13º Azkena Rock Festival / Scorpions + 8: Aguijones mojados

Los cinco Scorpions en una imagen con más dinamismo que el mostrado en su concierto (imagen de móvil: Amancio SRV).

Los cinco Scorpions en una imagen con más dinamismo que el mostrado en su concierto (imagen de móvil: Amancio SRV).

Viernes 20 de junio 2014, Vitoria, Mendizabala, 49 € + gastos, bono dos días del festival 69 € + gastos.

BEV 13 ARF CARTELSegún la información oficial, la primera jornada del XIII ARF, la pasada por agua e interrumpida por las tormentas, acudieron 14.102 espectadores (26.032 en los dos días), la mayoría atraídos por los históricos Scorpions teurones, que están bastante abollados y en su show sólo brillaron las pantallas. Del resto del viernes nos quedamos con Unida (lo mejor del día) y Turbowolf, y entre las decepciones contemos la de Marah.

Pues eso, que los Scorpions (Hannover, 1965), con el espolón sin afilar y con la forma física justa, dieron un show con más atractivo visual que musical en un Azkena perjudicado por la lluvia pero con el público hermanado. Los indiscutibles cabezas de cartel del XIII Azkena Rock Festival, no desplegaron un concierto memorable en la lluviosa noche del viernes por mor de sus limitaciones físicas, en especial de su vocalista, Klaus Meine, que a sus 66 años ofició hierático, moviéndose ocasionalmente a pasitos cortos y rápidos, huyendo a menudo de la escena (en el instrumental ‘Coast To Coast’, en el solo del batería -largo, aburrido y lamentable por estar doblado a la percusión por quien parecía un técnico con querencia brasileña-, y en el punteo del guitarrista Matthias Jabs en el nominado ‘Six Strings Sting’, o sea ‘Aguijón de seis cuerdas’) y cantando agudo y suavito, un par de tonos por debajo, dejando evidencias de sus limitaciones cuando pedía a la gente que cantara.

El escorpión vocalista Klaus Meine se escondió a menudo (foto: Musicsnapper).

El escorpión vocalista Klaus Meine se escondió a menudo (foto: Musicsnapper).

Como observaron unos espectadores madrileños, los Scorpions estaban dejando que trascurriera el tiempo para dosificar las fuerzas mermadas tras tantos años de estrellato, farras y 160 millones de discos vendidos. Próxima al medio siglo de existencia esta marca del heavy metal internacional creada en 1965 por Rudolf Schenker (el guitarrista rubio que tocaba encorvado) y en plena gira mundial de despedida, Scorpions repitieron ese viernes escala en España: hace meses actuaron dos noches seguidas en Madrid asegurando que no volverían, y luego anunciaron esta visita al Azkena, con la sensación de muchos fans vascos de haber sido estafados y gastado dinero (hotel, viaje, entrada…) y energía por algo que tendrían al poco en casa.

A pesar de todo, el concierto se vivió con buen humor y participación del respetable: a nada coreaba al son de Klaus, a la orden de un gesto obedecía y daba palmas… Un público que se mostró muy comunicativo debido a estar la mayoría humana mojada por las tormentas intermitentes. Nosotros acabamos delante, al lado de un tal Paco, un camionero alavés que ha visto nueve veces a AC/DC, que vestía sobre su panza una camiseta con el cañón de estos, y que intercambió un purito (lo prendió con un zippo de la guerra de Cuba que era de su abuelo) por el katxi cervecero del amigo Pato.

Ahí contenta y ansiosa esperaba la masa, 14.102 personas según la organización. Y se apagó la luz, y sonó un hit de AC/DC, y luego otro de Metallica (el camionero Paco se emocionó aún más), y los Scorpions teutones abrieron fuego con una moderada ‘Sting In The Tail’ (Aguijón en la cola). Las pantallas eran apabullantes, y si no llega a ser por ellas, durante la primera media hora nos habríamos quedado con la impresión de no haber visto nada, pues la música flojeó en temas comerciales a medio gas como ‘Is There Anybody There?’ (antes del cual saludó Klaus diciendo «gabon, Vitoria, zelan zaude?», o sea en euskera: buenas noche, Vitoria, ¿qué tal estáis?) o el rock flojo ‘The Zoo’ (con poses a lo Status Quo y la voz por el vocoder a cargo de Matthias Jabs).

De no ser por las pantallas, en la primera media hora no se habría ofrecido nada (imagen de móvil: Mr. Duck).

De no ser por las pantallas, en la primera media hora no se habría ofrecido nada (imagen de móvil: Mr. Duck).

Lo dicho, media hora y no habíamos visto nada. Así que cuando llegaron las primeras baladas la gente se entretuvo. ‘The Best Is Yet To Come’ sonó a AOR y Klaus hizo agua al solicitar los coros del gentío. En ‘Send Me An Angel’ la masa alzó sus manos, coreó a modo, eternizó con sus móviles el momento y el camionero Paco la cantó entera («nosotros somos Los Alacranes, no Los Escorpiones», se bautizó) y se puso melancólico: «¡Cómo echo de menos mis melenas! Mira -dijo agachando la cabeza rapada-, tengo la calvilla del Papa». A la tercera balada encadenada, ‘Holidays’, Klaus pidió que le apoyara la gente de Vitoria y nos pareció injusto que entonces se pusiera a llover, como si desafinara el respetable. Por cierto, ahí casi se lía la cosa con espectadores abriendo paraguas y los de atrás chillando para que los cerraran y pudieran ver, pues Klaus es tan chiquitajo que había que ponerse de puntillas para localizarle.

En la tercera parte del show Klaus preguntó si estábamos preparados para roquear y el ritmo se endureció en temas comerciales y corales como ‘Tease Me Please Me’ y el quizá mejor tema de la velada, ‘Hit Between The Eyes’ (Golpe entre los ojos). La cosa se atascó en el solo de batería, que encantó al camionero Paco, que recordó cuando trabajó para Loquillo y Los Trogloditas en el 90-91 («qué vida», añoró). Nos despertamos con la cañita de ‘Blackout’ y el bolo acabó con ‘Big City Nights’ (noches de la gran ciudad), con el nombre de Vitoria plasmado en las pantallas (y nos acordamos cuando en un Azkena Johnny Rotten, de los Sex Pistols, se pasó todo el día saludando a Bilbao, porque habría llegado a ese aeropuerto, jo, jo…).

Rudolf Schenker, fundador de la empresa en 1965 (foto: Musicsnapper).

Rudolf Schenker, fundador de la empresa en 1965 (foto: Musicsnapper).

Se acabó la cosa y, ups, a la izquierda Amaia, una niña bien bilbainita, abogada y con perlitas en sus orejas, protestó: «No se puede acabar, quedan muchas. ¡Falta la balada ‘You And I’!». Le avisamos que no la iban a tocar, pero no cejó en su capricho. Ya en el bis, en la cuarta parte, los Scorpions dieron lo mejor. Abrieron con su balada ‘Still Loving You’, que entonó bien el bueno de Klaus Meine, que cantó entera la abogada Amaia (quien rechazó la invitación a bailar del amigo Pato) y que alguien valoró observando «qué bonita bajo la lluvia». Siguieron los Scorpions con el lento ‘Wind Of Change’, que Paco cantó entero utilizando la cachaba de su amigo Manolo, quien le filmaba en el teléfono, y que Amaia también entonó, aunque en los arreglos silbados ella tarareó un cálido ‘na-na-na’. Y la cosa se acabó con un justito ‘Rock You Like A Hurricane’, cuando la gente saltó de contenta, remate de un show de 19 piezas en 104 minutos, o sea hora y tres cuartos.

OSCAR CUBILLO

Los vitorianos 13 Left To Die abrieron el 13º Azkena Rock Festival (foto: Musicsnapper).

Los vitorianos 13 Left To Die abrieron el 13º Azkena Rock Festival (foto: Musicsnapper).

El primer día del XIII ARF vi a los nueve grupos de los dos escenarios principales (por la tormenta se suspendió el bolo de Bombus, una pena). Con el cielo kilikolo y grisáceo, bajo la amenaza de tormenta y en un ambiente bochornoso, desde el escenario principal, bautizado en honor del difunto Lou Reed, abrieron fuego los vitorianos 13 Left To Die (Quedan 13 para morir, se podría traducir), que describen a su estilo como ‘metal desde las frías profundidades de Vitoria’. Ante un público escaso y del rollo metalero apretaron con el doble pedal del bombo y dos guitarras (la chica, Cynthia, en pantaloncitos cortos y pose agresiva) los cinco alaveses generaron un pandemonium abigarrado con garganta ora brutal, ora melódica, que daba miedo al agradecer con frases como ‘de puta madre, peña’.

El gentío, aún no muy nutrido pero sí asaz contento y notablemente expectante, se trasladó en masa al otro escenario, el de la carpa, nominado Raúl Aransáez en tributo a la memoria del músico alavés líder del grupo de blues-rock Reverendo Parker. Este tablado lo abrieron Monster Truck, de Hamilton, Ontario, Canadá, cuyo estilo agradaría al propio Raúl: un rock de filiación setentera y adscripción purpleniana (¡por Deep Purple!) gracias a su cuarto elemento, el teclista. Nada más empezar el concierto (con muchos veinteañeros en las primeras filas) sonó un trueno que parecía un efecto especial del grupo, y los cuatro canadienses atronaron con la intención de comerse el festival y lo consiguieron. Aportando episódicos coros tribales interpretaron un estilo retro puesto al día mediante el stoner rock o rock fumeta. Se metieron a la gente en el bolsillo con voz poderosa, rock nervudo bien articulado en plan Wishbone Ash, o un blues lento tipo Soulbreaker Company adornado con punteos de la guitarra Gibson SG.

Al terminar estos seguían los truenos. El público no abandonó la carpa y la organización pidió por seguridad no salir de ahí, pues no tocaría el otro grupo, Bombus, cuarteto sueco en la escuela de Black Sabbath. No paró de llover y el Azkena se reinició poco ante de las siete también bajo la carpa con Hudson Taylor,  o sea Harry y Alfie, dos hermanos veinteañeros dublineses que actuaron en quinteto con el suelo ya empapado. Muy repetitivos y con poca chicha, recordaron a menudo a los Proclaimers, a veces, cuando se ponían naif, a los Everly Brothers, de vez en cuando añadían coros en plan Arcade Fire, lo que parece de moda, y al final animaron a la gente con los violines celtas, emulando a Waterboys.

Bajo la lluvia, el viejo bluesman blanco Seasick Steve fascinó a la concurrencia jovezna (imagen de móvil: Amancio SRV).

Bajo la lluvia, el viejo bluesman blanco Seasick Steve fascinó a la concurrencia jovezna (imagen de móvil: Amancio SRV).

Bajo una lluvia intermitente y molesta que nos dejó hechos una sopa discurrió la intervención del bluesman blanco de 73 años Seasick Steve (nacido Steven Gene Wold en Aokland, California, en 1941), un veterano vagabundo con atractivo transversal, tanto, que muchos chavales se quedaron para verle, lo cual él agradeció, y algunas chavalillas se abandonaron al baile de su boogie hipnótico. En dúo en plan los primeros, con un batería barbado y también viejuno, Seasick cambió de guitarra en cada tema (algunas artesanas y experimentales) de un repertorio reverberante, tabernero negro y en gradación eléctrica, con ecos de John Lee Hooker y Hound Dog Taylor, salpicados de algún momento country melancólico, como cuando subió a escena a una morenita para cantarle a ella, no más.

A las 9 y bajo la carpa salieron los británicos The Stranglers (Guildford, 1974), el típico grupo de cancionero plano cuya mera existencia 40 años después de su creación es un puro milagro. En su quinta década de andadura, como gustan de destacar, en su intervención azkenera resultaron mejores que en disco, a pesar de algunos arreglos progresivo-pachangueros del teclista. Apenas se escuchó la guitarra a lo largo de un repertorio nostálgico, ochentero y sin personalidad, de otra época. Resultaron cansinos, convencieron a sus animosos fans, que bailaron en primera fila, y Los Estranguladores sonaron desde lo predecible (‘No More Heroes’) hasta lo delicadamente afectado (la lisérgica ‘Golden Brown’), pasando por lo cuasi verbenero (‘All Day And All Of The Night’, de los Kinks).

El batería de Turbowolf con su camiseta de The Dillinger Escape Plan (foto: Musicsnapper).

El batería de Turbowolf con su camiseta de The Dillinger Escape Plan (foto: Musicsnapper).

Tras la actuación estelar de los teutones Scorpions la noche siguió ofreciendo bajo los relámpagos picos interesantes en el XIII Azkena Rock Festival. En la carpa, Turbowolf (Turbolobo), cuatro ingleses de Bristol con una chica al bajo, la liaron parda con un rock bailón que picó en el punk, espoleó al personal enfervorizado con rock salvaje tipo International Noise Conspiracy y se inspiró aun más en el rock vikingo.

Dave Bielanko, de Marah, con el niño rubio Gus, sumergidos entre la peña (foto: Musicsnapper).

Dave Bielanko, de Marah, con el niño rubio Gus, sumergidos entre la peña (foto: Musicsnapper).

Luego, Marah, ahora residentes en las montañas de Pensilvania, desdibujaron su magia eléctrica y no funcionaron como grupo compacto, sino como el líder Dave Bielanko, agónico y sudoroso, acompañado por una pandilla de mercenarios folcloristas sin personalidad. Al principio de su bolo Bielanko abusó al bajar entre el público y cantó sin fuerzas, remitiendo a Springsteen, Waterboys y tal, pero menos mal que en la segunda mitad se asentó un tanto con la electricidad y el coprotagonismo de Gus, un rubito de 10 años (si no menos) que tocaba el violín con maestría y la guitarra caja de puros como un bluesman (jo, Gus así hacía los mismo que a la tarde Seasick Steve), y del que pareció su hermano, otro rubio que se ocupó de la tabla de lavar al final. Por el final Bielanko anunció que volverían en otoño.

Saludos de los Marah de las montañas de Pensilvania (imagen de móvil: Mr. Duck).

Saludos de los Marah de las montañas de Pensilvania (imagen de móvil: Mr. Duck).

Cerraron la jornada bajo la carpa Unida, la reactivada banda del exvocalista de Kyuss John García, que hizo bailar a chicos y chicas cantando en plan Led Zeppelin y escoltado por un baterista sobrado (doble pedal), un bajista que no le iba a la zaga y un guitarrista que lo tenía fácil al facturar riffs más allá del stoner. Unida fueron lo mejor de la primera jornada del 13 ARF.

OSCAR CUBILLO

Unida, con la voz del exKyuss John García, lo mejor del primer día (imagen de móvil: Mr. Duck).

Unida, con la voz del exKyuss John García, lo mejor del primer día (imagen de móvil: Mr. Duck).

Comments
2 Responses to “13º Azkena Rock Festival / Scorpions + 8: Aguijones mojados”
  1. PATO dice:

    HUDSON TAYLOR: Justo paraba de llover y estaba recién llegado al festi abasteciéndome de birra y saludando a todo el personal. Sonaban bien pero no les hice demasiado caso
    THE STRANGLERS: Vistos en la rockstar de Barakaldo. Me gustaban en su día…el viernes no, pasé de ellos.
    SCORPIONS: Me esperaba mas. Flojito de voz, baladas requetemanidas m80…lo del batería de chiste
    TURBOWOLF: rifs bailongos…bien sin mas.
    MARAH: Vistos muchíiisimas veces. Me quedo con la ultima media hora y con la musicalidad y el sentido del ritmo del guaje rubio.
    UNIDA: Caña contundentes y a pesar de la voz estridente lo mejor del festi. Señores promotores: Que los lleven a una sala por favor!!

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