CINE: ‘X-Men: Días del futuro pasado’: Revalorizar el género de superhéroes

BEV X-MEN cartel

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno en cine: 6 de junio de 2014

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Director: Bryan Singer

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Calificación: 3 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘X-Men: Días del futuro pasado

 

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The superhero genre. El origen: X-men’

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Si por algo se ha caracterizado la serie de películas ‘X-men’ de Bryan Singer es por su sobriedad visual y narrativa. Parece claro que el tono sombrío de ‘Batman’ (1990) de Tim Burton, en donde se dejaba de lado al superhéroe taciturno y depresivo para deleitarse en la escenificación gótica de Gotham y en la desmesura histriónica del villano Joker, y posteriormente la desenfadada, colorista, cómica y televisiva apuesta de Joel Schumacher en su ‘Batman y Robin’ (1997), situaron al género de superhéroes en su nivel más bajo.

Es un hecho que los inicios del género de superhéroes en el cine fueron titubeantes. Todo se sitúa en el ‘Superman’ (1978), de Richard Donner, donde se presenta a un héroe de una sola pieza, sin excesivas complejidades, con la virtud de haber nacido en el espacio exterior, de ser alto y guapo, de entender a la primera su misión de salvar a la humanidad, de poder volar y poseer una fuerza sobrenatural, de vestirse con traje apretado y llamativo y de ocultar su verdadera identidad al intentar conquistar a Lois Lane. Aunque lo que atrajo al público fueron los efectos especiales más que la historia narrada, las siguientes entregas desvelaron una desidia total hacia el original de la novela gráfica, que concluyó en la vergonzosa tercera parte de la serie, ‘Superman 3’ (1983). Habría que esperar al resurgimiento de los superhéroes gracias al director Tim Burton al inicio de la década de los 90, pero nuevamente la serie del hombre-murciélago Batman acabó degenerando en juegos efectistas de luces estroboscópicas en vez de apostar por las lecturas serias de los comics en los que se basaban.

Es por ello que ‘X-men’ se sitúa como piedra angular del nuevo género cinematográfico. Singer, con su película, establece una serie de reglas que convierten el cine de superhéroes en un cine de género. Un film que pasa a ser referente de los modos y paradigmas visuales posteriormente usados y que tiene las siguientes características:

1.- Se da importancia al original literario. El comic adquiere estatus privilegiado para los guionistas adaptadores, que son grandes conocedores del producto con el que trabajan.

2.- Se subraya la veracidad de los efectos especiales. El superhéroe debe definirse por su poder (aquello que le aventaja del resto de la humanidad) y éste debe quedar explícitamente demostrado. El superpoder debe parecer real para así definir los rasgos de los protagonistas.

BEV X-MEN SUPERHEROE

El superhéroe se define por su ventaja: su poder. El cine debe convertirlo en creíble para el espectador.

3.- Se proyectan los films con voluntad de saga, siendo importante remarcar, en la primera parte de la serie, el nacimiento del superhéroe y los orígenes de los poderes de los protagonistas. Tienen carácter de historias sin fin.

4.- La estructura temática de las películas tiene su origen en las historias desarrolladas en la era de plata del comic, de 1955 a 1970, donde los superhéroes tienen una personalidad compleja y problemática. Son hombres que han sufrido una transformación y padecen por su integración social. Aunque son rechazados por la sociedad y tratados como seres ‘fuera de la ley’, siempre asumen una responsabilidad moral ante el mundo.

5.- Tienden a ocultarse (el disfraz) al mismo tiempo que con su ropa remarcan la diferencia (e inciden en las características del superpoder). Al mismo tiempo siempre existe el villano, al otro extremo moral del superhéroe, generalmente también con poderes, que tiende a poner en riesgo al resto de la humanidad.

6.- Las lecturas más amplias de la narración acercan las historias a metáforas sobre las injusticias humanas, el control político y militar (dictaduras encubiertas de democracia), la insatisfacción social, el racismo y el rechazo social al diferente.

‘X-men’ (2000) es una película modélica en todos estos apartados, pero al mismo tiempo es sobria y seria. Demuestra un clasicismo excepcional en sus secuencias: sabe narrar a través de puntos de vista alternados, según la situación de la narración, filma dando importancia al escenario a través de la puesta en escena, y corta las escenas con inteligencia y seguridad, pues las escenas de acción se ven y se entienden. También potencia la escenificación (los decorados), la cual pasa a formar parte del estado anímico de los protagonistas (escenarios fríos, metálicos, amplios), además de ser identificativa del cómic adaptado.

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‘Días del futuro pasado’: una adaptación sobresaliente

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Esta quinta entrega de la serie ‘X-men’ (sin contar los spin-off de Lobezno) es una adaptación libre de los números 141 y 142 del comic de Marvel de la serie ‘Uncanny X-men’, del año 1981. La historia guionizada por Chris Claremont y John Byrne y dibujada por Terry Austin narra un universo distópico en el que los superhéroes viven encerrados en campos de concentración, con los poderes deshabilitados, mermados en su cifra (muchos de los miembros de la banda han sido asesinados) y controlados por unos robots (los centinelas) desarrollados expresamente por los políticos para acabar con los mutantes. La única manera de salvar al universo es regresando al pasado para cambiar los acontecimientos que desencadenaron la situación del presente y que consiste en impedir que uno de los mutantes acabe con la vida del senador Terry.

El comic de Claremont y Byrne es un texto desolador, fuertemente pesimista, que proyecta un futuro negro (2013 en el comic) para la humanidad a causa de las decisiones políticas de carácter populista y dictatorial encubiertas de progresismo en los Estados Unidos del Vietnam (en este link se puede leer el comic). Pero la adaptación de Bryan Singer no es menos desoladora que la historieta en el que se basa. Primeramente el film es más oscuro, mucho más gótico en la descripción del presente (a diferencia de la novela gráfica, que se desarrolla en Nueva York, el refugio de los superhéroes mutantes en el film es un monasterio de China), lo que permite marcar una distancia temporal mucho más adimensional además de transmitir la sensación de una destrucción casi absoluta de la humanidad.

Tormenta defiende el bastión del ataque criminal de los Centinelas en el presente-futuro.

Tormenta defiende el bastión del ataque criminal de los Centinelas en el presente-futuro.

Como nunca, el diseñador de producción, John Myhre (ganador de dos Oscar de la Academia), crea dos espacios totalmente diferenciados: el presente, oscuro, frío, azulado, de escenificación teatral (el cuarto del monasterio en el que permanecen encerrados los pocos X-men aún supervivientes del genocidio), y el pasado, más luminoso y ligado a la cuarta entrega de la serie (‘X-men: Primera generación’, de 2011), de Matthew Vaughn, también guionista de ‘Días del futuro pasado’.

Singer y sus guionistas no sólo son fieles en espíritu al comic original, sino que dan un salto mortal para atreverse a combinar las dos secciones que hasta ahora habían presidido la serie fílmica: las de las tres primeras entregas, ‘X-men’ (2000) y ‘X-men 2’ (2003) de Brian Singer, y ‘X-men: La decisión final’ (2006) de Brett Ratner, donde había una continuidad argumental, espacial y temporal, y ‘X-men: primera generación’, que rompía con todo lo anterior, desde los actores (sustituidos por otros más jóvenes) hasta el tono serio y pesimista de la serie, para adentrarse en la narración de los orígenes de la patrulla en un relato en el que la luz blanca y el sentido del humor eran los elementos principales de la película.

En ‘X-men: Días del futuro pasado’ conviven en ese espacio de futuro y pasado simultaneo los dos actores que interpretan los mismos papeles (por ejemplo, el Charles Xavier, líder de los X-men del futuro está interpretado por Patrick Stewart –protagonista de las tres primeras entregas-, y el Xavier del pasado por James McAvoy, protagonista de ‘Primera generación’), pero también conviven visualizaciones diferenciadas, tonalidades narrativas diferentes. Por ello frente a la tragedia de los superhéroes que van perdiendo la vida en la defensa final del bastión se superponen escenas tan logradas y divertidas como la de la carrera por las paredes de la habitación circular del Pentágono de Quicksilver a una velocidad ultrasónica.

Un diseño de producción desolador del futuro ideado por el director artístico John Myhre.

Un diseño de producción desolador del futuro ideado por el director artístico John Myhre.

Pero a diferencia del film de Vaughn, ‘X-men: Días del futuro pasado’ se empaña de dolor y tormento, carga a los personajes de traumas psicológicos también cuando se desarrolla en el pasado, en los años 70 (el mandato de Nixon). La droga ideada por La Bestia para detener los avances de la mutación que se ve en ‘Primera generación’, en la novedosa ‘Días del futuro pasado’ Charles Xavier se la inyecta como si fuera heroína. También, esa especie de enfrentamiento de amistad que presidía ‘Primera generación’ entre Xavier y Magneto se rompe totalmente en la deriva megalomaníaca del Magneto joven (Michael Fassbender) en la sorprendente escena del estadio de futbol americano (posiblemente el mejor momento de la película).

GERARDO CREMER

La divertida carrera de Quicksilver por las paredes del Pentágono.

La divertida carrera de Quicksilver por las paredes del Pentágono.

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