King Dude: Oh, Dios

El trío yanqui ante la treintena mixta congregada en Erandio (foto: Mr. Duck).

El trío yanqui ante la treintena mixta congregada en Erandio (foto: Mr. Duck).

Lunes 11 de noviembre, Erandio, Sentinel Rock Club, 21.30 h, 8 .

Un tipo raro parece el yanqui tatuado King Dude (este es su Facebook), ejecutante de blues y country torturados. Se llama en realidad Thomas Jefferson Cowgill, canta y toca la guitarra en el grupo black metal Book Of Black Earth y participa en el colectivo de diseñadores Actual Pain. El lunes, en gira española Barcelona-Madrid-Erandio, antes de su bolo en el bar Sentinel, en el baño y ante el espejo modelaba su peinado semicrestudo quemando con un mechero su cráneo rasurado. Salió y pidió en la barra un ‘chupito’ (esto en castellano) de Jack Daniels. Después ofició en trío (batería y dos guitarras, sin bajo) ante unas 33 personas (las contó Pato), de ellas 15 féminas (las contó La Reina, la más rubia, la más guapa y la más simpática de las presentes, por cierto), y la expresión que más usó King Dude en sus canciones fue ‘oh, Lord’, o sea, ‘oh, Señor’, ‘oh, Dios’.

Había poca luz en el tablado y la sala, y se impuso el rojo luciferino (imagen de móvil: La Reina).

Había poca luz en el tablado y la sala, y se impuso el rojo luciferino (imagen de móvil: La Reina).

‘Burning Daylight’ (Dais, 12).

‘Burning Daylight’ (Dais, 12).

Fue un bolo excesivamente espartano para mi gusto. Venía divulgando su disco ‘Burning Daylight’ (este es su Bandcamp) y con media hora de retraso según unas fuentes y una hora entera según otras (hala, más cervezas para pasar el rato), en 68 minutos sonaron unas 16 canciones (de tanto bajar a la barra del piso de abajo igual perdí el hilo), tétricas en la lírica y la forma, arraigadas en el folklore estadounidense de raíz blanca y negra, ceremoniales en la interpretación y a menudo arrimadas al pyschobilly de los 80 inglés (a los Meteors cuando se aceleraban, en la vertiente gótico-siniestra otra más sincopadas), un temario que King Dude enlazó con algunos comentarios muy educados agradecidos por nuestra presencia.

Educado, tatuado, de Seattle y salido del black metal (foto: Unai Endemaño).

Educado, tatuado, de Seattle y salido del black metal (foto: Unai Endemaño).

Con sonido un tanto flaco y afilado más voz pasmada y levemente gutural aparte de los continuos ‘ooohh-ooohhh’, Thomas Jefferson Cowgill abrió con ‘Lord, I’m Coming Home’, tan severo como Leonard Cohen. A partir de entonces varió poco su panoplia y su impacto, que picó en el rock and roll redoblado de Buddy Holly, los armatostes subsónicos a lo Jon Wayne o The Fall (‘I Know You’re Mine’), el neofolk de Death In June, algo de blues que gustaría a Tom Waits, el country arcano de Johnny Cash, baladas con ambiente de murder ballads y hasta en la marcialidad de Nick Cave, se nos ocurre.

OSCAR CUBILLO

Las caras de pasmo de los oficiantes en la cita litúrgica (foto: Mr. Duck).

Las caras de pasmo de los oficiantes en la cita litúrgica (foto: Mr. Duck).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: