Paloma San Basilio: «Me voy en un momento en que me encuentro muy bien» (+ entrevista)

Saltito durante la coreografía de ‘Juntos’ (imagen de móvil: Torkel).

Saltito durante la coreografía de ‘Juntos’ (imagen de móvil: Torkel).

Jueves 30 de enero, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, de 18 a 55 €.

«¡Qué pena!», dijo al levantarse de su butaca una señora al acabar el concierto de Paloma San Basilio el jueves en el Teatro Arriaga. Es que ya no recalará más en Bilbao, porque se halla en plena gira de despedida nominada ‘Hasta siempre’. Otra dama, saliendo por los pasillos, compartió con una amiga: «La verdad que hace lo que quiere con la voz». Y camino del metro, bajo la lluvia, otra mujer de edad y con pieles contaba por teléfono a alguien: «Muy bonito. Ha sido precioso».

No les faltaba razón. No volveremos a oír a San Basilio en Bilbao, pues se está retirando, aunque aún se encuentra sobrada de facultades. ¡Si hasta pudo bailar el ‘Juntos’ sin perder la voz durante los brinquitos! La madrileña, de 63 años, afronta con fuerza una gira de dos años y su show de 130 minutos que no se hicieron cortos suministró unas 32 piezas, incluyendo un bis, dos popurrís y tres cortinillas de fusión y rap en las que aprovechó para cambiar de modelito, pues usó cuatro: el primero masculino empero curvilíneo, negro, con lentejuelas, pantalón y trasparencia sobre el ombligo, y los otros tres vestidos ajustados y de una pieza, blanco, rojo y otro negro. Divina estuvo Paloma, que dominó el micro, el baile, la escena y al público con gracias improvisadas, con descaro al pastorear al respetable.

Hubo nueve personas en escena: cinco músicos (saxo como director, piano de cola, bajo, guitarra y batería), tres coristas-bailarines-actores que rapearon modernistas, y ella como protagonista, que nos contó su vida artística de principio a fin, desde las canciones soul iniciáticas a los musicales estelares postreros. Fue un espectáculo con mucho de teatro musical y no poco de night club, con asaltos al soul y arrebatos de boleros, con repaso del cancionero hispanoamericano y alguna rudeza rock. La única pega del show serían ciertos arreglos comerciales y horteras remedados por teclados, pero muy esporádicos brotaron.

Simpática y trabajadora fue la imagen que dejó San Basilio, que al presentarse soltó que los espectadores estaríamos «jugosos y mojaditos, porque lleva una semana sin parar de llover», antes de agradecer que en estos casi cuarenta años de carrera Bilbao nunca le ha dejado sola: el Arriaga estaba lleno (¡a 55 euros!) y sólo se quedaron sin vender las entradas de mala visibilidad. El público era muy maduro y preferentemente femenino y endomingado, y para él Paloma cantó en tres idiomas, castellano sobre todo, un poco inglés (el soul de Aretha Franklin, de Roberta Flack…) y algo en italiano (‘Parole Parole’ de Nina). La primera parte, con vestido masculino de lentejuelas, la abrió con swing cabaretero tipo Ana Belén, un notable hito fue el soulero a lo Teddy Pendergrass ‘Contigo’ (mirad qué clip) y hasta se coló en la discoteca.

Tras el hedonismo danzón y contoneante del inicio, alcanzó un culmen con ‘La hiedra’, bolero cantado de modo efectista y elegante, y se superó con el adulterio de ‘Beso a beso’, demostrando chorro vocal y sentimiento. Entre tan largo repertorio hubo bastantes subidones, a veces por el recuerdo personal, a veces por sugestión colectiva, como en el largamente ovacionado ‘No llores por mí Argentina’, del musical ‘Evita’, entonado con el segundo vestido, blanco de vestal, e introducido informando que fue «el papel de mi vida», once funciones a la semana, más de tres años. O temas simplemente merecedores del aplauso por su buen hacer, por ejemplo el bolero ‘Tú me acostumbraste’ de Frank Domínguez, un ‘Piel canela’ de Bobby Capó llevado al chachachá, un sofisticado ‘Yolanda’ de Pablo Milanés o, ya con el tercer vestido, el rojo, el adúltero ‘Cariño mío’ de Juan Carlos Calderón o una dulcísima ‘Luna de miel’ de Gloria Lasso (pesar del largo solo de saxo a lo Abba; aquí una vieja intervención televisiva).

La cuarta y última parte, con vestido negro, no tuvo la calidad compositora de las dos partes previas, pero sí la calidad dramática en la interpretación. Por entonces Paloma contó que su carrera musical de casi 40 años ha sido «una aventura apasionante», en los saludos lloró por segunda vez (la primera fue en la de ‘Evita’), cayó el telón, pero se levantó y hubo un bis con ‘Quiéreme siempre’, de Los Cinco Latinos, en plan Elvis comercial, con la gente bailando y coreando contenta, que era lo que deseaba Paloma, que el público saliera feliz del teatro.

OSCAR CUBILLO

Solemne durante la interpretación de ‘No llores por mí Argentina’, con el segundo modelo, el vestido blanco (foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Solemne durante la interpretación de ‘No llores por mí Argentina’,
con el segundo modelo, el vestido blanco (foto: E. Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

+++ ENTREVISTA +++

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«Me voy en un momento en que me encuentro muy bien»

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«Cada teatro que hago no se va a repetir», recalca la cantante y actriz,

que recaló en Bilbao con su gira de despedida ‘Hasta siempre’

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«La verdad es que a mí siempre me han gustado mucho las cantantes negras,

las de rhythm and blues y soul, y por ahí es donde más he bebido»

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Paloma San Basilio (Madrid, 1950; esta es su web oficial) cantó y triunfó por última vez en el Teatro Arriaga durante el curso de su gira nominada ‘Hasta siempre’. Días antes mantuvimos esta conversación telefónica.

Última gira. ¿Por qué has decidido jubilarte, y perdón por la palabra?

Bueno, oficialmente no es una jubilación. Esta es una palabra muy maltratada y que supone el abandonar una profesión para dedicarte a pasear y ese tipo de cosas. Yo lo que estoy haciendo es cambiar un ciclo para generar otros aprendizajes y descubrimientos de cosas nuevas. Ese es un poco el concepto: el cambio de ciclo, un término que me parece más lógico y justo.

¿Y qué planes tienes para cuando acabes la gira, qué vas a aprender?

Aprender es un acto vital. El hecho de vivir es un aprendizaje constante. No creo que el aprendizaje se limite al período de formación, sino que vas aprendiendo a lo largo de la vida a través de tu trabajo, de tus intercambios con los demás, de tu interrelación… Eso te permite ir creciendo y evolucionando. Yo ahora mismo terminaré este ciclo (la gira), que es algo que tenía bastante claro desde hace tiempo, y empezaré otro en el que me dedicaré seguramente a pintar, a escribir, a viajar, a disfrutar de mi hija y mis nietos en Los Ángeles, que también es una tarea creativa e importante desde el punto de vista emocional. Eso es lo que quiero hacer. Lógicamente, con expectativas distintas, pues no es una carrera a largo plazo, sino actividades que tendrán el recorrido que sea capaz de darles.

La gira: ¿cuánto durará y cuántos conciertos darás? Pasarás también por Hispanoamérica, claro.

La gira realmente empezó el año pasado, en el mes de febrero (parece ser que en realidad la inició en mayo en Sudamérica y en España en julio; quizá Paloma se refería al anuncio de la gira). Hemos hecho un montón de conciertos y la verdad que nunca los cuento, pero en España daremos aproximadamente 50 y en América creo que unos cuatro por semana, en total unos 70 o por ahí. Este será el recorrido y se cerrará en octubre o noviembre de este año.

‘Amolap’ (EMI, 12).

‘Amolap’ (EMI, 12).

¿Cómo ha funcionado tu último disco, ‘Amolap’ (EMI, 12)? ¿Tiene presencia en el concierto de despedida?

Sí tiene presencia, porque es uno de los trabajos con los que más he disfrutado en torno a esa idea del aprendizaje, de la búsqueda, que creo es fundamental para un ser humano, e imagínate para un artista. Este disco al principio supuso una especie de conmoción, sobre todo en el entorno de la compañía, y luego la verdad es que las expectativas se han superado. La compañía me dio un primer adelanto por la distribución, y se superó. Creo que este disco ha cumplido su función y me ha puesto en contacto con la red y me ha dado acceso a un tipo de público que de alguna forma no estaba habitualmente.

Y esto también justifica que un artista no debe tener miedo. Debe pensar que cuando se sienten ganas de hacer algo hay que hacerlo, sin importar lo que suceda. Estamos en una época en que las ventas de discos no son tan espectaculares como antes, y con más razón debemos proponer cosas. Para mí fue fundamental trabajar con mi hija porque me sentía muy tranquila con ella. Me gusta mucho lo que hace y creo que es muy buena. No ha sido nada improvisado, pidiendo que me traigan un productor y a ver qué sale. Hemos trabajado en casa, en terreno tranquilo, seguro, donde podía repetir el sonido de mi voz dentro de la música electrónica y sus atmósferas. Creo que es una cosa que tenía que afrontar y soy feliz por haberla hecho antes de cambiar de ciclo.

¿Cuántos hijos tienes?

Tengo una hija, que es Ivana. Shalee es su nombre artístico, el que usa para sus producciones. Ivana la tenía ya cuando empecé a cantar. Yo ya era mamá, o sea que se ha ganado al menos el vivir el recorrido de su madre. Y ella tiene dos niños, mis dos nietos, un chico de 14 años y una chica de 10. Viven en Los Ángeles, donde tiene el estudio de producción.

Decías que antes las ventas de discos eran espectaculares, y te digo que lo que fue espectacular fue tu anterior visita al Arriaga, con el musical ‘My Fair Lady’.

La verdad que sí. Era una propuesta muy bonita, la puesta en escena era fantástica y se hizo un muy buen trabajo. Son producciones que lamentablemente, con el famoso 21 por ciento del IVA, tienen difícil permanencia porque son muy costosas, con elencos muy grandes, con 60 personas trabajando día a día. Eso supuso el cierre de mi ciclo de musical. Para mí el personaje de Elisa Doolittle es una autentica joya. Creo que también he aprendido mucho y eso me ha hecho pensar en la posibilidad de un poco más adelante entrar en el mundo de la comedia, fuera de la música. Es algo que tengo un poco pendiente porque me gusta mucho la actuación y creo que es un terreno maravilloso. Quiero seguir ahondando en este trabajo actoral, con actores espléndidos.

Y esta gira está teniendo una respuesta increíble, con los teatros llenándose. Creo que me voy a ir en un momento en que me encuentro muy bien, recogiendo el fruto de casi 40 años de trabajo, de una carrera cuando menos honesta y coherente, lo cual es muy gratificante.

Cartel de la gira para Benidorm.

Cartel de la gira para Benidorm.

El nuevo show tiene mucho de teatro y de musical. Cuentas tu vida, actúas, hay visuales… Como hizo Manolo Escobar en trío.

Bueno, realmente es un cuento. Hay unas proyecciones que van también ilustrando lo que voy contando, lo que vamos narrando sobre el escenario. Es una pequeña comedia musical con alguno diálogos, no muchos, los suficientes para que hagan de hilo conductor en cada época.

Este espectáculo, como decía, lo estrenamos en enero del año pasado (antes dijo febrero), y lo fui pergeñando con colaboradores míos incluso cuando estábamos cerrando el capítulo de ‘My Fair Lady’. En él intento contar cómo empezó todo, cómo intenté entrar en una compañía de discos, o pequeñas cosas que la gente no conoce, porque nadie sabe lo que hay detrás de una canción como ‘Juntos’ o como ‘Evita’, o cómo se perfila un musical. Es un recorrido por la primera etapa de mi vida, cuando hacía temas discos y temas pop, por la época de Bebu Silvetti y Juan Carlos Calderón, luego empiezan a llegar los musicales… Es una historia que tiene tres cómplices, tres coros que son cantantes y actores y bailarines que vienen del musical y estaban en ‘My Fair Lady’ conmigo. Y vamos contando cosas, y haciendo cómplice al público, siempre con buen tono, con sentido del humor, lo que para mí es vital. La gente se emociona mucho y al mismo tiempo se ríe y al final, érase una vez, el cierre.

¿Eres graciosa? ¿Tienes sentido del humor en la vida privada? Al verte en escena da la sensación de que sí.

Yo no puedo vivir sin sentido del humor. Para mí es fundamental. Es como el aire, que está entre las cosas. A veces tú has de tener gran capacidad de reírte de cosas que tú mismo haces, de comportamientos y actitudes que tienes en un momento determinado y luego te producen hilaridad cuando los recuerdas. El sentido del humor es una manera de enfrentarte a montones de cosas. Cosas que te pueden hacer daño

Yo no soy nada tendente al rollo nostálgico, para nada, y soy muy feliz de hallarme en la etapa en que estoy y muy ilusionada con la etapa nueva, y quiero que la gente se vaya del teatro con sensación contenta, a gusto por haber compartido el último aplauso en ese teatro. Cada teatro que hago no se va a repetir y eso me da una emoción especial en cada concierto.

¿Cuál es la primera canción que oíste o cantaste?

Pues mira, lógicamente, yo crecí en Sevilla, en plena etapa de los 50, y te puedes imaginar que ahí todo era una radio que había en el cuarto de estar, en el comedor. Esta radio nos alucinaba a la hora de los seriales que oía por ejemplo mi madre, o con las canciones de esa época, que eran de copla, las que cantaban las grandes tonadilleras del sur, y también mucha música de Hispanoamérica, que en esa época se bailaba en las fiestas, se oía en las tiendas… Era la música que se oía. Tanto, que te la podías poner encima con mucha facilidad y eso conseguía que mucha gente pudiera cantar estas canciones. Te dabas cuenta de que podías cantar, ¿no?

¿Barbra Streisand se puede contar entre tus influencias?

Realmente… no. Siempre he sentido una gran admiración por ella y me parece una fuera de serie. Y la primera canción que yo grabé fue una canción que ella ya había hecho, el tema ‘The Way You Were’. Pero la verdad es que a mí siempre me han gustado mucho más las cantantes negras, las de rhythm and blues y soul, y por ahí es donde más he bebido y seguramente lo que más me ha gustado cantar.

¿Cuál es el truco para cantar una balada, un buen lento?

Degustar las palabras y no pasar de largo por encima de las notas, sino dándole a cada una su importancia. Y, sobre todo, dar importancia a los silencios. Yo creo que la música, y los medios tiempos, al final se pueden mover. La música es una gran marea y tu voz es un barco que puede ir más rápido o más lento, siempre que siga en el mar.

OSCAR CUBILLO

El maduro público que llenó las entradas más caras, las de abajo a 55 euros (imagen de móvil: Torkel).

El maduro público que llenó las entradas más caras, las de abajo a 55 euros (imagen de móvil: Torkel).

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