Café Quijano: Sermón de amor

Los tres hermanos Quijano, de León, en su segunda sesión bolerista exitosa en Bilbao (imagen de móvil: Marije).

Los tres hermanos Quijano, de León, en su segunda sesión bolerista exitosa en Bilbao (imagen de móvil: Marije).

Domingo 22 de junio 2014, Bilbao, Teatro Campos, 20.30 h, entradas de 25 a 35 €.

El domingo, día del Corpus Christi, el ángel del amor, San Valentín, se apareció en el Teatro Campos de Bilbao (el templo lleno, sin vender sólo las peores localidades) encarnado en la persona leonesa de Manuel Quijano, líder de la trinidad pop-rock convertida al bolero Café Quijano. Cual predicador del amor, Manuel no se cansó de perorar, de aconsejarnos que hay que cultivar el amor cada día, que hay que abrazarse, que no hay que callarse nada… aunque a veces también se le escapó alguna ironía. Charlatán impenitente (de risa lloramos durante el monólogo de su tercer amor –por tres a la vez, ¿eh?-, cuando vivía en Barakaldo), Manuel Quijano ofició de líder ante una parroquia muy femenina (y tan guapa que les distraía, confesó al final, que por eso habían estado tan despistados) y resultó francamente celestial al tañer el requinto flanqueado por sus hermanos Raúl y Oscar, los tres hieráticos e imbuidos de una seriedad que movía a la sonrisa, los tres con chaqués que no se arrugaban ni en las coordinadas reverencias después de cada canción.

‘Orígenes: El Bolero, Volumen 2’ (Warner, 13).

‘Orígenes: El Bolero, Volumen 2’ (Warner, 13).

Reforzados por un percusionista cubano (Fernando Favier) y un chelista leonés (Pelayo Tahoces), o sea en quinteto, durante una inspirada liturgia de 21 piezas en 139 minutos que no se hicieron largos y en la que presentaron su segundo opus de boleros ‘Orígenes: El Bolero, Volumen 2’ (Warner, 13), Café Quijano reivindicaron el género amoroso eterno en composiciones originales nuevas, a veces incluso alcanzando la calidad de la caricia lírica de los clásicos (el panchista ‘Qué será de mí’ -cuando Manuel previno en su introito sobre el despiste de los hombres hacia ellas, sobre la falta de atención de ellos-,  ‘Quiero que mi boca se desnude’ –que en disco cantaron con su maestro Manzanero y que fue ovacionadísimo-, ‘Como siempre’ –con sermón previo y ovacionadísimo-, ‘No me reproches’ –larga ovación-, o el primer adiós con el alegre cubanismo de ‘Prometo’, que Manuel presentó así: «para acabar otro drama no, sino una bonita canción de amor»), y salpicando la lección con escapadas más pop (‘La Lola’, ‘Desde Brasil’…) que no desentonaron entre el repertorio.

Los Quijano recibiendo pausados una ovación (imagen de móvil: O.C.E.).

Los Quijano recibiendo pausados una ovación (imagen de móvil: O.C.E.).

‘Orígenes: El Bolero, Volumen 2’ (Warner, 13) es inferior al primero, pero muy apreciable también. Café Quijano abrieron la cita con la soltura de ‘El que siempre fui’, y al acabarlo el incontinente Manuel manifestó que «hemos venido a contaros verdades, y los boleros son un desahogo del desamor, y ya llevamos dos volúmenes en un año…». Sí, ya atestiguamos la presentación del primer volumen en Bilbao, en mayo de 2013 en el mismo Teatro Campos también lleno, y esa vez, también en domingo, los leoneses no ordenaron tan bien el repertorio, las luces tuvieron mayor importancia, las entradas constaban menos (de 20 a 28 euros, esta vez de 25 a 35, y no debido al IVA cultural, que subió en 2012), entonces los Quijano permanecieron 20 minutos menos en escena con el empático Raúl a la izquierda e interpretaron sólo 17 piezas (ahora 21, pues hay dos volúmenes), y además repitieron algún chiste (el de Raúl enamorado, con sus suegros en el patio de butacas, el mentado de Barakaldo), recordaron también a su padre, profesor de guitarra que les inculcó el bolero, y nombraron al cuarto hermano, pintor, «también artista».

La anterior visita bolerista y exitosa al Campos de los Quijano, con más luz en escena (foto: Rocío).

La anterior visita bolerista y exitosa al Campos de los Quijano, con más luz en escena (foto: Rocío).

A pesar de la extensión de la nueva actuación y del tono poco versátil de la voz del líder (‘Un poco de algo’, otra triste canción), Café Quijano gustaron en su adaptación al medio bolerista con la que regresaron a la profesión tras un parón de ocho años: de diciembre de 2004 a diciembre de 2011 estuvieron en dique seco. Por citar más títulos, digamos que ‘Quiero que me mientas’ tuvo tumbao cubano y coros parapapá, que en general las letras más prosaicas de los Quijano no alcanzan la profundidad lírica de los boleros de siempre (‘Será que ya no nos amamos’, aquí va un vivo en YouTube de este 2014), que algo folk les quedó el ‘No tienes corazón’ que cantaron con Sabina y que cursó acompañado con palmas del respetable, que pugnaron por renovar el bolero evolucionándolo con estilo (‘Cúlpame’), que susurraron coros presleyanos (‘Me dejaste solo’), y que en el bis quíntuple muy bien les quedó la popera ‘La taberna del Buda’ (mejor que el año pasado), sonaron cual combo de cámara por la labor del chelo (‘No, no soy yo’, ‘En mis besos’) y que se despidieron definitivamente con otro número algo folk (‘Robarle tiempo al tiempo’), quedándose después varios minutos más saludando agradecidos y dando algún beso y abrazo (estos son los saludos en vídeo subidos a su Facebook).

OSCAR CUBILLO

Saludos satisfechos y orgullosos tras la buena tarea (imagen de móvil: O.C.E.).

Saludos satisfechos y orgullosos tras la buena tarea (imagen de móvil: O.C.E.).

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