Xoel López: Reconvertido en folclorista (+ entrevista)

La disposición semicircular de los músicos parecía hippie y participativa (foto: Mr. Duck).

La disposición semicircular de los músicos parecía hippie y participativa (foto: Mr. Duck).

Viernes 14 de marzo 2014, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 15-18 €.

Del norte se define el gallego Xoel López (La Coruña, 1977), ex Deluxe, quien el viernes, teloneado por Xarra, en un Antzoki con tres cuartos de entrada alegre, veinteañera, mixta y pulcra (sobre todo ellas), divulgó su disco actual, ‘Atlántico’ (EsmerArte, 12), donde recupera ritmos pretéritos sudamericanos, tipo cumbia y tal, absorbidos tras un viaje vital por América, de Norte a Sur, como cuenta en la entrevista de abajo.

‘Atlántico’ (EsmerArte, 12).

‘Atlántico’ (EsmerArte, 12).

En hora y tres cuartos de show compacto, cómplice y mestizo pero sin subterfugios, Xoel interpretó 18 piezas en gradación y en quinteto participativo, desde la disposición escénica del combo a lo Jero Romero hasta su comunicación con el respetable. Xoel reforzó semejante repertorio con lisergia pop y aparato poderoso, por ejemplo el desarrollo a lo Santana de ‘El asaltante de estaciones’, el diddley beat percusionista de ‘Desafinado amor’ o el diddley beat insuflado a ‘La gran montaña’. También Xoel apuró el pop de sus amados Beatles (el final de ‘Tierra’; tema del que hay un video) y del sereno Nilsson (‘Postal de Nueva York’, la primera del bis, a solas), aunque se abrió a Latinoamérica como Depedro (cruzado por ondas planetarias en ‘Por el viejo barrio (Plegaria)’), Nacho Vegas (el acertijo ‘La boca del volcán’, tema folk) o Amparo Sánchez (‘Joven poeta’, coreada por la parroquia y bailada por una pareja abrazada a mi vera en el anfiteatro). Aparte a Pato le recordó a Juanes en ‘Parando el tráfico’ (título espigado de su grupo paralelo Lovely Luna que sonó a una suerte de cumbia lisérgica con posos de Lennon), y Xoel en general dejó entrever cierta atmósfera de hermandad hippie (‘De piedras y arena mojada’ me remitió a Hola A Todo El Mundo).

Y, como era previsible, de modo integrado retornó a su pasado Deluxe en cinco ocasiones, generalmente grandiosas: el brit pop de ‘Pájaros negros’ (definido al acabarlo como un ‘viaje astral’), los ecos de los Byrds y Dylan en ‘Reconstrucción’, la muy grandiosa ‘Requiem’ (creo que fue en esta cuando se autodefinió como megalómano el muy perfeccionista Xoel, el Lennon galaico), la alegría vía Smiths en ‘Historia universal (El amor no es…)’ y la también beatleniana ‘El amor valiente’.

ÓSCAR CUBILLO

Ante un gran telón de foto de inspiración mod (foto: Mr. Duck).

Ante un gran telón de foro de inspiración mod (foto: Mr. Duck).

 

*

+++ ENTREVISTA +++

*

«Soy hijo de la lluvia»

*

El ilustre popero coruñés se abre a un folk sudamericano

de centenarias raíces africanas, nativas e hispanas

*

Durante los años de vino y rosas, el inquieto y perfeccionista Xoél López (A Coruña, 77) fue un icono del indie-pop nacional personificado en su banda Deluxe. No obstante, un gran viaje por América le cambió la forma de percibir la música y así en su último opus, ‘Atlántico’ (EsmerArte, 12), emerge entre burbujas folk onda Jorge Drexler, Depedro, Nacho Vegas, Arcade Fire… Por teléfono mantuvimos esta charla con él, que respondía desde Madrid, donde acualmente está grabando en maquetas «aproximaciones de algunas ideas y canciones casi terminadas».

¿Qué parte de espíritu gallego flota en tus canciones?

Buf… Joé, qué difícil… Hombre, supongo que totalmente. Yo soy nacido y criado en Coruña. Me fui con 20 años a Madrid, pero culturalmente me considero principalmente gallego. Mi forma principal de ser, de hablar, es la de un gallego que ha tenido la oportunidad de viajar y de vivir en otros lugares. Para mi infancia y adolescencia hay que remitirse a Galicia, y de adulto he vivido entre Madrid, Salamanca, Buenos Aires… Esencialmente soy hijo de la lluvia, pero con nuevas aristas y visión internacional.

¿Desde cuándo eres profesional de la música?

Pues mira, profesional desde los 17 años, cuando empecé a grabar discos con Los Covers, mi primera banda. Luego saqué dos con Elephant Band… Digamos que siempre a nivel muy underground, pero profesional porque grabábamos nuestros discos, firmábamos contratos, hacíamos conciertos y cobrábamos muy poco pero sí algo. Se puede decir que desde entonces. Lo de emanciparme y vivir de la música creo que desde los 24-25 años, hace unos 11-12 años que soy autónomo y puedo vivir de la música. Ese es otro gran paso dentro de la profesionalidad.

¿Qué hace un músico de tu nivel un día cualquiera que no está de gira?

Es variado. No es muy rutinario. Te vas inventando qué hacer en cada época del año. Por ejemplo, ahora estoy trabajando mogollón porque estoy tocando mucho. Todas las semanas mínimo un concierto. Si a la semana le quitas con los viajes y conciertos tres días de gira más uno de ensayos, te quedan tres. Yo procuro reservarme un día de descanso total, lo cual es muy difícil cuando trabajas en lo que te gusta. Pero trato de llevar a rajatabla lo de tener por los menos un día de descanso absoluto, sin pensar ni en canciones, ni en giras ni en nada que tenga que ver con el trabajo. Y los dos días restantes yo los dedico a trabajar en canciones nuevas, a las maquetas… Y a lo que hace cualquier músico, que es escuchar mucha música o tocar simplemente porque estás ahí en el salón con la guitarra y te apetece tocar cualquier cosa. En mi caso es muy difícil separar el trabajo del ocio, o del descanso, porque puede que un día que te has tomado de descanso te pones a tocar la guitarra porque te gusta, porque es un placer, y de repente estás mirando una canción nueva y a lo mejor te pones a escribir y se te pasa la tarde y en el fondo estuviste trabajando también. Es muy difícil marcar la frontera entre trabajo y ocio.

¿Qué diferencias hay entre trabajar en un grupo como Deluxe, aunque fueras tú el líder, y funcionar bajo tu nombre?

Deluxe no era un grupo. Yo hace muchísimos años que no trabajo en grupo. La última vez fue con Elephant Band, y ya casi no me acuerdo. Lo que sí te puedo decir es que por tu cuenta tienes más libertad. Haces siempre lo que te pide el cuerpo. Siempre pongo el ejemplo del pintor, ¿no? Un pintor que está trabajando en algo y de repente hay otros tres tíos que le dicen, ‘bueno, dale un poco más de azul aquí y tal’. Esto es lo mismo. No quiero decir que en grupo no se puedan hacer cosas maravillosas, pero sí que en solitario tienes la libertad de cagarla tú, de hacerlo tú, y sobre todo de seguir un camino libremente. En un grupo siempre debe haber consenso y si se toma la decisión de meter una conga en una canción, debíamos estar todos de acuerdo y cada decisión debía tener que ver con la estética musical de todo el grupo. Cuando trabajas solo, si en un momento tienes ganas de meter batería electrónica, o unas cuerdas, o de hacer una canción lenta, no tienes que responder ante nadie. Simplemente lo haces. Creo que es más sincero también. Y más trasparente porque puedes trasladar la totalidad de tu personalidad artística a tu obra cuando trabajas por tu cuenta. En equipo muestras sólo una parte, la que el grupo decide. No quiero decir que sea mejor o peor.

¿Y actuando en tu nombre como convences a otros para que toquen para ti, que participen, al margen de que les pagues? Supongo tus acompañantes irán más allá del mero profesionalismo.

Toco solamente con gente que le gusta lo que yo hago. Es un requisito. No tiene que ser fan, simplemente que le guste. Eso se nota. Cuando se toca con alguien a quien no le gustas mucho pues acaba desapareciendo de la banda por una cuestión natural. Gente que se suele ir, o le pagan más… No suele durar la relación. Como en cualquier relación humana. Tiene que haber una armonía. En mi caso con los músicos pasa exactamente lo mismo. Y por otro lado hay también una parte muy profesional, como en cualquier empresa: a cada músico le pagas religiosamentre cada concierto, le contratas, le das de alta en la Seguridad Social y bla, bla, bla. Entonces él tiene un trabajo, y si le gusta, pues mucho mejor, obviamente. Va a trabajar mucho más a gusto, y tú también.

Xoel, el Lennon galaico, animando al respetable desde los teclados (foto: Mr. Duck).

Xoel, el Lennon galaico, animando al respetable desde los teclados (foto: Mr. Duck).

Tu último disco, ‘Atlántico’ (12), trae una apertura a las músicas más antiguas. ¿Te ha influido lo de vivir en Argentina y la gira sudamericana?

Básicamente ‘Atlántico’ es el reflejo de los años que yo pasé en América, principalmente en Buenos Aires. Estuve un par de meses en Nueva York y viajando por las américas en general. Estuve bastante en San Francisco con un buen amigo de ahí que me consiguió lugares para tocar, y luego surgió tener una banda allí, hacer conciertos en festivales… Todo fueron experiencias por amor al arte, sin buscar girar ni ganar dinero, ni mucho menos. De hecho, no lo hice. Fue más una experiencia vital y puramente artística. Y lo mismo en otros países de América: en Venezuela, República Dominicana, Colombia, México, Brasil, Uruguay, Chile y, por supuesto, Argentina. A todos estos lugares fui con tiempo, sin deber responder de nada. Yo estaba muy libre y no tenía ningún disco que presentar. Me hallaba en una fase de experiencia vital, que en mi caso va de la mano de mi faceta artística, y todo eso al final influye en lo que refleja el disco.

Ya.

Al mismo tiempo aparecen en ‘Atlántico’ mi tierra, Galicia, y músicas antiguas, folklores que de alguna manera fueron lo que más me interesó de lo que fui descubriendo. También me reencuentro con algunos folklores hispanos, dentro de la propia música latinoamericana, porque ahí hay una fusión que me interesa muchísimo, que es la fusión sobre todo africana con la música originaria de América y con la originaria de España de hace siglos, ¿no? Y le sumas la experiencia de las letras, lo que significa estar fuera de casa, viajando, una experiencia que tiene que ver con la fascinación de lo nuevo y cierto grado de morriña y de pensar en el otro lado del Atlántico, en la costa que me pertenece en teoría, de la que yo vengo. Eso aparece cuando te vas, sobre todo a otro país, a otro continente, a otro lugar apartado. Te das cuenta de que aparecen sentimientos nuevos, en los que cuando vives en la misma ciudad todo el año, toda la vida, ni siquiera pasas por ellos. Puedes tener un recuerdo de tu infancia, pero cuando te vas lejos, plas, aparece de repente una imagen tuya con cinco años en la playa de tu ciudad natal. Así de pronto. La verdad es que es una experiencia tremenda dar con ellos.

¿Cómo será el concierto?

Somos cinco en escena y se reincorpora Chapo, Ivan González, que era el bajista en Deluxe. Yo toco guitarra acústica, eléctrica y teclados. Vamos a tratar de hacer casi todos los arreglos de ‘Atlántico’, y algunas cosas están un poco modificadas porque realmente el disco está grabado entre Buenos Aires y Coruña y muchos arreglos no se pueden repetir al cien por cien en directo. Hay matices nuevos que aportan otras cosas. Algo más energía quizá. Es algo más eléctrico, sí.

¿Tocarás alguna de Deluxe?

Sí caerán canciones de Deluxe. Además solemos tocar otra canción de Lovely Luna, un grupo que tengo más acústico con Félix Arias, el guitarrista. Y estoy planteándome meter un tema nuevo, pero no creo que lleguemos para este viernes.

ÓSCAR CUBILLO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: