las mentiras y la falsedad de haberse aparentado amar y proyecta la relación de la pareja a un futuro imposible juntos.

Caminando juntos hacia el futuro.

Caminando juntos hacia el futuro.

Pero será la secuencia final la que cerrará en círculo. En una carta (segundo homenaje a Truffaut si contamos el propio hecho de realizar una serie similar a la de su personaje Antoine Doinel) que Jesse simula haber recibido del futuro y que él lee a Céline, se relatan los recuerdos de ese mismo presente, de esa tarde aciaga que acaban de vivir en el hotel. Pero Jesse la lee como si fuese un hecho ya pasado hace mucho tiempo. Ya que la carta tiene como fin abrir la puerta a la esperanza, a un futuro tranquilizador donde se haya asumido la frustración del presente. Un futuro que se presenta como final paralelo a la escena del milagro de ‘Viaggio in Italia’: un futuro que sólo tendrá lugar si se acepta que la carta realmente existe proveniente de un futuro consensuado.

GERARDO CREMER

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  1. […] de…’. En este mismo blog comentaba las frustraciones vitales que asolaban a los personajes de ‘Antes del anochecer’, la problemática de vivir para uno y, al mismo tiempo, para los demás: los hijos, la posición […]



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