CINE: ‘Pacto de silencio’: No hagáis daño a los niños.

BEV PACTO DE SILENCIO CARTEL

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 31 de octubre 2013

Director: Robert Redford

Calificación: 2 estrellas de 5

 

Tráiler de ‘Pacto de silencio’

 

Sharon Solarz (Susan Sarandon), antigua dirigente de uno de esos movimientos anti-sistema de la Norteamérica de los 70 (los años correspondientes al final de la guerra de Vietnam), es detenida por el FBI en una gasolinera, treinta años después de haber sido acusada del asesinato de un guarda de seguridad durante una de las acciones de la banda. En una escena previa, antes de que el espectador conozca el desenlace de la detención, el director Redford presenta a Sharon en la cocina de su casa, observando a sus hijos cuando estos salen de la misma para ir al colegio. Cuando ella se queda sola, el plano que la encuadra está bastante logrado, mostrándola con gesto triste y vencido: una mirada de despedida que, reflejada en un cristal de la cocina, resulta ser de doble rostro que en vano trata de retener las últimas imágenes de sus hijos.

El adiós de Sharon a sus hijos

El adiós de Sharon a sus hijos

El caso reabierto por el FBI anima a un joven periodista, Ben Shepard (Shia LaBeouf), a aprovechar la ocasión de tratar de esclarecer la verdad de estos hechos ya olvidados al mismo tiempo que trata de alcanzar reconocimiento en su gremio y dar empuje al periódico en declive en el que trabaja. Sus contactos con una joven que trabaja en el FBI le llevan hasta un abogado viudo, Jim Grant (Robert Redford), padre de una niña de once años, que resulta ser, tras una serie de investigaciones periodísticas, uno de los componentes del grupo anti-sistema: Jim Grant, cuyo nombre real es Nick Sloan, líder principal de la banda revolucionaria. A partir de esta introducción de los hechos, la película ‘Pacto de silencio’ (‘The Company You Keep’, o sea la compañía que buscas o también la que mantienes) presenta dos de sus escenas más importantes: escenas que clarifican el tema principal de la historia, que explican la manera de narrar el film y que justifican la forma visual adoptada.

La primera escena corresponde a la entrevista en la cárcel entre Sharon y Ben. En esta conversación Sharon expone dos ideas a Ben:

– Que ella no se arrepiente de lo que ha hecho, ya que sus actuaciones violentas del pasado estaban justificadas por la agresión continua del Gobierno a los jóvenes norteamericanos, a quienes se les enviaba a la guerra como animales al matadero.

– Que lo único que la entristece es el daño que su detención ha causado a sus hijos.

La conversación está filmada con un envidiable uso del plano/contra-plano, cambiando de dimensión (tamaño) los primeros planos utilizados: una modulación que funciona según la importancia de los temas hablados en la conversación. A la vez también se juega con el ángulo aplicado en dichos encuadres. Todo ello se realiza con la intención de transmitir la idea de que esas palabras terminen influyendo en la forma de pensar del joven periodista a quien, también Redford como director, filma durante la conversación con la misma variación de tomas cortas: frases que terminan por despertar a Ben, sentencias que no sólo le aportan filón periodístico sino que le llevan a poner en entredicho su visión y su forma de actuar en la vida.

Uno de los encuadres de Sharon durante la entrevista que influyen en la forma de pensar de Ben.

Uno de los encuadres de Sharon durante la entrevista que influyen en la forma de pensar de Ben.

La segunda escena sucede en la habitación de un hotel, tras la huida de Nick Sloan, perseguido por el FBI. Allí Nick se despide temporalmente de su hija, a quien abandona finalmente en la cama una vez que ella queda dormida. Nick es un hombre mayor, de más de 75 años (una secuencia previa que le muestra haciendo jogging es una evidencia visual de la edad real del protagonista, un Redford-actor que no la disimula), un anciano con una hija joven, huérfana de madre, a la que él debe proteger. Las imágenes en la habitación del hotel están fotografiadas con luz difusa y suave y dan un cierto arropamiento a la situación, además de disimular las arrugas de Redford (fotografía que sirve para reducir la distancia de edad entre padre e hija). La escena de despedida entre Nick y su hija es equivalente a la escena de inicio de Sharon con sus hijos, pero la acción de Nick es más valiente. Él decide luchar en solitario por su hija y aunque la abandone, él promete regresar para salvarla.

El film, de estructura compleja de guión, funciona mediante una triple búsqueda: el FBI persigue a Nick; Ben busca, con su periódico, esclarecer la verdad del hechos, sin preocuparse de las consecuencias que sus investigaciones pueden acarrear; y Nick trata de encontrar a otra miembro de la banda, Mimi Lurie (Julie Christie), que será la única persona que pueda resolver el conflicto y solventar la situación de desamparo en el que vive la hija de Nick. Al mismo tiempo Robert Redford activa en el film tres de sus temáticas fundamentales en su filmografía: el hombre progresista (de política de izquierdas) que lucha contra los estamentos del Estado, la soledad del hombre enfrentado a sus conflictos internos al mismo tiempo que a poderes externos, y las relaciones paternofiliales dañadas. También el guión maneja el diálogo como mecanismo fundamental que hace avanzar la historia (algo también habitual en el cine de Redford).

El viejo terrorista retirado Redford, protector de su hija adoptiva.

El viejo terrorista retirado Redford, protector de su hija adoptiva.

Si la conversación de Sharon con Ben en la cárcel sirve para que éste tome las palabras de ella como modelo revolucionario (como un ir a por todas, como un modelo en el que el fin justifica cualquier acto que confiere dignidad a la acción) y conduzca a que las investigaciones de Ben pongan en peligro la dignidad de otra mujer-niña adoptada (la hija de Henry Osborne, el policía –interpretado por Brendan Gleeson– que investigó el asesinato del guarda de seguridad), también un diálogo en el film deja claro que el asesinato de ese guarda dejó a dos hijas huérfanas. Nick en la búsqueda de Mimi Lurie, su excompañera de revolución y sentimental, usa la foto de su hija como aliciente a las diferentes personas que pueden ayudarle (entre ellos un sorprendentemente envejecido Nick Nolte).

Por eso resulta excelente la escena climática del final en la cabaña, resuelta también mediante dialogo entre Nick y Mimi. En esta conversación, bajo una luz desveladora de arrugas y rasgos marcados, dañados por el paso del tiempo, se ponen en evidencia los temas profundos que atormentan al protagonista y a su compañera:

– Que ellos deben sacrificarse por el bien de sus hijos.

– Que las acciones que cometieron podrían tener un sentido revolucionario entonces pero que también hicieron daño a otros niños.

– Que el tiempo les ha convertido en ancianos y su misión en la vida ya no es otra que la de dar protección a los más jóvenes, a los indefensos, para que puedan sobrevivir en un sistema político que sigue siendo tan autoritario y peligroso como el de entonces (véase la manera con la que Redford filma al FBI)

Queda para el final la decisión que Ben debe tomar: la de seguir adelante con la información que posee, aunque esta cause un daño irrecuperable a la hija de Osborne, o la de seguir la recomendación que Nick le ha transmitido con sus ojos: la de dejar pasar los acontecimientos, la de abandonar la revolución para no hacer más daño a los hijos.

GERARDO CREMER

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