Rosana: No tan roquera (+ entrevista)

El quinteto de Rosana ampliado al sexteto con el invitado portorriqueño Sie7e en la canción ‘Sin miedo’ (foto: Teatro Arriaga).

El quinteto de Rosana ampliado a sexteto con el invitado portorriqueño Sie7e en la canción ‘Sin miedo’ (foto: Teatro Arriaga).

Jueves 15 de mayo 2014, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas de 12 a 28 €.

La cantautora canaria Rosana técnicamente llenó el jueves el Arriaga, pues vendió un millar de localidades y sólo se quedaron sin colocar las butacas de mala visibilidad. Recién salida de una lesión de menisco que la ha confinado un mes en casa y tumbada en el sofá, arribó a Bilbao con la gira mundial de divulgación de su álbum recopilatorio ‘8 Lunas’ (Warner, 13), en el que colaboran cantantes sobre todo latinoamericanos. Rosana había prometido un concierto roquero, y restando el principio reggae y popero demasiado comercial, más el ecuador acústico de casi una hora que no se hizo largo, pues sí, a veces fue roquero. Pero es que la cita duró dos horas y tres cuartos para 27 temas, o sea que ahí hubo espacio para todo, empezando por lo peor (o menos bueno), el arranque comercial abierto con ‘El talismán’ llevado a terrenos étnicos y con punteo a lo Juanes, culminado con el soul destacable entre los brillos y oropeles ‘Te debo este sueño’, y rellenado con los coros oh-oh y la felicidad reggae de ‘Yo no te dejo marchar’ o con el más reggae de la comercial ‘Sin miedo’, donde por primera vez intervino el invitado sorpresa, el portorriqueño Sie7e.

La cita se vino arriba hacia la séptima pieza, con rock vía LODVG (‘Soñaré’), la constante alegría y participación del público (‘Para nada’), híbridos de El Arrebato y Rosariyo (‘Hoy’) o más gradaciones soul, pues el pop comercial español se riega con acuíferos souleros, perceptibles en ‘Si tú no estás aquí’ o en el más country soul ‘Llegaremos a tiempo’, éste con final a lo Malú y un punteo sureño que echó chispas y fue muy ovacionado por la parroquia. Hasta entonces en el Arriaga había habido rock, sí, pero sin la actitud que revelan Sergio Dalma o Manuel Carrasco.

Rosana cantaba con un seseo que disimulaba su dicción, en las presentaciones se le notaba cierta ronquera, y recogía regalos de los fans, caso de una muñeca con muletas. La cita se dilataba porque ella se enrollaba y frenaba con cualquier interrupción espontánea, como cuando una mujer le chilló que vaya a tocar a Mallorca o cuando otra le pidió sus muletas tuneadas, que Rosana le prometió. Y en la decimocuarta pieza, al de hora y cuarto de haber empezado, el quinteto eléctrico (ella y cuatro barandas: sin cuota femenina) se desenchufó, se sentó alineado en la parte delantera de la escena, e interpretó las canciones que pidió el respetable (¡alguien gritó ‘Como una ola’!), caso de una blusera a lo Bonnie Raitt ‘Si tú lo adivinas’ (aquí un YouTube parecido), la reminiscente de Fito Fitipaldi ‘Un trozo de cielo’ o ‘Descubriéndote’ (con coros estupendos del público en dos partes superpuestas con tino góspel; qué mérito el de Rosana al lograrlo). Este fragmento acústico duró casi una hora y no fue pesado, sino a veces bonito, por ejemplo en la quizá mejor pieza de la velada, ‘Respiras y yo’, una de las que le pidió alguien. También este cacho sin enchufe albergó la segunda intervención del invitado Sie7e, ganador del Grammy Latino, con su canción ‘Tengo tu amor’ (al final, al contrario de lo sugerido, no apareció de invitado sorpresa, el bilbaíno Fito, amigo de Rosana, asiduo de las Islas Canarias, y también invitado en el disco ‘8 lunas’).

El quinteto desenchufado en la buena y extensa parte acústica: Álvaro Peire (teclados y guitarra acústica), David Pedragosa (guitarras), Rosana Arbelo (voz y guitarras), Joaquín Migallón (batería) y Javier Quílez (bajo) (foto: La Reina).

El quinteto desenchufado en la buena y extensa parte acústica: Álvaro Peire (teclados y guitarra acústica), David Pedragosa (guitarras), Rosana Arbelo (voz y guitarras), Joaquín Migallón (batería) y Javier Quílez (bajo) (foto: La Reina).

Y así fue la cosa, con tantos temas de amor y algunos de autoayuda, el fondo con visuales buenistas y humanistas, un bis triple con la peña en pie, y siempre revelándose la interacción de una dominanta Rosana con su público, muy femenino, al que le hizo reír con sus monólogos y ocurrencias, le empujó a bailar y a corear (insistamos en el logro de que el Arriaga cantara a dos voces), y al que atravesó por el epílogo, durante las canciones ‘Contigo’ y ‘A fuego lento’, cuando la canaria recorrió los palcos y el patio recibiendo besos y abrazos y parándose sin dejar de cantar con fans de ambos sexos que la requerían para hacerse fotos (entre los abrazados en el patio estuvo One Herrera, respresentante de la multinacional Warner, al que Rosana reconoció un achuchón). Y nada más regresar al tablado, la lanzaroteña mandó al teatro que bailara la conga… ¡y le obedecimos! «¡Y eso que tiene mal el menisco!», exclamó La Reina. Pues ya ven qué dominio de la escena el de Rosana, oigan.

OSCAR CUBILLO

Es posible que Rosana anduviera en el segundo palco en esta imagen (foto: La Reina).

Es posible que Rosana anduviera en el segundo palco en esta imagen (foto: La Reina).

 

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+++ ENTREVISTA +++

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«Tengo una vida como el 95 % de la gente»

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Tras un mes en el dique seco debido a una lesión de menisco,

la cantante de ‘El talismán’ reinició en Bilbao la gira de mundial

de su disco ‘8 lunas’ en quinteto ‘roquero y eléctrico’, según su definición

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‘8 Lunas’ (Warner, 13).

‘8 Lunas’ (Warner, 13).

Rosana Arbelo Gopar (Lanzarote, 1963), icono intercontinental desde que lanzara su inmediatamente millonario debut ‘Lunas rotas’ (96), anda ahora de gira mundial con su disco ‘8 lunas’ (13), en el que espiga 16 canciones de su carrera, no necesariamente éxitos, y las reinterpreta con músicos amigos como Fito Fitipaldi, Rubén Blades o Susana de Efecto Mariposa. Con la vista puesta en un concierto en quinteto que prometió eléctrico y roquero, Rosana nos cogía el teléfono el lunes 5 de mayo en Madrid.

¿Cómo ha cambiado el mercado del disco desde que salió ‘El talismán’, que vendió millones, hasta hoy, cuando un artista con tanto éxito como tú entonces no lo ve reflejado en las ventas?

El mercado ha cambiado porque ha cambiado el mundo. Si uno mira lo que está pasando con el mundo entero, no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que la gente lo está pasando mal. No sólo económicamente. Antes de la economía yo creo que ya había llegado lo que tiene que ver con los valores, las emociones, los principios y un montón de cosas que por algún motivo nos olvidamos en el camino. Evidentemente a la música, al ser un elemento vivo del mundo, le pasa lo mismo que al resto de las profesiones, que probablemente no están viviendo el mejor momento. Estas cosas se notan pero es la realidad, lo que hay, y debemos seguir trabajando para que todo se recoloque y vuelva a su lugar.

¿Tú has optado por la autoedición de tus discos?

Noooo. No, no, no… En absoluto. Mi trabajo está en Warner. Lo que sí es verdad es que nosotros poseemos varios de nuestros discos. Y, aparte de eso, de las giras nos ocupamos nosotros. Y esto no ahora, sino desde el principio. Desde el primer año, con ‘Lunas rotas’, nos encargamos de todo lo que tiene que ver con los directos. Y prácticamente con todo, la verdad, como la producción de los discos, que es una labor de autogestión donde yo soy la cara pero lo hacemos entre un equipo de gente.

A tu nuevo disco, ‘8 lunas’, no deseas que se le nomine recopilatorio.

No es un grandes éxitos. ‘A fuego lento’, ‘Aquel corazón’ y otras canciones que fueron singles no entran en el disco. Es un puñado de canciones de todos mis trabajos, desde el primero (‘Lunas rotas’, de 1996) hasta el anterior a este, ‘Buenos días, mundo’ (2011). Las elegí pensando en que pudieran servir de traje a medida a buenos amigos y a buenos colegas y a grandes músicos que me acompañan en este ‘8 lunas’.

Tienes mucho éxito en Latinoamérica desde el principio, ¿no?

Sí. La verdad es que mi carrera siempre ha tenido mucha suerte en ese sentido. Hemos sido bien recibidos desde el principio allí y aquí, y en sitios donde ni siquiera se habla nuestro idioma. En Alemania, Londres o Italia. Tiene que ver en parte con el trabajo y otras cosas, pero también interviene la suerte cuando sacas un disco y la gente se lo quiere llevar a su vida y a su casa.

¿El público latinoamericano es distinto al español?

Cuando una canción suena, el mundo se afina y se hace pequeñito. Sí es verdad que durante el antes del concierto sí se nota la diferencia. Cuando te reciben allí, es una pasada, ja, ja, ja… Lo digo cariñosamente: es una pasada el escándalo que montan en el recibimiento. Luego el concierto es igual allí que aquí, pero en el primer encuentro son muy efusivos, con un calor especial.

Siendo tú canaria, no te sentirás incómoda entre esos acentos sudamericanos tan comunes en tus islas.

Bueno, la forma de hablar nuestra tiene probablemente más que ver con aquel lado del charco que con el resto de España. La forma de hablar, y de cantar, pero honestamente yo me siento cómoda donde suene una canción y haya gente alrededor. Así de claro te lo digo.

Rosana, con la guitarra eléctrica colgada, deseando transmitir fuerza, en su caso no exenta de comercialidad (foto: La Reina).

Rosana, con la guitarra eléctrica colgada, deseando transmitir fuerza, en su caso no exenta de comercialidad (foto: La Reina).

¿Dónde vives ahora mismo? ¿En Canarias, Madrid, a salto de mata…?

Voy y vengo, voy y vengo. Ahora mismo, vivir es difícil en ningún sitio, cielo.

¿Qué haces un día normal? ¿Te tomas vacaciones alguna vez? Variarán tus días dependiendo de si estás de promoción, de gira, componiendo…

Mira, ahora mismo estamos embarcados en una gira que empezó en diciembre, creo recordar, y que termina a finales de 2015. Por tanto, estoy haciendo un deporte que no me gusta mucho y que se llama ‘aeropuerting’. Ir de vuelo en vuelo y de sitio a sitio. Un día normal de gira mayoritariamente es concierto, o viaje, ese tipo de cosas. Si estoy de vacaciones, pues voy con los míos, como el resto de la humanidad. Creo que tengo una vida como el 95 % de la gente. Me gusta estar con los míos, hacer deporte, ir al cine, pasear… Me gusta lo que le gusta a la inmensa mayoría.

¿Cuál es la última película que has visto en el cine? Yo esta tarde espero ver ‘Aprendiz de gigoló’, la de John Turturro con Woody Allen.

Pues Óscar, me tienes que decir qué tal es (PD: no está mal, tiene un pase). El otro día preguntaba yo por las redes sociales a qué película iba y los chicos me recomendaron que si quería reírme, fuera a la de ‘8 apellidos vascos’. La verdad que fui hace cuatro o seis días y pasé un rato de risas.

Yo la vi el 16 de abril, en mi cumpleaños.

Vaya, vaya, ja, ja, ja… Te reíste, ¿no? Hay gente que dice que no es un peliculón, pero es un superlogro conseguir hacer sonreír en unos tiempos como estos. Fue una buena recomendación y afortunadamente hice caso.

¿Cómo será el concierto de Bilbao?

Vamos batería, teclados, guitarra eléctrica, bajo y mi guitarra. Una formación muy de rock. Va a ser un concierto muy eléctrico, mayoritariamente. Haremos ‘8 lunas’ más o menos como suena, en el sentido más eléctrico, y habrá una parte acústica donde el público elegirá lo que quiere escuchar. Lo venimos haciendo desde hace tiempo. Y creo que en Bilbao habrá alguna sorpresa.

Igual Fito, pero no lo pondré en el texto.

Yo no te lo puedo decir porque dejaría de ser sorpresa. A lo mejor con suerte hay más de una sorpresa. Al final, el invitado debe estar en la ciudad, pero yo te diría que en un 90 % que sí desde ya (al final intervino el portorriqueño Sie7e pero no Fito).

Y la última: ¿el público vasco es distinto, aunque las canciones afinen a la gente, como decías antes?

En todo. Creo que el silencio que se crea ahí es especial. La verdad, más de una vez me tocó abrir los ojos para ver si se habían marchado, ¿no? Ja, ja, ja… Y aparte, no soy objetiva con vosotros, porque me siento afín a esa tierra desde el principio. Desde el primer año, cuando salió ‘Lunas rotas’, hemos tenido muy, muy bonitos encuentros. Con cada disco hemos ido varias veces. Y una cosa sorprendente: la primera vez que fui al norte me avisaron: ‘relájate si la gente no baila, que ahí son muy serios’. Bueno, cuando terminé el concierto recuerdo que le dije a mi gente: ‘una de dos, o no son tan serios como dicen o a mí el concierto se me ha llenado de andaluces, porque la fiesta que ha habido aquí…’. Es un público que no siempre dice que sí, pero cuando dice que sí es para siempre.

ÓSCAR CUBILLO

Ante una de las visuales naíf y buenistas que tintaron el telón de fondo (foto: Teatro Arriaga).

Ante una de las visuales naíf y buenistas que tintaron el telón de fondo (foto: Teatro Arriaga).

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