Jacco Gardner: No fue para tanto

El duende burgués holandés Jacco en su estado usual: introspectivo (foto: Dena Flows / denaflows.com).

El duende burgués holandés Jacco en su estado usual: de introspección (foto: Dena Flows / denaflows.com).

Miércoles 29 de enero, Bilbao, Kafe Antzokia, 20.30 h, 15 €.

Como acudí con las expectativas elevadas y la ilusión radiante, me quedé con ganas de todo tras el concierto del alquimista del pop barroco Jacco Gardner (esta es su web) en un Kafe Antzokia con las filas mermadas por la competencia del fútbol. De hecho, empecé esperando a que la cosa sonara bien, no pude evitar el aburrimiento antes de la mitad y me sentía vacío al final. Eso que su bolo, su purista defensa de la psicodelia sesentera canónica, no fue largo: 69 minutos para unos 18 temas bastante flotantes. Los expertos en su sonido alegaron que faltaron los matices orquestales de su disco debut, pero en el Antzoki se percibió que el burgués Jacco parece un poco tímido, friki y encerrado en sí mismo (tango a las teclas como a la guitarra), con su pinta de duendecillo rubiales, y que sus cuatro músicos de apoyo no pasaban de mercenarios apenas implicados con el repertorio. Además, las luces no acompañaron (siempre en sombras) y los visuales en blanco y negro no se entendieron (los que intentaron desentrañarlos, claro).

Los formales acompañantes no se implicaron y sólo destacó la camiseta de Joy Division del baterista (foto: Mr. Duck).

Los formales acompañantes no se implicaron y sólo destacó la camiseta de Joy Division del baterista (foto: Mr. Duck).

Entre las piezas se palparon más los arreglos victorianos que la psicodelia escapista de Pink Floyd, que también se hizo notar en un pasaje aparentemente improvisado. Entre lo añejo resonaron ecos desde los Kinks hasta Electric Prunes o Beach Boys (algunas armonías vocales; ah, Jacco gusta de usar filtros en el micro), y por lo nuevo Pato captó aires de los Eels o Beck (el duende rubiales Jacco se parece a éste físicamente), pero la cita no dejó de ser reiterativa y sencillamente recreativa, y me dio la sensación de ver y/u oír estallar pompas de jabón una detrás de otra, de ver burbujas vacías que hacían plop y se olvidaban, de ver caer hojas (muertas) de los árboles que a veces se reflejaban en las pantallas. Una vez, saliendo del baño, oí los aplausos de la parroquia y pensé que sonaron igual que en un disco, enlatados… falsos.

‘Cabinet Of Curiosities’ (Trouble In Mind Records, 13),

‘Cabinet Of Curiosities’ (Trouble In Mind Records, 13),

Como dijo un espectador al acabar: «No estaban drogados». Pero no sólo fue eso. Es que los músicos no se implicaron y el líder no irradió el talento alquimista que dicen atesora en ese disco, ‘Cabinet Of Curiosities’ (Trouble In Mind Records, 13), debut que sí brilla e incluso puede fascinar (me recuerda al debut de los Negativos barceloneses, otros alquimistas). Pero lo dicho, los cinco tulipanes no supieron trasladar tal misterio al tablado. De hecho, cuando sonó su canción ‘Clear The Air’ ni siquiera la reconocí (aquí va el clip).

ÓSCAR CUBILLO

Buen retrato previo firmado por Carlos Benito

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