CINE: ‘La gran estafa americana’: Filmando con desenfado

bev la gran estafa americana cartel

Texto por GERARDO CREMER

Estreno: 31 de enero de 2014

Director: David O´Russell

Calificación: 4 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘La gran estafa americana’

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Los nuevos modelos del cine de género

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Curiosamente, el inicio de ‘La gran estafa americana’ recuerda mucho al final de otro film relacionado también con la época de finales de los 70 e inicio de los 80 en Estados Unidos: ‘Boogie Nights’ de Paul Thomas Anderson. Dos secuencias en donde sus protagonistas se sitúan delante del espejo y se preparan para salir y enfrentarse a una coyuntura compleja. En su transformación ante el espejo (en una filmación de carácter realista, casi documental, a diferencia del resto de la película) se desvelan debilidades y fortalezas, tanto del cuerpo como la psique de los protagonistas, factores que, en el caso de ‘La gran estafa americana’, remarcan los rasgos y conflictos internos de Irvin Rosenfeld (Christian Bale). Serán también los encuentros ante el espejo motivos cinematográficos del ‘Taxi Driver’ y el final de ‘Toro salvaje’ (similar a la escena de ‘Boogie nights’) de Martin Scorsese, director cuyo estilo sirve de inspiración a David O´Russell, tanto en el uso continuo y ambiental de la música (como retrato de una época), el cuidado del vestuario y ambientación, el uso de una cámara móvil e inquieta (que mediante la steadycam potencia tanto el ritmo interno del montaje como reafirma el componente mental de las imágenes) o la introducción de voces en off que funcionan como narraciones en primera persona de los protagonistas.

David O´Russell es, como Scorsese, un director de cine que da más importancia al componente ficción de las imágenes que al realista, un director que se desenvuelve perfectamente en el cine de género aunque lo dinamita desde dentro. Existen conexiones evidentes entre el último film de Scorsese (‘El lobo de Wall Street’) y la película de O´Russell, no solo en la manera de mover la cámara y montar el film, sino en secuencias que por sus similitudes parecen ideadas por el mismo guionista, como por ejemplo el diálogo que mantienen en voz-over mental Irvin y Sydney Prosser (Amy Adams), es similar al que mantienen Jordan Belford y la tía Emma en ‘El lobo de Wall Street’.

Pero los espacios comunes con el cine actual norteamericano no se restringen a estos directores mencionados arriba, sino que existen afinidades, por el carácter disparatado y a veces surrealista de las historias que narra, entre los directores de la generación del videoclip (esa que surgió a mediados de los 90), en especial con Michael Gondry y Spike Jonze. David O´Russell convive con los géneros, los mezcla en una misma película, los enfrenta (los hace chocar entre ellos en una misma escena), se aparta de su lectura convencional pero al mismo tiempo los suaviza ante el público. Digamos que, como Jonze, O´Russell se mueve en la cuerda floja de la narración y que, gracias al comportamiento extremo y desquiciado de sus personajes (o bien en el caso de Jonze o de Gondry en su vertiente surrealista), se permite separarse del modelo comercial de contar historias pero, a la vez, contentar al público.

El agente del FBI y el estafador, ¿quién es la presa y quién el cazador?

El agente del FBI y el estafador, ¿quién es la presa y quién el cazador?

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Personajes trastornados en situaciones límite

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Las tres últimas películas de David O´Russell parecen encajar en un mismo modelo de historia, aunque narrativamente, genéricamente y estilísticamente son muy distintas. ‘The Fighter’ sigue el formato del cine documental, donde se narraba la historia de una familia que quiere relanzar la carrera pugilística de Micky, el hijo menor, pero al que tanto su madre (su manager) como su hermano (su entrenador cocainómano) enredan en líos continuos, por sus comportamientos excéntricos, que rozan la locura y que le obligan a decidir entre seguir con ellos (a los que quiere) o independizase. En ‘El lado bueno de las cosas’ se adentra en el campo de la comedia, pero también de manera particular, al narrar la historia de Patrizio, un hombre con trastorno bipolar que regresa a su casa con su familia tras salir del centro de salud mental en el que se halla recluido. Patrizio luchará contra su deseo irrefrenable y destructivo de volver a vivir con su esposa mientras se concede un tiempo arrimándose a una joven neurótica y ninfómana, de la que se enamora. Al igual que en ‘The Fighter’, en este film la familia toma protagonismo por sus rarezas y comportamientos inusuales, entre ellos el padre, un supersticioso del rugby, que lleva sus manías hasta límites obsesivos.

En ‘La gran estafa americana’ también existen esas familias que condicionan el comportamiento humano. El agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper), aparece encerrado en el cuarto de baño, cenando, con el pelo lleno de rulos para conseguir un look afroamericano, al mismo tiempo que sus madre italoamericana espera en el comedor, amenazándole y condicionándole con su mentalidad católica-opresiva y castradora. Por su parte, el protagonista, Irvin, además de tener una relación extramatrimonial con Sydney, está casado con Rosalyn (Jennifer Lawrence), una mujer inestable e imprevisible, que se niega a divorciarse de él a causa del hijo de siete años de ella que mantienen juntos. También el alcalde de Nueva Jersey, Carmine Polito (Jeremy Renner), tiene una familia variopinta compuesta por un montón de gente recogida de la calle y adoptada por él y su esposa, siendo las comidas en su casa multiculturales y multitudinarias. También, como en ‘The Fighter’ y ‘El lado bueno de las cosas’, aparecen los personajes inestables, esquizofrénicos, como en el caso de DiMaso, que no es capaz de controlar la situación sin sacar al exterior sus ataques violentos, o el de Rosalyn, cuyas acciones (de cierto carácter sexual) están totalmente fuera del control de Irvin. Aunque tampoco Irvin y Sydney se salvan de esta quema ni son un dechado de normalidad en esta historia de engaños y falsificaciones.

Todo ello facilita el estilo que diferencia a O´Russell del resto de directores norteamericanos. Su libertad, su manera campechana de filmar, la sensación de que todo lo que se ve se ha hecho con un grupo de amigos que se divierten filmando. Es como si contemplásemos una especie de pasatiempo, donde tanto la historia como los actores tienen derecho a salirse de la raya, donde las digresiones están bien vistas, donde los excesos o los cortes de raccord no esperados se admiten con buena gana (véase los interludios musicales, al estilo de un videoclip, que surgen inesperadamente en la película). Y esa libertad narrativa, esas licencias que el director se toma, funcionan gracias al carácter excéntrico y psicótico de los personajes de sus tramas, por la mezcla y juego con los géneros cinematográficos, por el choque de intereses genéricos en una misma escena (véase la escena en el pub, donde al mismo tiempo que se suceden las miradas celosas entre Rosalyn y Sydney se desarrolla la trama mafiosa).

Las dos hembras protagonistas, engalanadas y enceladas.

Las dos hembras protagonistas, engalanadas y enceladas.

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Actores en estado de gracia

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Toda esa libertad narrativa no sería posible sin la complicidad de los actores. Una “troupe” de lujo que se convierte en equipo indispensable e indisociable de David O´Russell. Algo que también le acerca a los grandes clásicos del cine americano como Howard Hawks o John Ford, directores que se rodeaban, siempre que podían, de su grupo de actores predilectos. Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jennifer Lawrence, se superan en sus papeles, con el resultado de que todos ellos han sido nominados a los Oscar del 2013. También dentro de este grupo de actores-amigos está  Robert de Niro, quien tiene un papel breve pero intenso en la película, realizando su acostumbrada caracterización de mafioso.

En ‘La gran estafa americana’ todo funciona a la perfección si uno sabe alejarse de los modelos y paradigmas del cine comercial más conocido y evita caer en cualquier tipo de lectura de significados. Una película extraña que con el paso de los días mejora en el recuerdo.

GERARDO CREMER

+++ ANEXO SOBRE LA BANDA SONORA +++

American Hustle – Original Motion Picture Soundtrack presenta por primera vez ‘Stream Of Stars’, una canción inédita del legendario Jeff Lynne (Electric Light Orchestra, Traveling Wilburys), y reúne una selección de clásicos de los 70 incluyendo ‘Live And Let Die’ de Wings, ‘I Feel Love’ de Donna Summer, ‘Goodbye Yellow Brick Road’ de Elton John, y ‘How Can You Mend A Broken Heart’ de Bee Gees, entre otros. La música para el film fue supervisada por Susan Jacobs. El álbum digital de American Hustle – Original Motion Picture Soundtrack ya está disponible en iTunes (http://smarturl.it/amhustle_itunes).
Cuando le preguntaron sobre el éxito inmediato de la película y el importante papel que la música tiene en el proyecto, el director David O. Russell dijo: «Me siento muy honrado y conmovido por el éxito de ‘American Hustle’ en los Globos de Oro. Las canciones que elegí para la película reflejan el paisaje emocional y el espíritu de estos personajes, y espero que vuelvan a escucharse gracias a que han sido incluidas en la película».

American Hustle – Original Motion Picture Soundtrack- BSO a la venta el 28 de enero

1.    Jeep’s Blues | Duke Ellington

2.    Goodbye Yellow Brick Road | Elton John

3.    White Rabbit | Mayssa Karaa

4.    10538 Overture | Electric Light Orchestra

5.    Live And Let Die | Wings

6.    How Can You Mend A Broken Heart | Bee Gees

7.    I Feel Love | Donna Summer

8.    Don’t Leave Me This Way | Harold Melvin & The Blue Notes

9.    Delilah | Tom Jones

10.  I’ve Got Your Number | Jack Jones

11.  Long Black Road | Electric Light Orchestra

12.  A Horse With No Name | America

13.  Stream Of Stars | Jeff Lynne

14.  Live To Live  | Chris Stills

15.  Irving Montage | Danny Elfman

Comments
3 Responses to “CINE: ‘La gran estafa americana’: Filmando con desenfado”
  1. oscar cine dice:

    Un film-casi-absolutamente fallido. Cuanto más trata de acercarse al estilo de Scorsese, más se le ve el cartón. Esto queda clarísimo si uno ha visto ‘El lobo de Wall Street’, una obra a todas luces menor, pero con el nervio y el power habitual de su creador. ‘La gran estafa…’ es una imitación, un sucedáneo, algo light que quiere y no puede. Y encima dura mucho más de lo que deberia.

  2. Yo vi ‘La gran estafa americana’ con la idea de que era demasiado larga, pero no me lo pareció. Lo único que me chirrió fue la adaptación a la época, con los trajes setenteros y tal, algo que Scorsese pasa por encima en ‘El lobo…’, que se desarrolla en los 90 y por eso salva mejor la papelera. Por lo demás, me parecieron entretenidas e ingeniosas las andanzas de esta dispar pandilla de perdedores que tratan de engañarse, de estafarse unos a otros. La música está muy bien intercalada y refuerza las escenas, resulta inquietante la aparición de un amenazador y nada caricaturesco De Niro (que me parece que no está acreditado; me vi todas las letras del final y hasta me enteré de que Christian Bale gozaba de seguridad personal, pero ni una nota de DeNiro), y la corrupción institucional yanqui estaba tan a salto de mata que la trasladé a, por ejemplo, a los ERE andaluces y los manejos de los ‘sindicalistos’.
    En el caso de los ERE andaluces sí que hay peliculón: jueza sexy, vulnerable e incorruptible, repartidores de todo tipo, millones subvencionados desde Europa para los parados pero desviados sin rubor a no se sabe dónde, facturas engordadas, comisiones por intermediaciones sin razón de ser, cuñados colados en los ERE aunque nunca han trabajado en esas empresas, un cocainómano que se iba de putas con su chófer (eso, ni Scorsese), y la cúpula gubernamental autonómica socialista andaluza imputada… Buf… Y yo pensaba que la película ‘La caja 507’, sobre la corrupción inmobiliaria, estaba exagerada. El caso es que tenemos demasiados políticos manejando dinero público. Y funcionarios, y sindicatos, y CEOEs, y tal y tal. Perdón por el rollo del segundo párrafo.

  3. oscar cine dice:

    Ehhhhh bueno,yo hablaba de cine,pero lo del ere andaluz…si puede dar para una peli.eso si,entre berlanga y wes craven.
    hay que ser muy osado y tener talento para imitar a un maquina como scorsese.yo creo q esta peli es muy discreta y mi entorno-novia y hermana-lo suscriben.no voy a decir mucho entorno,no vaya a ser q vengan los mediadores,urkullu y todo ese circo.perdon,que yo tambien me voy lo mio,como puedes ver.
    mira,una peli cojonuda,que fijo que has visto y q imita muy bien el nervio scorseseril-gran banda sonora incluida- es”el señor de la guerra”la de nicolas cage con jared leto.esa si que si.

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