Benito Lertxundi: El bardo de Orio (+ entrevista)

El teatro lleno y la escena vacía, antes de comenzar (foto: La Reina).

El teatro lleno y la escena vacía, antes de comenzar (foto: La Reina).

Domingo 19 de enero, Bilbao, Teatro Arriaga, 19 h, entradas de 15 a 33 €.

Buen concierto del venerable songwriter euskaldun Benito Lertxundi (Orio, 1942) el domingo en un Teatro Arriaga con entradas agotadas con mucha antelación. El Bardo de Orio, así le llaman, actuó en deceto sin batería y pleno de escuderos ilustres: Ángel Unzu (guitarra, bouzouki), Pello Ramírez (chello y acordeón), Juantxo Zeberio (teclados) o su propia esposa Olatz Zugasti (arpa y teclados). Su solemne concierto de 134 minutos para unas 36 piezas (contando codas, preludios etc) tuvo dos partes, una solemne y moderna en la que ofició cual Leonard Cohen euskaldun ante el respetable silente, y la segunda más folkie, tradicional y céltica, con más instrumentales para dosificar su voz y con títulos conocidos, coreados y ovacionados por el público, entonces más participativo.

Benito, concentrado en el canto, hierático y al filo del desequilibrio empero juvenil en su estética inusual a los 72 años (pelo rubicundo y frondoso, estirada delgadez, sempiternos pantalones vaqueros…), empezó enlazando el grueso del repertorio de su último álbum, ‘Oroimenaren oraina / El presente del recuerdo’ (Elkar, 12), y ofició tan modernista en la primera parte que admiró a la euskaldunzaharra, guapa y rubia Amaia, La Reina de La Movida (quien obrservó que El Bardo de Orio tiene un euskera muy culto), gracias a canciones de delicadeza flotante puro Leonard Cohen (‘Gu bizi bezainbat’, los coros en ‘Suaren bila’, el vals ‘Marruz olak hirian’, la mecedora languidez de ‘Irail tristea’ con las visuales plasmando nieve), detalles de country alternativo (algo Lambchop en ‘Nor da erromesa’, tipo 16 Horsepower en la cansada ‘Damua’, con solo de acordeón gabacho de Pello Ramírez), ondas mediterráneos a lo Moustaki (‘Nintzenaz oroitzean’) o un instrumental new age en trío (‘Kaskagorri’).

Allá por la pieza decimotercera el panorama cambió. La solemnidad de ambiente Leonard Cohen que mantuvo en silencio sepulcral a la parroquia cedió a paso a instrumentales útiles para que Benito conservara su voz y medios tiempos vascos con aire de kantaldi transicional. Los instrumentales cayeron variados: tipo Oskorri (‘Arratia’, ‘Gabota’), orientales (‘Recreo negro’ de Unzu), marinos (con las visuales marcándolo en ‘Itsasoan laino dago’, luego el ‘Agur biluzia’ de Ramírez), tradicionales vascos (las palmas en ‘Auritz’) o celtas ( el arpa de Olatz Zugasti en ‘Erraondo’).

El deceto al completo en ‘Mirotzak’, con pasaje céltico y el águila en las pantallas (imagen de móvil: La Reina).

El deceto al completo en ‘Mirotzak’, con pasaje céltico y el águila en las pantallas (imagen de móvil: La Reina).

Y los temas cantados llegaron más canónicos, más folkies, como el por pasajes recitado ‘Itsasoari begira’ (coescrito con el bertsolari Jon Maia y arreglado con silbidos), algunas adaptaciones célticas vía Chieftains (el vals ‘Udaken Koloretan’, que a La Reina le recordó a Mark Knopfler), y títulos a menudo reconocidos y aplaudidos desde su arranque, como ese ‘Baldorba’ tarareado por la gente, el último pre-bis que fue el algo Cohen ‘Kantuaz’ (aquí va el vídeo), y en los bises el solicitado y ovacionado ‘Bizkaia maite’ (que sonó en plan country crepuscular), el aire de kantaldi de ‘Mirotzak’ (con pasaje céltico Waterboys y el águila en las pantallas) o la versión de Xabier Lete ‘Xalbadorren heriotza’ (coreada como en misa).

OSCAR CUBILLO

+++ ENTREVISTA +++

«Comulgo por completo con las emociones de Leonard Cohen»

*

El legendario y reposado cantautor guipuzcoano

sigue divulgando su 16º disco en conciertos con diez músicos en escena

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El cantautor clásico por excelencia de la escena actual euskaldun, el sereno, melancólico y evocador Benito Lertxundi (Orio, 1942), lanzó en mayo de 2012 su decimosexto álbum, según el cálculo de su sello, pues el autor no llevaba la cuenta. Se titula ‘Oroimenaren oraina / El presente del recuerdo’ (Elkar, 12), cursa pausado, a veces con el ritmo marcado por tenues cajas de ritmos, muy a menudo remite a Leonard Cohen, varias de las letras las firman colaboradores y amigos (su esposa la arpista Olatz Zugasti, Kirmen Uribe, Jon Maia, Pako Aristi…), y hay tres adaptaciones del poeta luso Fernando Pessoa.

Cuando salió el disco, hace casi dos años, hablé por teléfono con él, pero es por fin ahora cuando se publica la conversación entera (salvo un par de preguntas -eliminadas- sobre el previsto primer concierto en el Euskalduna, suspendido por indisposición vocal de Lertxundi). Ve la luz cuando he podido verle en directo con este trabajo y formación tras varias suspensiones por enfermedad de garganta del líder y otras ocasiones en las que no pude verle por razones diversas, la principal, la carencia del don de la ubicuidad. Benito nos hablaba desde Orio y aquí va la conversación.

Estética inusual a los 72 años (foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Estética inusual a los 72 años (foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Preséntanos  ‘Oroimenaren oraina’, tu 16º disco.

«Creo que es un disco con una marcada tendencia a la poesía. Transmite un mundo poético y, bueno, creo que en alguna medida he conseguido que tanto la música como el texto completen ese aire poético que respiramos todos».

En la producción se notan sintes y baterías programadas.

«Sí. Estuvimos pensando en meter también batería, pero como en todos estos años no he tenido cultura de batería y no la llevaba en directo, pensé que a lo mejor sería meter a un extraño en el grupo habitual, ¿no? Al final lo pudimos hacer nosotros mismos con los sonidos nuevos disponibles actualmente. Nosotros programamos los ritmos, que es algo muy sencillo hoy día».

Prefiero lo orgánico, pero en este disco no incomoda lo sintético, no se resalta.

«No buscaba ningún tipo de sonido, sino cierta pauta. La batería, con el ritmo que marca, evidentemente ayuda a andar a la canción. Por ejemplo, así no hay necesidad de meter guitarras que metemos en directo y que sustituyen a la batería. O sea que la batería es la pauta y ayuda a terminar de una manera más limpia. Crea otra sensación de tiempo, ¿no?».

Muchas canciones de ‘Oroimenaren oraina’ recuerdan a Leonard Cohen, influencia principal en el rock actual, Mark Lanegan, Walkabouts, Nick Cave…

«Comulgo por completo con las emociones de Leonard Cohen, que también están en mí. Es una referencia que me hace todo el mundo y como anécdota te contaré que, hace muchos años, antes de saber yo de Leonard Cohen, estaba yo desayunando y oyendo la radio y sonó una canción para mí desconocida. Me llamó la atención, no sabía quién la cantaba, pero le encontré cercano, porque esa manera de entender ya estaba en mí, ¿no? Con otras tesituras yo ya había hecho otras canciones más o menos con esa misma atmósfera. Me llamó la atención por eso. Luego he seguido muy de cerca su trayectoria y su mundo onírico. En alguna canción antigua le cito y hasta he estado con él. Recuerdo que dio un concierto en San Sebastián y estuvimos con él durante hora y media o así, en grupo, en el Hotel María Cristina. Para mí es una pieza clave de la música».

Las letras no son todas tuyas. Hay varias adaptaciones al euskera de Fermando Pessoa.

«Soy seguidor nato de Pessoa y me pasa lo mismo que con Leonard Cohen. Este hombre ha dicho cosas que yo diría, pero éste las dijo antes y las dijo muy bien. Entonces no me queda otra cosa que poner voz a lo que él dice. Es totalmente mío todo lo que canto de él. Y comulgo absolutamente con esa percepción de la vida y de las cosas que tiene él. Siempre me ha parecido un ser salvaje y sensible, alguien que se ha escapado por completo de lo que representa el mundo doméstico. Un mundo codificado. Es un ser que mira con sus propios ojos, y eso me encanta».

Hay otras firmas en los textos, de Maia, Uribe, Olatz… ¿Te las ofrecen?

«Generalmente me las ofrecen. (El bertsolari) Jon Maia me ofreció hace tiempo un lote de textos que tenía y yo me fijé en este texto pequeñito, cortito (‘Suaren bila / En busca del fuego’). Me llamó la atención porque veía en este poema una madurez que en otros textos no veía. Le comenté que había elegido ese y me pareció que le extrañó».

«(El novelista y poeta) Kirmen Uribe me envió un libro suyo indicándome un poema que le gustaría muchísimo que yo musicara, que cada vez que lo leía le recordaba a mi música. Yo leí el libro y diría muchas cosas. Al abrir el libro al azar apareció ‘Zuhaitzen denbora’ (‘El tiempo de los árboles’), ¿no?, y pensé que era musicable. Lo marqué. Leí el libro entero, y el poema citado por él, y a mí no me gustó. Me veía fuera de tiempo. Ya se me había escapado el tiempo como para captar ese texto sobre la lengua y demás. Para mí estaba fuera de tiempo y como le hacía mucha ilusión que cantara una texto suyo, elegí el de esa página que apareció al azar».

«Luego hay una experiencia íntima con la muerte de Olatz (Zugasti), mi esposa, y también me he valido de ese texto (‘Marruz olak hirian / Braman las fábricas en la ciudad’)».

Pessoa es una fuente inagotable de letras del fado. ¿Te gusta el fado?

«Si, sí. Como en todos los géneros hay cosas que me gustan más y menos, y en el fado hay gente que me encanta. Me gusta la guitarra portuguesa. A mí las músicas del mundo me gustan muchísimo».

La banda de la gira de ‘Oroimenaren oraina’, con el flautista oscurecido a izquierda ((foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

La banda de la gira de ‘Oroimenaren oraina’, con el flautista oscurecido a la izquierda ((foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Al escribir parece que te inspira el amor y el paisaje, sobre todo el de Orio y el mar.

«Escribir sobre el paisaje también es amor. Lo que expreso en ese texto dedicado a la ría (‘Laket dut’) es energía amorosa. Lo que ocurre es que tenemos tantos estereotipos que limitamos demasiado el significado de cada palabra. Hay muchos sentimientos en torno a esa ría, de muchos tipos, y casi diría que religiosos. Recuerdo que el verano pasado (2011) íbamos en bici y, a las doce del mediodía, cuando la marea bajaba, en el lodo las gaviotas acudían a por la comida y ante el clímax que se organizaba yo me paraba como un tonto, babeando prácticamente, viviendo ese momento. Jo, sientes necesidad de transmitirlo de alguna manera. Y piensas que es imposible transmitir lo que estás viviendo, ¿no? Y luego, a las dos de la tarde, volví después de hacer unos kilómetros y no era lo mismo y no me inspiraba lo mismo. Me di cuenta de lo importante que era el lugar, el accidente y el tiempo, el momento, la luz concreta, la estación concreta… En invierno encuentro otro tipo de cosas. Los lugares que forman parte de mí me dicen mucho, me mueven mucho».

¿Sueles salir a navegar?

«No mucho. Pero me gusta. Yo he tenido, y ya son difuntos, amigos lobos de mar, como un arrantzale (pescador) que estuvo 40 años en Terranova, en un barco arrastrero de bacalao. Y con marineros retirados he tomado café a diario durante años. Ellos tenían barco e íbamos a por bonito, o lo que sea, pero no muchas veces. Soy de familia arrantzale, pero yo poco. El patrón de Terranova era casi de leyenda y las cosas que contaba eran impresionantes».

‘Oroimenaren oraina’ (Elkar, 12).

‘Oroimenaren oraina’ (Elkar, 12).

La portada del disco parece una ría.

«Quería que fuese precisamente de la ría, del final del Oria. La portada estaba ya imaginada, sólo había que dar con el modo de realizarla. Siempre he pensado que hay mucha gente que trabaja para mí sin saberlo, y viceversa, y por eso digo lo de la portada. Al de pocos días, este invierno pasado, en época de frío y niebla, una joven catalana que trabajaba en un centro rural de Hondarribi, muy de mañana iba a trabajar pero llegaba tarde, con prisas. Y pasó por un lugar y se paró para hacerle una foto con el móvil al amanecer. Esa foto apareció horas más tarde en el Teleberri, en el tiempo (en el Telediario de la televisión autonómica vasca ETB), lo vi y me dije: ‘epa, ahí está la portada’. Para mí era la ría de Orio. Yo conozco lugares muy similares. Lo encontré muy mágico, con mucha niebla y con su sentido religioso. Lo dela portada sucedió igual que la cosa del libro de (Kirmen) Uribe, al azar».

¿Cómo serán los conciertos de esta gira?

«Estaremos los habituales. Los del disco. Ya somos diez, los del disco y una chica joven que hace coros con Olatz. Sin batería. Lo que hace la caja está cubierto por un par de guitarras. El sonido no varía mucho respecto al disco conceptualmente».

Mantienes un físico envidiable, buen pelo largo, pinta juvenil, delgadez…

«Bueno, creo que habrá que atribuirlo un poco a la propia naturaleza. Y yo soy de los que me cuido. De siempre, desde pequeñito, he hecho deporte y mi cuerpo siempre lo ha necesitado. Y hoy en día con 70 años (decía hace dos) no lo he interrumpido. Me gusta mucho andar en bici. Me da la sensación de que es muy saludable y quemo grasa. No tengo vicios, fumo seis o siete cigarros al día, y mis cafecitos, pero no soy de alcohol. Como bien, pues siempre he sido de buen apetito, igual que toda mi familia. Y luego hay un dato importante, mucho: dormir»

Lo mismo sostiene Elliott Murphy sobre el sueño reparador.

«Es importante para el músico, el deportista, el trabajador y para todo. Dormir es un viaje iniciático que hacemos por la naturaleza a diario. Es un misterio enorme lo de dormir. Perder la conciencia y vagar por ahí. A veces tienes un sueño profundo de un segundo pero has estado 13 o 14 horas durmiendo. Eso es maravilloso. Descubrir ese mundo o poner atención en ese mundo sería importante desde el punto de vista cultural. Estudiar el dormir, tanto física como espiritualmente. Dormir es fundamental y para algo estamos. Sin eso no existiríamos. Yo duermo ocho o nueve horas. Tengo esta tradición y cuando duermo siete horas ese día me noto falto de tono».

ÓSCAR CUBILLO

La parroquia al acabar, saliendo por la escalera principal del Arriaga (foto: La Reina).

La parroquia al acabar, saliendo por la escalera principal del Arriaga (foto: La Reina).

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Comments
2 Responses to “Benito Lertxundi: El bardo de Orio (+ entrevista)”
  1. oscar cine dice:

    los que no fuimos a ver a lertxundi nos metimos a la sala bbk a pasar dos horas en murphyland.siempre me pasa que voy a ver al rockero y termino flipando con olivier durand.que tecnica,que gusto,que nivelon de guitarra.y añado:desde que el musiketan se hace en la sala bbk,el mejor bolo de E.M. opinion personal,por supuesto.pero haberle visto una decena larga de veces,supongo que te da algo mas de perspectiva.a pasar buen dia.

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