Michael Monroe: Potencia de fuego (+ entrevista)

A punto de dar el salto al acabar la coral ‘Dead, Jail Or Rock N Roll’ (foto: Mr. Duck).

A punto de dar el salto al acabar la coral ‘Dead, Jail Or Rock N Roll’ (foto: Mr. Duck).

Jueves 8 de mayo 2014, Astrabudua, Sala Sonora, 21 h, 25-30 €.

¿Qué más se puede pedir? Banda profesional compacta y con actitud, repertorio currado, rocanrolero y variado desbordando energía por los cuatro costados, entrega absoluta y contenta por parte de la parroquia mayoritariamente masculina (¿la única pega?), la presentación de una novedad robusta como es ‘Horns And Halos’ (Spinefarm Records-Universal, 13; la repasó casi entera) y, dando la cara, un líder, Michael Monroe, que a sus 51 años se comportó como una estrella del rock en forma física perfecta, que se hartó de dar saltos, se comunicó sincero y coqueto con el personal, cantó bien y sopló el saxo y la armónica sin dejar de sonreír con su boca ancha ni de mirarnos curiosos con sus ojos claros de besugo (dicho sea sin ánimo de ofender, pues no quería poner ojazos y parecer ambiguo).

‘Horns And Halos’ (Spinefarm-Universal, 13)

‘Horns And Halos’ (Spinefarm-Universal, 13)

Además, ¿qué más se puede pedir si se cumplieron, e incluso se superaron, las expectativas? Yo ya había visto en solitario a Michael Monroe (Matti Fagerholm, Helsinki, Finlandia, 1962) en el Kafe Antzokia en mayo de 2011 (así lo conté en su día), y suponía que se iba a salir de la tabla, lo cual logró en la Sonora, ante menos de 150 personas. Tal aforo, que no hace justicia ni a su leyenda ni a su currículo ni a su potencial actual, no resultó impedimento para su completa y desinhibida exhibición: glamurosamente vestido con un toque de mariachi, Michael Monroe (‘Marilina’ le llamaba El Dandy, que elogió: «es un gran profesional, se entrega la hostia») no tardó en tener la piel cubierta por una pátina de sudor, con su melenita rubia, su pálida epidermis con tatuajes, sus ojos con rímel, su cuello con collar, sus orejas con pendientes, sus muñecas con pulseras y sus dedos con anillos.

Brillaba y bailaba feliz y verosímil y preguntaba tonterías al público («¿lo estáis pasando bien?», «¿queréis iros a casa o queréis seguir roqueando?»…) asentado sobre la seguridad de una banda compacta, de una máquina con la que derrochaba buen rollo, de un quinteto con él en plan estelar al micro, saxo y armónica, al bajo, con sombrero, Sami Yaffa (ex Hanoi Rocks, Demolition 23, New York Dolls y Compulsions; al presentarle informó MM: «miembro de los Hanoi Rocks, dos de los cinco»), a la batería Karl Rockfist (tamborero de Dregen, un tipo con la pinta del soldado portador de la ametralladora M60 en la película ‘La chaqueta metálica’ de Kubrick, un músico que destacó en la sombra desde el primer tema que sonó), el nuevo guitarrista Rich Jones (ex Black Halos, al presentarle soltó Monroe: «ha venido para quedarse»), y a la derecha el hacha chulito Steve Conte, con sus punteos a veces épicos y su matojo de pelo semicardado.

Rich Jones (guitarra), Sami Yaffa (bajo), Michael Monroe (voz y más), Steve Conte (guitarra) y Karl Rockfist (batería), profesionales conjuntados y con actitud (foto: Mr. Duck).

Rich Jones (guitarra), Sami Yaffa (bajo), Michael Monro (voz y más), Steve Conte (guitarra) y Karl Rockfist (batería), profesionales conjuntados y con actitud (foto: Mr. Duck).

Con tal potencia de fuego (uh, ya tengo el titular), parangonable al impacto de los riffs de los Ramones adultos y al empuje coral de los noruegos Turbonegro, con tal híbrido de sonido vikingo y neoyorquino, Michael Monroe pudo ejercer de reinona del rock and roll a lo largo de un repertorio de 19 piezas en 78 minutos que arrancó bombeando físicamente el corazón (‘Horns And Halos’, aquí MM apareció en escena con un abanico y al poco se enredó el cable del micro en el cuello), que siguió golpeando físicamente el esternón (‘Trick Of The Wrist) y que sin parar apretó en la caña HC ramoniana (‘TNT Diet’).

MM encabezó el himno con aleluyas en la escuela del rock americano a lo Willie Nile ‘Ballad Of The Lower East Side’ (aquí hizo equilibrios sobre los bafles y aquí va el clip de semejante hit de su nuevo CD), se arrimó al pop con estribillos medidos en ‘Stained Glass Heart’, alcanzó cimas como la de ‘Got Blood?’, devino motero acedecesco en ‘Modern Day Miracle’, tras decir «Dios os bendiga a todos, sois un público hermoso» versionó el sofisticado ‘Underwater World’ de Hanoi Rocks, y al poco se despidió con rocanrol de alta energía, el del coral ‘Dead, Jail Or Rock N Roll’.

Todo guay, un tanto decreciente en intensidad para quien estuviera calibrando la cita, pero sin tacha. El bis lo dio revigorizado con camiseta limpia, un chalequito de cuero blanco y tres trallazos: ese colosal y épico ‘Hammersmith Palais’ de Demolition 23 que al principio remite a los Clash tribales y luego deriva hacia los Sex Pistols rock-a-rollers, el intenso y alegremente festivo ‘Saturday Night Special’, y el cierre definitivo con los tambores ramonianos de ‘Malibu Beach Nightmare’, de Hanoi Rocks. Al acabarla los músicos estrecharon varias manos antes de huir dejando un poco atrás a Michael Monroe arrojando los micrófonos al suelo. «Es una ‘showman’», sentenció El Dandy.

ÓSCAR CUBILLO

El finlandés de 51 años Matti Fagerholm, pasado disoluto, pose ambigua y buena forma física (foto: Mr. Duck).

El finlandés de 51 años Matti Fagerholm, pasado disoluto, pose ambigua y buena forma física (foto: Mr. Duck).

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+++ ENTREVISTA +++

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«El R&R va de la libertad y de ser individualista»

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Presuntamente ajeno a su pasado disoluto y hoy centrado en la meditación del yoga y la dieta sana arribó a Bizkaia el esquelético, pálido, rubiales y espigado finlandés Michael Monroe (Helsinki, 1962), definido como leyenda del rock and roll por su manager al ofrecernos esta entrevistita por mail. «No sé nada de leyendas, aunque para mí el R&R va de la libertad y de ser individualista», nos contaba Michael desde su casa en la ciudad de Turku, Finlandia. «He vivido en Nueva York diez años, en Londres unos cuatro o cinco, etc. Me trasladé a Turku por mi propia elección. Eso habla bastante bien del lugar, ¿eh?», plantea simpático Michael. Le inquirimos qué suele hacer ahí cada día, replica: «Depende de si estoy trabajando o no».

MM toca punk, rock and roll, sleaze y glam, ¡y eso que sopla también el saxo! «Añade un color agradable a algunas canciones cuando se usa de modo sabroso. Mis saxofonistas favoritos son Lee Allen, King Curtis y Clarence Clemons», dilucida. Nos visita en plena forma con su notable álbum ‘Horns And Halos’ (13), del cuyos mensajes avisa: «Las letras son muy importantes para mí y creo que ‘H&H’ las contiene buenas, inteligentes y fuertes». Gira otra vez por España («de ahí me gusta el clima, las ciudades, la gente…») liderando a notable quinteto (Sami Yaffa, Steve Conte…), y auguraba sobre su bolo en la Sonora arriba narrado: «El show va a ser fantástico, ¡casi no puedo aguantar!». Le creímos y no nos decepcionó.

OSCAR CUBILLO

 

Michael Monroe no dejó de moverse sobre la red de su buena banda (foto: Mr. Duck).

Michael Monroe no dejó de moverse sobre la red de su buena banda (foto: Mr. Duck).

 

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