Vetusta Morla: Creando empleo (+ entrevista)

1500 personas agotaron el aforo de la sala bilbaína Santana 27 (imagen de móvil: Silvia Gutiérrez Camus / Facebook)

1500 personas agotaron el aforo de la sala bilbaína Santana 27 (imagen de móvil: Silvia Gutiérrez Camus / Facebook)

Sábado 17 de mayo 2014, Bilbao, Santana 27, 22.30 h, entradas 25 €.

Entradas agotadas (1.500 oficialmente) con bastante antelación para ver el sábado en la Santana 27 la presentación de ‘La deriva’, el tercer álbum oficial del sexteto madrileño Vetusta Morla, «un disco lleno de transformaciones y cambios, pero sólo hay que quedarse con las cosas buenas», dijo el cantante, Pucho, en su primer parlamento. El gentío era mixto, jovezno (treintañeros los que más), educado (nadie fumó y el aire se veía claro), cantarín (cómo coreaban ellos y ellas en tantos momentos escogidos y comunitarios, por ejemplo en ‘Cuarteles de invierno’) y expectante (nadie se movió de su lugar para no perderlo durante el largo cambio de equipo entre los teloneros, Zoe, que tocaron antes, y los vetustos cabezas de cartel).

El inicio percusionista de ‘El hombre del saco’ (foto: Jorge Valiño / Facebook).

El inicio percusionista de ‘El hombre del saco’ (imagen de móvil: Jorge Valiño / Facebook).

Vetusta Morla ofrecieron un show de 21 canciones en 110 minutos con dos bises, sonido estupendo, potente y diáfano (al menos alrededor de la mesa), y unos focos que impregnaban a la sala y a los espectadores de tonos monocromos (azules en la inaugural ‘La deriva’). El indie pop de Vetusta Morla (desde los serenos tañidos brit vía Keane en ‘Fuego’, con focos azules, hasta el post-funk de ‘Pirómanos’ o la rave danzona de ‘La cuadratura del círculo’) se alzó con lírica ilustrada (son inteligentes e ilustrados y hablan de Física, de Historia, del tour, de objetivos en gran angular que todo lo ven, y también son finos en la filosofía 15-M que rezuma en ‘Golpe maestro’; aquí va el clip), intención progresiva (desde la locura de Mars Volta de la percusiva ‘El hombre del saco’ y su epílogo tribal onda Santana hasta los marasmos de Porcupine Tree, por ejemplo en ‘Mapas’ y el gentío en pleno dando palmas brazos en alto como con Queen), coros comunitarios identificándose («hay tanto idiota ahí fuera» coreaban todos acentuando en ‘Sálvese quien pueda’), confluencias con el rock maduro y cinéfilo de Gallon Drunk o Barry Adamson (‘La mosca en tu pared’, cuando la niebla verde hizo desaparecer la escena) o parangones neohispánicos con Bunbury (‘Maldita dulzura’, lo latino de ‘La grieta’), Depedro (el sentido coral general, como en ‘Copenhague’ o en ‘Valiente’) y Asfalto (lo narrativo y transicional, por ejemplo en ‘Lo que te hace grande’, con su comunión con el respetable y su deje algo Enemigos, o en ‘Tour de Francia’, por la dicción de Pucho).

La luces, sencillas y aquí rojas, cubrieron al gentío emocionalmente impactado (imagen de móvil: Yasmina López / Facebook).

Las luces, sencillas y aquí rojas, cubrieron al gentío emocionalmente impactado (imagen de móvil: Yasmina López / Facebook).

Todo esto a lo largo de un cancionero con piezas que podían empezar con la fragilidad de las cajas de música y medrar hasta reventar con épica (el himno final ‘Los días raros’, el del segundo bis), un repertorio hecho posible por una multitud de trabajadores (no sólo músicos, sino también descargadores, conductores, managers, encargados de prensa, técnicos de luz y de sonido…) cuya labor reconoció durante las presentaciones Pucho, el cantante teatral y reflexivo, que informó, «por qué no decirlo», que Vetusta Morla crean empleo, y procedió a enumerar a mogollón de peña.

Ah, yo estuve pegado a la mesa de sonido, detrás de dos parejas (mixtas, yes), y uno de ellos comentaba siempre algo al otro chico al acabar cada canción: «temazo», «vaya puesta en escena», «¡mejoran mucho en directo éstos!», o «son muy buenos, ¿por qué no los llevan a Santurtzi, me pregunto yo?, llevarían a 30.000 personas». Pues eso. Espero volver a verlos en el festival Bilbao Live.

OSCAR CUBILLO

El sexteto madrileño ofició en comunión con su parroquia cantarina (imagen de móvil: Jagoba Ormaetxea / Facebook).

El sexteto madrileño ofició en comunión con parroquia cantarina (imagen de móvil: Jagoba Ormaetxea / Facebook).

 

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+++ ENTREVISTA +++

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‘Patidifusos’ por agotar en Bilbao y en tantas otras plazas,

los madrileños propalan su tercer disco autoeditado, ‘La deriva’, que roza lo conceptual

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«El vinilo se oye mejor»

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BEV VETUSTA MORLA CD LA DERIVA

‘La deriva’ (Pequeño salto mortal, 2014).

El grupo de Tres Cantos que de la nada y por su propio entusiasmo y buen hacer ha llegado a convertirse en buque insignia del pop español, entrega su tercer opus magnum, ‘La deriva’, un repertorio ilustrado, explorador y progresivo de lírica profunda e inteligente y sonoridad ampulosa pero poderosa. El lunes 12 de mayo a las 12 del mediodía telefoneamos a Juanma Latorre, guitarrista y letrista, que estaba en la calle. «Estoy cerca de mi casa. He salido a comprar víveres, porque tras volver del fin de semana (dos conciertos con sold out en Barcelona) la nevera está vacía. Nos conocimos y creamos en Tres Cantos, pero desde hace bastantes años la mayoría vivimos en la capital». Allá vamos.

Vosotros apostasteis por la autoedición desde el debut. ¿Son las discográficas necesarias hoy o se puede prescindir de ellas?

Son necesarias. Como ninguna de ellas quería nuestro disco, nosotros creamos nuestra propia discográfica. Pero hemos hecho el mismo trabajo que ellas. Quizá sí se tengan que transformar en el futuro y otras empresas pasen a encargarse de ciertas labores de las que se ocupaba antes un sello, pero seguirán existiendo. Incluso aunque desaparecieran los formatos físicos, caso bastante improbable, al menos a corto plazo y a mi entender, haría falta una discográfica.

Para editar un disco, revista o algo físico, es fundamental la red de distribución. ¿Quién mueve vuestro sello, Pequeño salto mortal, pues vuestros discos se encuentran en toda España?

Trabajamos con la distribuidora Altafonte y ella se encarga de que los discos lleguen a todas partes. Como bien dices, es una de las partes más importantes del negocio, porque si no está en las tiendas el disco, por más que haya gente que desee comprarlo, no sería posible. La distribución es una parte muy compleja del negocio.

Y tan compleja: os podéis quedar sin discos, sin dinero y sin todo.

Ja, ja, ja… La vedad que sí. Antes trabajamos con Pias, ahora con Altafonte, y siempre hemos tenido suerte en este sentido. Hemos trabajado con gente seria y nos ha ido muy bien.

‘La deriva’ se edita en vinilo. Estaba antes pinchando los elepés de los 80 de Gatos Locos, y se nota que se oyen mejor.

Sí, sí, sí… Así es. Es una cuestión física. Fíjate que hay cosas discutibles en el mundo, pero que los vinilos se oyen mejor que el CD, y ya no te digo que los formatos comprimidos digitales, es una cuestión fuera de toda discusión. ¡Cabe más información en un vinilo que en un CD, y mucho más todavía que en un formato comprimido como un MP3! Aparte, el vinilo tiene ese puntito de ritual que yo echo de menos en la música.

Ya

Los formatos digitales son muy útiles, yo los uso, como las plataformas de streaming para llevar la música en el teléfono. Son muy cómodos y te permiten acceder a muchísima música de una manera muy sencilla, pero se pierde ese rollo del ritual, de que estás oyendo algo medio sagrado, de limpiar del disco, de sentarte a escucharlo en caso. La vuelta del vinilo me gusta mucho.

Asegura el cantautor Jorge Drexler, que también es otorrino, que los formatos digitales son peligrosos y están dejando sorda a mogollón de peña.

Ostras, eso no lo sabía.

Que meterte un MP3 en la oreja puede trepanar los tímpanos.

Podría ser, pero me acabas de acojonar…

Yo tengo un pitido en el oído, pero no por oír música, sino porque se me metió agua en la piscina.

Ja, ja, ja… Yo tengo un pitido tremendo, pero claro, es que trabajo también con grandes volúmenes en el escenario, y a eso lo atribuyo. Pero llevaremos cuidado, llevaremos cuidado.

Pose madura de los madrileños ya treintañeros (foto: Facebook Vetusta Morla).

Pose madura de los madrileños ya treintañeros (foto: Facebook Vetusta Morla).

En las fotos del nuevo disco lucís una estética madura. Ya no sois unos críos. ¿En qué sentido habéis madurado?

Pues pienso que en muchos. En la vida personal, obviamente hemos crecido, hemos pasado de veinteañeros, e incluso alguno no llegaba siquiera a los 20 cuando empezamos a tocar, a ser de treinta y pico. Y en el aspecto musical hemos aprendido a hacer cada vez mejores composiciones y a afinar nuestras herramientas. A estar más satisfechos de los resultados finales en el sentido de que lo que queremos contar está en el modo en que pretendíamos desde el punto de vista musical y también del texto, de las letras.

El concierto de Bilbao ha sido ‘sold out’ con mucha antelación.

Sí, es una pasada. La gente ha demostrado tener una fe en nosotros inquebrantable. Nos ha dejado patidifusos. A veces las entradas se han agotado incluso antes de salir el disco. Y decíamos: ‘madre mía, como no les guste luego, a ver qué pasa’. Afortunadamente está saliendo todo bien. A Bilbao llevamos la presentación de ‘La deriva’, con todas las canciones del disco y un buen puñado de los otros dos álbumes. Todo con un espectáculo visual que espero guste al público. Nosotros estamos muy contentos con él porque es algo muy sencillo. Hemos apostado siempre por que la música sea más importante que lo visual en los conciertos, pero a pesar de su sencillez, estas luces apoyan muy bien los vaivenes emocionales de la música. Espero que la gente de Bilbao pueda disfrutarlo.

OSCAR CUBILLO

Comments
3 Responses to “Vetusta Morla: Creando empleo (+ entrevista)”
  1. Emmet Ray dice:

    ¿Y no os dormisteis?

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  1. […] este mayo en Bilbao en una Sala Fever con las 1500 entradas de aforo agotadas con antelación (así lo contamos), los seis madrileños facturaron un indie pop grandioso pero introvertido, con honda vocación de […]

  2. […] Vetusta Morla es un sexteto madrileño que llega más allá de los límites comerciales naturales del indie pop, una escena musical ésta tan a menudo constreñida a la clandestinidad debido a sus propias carencias y falta de facultades. Los vetustos, como nadie les hacía caso, en 2008 autoeditaron su disco debut, ‘Un día en el mundo’, y dieron el campanazo. Con el devenir han crecido paso a paso de modo artístico y profesional. En este crecimiento constante ya van por su tercer trabajo, ‘La deriva’ (2014), en cuya larga gira ya actuaron en Bilbao. Llenaron la Fever con 1.500 espectadores, agotando las entradas con mucha antelación… ¡y sin haber publicado todavía el disco! (así lo contamos en este blog). […]



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