CINE: ‘Blue Jasmine’: Sueños rotos

BEV BLUE JASMINE cartel

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 15 de noviembre de 2013

Director: Woody Allen

Calificación: 3 estrellas sobre 5

Trailer de ‘Blue Jasmine’

Un tranvía llamado deseo

Posiblemente el origen del último film de Woody Allen parte de la interpretación de Cate Blanchett en la representación teatral de ‘Un tranvía llamado deseo’ bajo la dirección de Liv Ullman en Broadway. No es que el mundo de Tennessee Williams forme parte del universo creativo del director neoyorkino, pero es cierto que hay ciertas afinidades temáticas entre ambos creadores, como la soledad o los sueños rotos, aunque Allen las trate de una manera totalmente antagónica a Williams.

Cate Blanchett en el teatro.

Cate Blanchett en el teatro.

La llegada a San Francisco de Jasmine (Cate Blanchett) a casa de su hermana Ginger (Sally Hawkins), tras su caída social y económica, es semejante a la de la protagonista de ‘Un tranvía llamado deseo’: un paso del fulgor social de la clase alta de Nueva York a la ordinariez de la clase baja trabajadora de San Francisco, un cambio radical que sólo conduce a la locura. En ‘Un tranvía…’ Blanche DuBois pasa de vivir como propietaria en una plantación sudista a residir con su hermana Stella en un barrio pobre de New Orleans, y el hecho de compartir piso con Stella la lleva a enfrentarse a su marido, Stanley / Marlon Brando: un hombre rudo, masculino, siempre sucio y sudoroso. Blanche, además de sobrellevar el golpe moral que le produce la ruina económica y de verse desplazada de la clase social alta a la que pertenecía, también debe enfrentarse a Stanley, representante de una realidad social que ella hasta ahora había obviado.

‘Blue Jasmine’ mantiene una temática similar a ‘Un tranvía…’, pero sólo en su línea argumental. Basta comparar la dureza, el calor, los claroscuros, la sensación claustrofóbica y la fidelidad de la puesta en escena abiertamente teatral del film de Elia Kazan con la decisión de Allen de airear las escenas, de potenciar la luz blanca, de cambiar el calor por la lluvia y de evitar las identificaciones teatrales de sus imágenes (a diferencia de otros dramas suyos, caso de ‘Interiores’). Y esto es debido a que la visión del mundo de Woody Allen es siempre más positiva que la de Williams.

La luz blanca de Javier Aguirresarobe.

La luz blanca de Javier Aguirresarobe.

Por mucho que Allen trate de abrirse a otros autores y a otras influencias, su visión del mundo es incuestionable. Existe un núcleo argumental en los guiones de Allen que corresponde a la necesidad del individuo por escapar de la realidad en la que vive. Existen tres autores referenciales que sobrevuelan su cine desde su paso a la realización adulta con ‘Manhattan’.

– De Fellini, la necesidad del hombre por fugarse de la dura realidad para adentrarse en un espacio de ficción creado por su propia imaginación; véase ‘La rosa púrpura del Cairo’.

– De Bergman, la necesidad del hombre por refugiarse en su interior, de proceder a una introspección que permita estabilizar el presente poniendo en orden el pasado; véase ‘Otra mujer’.

– De Flaubert y ‘La educación sentimental’, la necesidad del hombre por fugarse de su realidad social y de su entorno cultural para arroparse en un mundo de apariencias de más alto nivel, hecho que le conllevará a decidir entre lo falso y lo puro; véase ‘Manhattan’.

Es verdad que en ‘Blue Jasmine’ Allen toma como referencia la historia de Blanche DuBois, pero su decisión de puesta en escena poco teatral, el hecho de realizar un guión abierto a otros personales secundarios (que sólo funcionan como piezas de desarrollo de los protagonistas) o la decisión respecto al montaje de alternar presente y pasado con el corte directo (es decir sin una transición mediante fundido en negro o sin una acotación en la puesta en escena que prevenga del raccord temporal) acercan al film a la temática del Allen de siempre. Y en este caso particular al mundo de Bergman y de Flaubert.

Los sueños rotos

Si se reflexiona un poco el film después de su visión, uno se da cuenta de que la vida de las dos hermanas, Jasmine y Ginger, son bastante parecidas. Es una constante en el cine de Allen que sus personajes femeninos quieran escapar de una realidad dura, presidida por la infelicidad del amor, a veces acompañada de la ingratitud, la indiferencia y la violencia del hombre. A la mujer le sigue acompañando cierto lastre social y cultural que, aunque oficialmente viva en una comunidad igualitaria, sigue demostrando ciertos comportamientos machistas.

Las parejas ‘pobres’ paseando por San Francisco.

Las parejas ‘pobres’ paseando por San Francisco.

Jasmine y Ginger no paran de buscar al hombre de su vida, al hombre de sus sueños. La primera, Jasmine, lo busca mediante la creación de un mundo ficcional (muy propio de ‘La educación sentimental’) y se refugia en unas apariencias que ella misma se niega a desvelar; la segunda, Ginger, subsiste a través del autoengaño, aceptando la masculinidad social degradante y la vulgaridad cultural que la rodea, que no son más que el sino de su vida, aunque ella siempre está al acecho de cualquier hombre que la rescate de esa vida ordinaria. Las dos vidas de las hermanas parecen opuestas pero están señaladas por el mismo signo de fatalidad. Por ello en la segunda parte de la película los encuentros que se producen en paralelo entre Ginger y el ingeniero de sonido Al (Louis C.K.) y Jasmine y el diplomático potencial Dwight (Peter Sarsgaard) vaticinan un fracaso por igual. Ginger deberá conformarse con tener una vida ordinaria con Chili (Bobby Cannavale) y Jasmine nunca podrá quitarse el peso del pasado, su catastrófico matrimonio con un rico financiero corrupto, Hal (Alec Baldwin). Cabe resaltar que entre ambos perfiles de hombres, Chili y Hal, Allen siempre prefiere a los de baja posición social y cultural, a quienes describe con una inocencia y una bondad humana muy por encima de aquella que demuestran los de clase social alta.

En este análisis de sueños rotos siempre hay, en el cine de Allen, una mirada inocente, clara, capaz de negar la necesidad de fuga y de aceptar la realidad tal como es. En esta ocasión, ese personaje pertenece al hijo de Hal y Jasmine, quien pide a su madre que nunca más se acerque a él, ya que ha decidido romper definitivamente con su pasado.

BEV BLUE JASMINE lizzie miles

Lizzie Miles.

‘Blue moon’ contra ‘A good man is hard to find’

Los dos temas musicales del film tienen una importancia fundamental ya que marcan la tesis de la película. ‘Blue moon’ es un tema sofisticado, especialmente en la versión de Nat King Cole (aunque en la película suene una adaptación de Conal Fowkes, jazzman neoyorquino que aporta música a films de Woody Allen y actúa también en su combo de jazz), voz cálida que se erige como máximo representante de una sociedad elitista, que se presta al glamour de la burguesía y a la visión de idealizada y soñadora del mundo. Al final del film Jasmine lamenta olvidar la letra de la canción («Blue moon / now I´m no longer alone / without a dream in my heart / without a love of my own»). Tema musical ejemplarizante de un mundo idílico, de las apariencias vividas que no se podrán volver a vivir (véase la nueva ruptura sentimental de Jasmine con Dwight). ‘A good man is hard to find’ es un blues negro interpretado por Lizzie Miles, de tono optimista, despreocupado, anclado a la realidad, no sin cierta aspereza aunque también alegre y potente en su tono (la letra dice: «A good man is hard to find / you always get the other kind»). Este tema actúa como música no diegética durante la película y es la que muestra el verdadero poder autoconsciente del director en el film (la misma función que tenían los coros griegos de ‘Poderosa Afrodita’). además de poner pies sobre tierra y acabar poco a poco con los sueños de felicidad de Jasmine.

GERARDO CREMER

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Comments
3 Responses to “CINE: ‘Blue Jasmine’: Sueños rotos”
  1. Gerar, otra buena reseña. Estás en racha. Me gustó mucho la película. El personaje de Cate Blanchett a veces me pareció una actualización dramática del Woody Allen primerizo y cómicamente neurasténico y además me dio la sensación de ver planos inusuales, por modernistas, en este director favorito mío que siempre da vueltas a la misma historia. Me gustó cómo estructuró el guión pasando de Este a Oeste, de ricos a pobres, de presente a pasado e incluso hasta sugiriendo el futuro. Al principio me chirrió, más por demagógico que por caricaturesco, el posicionamiento de Allen con los pobres, a los que últimamente tenía tan olvidados entre sus últimos personajes demócratas, riquísimos, chics y en el fondo hipócritas, como Alan Alda. Pienso que Woody ha sentido cierto dolor de conciencia ante el desmoronamiento y desenmascaramiento de Madoff (el personaje del siempre carismático Alec Baldwin en esta película es un correlato descarado suyo) y que, tras tanto apartamento gigante y periplos a Europa en sus filmes, ha creído conveniente hacer un guiño a la clase baja, que dudo vaya a ver su cine.

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  1. […] observa a la joven americana. Tal como comenté en el artículo dedicado a ‘Blue Jasmine’ (en esta reseña), la temática del cine de Allen no es otra que la necesidad del hombre de abandonar la realidad en […]

  2. […] pertenece al núcleo narrativo alleniano sustentado en Flaubert y ‘La educación sentimental’ (ver la reseña en este blog de ‘Blue Jasmine’) donde se describe al hombre que busca fugarse de su realidad social y de su entorno cultural para […]



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