CINE: ‘The Monuments Men’: Acercamientos hawksianos

BEV THE MONUMENTS MEN

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno en cine: 21 de febrero de 2014

Estreno en alquiler: 18 de junio de 2014

Estreno en venta: 25 de junio de 2014

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Director: George Clooney

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Calificación: 3 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘The Monuments Men

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(El próximo estreno a finales de junio en DVD y Blu-Ray del último film de George Clooney

nos permite situarlo en su justo lugar, entre el clasicismo del cine de Howard Hawks,

dejando de lado las críticas injustas vertidas contra la película en el pasado Festival de cine de Berlín.)

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BEV THE MONUMENTS MEN HOWARD HAWKS

A primera vista, ‘The Monuments Men’ es un film superficial, un divertimento que busca desactivar la ‘seriedad’ del tema elegido (el robo de obras de arte por las nazis durante la 2º Guerra Mundial) para desarrollar una película bélica de aventuras con mucha influencia hawksiana. Clooney es un director que ya se había hecho notar con el tratamiento político de sus películas (‘Buenas noches, y buena suerte’, de 2005, y ‘Los idus de marzo’, de 2011), que muestra el enfrentamiento continuo de los medios de comunicación con los políticos, desvela maquinaciones del poder para el control de las masas de forma sibilina, pero mantiene, al mismo tiempo, una elegancia clásica en su dirección, sin dudar en introducir experimentaciones formales que le acercan, de manera general, a su amigo Steven Soderbergh.

Curiosamente, y al igual que en Soderbergh, hay un cierto equilibrio en los temas y estilos abordados entre el Clooney ‘serio’ y el Clooney ‘comercial’, aunque en Clooney pesa siempre más el clasicismo de la imagen. Aunque se aventure a romper con las reglas formales de dirección (quizá su mayor experimento se da en su opera prima, ‘Confesiones de una mente peligrosa’, de 2002), siempre cala en su cine una cierta sofisticación donde se imprimen los clásicos cómo Howard Hawks o Robert Rossen. Un equilibrio que parece basarse en la alternancia y en el acercamiento a los géneros puramente americanos. Alternancia que se da entre la alabada ‘Buenas noches, y buena suerte’ y en el ‘screwball’ deportivo, también de fuerte influencia hawksiana, ‘Ella es el partido’ (2008), y ahora entre ‘Los idus de marzo’ y ‘The Monuments Men’.

Situar a Hawks como referente formal y temático de parte del cine de Clooney no resulta nada descabellado. Esta superficialidad que comentaba al principio se puede reinterpretar como sencillez: el evitar deslumbrar con el montaje y los movimientos de cámara potenciando la narración. O dicho de otra manera: desaparecer como director, negarse a ser presencia autoconsciente en lo que se narra, dominando la técnica del ‘montaje invisible’ y dejando que la planificación de las escenas, las interpretaciones de los actores, la música, el attrezzo o el vestuario dominen lo visual.

BEV THE MONUMENTS MEN COCHE

Después están las constantes hawksianas. En las comedias está la mujer autosuficiente, independiente, más enérgica que el hombre, que conduce la acción de manera alocada pero que finalmente consigue atraer al hombre (que suele presentarse despistado, superado por las circunstancias) situándola en su justo lugar, en esa igualdad de sexos, aunque remarcando la diferencia genética, especialmente en la manera de pensar y de actuar (ejemplo homenaje a ese cine es ‘Ella es el partido’). Por otra parte están las reconocidas temáticas de la amistad entre hombres y el profesionalismo que tanto se identifican con la filmografía de Howard Hawks. El esfuerzo profesional se superpone a cualquier interés personal. La ética profesional y la responsabilidad (que muchas veces se traduce en deber a un país en el ámbito militar) ocultan cualquier debilidad sentimental (el amor, la familia, el dolor por la muerte de un ser querido) que pueda ensombrecer las obligaciones que como persona se contrae en el entorno profesional. Por último está la amistad que surge de esa relación profesional y que parece más fruto de la admiración que se crea por el trabajo bien realizado. Las muertes de los profesionales son encuadradas en su faceta laboral y no en el marco personal (el cual siempre existe, pero se mantiene en segunda línea).

‘The Monuments Men’ contiene todos estos factores hawksianos (en menor medida el tema de la diferencia mujer-hombre, quizá por una desperdiciada Cate Blanchett, que extrañamente se muestra excesivamente autocontrolada, fría, más cercana a comportamientos masculinos que femeninos pero que finalmente demuestra su naturaleza humana que la expone y la desnuda como mujer frente al disfraz de dureza que hasta ese momento había estado llevando) en lo que se refiere al deber profesional, en el grupo organizado por George Stout (George Clooney) para localizar y retornar a sus lugares de origen las obras de arte saqueadas por los alemanes y en lo referente a la amistad que se establece entre el grupo de historiadores de arte que le acompañan.

BEV THE MONUMENTS MEN DOCE DEL PATÍBULOT‘The Monuments Men’ recuerda mucho al film de Robert Aldrich ‘Doce del patíbulo’ (The Dirty Dozen, 1967), el film más comercial del director miembro de la generación de la violencia. Quizá porque la película de Aldrich es, a pesar de su temática de film de guerra, una de las menos efectistas de su filmografía y también por el argumento del reclutamiento de personajes alejados del ámbito militar que se unen para realizar una misión específica durante la 2º Guerra Mundial. Si en ‘Doce en el patíbulo’ sus personajes eran enérgicos, violentos e indisciplinados aunque finalmente acababan por comprender su deber profesional dando su vida por el ejército, en ‘The Monuments Men’ algunos miembros del equipo reclutado por Stout, Richard Campbell (Bill Murray), Walter Gardfield (John Goodman) y Preston Savitz (Bob Balaban) no parecen tener nada que ver con la guerra aunque finalmente se vean involucrados en la misma por su responsabilidad profesional. Como en una especie de homenaje a ‘Doce del patíbulo’ hay una escena de adiestramiento militar en el que el gordo Gardfield se levanta de la pista de entrenamiento y cruza lentamente el campo de tiro hacia donde se encuentra Stout pensando que las balas que pasan a su alrededor son de fogueo en vez de munición real. Gardfield (Goodman) es primeramente una mole con cara de estúpido para, poco después, ejemplificar el sentido de la responsabilidad en el trabajo y de la amistad que surge de la relación profesional. Todos los personajes dan ese paso como si lo hiciesen a escondidas. Stout se despide por la noche de su hijo, cuando está dormido; James Rorimer (Matt Damon) apenas habla de su familia pero evita la infidelidad en la cena que mantiene con Rose Valland (Cate Blanchett); Campbell escucha en un disco, en un campo militar mientras se ducha, la voz de su esposa y sus hijos felicitándole la Navidad…

Quizá las mejores escenas de la película contienen esa sutilidad, esa elegancia de saber mantener los conflictos internos de los personajes en un segundo plano para potenciar los conflictos personales y los deberes profesionales en primera línea. El Arte surge como argumento principal pero no es, dentro del film, el motivo que mueve finalmente la historia. Clooney busca una cierta abstracción a la causa. Tanto los planos dedicados al Retablo de Gante (de Jan Van Eyck) como a la Madonna de Brujas (de Miguel Angel) son filmados con admiración. Incluso la muerte de otro de los personajes de la patrulla, Donald Jeffries (Hugh Bonneville), parece ser un sacrificio por el propio Arte. Pero finalmente todo esto es un espejismo, todo se diluye en un idealismo nacional, en una pura necesidad del deber por el deber. La muerte de Donald adquiere un aliento de heroicidad, un carácter épico que nace del hombre sacrificado por la Patria. Algo que acerca el film a las responsabilidades consumadas del soldado Ryan de ‘Salvad al soldado Ryan’ (1998) de Steven Spielberg. Pero a diferencia de la grandilocuencia poética de John Ford, Clooney diluye este instante en un alegato al deber bien ejecutado, mediante el formato de una carta leída que actúa como flashback de los hechos sucedidos. También en el film destaca la muerte de otro de sus componentes, Jean-Claude Clermont (Jean Dujardin), quien cae en una emboscada al despistarse tras la contemplación de un ser vivo (y no de un cuadro): un caballo solitario en un descampado de un bosque.

BEV THE MONUMENTS MEN EMBALANDO

Clooney no defiende al ejército (incluso se deleita en una escena irónica en la que los generales de renombre, como Patton, se apropian de los logros de soldados de segunda fila), pero lo respeta como entidad profesional, como entorno en el que el compañerismo y la amistad cobran fuerte presencia. El Arte queda más representado en la escena en la que James Rorimer (Damon) cuelga un cuadro sin valor en una pared desnuda en una vivienda de judíos de la que había sido sustraído que en la sucesión de filminas que usa Stout para exponer su misión al Presidente de los Estados Unidos. Esta sutileza, quizá superficialidad narrativa, de exponer un tema grande, importante, disimulado en una narración bélica, donde el drama y la comedia se alternan en una estructura de montaje basada en secuencias paralelas, permite rememorar una manera de hacer cine y relanzar a un autor siempre modelo, exponente de una forma de hacer cine de forma sencilla, manteniendo los motivos de la profesionalidad y la amistad en primer plano.

GERARDO CREMER

Comments
2 Responses to “CINE: ‘The Monuments Men’: Acercamientos hawksianos”
  1. ‘The Monuments Men’ la vi en el cine y me pareció una película que empieza enganchando pero se desinfla antes de llegar a la mitad del metraje. La segunda mitad me aburrió lo indecible. Creo que Clooney trata de contar demasiadas cosas, y quien mucho abarca… Hay escenas buenas, pero otras las podía haber podado, como cuando pisa la mina Matt Damon, quien, paradójicamente, todas las demás veces que aparece en pantalla logra que el filme cobre interés (muy gracioso el chiste de que sabe francés).

  2. oscar cine dice:

    Hablando de hakws,justo ayer volvi a ver rio bravo.y clooney no es comparable,aunque su opera prima,no estaba nada mal,cierto.luego se ha ido diluyendo en tonterias con la excepcion de los idus de marzo,film estimable.
    aldrich me parece un director del recopon,pero me pasa como con hawks:son otra liga.la garra,oscuridad,causticidad,poso y humor cinico que tiene la obra de aldrich-incluso en films no muy logrados-clooney ni la huele.eran otros tiempos y otros genios.
    a mi esta me parece entretenidilla(a ratos)y me recuerda que tengo que volver a ver el tren,la de lancaster,que era lo mismo,pero mucho mejor contado.de frankenheimer hablamos otro dia.

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