‘Herritmo’: «El deporte rural vasco está vivo» (+ entrevista)

El corte final, en las alturas, cuando saltó el tronco por los aires (foto: Mr. Duck).

El corte final, en las alturas, cuando saltó el tronco por los aires (foto: Mr. Duck).

Miércoles 11 de diciembre, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas de 8’5 a 25 .

La gira inicial del montaje ‘Herritmo’ se completa con estas citas:

13 de diciembre, Pamplona, Teatro Gayarre
18 de diciembre, Vitoria-Gasteiz, Teatro Principal
27 de diciembre, Gernika, Frontón Jai Alai
4 de enero, San Sebastián, Kursaal
22 de enero, Bayona, Baionako Antzokia

 

Lleno el miércoles en el Teatro Arriaga para presenciar el estreno de ‘Herritmo’, la obra en que los bailarines de Kukai, los txalapartaris de Oreka TX, las voces de Kalakan y un puñado de deportistas rurales vascos, todos al servicio de Hansel Cereza, ex Fura del Baus, buscan el pulso del pueblo vasco. La cita multidisciplinar de unos 19 numeros duró 91 minutos, incluidos cuatro minutos de aplausos antes del bis. La trama de ‘Herritmo’, sugerida en el baile, podríamos ligarla a la teoría del ‘inconsciente colectivo’ de Carl Gustav Jung (la misma que utilizó el amigo Gerardo Cremer en la reseña de la película ‘La gran belleza’), esa que expone que una serie de símbolos y arquetipos nutren a los pueblos de manera arcaica e irracional. Así, la bailarina siente el rechazo de la comunidad, pero al final parece que se reintegra a través del deporte atávico. Podríamos hablar de tribalismo, también, pero de momento no le podemos copiar nada sobre el tema a Gerar.

La bailadora protagonista, Noemí Viana, sufriendo el vacío de la comunidad, de la tribu (foto: Mr. Duck).

La bailadora protagonista, Noemí Viana, sufriendo el vacío de la comunidad, de la tribu (foto: Mr. Duck).

Intentemos desvelar lo mínimo la estética de ‘Herritmo’. Los primeros 55 minutos de montaje resultaron esotéricos, pero fascinantes por la combinación de músicas del quinteto guipuzcoano de Oreka TX (txalapartas junkerianas con la magia acuática de sus piedras en vez de la madera, jazz étnico con vientos), las voces del trío de Iparralde Kalakan (fichados por Madonna, que insuflaron dramatismo reverberante y a veces fueron canónicamente euskaldunes al modo de Oskorri) y la danza de los guipuzcoanos Kukai (que, como siempre, fueron más ovacionados en los tradicionales). Los bailes subrayaban el desarraigo (y el agobio con tantas contorsiones modernistas) y la alienación de la protagonista Noemí Viana (bien hallado el número de la silueta gigante bailando con ella), y el deporte rural sólo se intuyó en movimientos de segalaris (puramente de rechazo del grupo a ella) y en un trasunto de remos (las traineras son un deporte asociado al agro por ser en origen una labor primaria, la de la pesquería).

El concepto de ‘Herritmo’ cursaba moderno, acertado, bonito y global, y, si se eliminaran las voces de Kalakan, casi podría suceder de modo parecido desde el Kurdistán a la Patagonia, desde Nueva York a Singapur. No obstante, se intensificó el ‘vasquismo’ (perdón por el palabro) en la media hora final, cuando para sorpresa de muchos aparecieron barrenadoras, aizkolaris (apasionantes y reales sus retos, que dejaron el escenario lleno de astillas) y levantadores de piedras o harrijasotzailes (los menos integrados en el show, ubicados en los laterales y operando en un número coral que los difuminó). Y el momento culmen, el de rizar el rizo, fue cuando se erigió un tótem bajo el influjo de la Fura Del Baus y un joven aizkolari lo escaló y taló el tronco vertical en las alturas, combinando con agilidad la fuerza y el equilibrio que buscan Oreka TX para ‘Herritmo’, hallando el pulso de tal opus y del pueblo vasco (no sólo rural: había que ver los gritos, silbidos y aplausos emocionados de Pato, un campurriano neovasco y urbanita).

OSCAR CUBILLO

Sobre un Arriaga sembrado de astillas, saludos de toda la troupe: bailarines, deportistas, músicos, cantantes, coreógrafo, director… (foto: Mr. Duck).

Sobre un Arriaga sembrado de astillas, saludos de la troupe: bailarines, deportistas, músicos, cantantes… (foto: Mr. Duck).

+++ ENTREVISTA +++

«El deporte rural vasco está vivo»

La compañía de danza Kukai, los txalapartaris Oreka TX y las voces de Kalakan

se unen en un reto que persigue la «creación contemporánea basándose en la tradición»

 

Con éxito de arte y de público se estrenó en Bilbao el show ‘Herritmo’, una reivindicación vanguardista del deporte rural vasco, el herri kirolak, elaborada en comandita por la compañía de danza moderna guipuzcoana Kukai, el grupo txalapartari también guipuzcoano Oreka TX y el trío vocal vascofrancés Kalakan, el que acompañó en gira mundial a Madonna. Los tres ensembles evolucionan bajo la dirección artística del barcelonés Hansel Cereza, que ha trabajado con el Circo del Sol en Las Vegas y con La Fura Dels Baus. La bailarina Noemí Viana protagoniza un montaje que combina danza, música, canto y deporte rural, y un concepto tan multidisciplinar puede parecer un revoltijo kitsch, pero no es así.

Antes del estreno hablábamos con el coreógrafo y director de Kukai Jon Maya y con el txalaparttari y colíder de Oreka TX Harkaitz Martínez.

El montaje se titula ‘Herritmo’, neologismo que une herri (pueblo) y ritmo. ¿Por qué?

Jon Maya: Porque habla del tempo, del pulso que tiene un pueblo. Reflexiona sobre ese ritmo de nuestra sociedad y cómo nos repercute a todos en los trabajos y en la actividad cotidiana.

Harkaitz Martínez: Partimos de disciplinas muy tradicionales y hemos reflexionado respecto al equilibrio y a la fuerza que cada disciplina requiere. El concepto de equilibrio no se entiende igual en todos los lugares, y ‘Herritmo’ lo interpreta partiendo de la música, el canto y la danza. Sobre todo de la txalaparta, que al tener dos funciones, orden y desorden, aporta una forma de entender el equilibrio para también romperlo. En la danza lo mismo, con la simetría del baile tradicional. Y en el canto intervienen las armonías, que nos suenan equilibradas o descompensados. Para ‘Herritmo’ nos preguntamos qué ritmo, qué impulso lo iba a mover. Pensamos que si poníamos la txalaparta al ritmo de los aizkolaris (cortadores de troncos), quedaría muy bonito, pero la sincronía haría que se perdiera la esencia, lo natural. Esa ha sido una constante, buscar el tempo de cada cosa para lo que es. El deporte rural ya sabemos que viene de las labores del campo, de una forma de vida, con su propio tempo, y nosotros buscamos esa unión del pulso del pueblo, nuestro propio pulso, a ver cuál es.

Momento en plan Oskorri de Kalakan, grupo de Iparralde que ha trabajado con Madonna (foto: Mr. Duck).

Momento en plan Oskorri de Kalakan, grupo de Iparralde que ha trabajado con Madonna (foto: Mr. Duck).

En el montaje hay danza, música, canto, deporte rural…  Parece un collage, incluso kitsch. ¿Es el signo de los tiempos o se debe a que el director Hansel Cereza ha trabajado con La Fura Dels Baus y El Circo del Sol?

Jon Maya: No es un collage. Se trata de un espectáculo en mayúsculas que usa varios elementos escénicos de forma natural. En Kukai habitualmente trabajamos en coproducción con compañías de teatro, utilizamos audiovisuales y metemos actores, músicos y bailarines en directo… No me gusta compartimentar de modo estanco los espectáculos y decir ‘esto es teatro, esto es música…’. En los tiempos que vivimos resulta muy natural conjugar estas disciplinas escénicas o artes presenciales. En este caso es así, y solemos trabajar en este tipo de montajes tanto Kukai como Oreka TX y Kalakan. En el caso de ‘Herritmo’ creo que la novedad la aporta la aparición del deporte, que es la fuente de inspiración con presencia directa escénica. Partimos del deporte tanto al hacer ritmos como movimientos.

Harkaitz Martínez: Cuando acudimos a Hansel Cereza ya estaban integradas las cuatro disciplinas. Teníamos los cuatro ingredientes y sabíamos que era un plato difícil de aliñar, porque había uno poco habitual en la ensalada, que es el deporte rural en un teatro. Hicimos ciertas pruebas antes de acudir a Hansel Cereza porque notábamos que necesitábamos esa mirada externa. Nosotros nos guiábamos con lo que nos daba fuerza, esa era nuestra brújula. Al combinar disciplinas nos quedábamos con lo que aportaba más fuerza. Así sabíamos lo que funcionaba. Ha habido pruebas miles que se han descartado por eso. Yo antes tocaba la guitarra y recuerdo, la sensación de fuerza que hubo al pasar de la española a una eléctrica con un amplificador Marshall. Es el mismo acorde pero suena distinto. Con la txalaparta pasa lo mismo si le sumas coreografías y timbres. Pero todos partimos de lo mismo: un aizkolari corta troncos y nosotros le damos a la madera, un barrenero o un harrijasotzaile trabaja con la piedra y nosotros también. Son golpes, pulsos, timbres que potencian musicalmente.

«Partimos del deporte tanto al hacer ritmos como movimientos», dice el coreógrafo Jon Maya (foto: Mr. Duck).

«Partimos del deporte tanto al hacer ritmos como movimientos», dice el coreógrafo Jon Maya (foto: Mr. Duck).

¿El deporte rural vasco se mantiene vivo en los caseríos o se limita a las exhibiciones de las fiestas?

Jon Maya: No soy un experto en la materia del deporte rural, pero como ciudadano he tenido la oportunidad de acercarme y verlo con otros ojos. Es una disciplina que se mantiene con las exhibiciones de ambiente festivo, y también tiene una gran parte de desafío, de reto, a veces mediante marcas personales por ejemplo en el caso de los harrijasotzailes (levantadores de piedras). Existen clichés sobre esta materia, pero no olvidamos que estos deportes nacen del trabajo y se han desarrollado de modo rítmico, musical o deportivo. Son deportes plásticos y a la vez rítmicos. Los hemos usado como excusa o razón para hablar de lo que hacemos nosotros: por qué Kalakan cantan como cantan, Kukai crean danzas así u Oreka TX tocan esa música suya. Hacemos creación contemporánea basándonos en la tradición.

Harkaitz Martínez: Para mí ha sido un descubrimiento alentador. Lo que conocía era lo de las exhibiciones y no más. Y realmente ha sido como descubrir un mundo que está ahí y que está vivo. Recuerdo que Hansel vino por primera vez en Semana Santa a mi casa y le llevamos a ver a unos harrijasotzailes. No se habían preparado para nosotros pero nos dijeron que fuésemos, que estaban entrenando. Era un sábado a las 11 de la mañana y fuimos a un caserío de Lasarte donde vimos a Aimar Irigoien y a otro chaval de 19 o 20 años. Entrenaban en el bajo del caserío, sudando a tope, y me asombré incluso yo. Tenían un sentimiento muy fuerte y Hansel decía que preparándose así, si se dedicasen a pesas o a lo que sea, serían olímpicos. Y no los conoce nadie y están ahí, con una dedicación, técnica y preparación que alucinas al verlo. Para mí ha sido un descubrimiento y está más vivo de lo que yo pensaba, ¿eh?

¿Y qué verá el espectador de ‘Herritmo’?

Jon Maya: Diferentes cosas. Se cuenta una historia narrativa con principio y fin, interpretada por la bailarina Noemí Viana. Es un viaje interior de esta persona durante un espectáculo en el que hay canto, danza, música y deporte rural y  en el que todos conformamos un solo grupo sin olvidar que cada uno mantiene su personalidad, ya sea Kukai en la danza u Oreka con su música. Los que participamos guardamos el estado puro habitual, pero sale un conglomerado diferente donde nos ponemos todos al servicio de la historia.

Harkaitz Martínez: Bueno, creo que es lo que en euskera decimos ‘erronka’, algo entre desafío y reto. Han sido meses de entrenamiento musical, y en danza y canto también, y el espectador verá un reto personal de cada uno y también grupal en cuanto al proyecto. Se cuenta una historia, un recorrido muy unido a una identidad y la tiene que contar una persona de aquí. El lenguaje que se usa para el canto, la txalaparta y todo eso surge de aquí, aunque sea una historia universal. Se trata del conflicto de una persona con ella misma y con el colectivo en un contexto de lenguaje, idioma y expresión unidos a la identidad vasca.

OSCAR CUBILLO

El elevado orgullo de los vascos (foto: Mr. Duck).

El elevado orgullo de los vascos (foto: Mr. Duck).

Anuncios
Comments
2 Responses to “‘Herritmo’: «El deporte rural vasco está vivo» (+ entrevista)”
Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] colaboró activamente integrada con el que es un ensemble multidisciplinar vasco y ya engrasado (ya comentamos su show ‘Herritmo’, su traslado del reporte rural vasco a los teatros), el formado por las txalapartas ora mágicas (las de piedra) ora telúricas (las de madera) de los […]

  2. […] claroscuros, el tempo lento en el número de la cesta punta (que no falte el deporte en Kukai; y qué bien les quedó su coreografía ‘Herritmo’). Durante 67 minutos el ballet descartó, destrozó con método iconoclasta la tradición dantzari […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: