CINE: ‘12 años de esclavitud’: Humanismo cristiano

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Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 13 de diciembre 2013

Director: Steve McQueen

Calificación: 4 estrellas sobre 5

Trailer de ‘12 años de esclavitud’

 

 

ROSTRO Y CRISTIANISMO

De manera similar a lo que ocurrió en sus dos anteriores películas (‘Hunger’, de 2008, y ‘Shame’, de 2011), en ‘12 años de esclavitud’ existe una tensión entre opuestos, entre el equilibrio compositivo de sus planos, la quietud y la calma mística de los rostros de sus actantes y la dureza de la existencia, donde lo caótico, la crueldad, el sufrimiento, el aislamiento y la imposibilidad de amar son las temáticas que asolan a sus protagonistas, situaciones que les empujan a una supervivencia mediante la perseverancia de sentimientos como el amor perdido o los recuerdos de infancia.

El resotro de Fassbender en ‘Hunger’.

El rostro de Fassbender en ‘Hunger’.

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Cristo muerto’ de Andrea Mantegna.

En ‘Hunger’, el plano del rostro escuálido de Michael Fassbender (que interpreta a un preso del IRA en huelga de hambre) con la mirada débil dirigida al techo, en ángulo en perspectiva, es el que busca la trascendencia espiritual por encima del realismo de la imagen. El plano que le sucede es el de la visualización del recuerdo idealizado. También la espalda de Fassbender ulcerada o bien el gesto ascético del actor tienen gran fuerza pictórica, propia del ‘Llanto sobre el cuerpo de Cristo muerto’ de Andrea Mantegna.

Steve McQueen da predominio al cuerpo humano, tanto a sus líneas corporales (los contornos de los cuerpos desnudos) como a la fuerza del gesto del rostro. También a la relación del cuerpo con el espacio que le rodea. En ‘Shame’ el plano cenital de inicio, con el cuerpo desnudo de Fassbender arropado por sábanas azules, habla por sí solo. El plano cenital siempre tiende hacia la trascendentalidad, pero McQueen lo sabe componer como artista y adquiere una dimensión narrativa, desde su naturaleza pictórica, trasladando el film a la tragedia humana que sufre el protagonista.

Cuerpo, rostro y composición que expresan sufrimiento en ‘Shame’.

Cuerpo, rostro y composición que expresan sufrimiento en ‘Shame’.

‘12 años de esclavitud’ también maneja las formas, especialmente en las composiciones corales, bien en las recolectas de algodón, bien en los planos de los grupos de esclavos que esperan las órdenes de sus amos. El equilibrio en las composiciones busca por su parte alcanzar un estado de calma que se refuerza con los amaneceres en los paisajes cerrados de los pantanos de Luisiana o mediante digresiones (como me comentaba Oscar Cubillo) hacia los objetos observados (un plato de comida o unas muñecas fabricadas a partir de las hojas de una mazorca de maíz) que engarzan con el cine espiritual de Terrence Malick. Las formas con los cuerpos individuales (véase la composición en picado, en la foto de abajo, acotada por el rectángulo de luz, que juega con el contraste entre el blanco y negro) o con los cuerpos colectivos (un grupo de esclavos desnudos lavándose en un patio) remiten al interés por lo visual, muy por encima del interés por lo narrativo.

Composición pictórica del plano.

Composición pictórica del plano.

La trascendencia católica en ‘12 años de esclavitud’ se alcanza a través del encuentro entre la belleza y el sufrimiento. Las espaldas rasgadas por los latigazos y las violaciones a la luz de la luna no tienen el carácter desagradable del ‘Mandingo’ (1975) de Richard Fleischer (aquí un tráiler en inglés), ya que en el film de McQueen el sufrimiento se compone a través del rostro y pasa a enmarcarlo posteriormente en la composición equilibrada del encuadre.

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El rostro desviado de Patsey (Lupita Nyong´o) moldeado por la luz en una composición en blanco y negro.

McQueen y su habitual director de fotografía, Sean Bobbit, combinan los cuerpos en el contexto del paisaje (véase por ejemplo la escena en la que el protagonista, Solomon Northup –Chiwetel Ejiofor– abre una línea de transporte fluvial y el plano lo encuadra navegando sobre unos troncos de madera por un rio verdoso) al mismo tiempo que usan el teleobjetivo para aislar los rostros, separándoles del espacio de atrás en composición abstracta de color, desequilibrando el encuadre para poner al personaje en una esquina, con la intencionalidad de evitar su protagonismo, con la idea de aislarle aún más en sus pensamientos humanistas.

 

HISTORIA DE AMOR EN PERIODO DE ESCLAVITUD

Por una parte, ‘12 años de esclavitud’ cuenta la historia de Solomon, un negro libre residente en Nueva York de gran cultura, feliz en su vida, con mujer y dos hijos, que cae en la trampa de dos secuestradores que le venden como esclavo. Por otra, está la historia del triángulo de amor entre el propietario de una plantación, Edwin Epps (Michael Fassbender), su amargada esposa (una malvada Sarah Paulson que recuerda a los personajes sudistas resentidos que tan bien interpretaba Bette Davis) y la esclava Patsey (Lupita Nyong´o). Ambas historias podrían haber funcionado en la película sin cruzarse.

Solomon opta por sobrevivir manteniendo la llama del recuerdo de sus seres queridos. La libertad se traduce en esperanza de retorno. La injusticia la vive con incredulidad, la observa desde su posición cultural sin entenderla. La privación de libertad, el daño físico, no es nada en comparación con la separación de su familia. Solomon pasa de una reacción desenfrenada, por la violencia injustificada a la que le someten, al entendimiento de que su reacción sólo puede conllevarle la muerte y por tanto a la distancia definitiva de su familia, verdadero destinatario de su amor. Así, en sus desplazamientos de plantación a plantación, Solomon conocerá a gente cruel (por ejemplo el resentido capataz interpretado por Paul Dano), a gente de mejor corazón (su primer amo, Ford – Benedict Cumberbatch-), pero en todos ellos encontrará incomprensión hacia el ser humano, la innombrable ceguera de no entender los derechos más básicos del hombre, de preponderar el dinero sobre el ser humano.

El rostro de Solomon, hombre y pensamiento.

El rostro de Solomon, hombre y pensamiento.

El caso del amo Edwin Epps es más trágico. Él se enamora de una esclava, Patsey, pero su situación social le obliga a seguir unido a su esposa. La tensión sexual se traduce en violaciones y en un dominio continuo de amo hacia cautiva. Patsey sueña con ser el modelo de mujer que representa una esclava amiga, quien llegó a casarse con un capataz y que la invita a tomar el té los domingos. Mientras, la señora Epps va acumulando odio, resquemor y amargura. Ella ve deseo en los ojos de Edwin y sabe que él ama a la esclava. En un momento determinado la señora Epps se acerca a Patsey y la araña violentamente en la cara. Para Edwin la situación es insostenible. Un estado de pura contradicción que debe resolverse con la violencia. Herir el cuerpo de su amada hasta reventarlo. La excusa surge casi por nada. Una pastilla de jabón que ella ha cogido para poder oler bien. Un simple intento de dignidad personal. Steve McQueen compone la escena en plano único, alternando los rostros de los tres, junto con el de Salomon, que pasa a ser también partícipe de la escena, al ser obligado a golpear con el látigo la espalda desnuda de Patsey. Cuando Solomon no puede más, Edwin le arrebata el látigo de sus manos y pasa a golpearla sin compasión, con crueldad, destrozando hasta lo indecible el cuerpo deseado de su amada.

No son muchas las escenas de violencia en la película en relación con el tono espiritual y contemplativo de la misma, pero la escena de los latigazos funciona como cisma en el film. Sirve para poner en evidencia las contradicciones del ser humano y sirve para poner en evidencia la verdad de unos hechos que realmente ocurrieron. McQueen habla del ser humano. Un humanismo cristiano sujeto a circunstancias sociales, culturales e históricas de una época. El hombre en su soledad, en su dolor, sea cual sea la posición que ocupa en la jerarquía social.

GERARDO CREMER

Comments
One Response to “CINE: ‘12 años de esclavitud’: Humanismo cristiano”
  1. Me parece una película en exceso narrativa, demasiado prosaica y bastante plana. Así, cuando el director McQueen se alarga pretendidamente trascendente con los planos en plan Terrence Malick, carece de la magia y hasta de la poesía de éste. A veces la música me recordó al Malick panteísta (de hecho trazos de la banda sonora parecen inspirados en ‘La delgada línea roja’), así como panteísta podrían ser los planos de la naturaleza, con los árboles enormes como espíritus y el pantano como fluido vital indómito y siempre en evolución. Pero para música, la tradicional negra, góspel o blues, que cantan los esclavos. ’12 años de esclavitud’ me parece un drama aburridamente lineal, sobre todo en la segunda mitad, con un principio reminiscente de la serie ‘Raíces’. Habría que destacar la encomiable fe en la fuerza de la ley, tan del gusto de la sociedad americana (todos los esclavos desean que se cumpla la ley en el filme). Pienso que es una película para un público negro, o sea que no me extraña que los distribuidores en Italia para vender la burra hayan puesto en grande en los carteles la imagen de Brad Pitt, que a ojo sale en el minuto 100 del metraje. Ah, papelón de Paul Giamatti como esclavista asqueroso y reptil. Mola Giamatti.

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