Trakas: Error anarquista

El cuarteto Trakas, o sea Juan de Diego, alias Trakas (trompeta y fiscornio), Abel Boquera (órgano), Jordi Matas (guitarra) y Caspar St. Charles (batería) (foto: Gorka Reino).

El cuarteto Trakas en acción, o sea el líder Juan de Diego, alias Trakas (trompeta y fiscornio), Abel Boquera (órgano), Jordi Matas (guitarra) y Caspar St. Charles (batería) (foto: Gorka Reino).

Viernes 6 de diciembre, Bilbao, IV Muestra BBK Jazz, Sala BBK, 20 h, 9 .

Cuatro veladas dobles en dos fines de semana ofrece la IV Muestra BBK Jazz, que da cancha (y premia) a intérpretes y profesionales de la escena vasca. Seleccionados para actuar en esta cuarta edición han sido el guitarrista vascofrancés Jean Marie Ecay (ex Itoiz), el solicitadísimo contrabajista pamplonica Javier Colina o el saxofonista polaco Andrzej Olejniczak. Nosotros fuimos a ver a Trakas, el cuarteto del trompetista bilbaíno Juan de Diego (Bilbao, 1968), al que ya vimos en el Café Evidence en abril y que en una Sala BBK convertida en un club (se retiraron las filas de butacas para poner mesitas con velas en las que poder beber cervezas) adaptó levemente el repertorio, podándole un poco de caña.

Trakas, o sea Juan, un chulo según mi dulce amiga Amaia, La Reina de La Movida (ella vino super-rockabilly y brillaba tanto que le prohibieron sacar fotos), es un ingeniero industrial que se ha mudado a Barcelona para vivir del jazz y que abrió su set con otra interpretación errónea de la guerra civil española, asegurando que los anarquistas durante su breve tiempo en el poder organizaron con éxito las fábricas y las cosechas, cuando fue al revés debido entre otras razones a su indisciplina. Bueno, al lío, el caso es que en 59 minutos sonaron siete piezas (las dos primeras unidas), que crearon ambientes muy setenteros, de (puti)club si me apuran, con la trompeta flotante de Juan cercana a Chet Baker en la intro ‘Aquel corto verano’ (la anarquista), pieza nueva unida a ‘Amor crónico’, con el punteo progresivo de Jordi Matas aplaudido por el respetable.

Ingeniero, trompetista cool y chulito, lo cual no es malo (foto: Gorka Reino).

Ingeniero, trompetista cool y chulito, lo cual no es malo (foto: Gorka Reino).

El groove se había implantado desde el arranque y el acid jazz a lo Lou Donaldson se asomó en ‘Carril guiri’ (en la introducción en euskera Juan dijo que en Barcelona hay demasiados turistas), un tema con síncope Nueva Orleans alargado con jam funk en trío (a veces Juan salía de escena y dejaba a sus colegas solos). ‘Fukushima, mon amour’ fue balada after hours a base de swing con escobillas, ‘Isla desierta’ planeadora y con solo de sonido Hammond, ‘Erbestea’ (exilio en euskera, el título de su disco editado por Errabal; aquí va una versión inferior a la que sonó en la Sala BBK) fue blues dramático con mucho aire español, y se cerró la elegante y evocadora cita con el picante acid funk aún inédito ‘Ay, dame chiretas’, con fiscornio, que a mí me volvió a sonor al Sugarman 3 y a La Reina al James Taylor Quartet. Fue un bolo tan agradable que si me da tiempo lo repito dos días después, el domingo 8, en un bar de Las Arenas.

ÓSCAR CUBILLO

Comments
2 Responses to “Trakas: Error anarquista”
  1. trakas dice:

    Querido Oscar, de dónde sacas la conclusión de que no hubo tal gobernación de Barcelona y zonas de Aragón por parte de los anarquistas? Si, hay estudios que dicen que los rendimientos de dichas fábricas fueron mayores

    • Apreciado Juan. Sobre los anarquistas y las reformas agrarias que cometieron a la fuerza me remito a ‘La guerra civil española’ del maestro Antony Beevor. Por ejemplo, a las páginas 170-174, donde se refiere al rechazo de los agricultores de Aragón hacia los obreros industriales reconvertidos en colectivistas sobrevenidos, donde comenta que se intentó abolir el dinero pero que sólo se acudió al trueque cuando el hambre apretó, y donde «habitualmente se fijaba un salario familiar más próximo a una cierta forma de racionamiento que a un estipendio». Sí, Beevor constata que al principio en Aragón la producción subió el 20 % (no olvidemos que el campo depende mucho del clima), pero que descendió en Cataluña. Y, por no alargarnos, citemos al sociólogo austríaco Borkenau, que vivió de primera mano esa experiencia en 1936: «(en Andújar, Jaén, el Ayuntamiento) empleó a los mismos braceros que empleaban los antiguos propietarios en las mismas fincas por las mismas interminables horas de trabajo y por los mismos salarios de hambre… Como nada había cambiado en sus condiciones de vida, nada cambiaba en sus actitudes (…) (y) empezaron a luchar contra la nueva administración de las fincas como habían hecho con la anterior». Lo del anarquismo es un mito, Juan.

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