Roy Hargrove Quintet: El cool multiplicado

El gran cool en Bilbao del Miles Davis del siglo XXI, (foto: Nuria GD).

El gran cool en Bilbao del Miles Davis del siglo XXI, (foto: Nuria GD).

Miércoles 23 de abril 2014, Bilbao, Ciclo 365 Jazz Bilbao, 20 h, 6 €.

El cool, el vocablo cool, tiene varias aceptaciones. Por ejemplo en castellano ahora mismo significa lo guay, además de lo chulo, lo de moda, lo elegante. Y en el jazz es el nombre del estilo que instauró con lenta frialdad el más que chulo Miles Davis allá por los años 50 (así lo explica la Wikipedia). El trompetista Roy Hargrove (Waco, Texas, 1969) cumple todas estas acepciones del cool. No en vano le llaman el Miles del siglo XXI. El miércoles, en el ciclo 365 Jazz Bilbao, en un Teatro Campos lleno y entusiasta (sólo había que oír las ovaciones), al frente de un quinteto afroamericano total (el piano se salía cuando soleaba, el saxo alto quizá ofició de modo más recatado para no hacer sombra al líder), durante 90 minutos y unos 14 segmentos sónicos (bis bolerista incluido), Roy Hargrove, Grammy en 1997 y 2002, cumplió con lo antedicho por multiplicado: elegantísimo en la estética (pajarita, traje… peinado a lo Ballotelli con una parte del cráneo tipo bordado), chulo en la apostura (cuando se retiraba a un lateral y se perfilaba escuchando a sus escuderos habituales), de moda en el sonido (es uno de los jazzmen más exitosos del mundo y se puede permitir montar una big band y jugar con el hip-hop-), y también cool en la asimilación de la herencia pausada del fraseo de Miles.

Roy Hargrove cantando ‘Never Let Me Go’ con el fiscornio en la mano; oculto a la izquierda de la escena Justin Robinson con su saxo alto (nacido hace 45 años en Manhattan, aunque ahora vive en Nueva Jersey; ha tocado para Diana Ross y dicen que suena como Charlie Parker y Cannonball Adderley); Sullivan Fortner al piano (empezó a tocar de oído a los siete años y a los nueve ya participaba en coros de iglesias de su ciudad, de Nueva Orleáns, donde nació hace 27 años); Ameen Saleem al contrabajo (34 años, nacido y criado en Washington DC, residente en Brooklyn, graduado en 1997 en la Escuela de Arte Duke Ellington); más Quincy Phillips a la batería (nacido en Land Of Promise, Maryland, hace 36 años, hoy residente en Baltimore, Maryland, influido por el sonido afro de Dizzy Gillespie y dotado con la pegada de Art Blakey) (foto: Nuria GD).

Roy Hargrove cantando ‘Never Let Me Go’ con el fiscorno en la mano; oculto a la izquierda de la escena Justin Robinson con su saxo alto (nacido hace 45 años en Manhattan, aunque ahora vive en Nueva Jersey; ha tocado para Diana Ross y dicen que suena como Charlie Parker y Cannonball Adderley); Sullivan Fortner al piano (empezó a tocar de oído a los siete años y a los nueve ya participaba en coros de iglesias de su ciudad, de Nueva Orleáns, donde nació hace 27 años); Ameen Saleem al contrabajo (34 años, nacido y criado en Washington DC, residente en Brooklyn, graduado en 1997 en la Escuela de Arte Duke Ellington); más Quincy Phillips a la batería (nacido en Land Of Promise, Maryland, hace 36 años, hoy residente en Baltimore, Maryland, influido por el sonido afro de Dizzy Gillespie y dotado con la pegada de Art Blakey) (foto: Nuria GD).

Roy Hargrove sonó moderno per sé y actualizó su repertorio jazz de diversas maneras (funk de Nueva Orleáns muy percusionista, alegre versión del ‘Bring It On Home To Me’ de Sam Cooke, alguna improvisación del pianista…), pero sin perder nunca de vista un canon al que respetó mediante bop cromado para que el saxo alto subrayara las escalas, al menos un par de guiños a Dizzy, un segmento de swing con clase y solo a lo Chet Baker, un blues nocturno con el saxo dando la talla, un lento sofisticado a lo Cole Porter con el pianista revelando unos dedos luengos como los de Bebo Valdés, baladas sedosas after hours como las arroparía Miles o el ‘Never Let Me Go’ cantado en plan crooner por él propio Roy (aquí va un YouTube instrumental de París en 2007).

La descarada sien derecha del trompetista afrotexano (foto: Nuria GD).

La descarada sien derecha del trompetista afrotexano (foto: Nuria GD).

Y, ah, cool también significa frío, y el bueno de Roy ofició de modo gélido y hasta distante, lacónico y, por decirlo suavemente, muy seguro de sí mismo, muy sobrado.

OSCAR CUBILLO

Ver aquí la galería de fotos de Nuria GD.

Saludos finales del quinteto afroamericano (foto: Nuria GD).

Saludos finales del quinteto afroamericano (foto: Nuria GD).

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