CINE: ‘Nebraska’: ¿Dónde quedaron las fresas salvajes?

BEV NEBRASKA cartel

Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 7 de febrero de 2014

Director: Alexander Payne

Calificación: 5 estrellas sobre 5

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Trailer en inglés de ‘Nebraska’

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Narrativa neoclásica

El viejo Woody Grant (Bruce Dern) ha encontrado un nuevo aliciente en su vida: ir hasta Lincoln (Nebraska) a cobrar un premio de un millón de dólares que ha ganado en un sorteo. El viejo Woody vive bajo el peso del desencanto, de la vejez y la enfermedad, también de la humillación y el trato vejatorio a los que le somete su mujer, Kate (June Squibb), y de la escasez económica de una vida desdeñable. Su viaje de Montana a Nebraska es un intento de huida de sí mismo, de su condición de paria, para olvidarse por unos días de una familia que sólo piensa en ingresarle en una residencia.

A Woody le conocemos a través de los ojos de su hijo, David (Will Forte), otro desgraciado potencial, resultado de una América rural sin futuro, un infeliz en el trabajo y en el amor que encuentra en su padre su proyección futura. David es quien compadece a su padre frente a la crueldad verbal de su madre y la frialdad de su hermano (el único de la familia que parece haber triunfado), y es quien se encarga de buscarle cuando Woody se escapa de casa. También quien decide acompañarle en un viaje absurdo en busca de un dinero que nunca llegará, al no ser más que fruto de un engaño comercial. Un camino que David afronta como un viaje de conocimiento mutuo, un viaje donde tratará de encontrar las razones del desencanto, la frustración y el alcoholismo de su padre, en un intento de conocer las causas y mecanismos de su propia salvación.

Durante el viaje paran en la ciudad de nacimiento de Woody, Hawthorne, Nebraska. Ninguno de los encuentros con sus hermanos, cuñadas y sobrinos, con los amigos y compañeros de trabajo de su juventud, va a elevar la moral de Woody. Allí, en Hawthorne, Nebraska, conversarán padre e hijo e irán desvelando sus cuitas, se echarán en cara la falta de iniciativa, la dependencia del alcohol, la falta de amor, sus fracasos en todas las facetas de la vida. Pero hay algo que permanece en el ambiente, en esa mirada perdida y reflexiva al pasado de Woody cuando la familia visita el cementerio; en la noticia de ese ejemplar antiguo de periódico que la redactora (y antiguo amor frustrado de Woody) muestra a David, imprimiendo la leyenda sobre esos héroes de la guerra de Corea (Woody y sus hermanos), una leyenda que seguirá existiendo mientras ella viva; y, sobre todo, en el retorno al hogar de infancia de Woody, a la casa abandonada pero aún en pie, donde permanecen los vestigios de un tiempo feliz, y también las desgracias, como la muerte de su hermano cuando era niño. Momentos que a David le harán recuperar su espíritu de lucha y encontrar en su padre a un aliado para afrontar la vida con dignidad y poder así enfrentarse a esa sociedad corrompida que le rodea (la familia y los amigos de Woody, cuya incultura y retraso les ha convertido en miserables cegados por la codicia).

La escena más fordiana de la película: la leyenda impresa y casi olvidada, como en ‘El hombre que mató a Liberty Valance’.

La escena más fordiana de la película: la leyenda impresa y casi olvidada, como en ‘El hombre que mató a Liberty Valance’.

Las fresas salvajes

Alexander Payne aborda el film desde una óptica neoclásica. La estética de la imagen, especialmente la fotografía en blanco y negro que trabaja en la delineación de las figuras, recortándolas en un espacio donde predomina el blanco, y gracias al contraste de una gama escasa de grises, se aleja del realismo para dialogar con los modelos clásicos. Incluso hay cierta propensión a la narración crepuscular o a la copia de aquellos modelos del cine en los estertores del clasicismo. La referencia de la foto de arriba a ‘El hombre que mató a Liberty Balance’ (1962) no es arbitraria. John Ford se decantó por decorados acartonados, por la abstracción del espacio como proyección mental de unos hechos pasados, por un maquillaje que no disimulaba su función de apariencia: sin quererlo, el film de Ford adquirió tintes neoclásicos, como movimiento-intervalo entre dos formas de hacer cine (el clasicismo y el modernismo). Las razones por las que Payne realiza ‘Nebraska’ con una estética que remite a lo antiguo, en esta época de inestabilidad artística, no hay que buscarlas en otra vuelta de tuerca al postmodernismo: parece simplemente un ejercicio de añoranza, de rencuentro y revalorización del poder de la imagen.

Y es que esa función de ser cine entre corrientes le hace convivir con modelos referenciales que no puede obviar, tanto en la época crepuscular de John Ford, como en el modernismo introspectivo de Ingmar Bergman. ‘Fresas salvajes’ (1957), el multipremiado film de Bergman, parece coincidir con ‘Nebraska’ en su exposición del protagonista principal. Ambos son ancianos, con la sensación de que la muerte les va a llegar pronto; ambos con una mirada distante hacia las gentes y al mundo que les rodea, como si todo aquello que les había pertenecido se hubiera alejado para siempre de ellos; ambos emprendiendo un viaje para rencontrarse con los vestigios de su pasado, intentando también aproximarse a algo que les ha dejado: el tiempo, los recuerdos irrecuperables, los lugares y personas que ya no encajan con lo que la realidad muestra.

Dos viajes en coche como aproximación al mundo y a los recuerdos abandonados, el de ‘Fresas salvajes’

Viaje en coche como aproximación al mundo y a los recuerdos abandonados, el de ‘Fresas salvajes’.

El profesor de física, Borg (Victor Sjöström), de ‘Fresas salvajes’, sueña con su muerte poco después de que le anuncien que ha ganado un premio. Ese sueño le abre al abismo de la pérdida definitiva de contacto con el mundo y le anima a realizar un viaje hasta Estocolmo en coche con su nuera para recoger el premio. El viaje no sólo le servirá para conocer más a su hijo, sino también le brindará la oportunidad de decir adiós a sus recuerdos, haciendo una parada en la casa donde vivió de niño, un lugar donde recogía fresas salvajes y donde se enamoró por primera vez.

Viaje en coche como aproximación al mundo y a los recuerdos abandonados: ‘Nebraska’

Viaje en coche como aproximación al mundo y a los recuerdos abandonados, el de ‘Nebraska’.

Los momentos claves de ambos films corresponden a la llegada de los protagonistas a la vivienda de su infancia: esa manera de narrar que consigue que ese sentimiento de exclusión del mundo de los vivos que ellos sienten (en el film de Bergman el sueño de la muerte del inicio y en ‘Nebraska’ el recuerdo a los muertos en el cementerio) desaparezca temporalmente para diluirse en el mundo de los recuerdos, en un proceso de apreciación de ese ‘yo’ devaluado. Mientras Borg mirará el lugar como poseído por un encantamiento y le llevará a contemplarse a sí mismo viviendo en una época pasada, Woody contemplará esos espacios con mayor nostalgia, pero reforzándose en su yo, encontrándose al fin en esa persona que parecía haberse ido de él definitivamente.

La mirada encantada de Borg en ‘Fresas salvajes’.

La mirada encantada de Borg en ‘Fresas salvajes’.

Y la mirada nostálgica de Woody sufriendo al rencontrarse a sí mismo.

Y la mirada nostálgica de Woody sufriendo al rencontrarse a sí mismo.

Alexander Payne: temáticas

A Payne le interesa la crisis del hombre moderno. Siempre habla de situaciones que suceden en nuestros días, reforzando aspectos relativos al desconcierto entre el mundo interior y el mundo exterior que no se controla y se extraña. La familia actúa como elemento soporte pero no sirve de mecanismo de flotación. Incluso se presenta corrompida por el capitalismo insensible, por la codicia del dinero, por el individualismo que no es sensible al daño que causa al otro. En las temáticas de sus películas no hay mucha diferencia entre ‘A propósito de Schmidt’ (2002), ‘Los descendientes’ (2011) y ‘Nebraska’. Sus films son películas de guión, de construcción cuidada, con la sucesión causa-efecto bien remarcada incluso dentro de cada escena, de escenificaciones adecuadas a la evolución de los personajes y de resolución de ‘los triples conflictos’ mediante una única secuencia climática (en ‘Nebraska’ las dos escenas que se suceden cuando Woody sale de la oficina donde le entregaban el premio). Pero también sus películas son comedias agridulces que juegan con las consecuencias del contraste exterior/interior, con el desconcierto de las miradas (el uso de contraplanos imprevisibles tras el plano del protagonista mirando –algo muy propio también de los hermanos Coen-) y con el dominio exquisito (pero controlado, como Jim Jarmusch) de los diálogos.

GERARDO CREMER

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Comments
2 Responses to “CINE: ‘Nebraska’: ¿Dónde quedaron las fresas salvajes?”
  1. En ‘Alfa y Omega’, el semanario de la diócesis de Madrid, leí que esta película era una defensa de la familia. No sé: quizá el comentarista no había visto aún ‘Nebraska’. La familia es muy criticada en el film, empezando por la madre (vanidosa, ofensiva, hipócrita…) y acabando por los primos (los dos gordos que resultan tan desasosegantes y amenazadores). Me gustó mucho ‘Nebraska’, con su tempo lento y sus cielos abiertos. No me gustó tanto el doblaje al castellano (por eso linkeo el tráiler en versión original), y el blanco y negro no sé si le beneficia. Si quería el director subrayar la sensación crepuscular, pues bien, y además quizá en color ciertas imágenes de los ancianos derrotados serían demasiado descarnadas. Creo que esta es una película existencialista (a veces me dio la sensación de que el protagonista Woody está muerto, o que emboca la muerte) que trata sobre los pecados de cada uno, del devenir y la vejez, y lo que es peor, de las ocasiones perdidas.

  2. oscar cine dice:

    Buenisimo lo de que ‘Nebraska’ es una película en defensa de la familia. Es interesante ver las peliculas antes de reseñarlas, si no al final terminas escribiendo que ‘Leaving Las Vegas’ es un film en defensa de Proyecto Hombre. En fin… A mí ‘Nebraska’ me parece lo menos malo de un año flojisimo de Oscars, pero no puedo evitar la sensación de que sea un cruce de ‘The last picture movie’ y ‘Una historia verdadera’. En una palabra, esto ya me lo han contado. Y mejor. Igual es que me estoy haciendo mayor.

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