Isabel Pantoja: 102.898 euros de recaudación

El Palacio Euskalduna de Bilbao lleno de gente que entró puntual (foto: Mr. Duck).

El Palacio Euskalduna de Bilbao lleno de gente que entró puntual (foto: Mr. Duck).

Sábado 30 de noviembre, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20.30 h, 25-80 .

Sobrada de facultades y con cara contenta, Isabel Pantoja pastoreó a un Palacio Euskalduna lleno y entregado

Exultante y mejor que nunca el sábado Isabel Pantoja en un Palacio Euskalduna que agotó todo el taquillaje, a 80 eurazos las butacas más caras, obteniendo con sus 2.164 butacas una recaudación de 102.898 euros (a descontar el 21 % de IVA, el 10 % de SGAE, el alquiler del Palacio, el abono de viajes y hoteles, los costes de la treintena personas que acompañan a la Pantoja -contando técnicos y 22 músicos y coristas-, etc.). El concierto fue en el mismo recinto donde en Navidad de 2011 filmó el DVD ‘A mi manera’, el más vendido en España en 2012. A Maribel (así le llaman los cercanos, como reveló durante el show) se le notaba contenta y se le veía delgada («demasiado flaca», opinó una espectadora rolliza), y ofició parlanchina y cercana, respondiendo a muchas de las interpelaciones del público entregado, que le chillaba y piropeaba hasta desde los palcos superiores. La Pantoja venía con su programa ‘Donde el corazón me lleve’ y el repertorio estuvo bien espigado, el sonido fue muy bueno, los arreglos sonaron mayormente auténticos, sus chorros de voz casi derrumban dos o tres veces el Euskalduna aunque brotaron diáfanos, y a ella se le vio tan segura que nos ‘manduqueó’, interrumpió una vez a la nutrida banda para casi amenazarnos para que coreásemos los villancicos populares del final, y lo mejor: se colocó un par de veces el micrófono entre las tetas, por dentro del escote, como Lola Floras o La Chati.

Alardeando de poderío como una vocalista mariachi, derramando chulería, sensualidad y deseo y cantando a volumen alto pero con equilibrio, la folklórica por excelencia Isabel Pantoja (María Isabel Pantoja Martín, Sevilla, 2 de agosto de 1956) protagonizó un concierto de 162 minutos (dos horas y tres cuartos) con unas 25 piezas contando introducciones, cortinillas o instrumentales para los dos cambios de atavío. Estaba tan contenta La Pantoja que soltó: «Voy a cambiarme. A ponerme más guapa todavía. Modestia aparte y es difícil, ¿eh?».

María Isabel Pantoja Martín contenta ante su público de Bilbao (foto: Mr. Duck).

María Isabel Pantoja Martín contenta ante su público de Bilbao (foto: Mr. Duck).

Fue un concierto muy bueno, con una autenticidad presuntuosa y una potencia vocal concomitantes con las de Raphael. Eso que pecó de hortera en la tercera y última parte, la flamenca, con 23 personas en escena (banda de 10 músicos, cuadro flamenco de otros 10, las dos coristas y la folklórica), y eso que la cita arrancó con demasiado aspaviento, sentimentalismo y paja en las dos introducciones de ocho minutos (la primera con fotos de La Pantoja, la segunda con coros televisivos que decían ‘Isabel, Isabel’…) y que la primera pieza entonada por ella fue la pachanga cañí de ‘Embrujá por tu querer’. Pero a partir de la segunda canción todo cambió, pues se igualó a Raphael en la a ratos marichi ‘Pero vas a extrañarme’  y en la teatralizada ‘Buenos días, tristeza’, con el micro lejos de su boca, cantando con poderío. La acabó, aguantó la ovación y sermoneó: «No hay que quejarse, hay personas que están muchísimo peor que nosotros. Yo no me quejo (otra ovación). Yo sólo aguanto», y se rió.

Maribel rendida al Cristo del Gran Poder (foto: Mr. Duck).

Maribel rendida al Cristo del Gran Poder (foto: Mr. Duck).

La sevillana de 57 años, con su primer vestido de raso verde con escote palabra de honor que le daba problemillas por la derecha, fue sexual en ‘Porque me gusta a morir’, otra cima («una confesión íntima», así presentó una pieza donde canta «siento unas ganas inmensas de hacerlo con él») y tras un par de piezas filolatinas y cuasipachangueras con la gente coreando, llegó un largo tramo de La Pantoja a solas con el piano, un lapso pleno de dramatismo y buena interpretación, con ella dominando el tablado en por ejemplo ‘Algo se muere en el alma’, en otra devota con referencias a la Virgen de la Macarena y al Jesús del Gran Poder (ambos en imágenes en las pantallas), el ‘Háblame del mar, marinero’ o en la raphaelesca ‘Procuro olvidarte’, lo que lleva intentando 30 años según contó y donde incluyó un emotivo soliloquio mirando al cielo, a Paquirri: «Ya tenemos un nieto. Se llama Francisco Rivera, como tú. Con tus ojos azules me lo mandaste a mí, para cuando lo mire yo me acuerde de ti». Y lloró, lógico.

Con el segundo vestido, una bata de cola pesada, negra y verde, en esta imagen ya sin la gran peineta (foto: Mr. Duck).

Con el segundo vestido, una bata de cola pesada, negra y verde, en esta imagen ya sin la gran peineta (foto: Mr. Duck).

En esta parte con el piano nos llamó divinos y también maravillosos, dijo que nos quiere, reclamó a Jon (Ortuzar, el director del Euskalduna) que le diera la lotería, que si le tocaba venía un mes gratis a Bilbao («y lo que se recaude para los niños pobres y los enfermos»), agradeció a su equipo sin olvidar al maquillador, el peluquero y la sastra, elogió a los modistos de López de Santos, presentes en la sala, que la habían regalado los tres modelitos que lució ese sábado… Y la banda se incorporó en una ranchera a lo Rocío Durcal, ‘Para qué llorar’ (la de «paraqué-paraqué-paraqué»). La acabó, se largó para cambiarse de modelito (y mientras sonó un pasodoble instrumental que fue de lo mejor de la noche), volvió Maribel con una bata de cola espectacular (cien minutos pasaron hasta que lució el segundo vestido) y se puso coplera en la sensual y desatada y gritada ‘Feriante’ (la de «llévame al río»; aquí un YouTube) Y en la exótica ‘Tengo miedo’ (y se puso a bailar con el micro en las perolas).

Tercer vestido, de lunares, y tercera parte, la flamenca de los villancicos, con 23 personas en escena (foto: Mr. Duck).

Tercer vestido, de lunares, y tercera parte, la flamenca de los villancicos, con 23 personas en escena (foto: Mr. Duck).

Maribel, sobrada de facultades, dominante y parlanchina, prolongaba los parlamentos, dilataba la interpretación y se demoraba en los cambios de vestuario. ¿Quizá para dar tiempo a su amadrinado Miguel Poveda a venir de desde el Teatro Campos bilbaíno, donde actuaba esa misma noche? Pero no arribó Poveda y la tercera parte, donde ella se embutió un vestido moderno de lunares, la compartió con el cuadro mixto flamenco añadido (qué mal cantaron ellos la copla ‘Ojos verdes’, por cierto). En ese epílogo suministró dos popurrís de villancicos (una horterada, una cosa kitsch que igual vemos en la tele en Navidad) y entonó solemne la solicitada ‘Salve rociera’ con todo el palacio en pie, antes del mutis definitivo en plan fin de fiesta repitiendo la navideña ‘Los peces en el río’. No hubo bis y a pesar de esta tercera parte fue un show estupendo, el mejor con diferencia de los cuatro que he visto de ella. Ah, y no cantó ‘Marinero de luces’ ni otras bastante asociadas a su figura.

OSCAR CUBILLO

Mutis con amago de fin de fiesta con ‘Los peces en el río’ (foto: Mr. Duck).

Mutis con amago de fin de fiesta con ‘Los peces en el río’ (foto: Mr. Duck).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: