Johnny Winter: El evangelio del blues eléctrico

Paul Nelson (guitarra), Johnny Winter (guitarra y voz), Vito Liuzzi (batería) y Scott Spray (bajo y coros) (foto: Mikel Martínez de Trespuentes).

Paul Nelson (guitarra), Johnny Winter (guitarra y voz), Vito Liuzzi (batería) y Scott Spray (bajo y coros) dándolo todo en Bilbao (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Lunes 12 de mayo 2014, Bilbao, Sala BBK, Ciclo ‘Music Legends’, 20 h, 27 €.

Tembló el misterio el lunes en una Sala BBK con aforo agotado y con bastantes joveznos entre sus butacas. En tal marco la tarde del lunes se vivió y hasta se mordió la verdad, el evangelio del blues amplificado. La buena nueva la trajo un muerto viviente, un albino tejano de 70 años que parece una momia de 3.000 años desenterrada y polvorienta, el gran Johnny Winter, dado por fallecido no pocas veces, pero esta vez podía moverse por sí mismo y apareció en el escenario tras recibir un empujoncito de uno de los pipas. Tocado con un sombrero vaquero con dos cabezas de serpiente de adorno (¡asemejaban un erizo aplastado!) y con los tatuajes de sus pálidos bracitos, Johnny (así le chillaban los espectadores) protagonizó un bolo apabullante a volumen atronador (a algunos molestó por excesivo, a nosotros nos moló por genuino) y con sonido limpio (algún buen aficionado del anfiteatro se quejaba después por el presunto barullo), escoltado por tres barandas que parecían enloquecidos por la electricidad: su mano derecha actual, Paul Nelson, el de la Stratocaster, haciéndole los deberes metía caña a machete pero sin poder ensombrecer al mito viviente; el baterista Vito Liuzzi (ya somos sus fans) le pegada a los parches con un ilusionante denuedo que ni el heavy protagonista de ‘Anvil’; y el bajista Scott Spray aportaba algunos coros. Los tres subalternos al principio miraban al frágil mito albino con preocupación y miedo, al borde de la taquicardia, pero al final se relajaron y hasta sonrieron.

John Dawson Winter, 70 años, dado por muerto muchas veces (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

John Dawson Winter, 70 años, dado por muerto muchas veces (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Fue una noche buenísima, inspiradísima, la del guitarrista. La mejor con diferencia de las tres que le he visto: la primera en Puente La Reina, Navarra, hace muchos años, muy floja excepto el bis; la segunda en la plaza de toros de Santoña, Cantabria, en julio de 2008, con muchos cachos válidos del bolo (y esto escribí); y esta tercera en Bilbao que entrará en nuestra lista de lo mejor del año (si llegamos). Aquí, John Dawson Winter (Beaumont, Texas, 23-F 1944), sentado en un taburetito, moviendo a toda leche su pie derecho, sin dejar de mirar el mástil de sus dos guitarras (Dios, cómo sacó chispas con la slide a su Gibson Firebird en el bis doble) y con voz justa (ora opaca, ora asfixiada, ora aguardentosa, ora de lija…), disparó 14 trallazos en 89 minutos sin dar respiro ni enredarse en chácharas banales.

La primera guitarra, de caja repujada; en el bis usó una Gibson Firebird (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

La primera guitarra, de caja repujada; en el bis usó una Gibson Firebird (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Fueron todo versiones (pero no verbeneras: Howlin’ Wolf, los Stones…) más un par de instrumentales furiosos (el primero, a cargo del trío de escuderos, fue meramente destructor), y digamos que en el rocanrol ‘Johnny B Goode’ de Berry el legendario texano se salió por los cuatro costados, que el ‘Good Morning Little Schoolgirl’ de Sonny Boy lo llevaron al west side de Chicago, que en el ‘Mojo Working’ de Waters nos trasladó a una sesión de boogie asesino comandada por Hound Dog Taylor (ahí yo ya pensaba cuánto iba durar el delirio), que nos reímos con la letra de ‘I Don’t Want No Woman’ de Bugs Henderson («no quiero a ninguna mujer que me diga lo que tengo que hacer», ja, ja…), que se templó el ritmo y crepitó el éter en el blues lento ‘Blackjack’ de Ray Charles’ (se atascó un poco en el punteo, pero no importó), que el ‘Bony Moronie’ de Larry Williams (o sea el ‘Popotitos’) lo agrandaron con hard rock en plan jam, que al ‘Jumpin’ Jack Flash’ de los Rolling lo robustecieron con murallas sónicas, que al ‘All Over Now’ de los Stones lo aceleraron con boogie woogie (quien tuvo, retuvo, pensé aquí), y que aún chirría en nuestros oídos el bis boogie, doble y slider con ‘Dust My Broom’ (Elmore; con Johnny bien de voz y Paul Nelson doblándole en los punteos) y ‘Highway 61’ (Dylan).

Acabó el show, Winter se levantó y encorvado como Ozzy Osbourne hizo mutis probablemente pensando: «hala, que os den, a ver cuántos seguís vivos la próxima vez que venga a esta ciudad». Que no sabría ni cuál era, eso, fijo.

OSCAR CUBILLO

Bonus track: aquí va completo (95 minutos) el bolo de 70 cumpleaños de Johhny Winter, celebrado en el BB Kings Blues Club de Nueva York, con el mismo repertorio que en Bilbao.

Despedida al acabar la cita memorable (imagen de móvil: Mr. Duck).

Despedida al acabar la cita memorable (imagen de móvil: Mr. Duck).

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  1. […] 5.- Johnny Winter, mayo, Sala BBK. A muchos no les gustó porque les pareció que la banda atronaba (ah, ¿eso es malo?) y que el ya difunto Winter no tenía voz y abusó de las versiones, pero el moribundo Mad Albino arrolló, fagocitó las versiones (los Rolling pasados por la piedra) y rocanroleó con un desparpajo inimaginable. […]



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