9º Festival Bilbao BBK Live / Franz Ferdinand + Vetusta Morla + John Newman: Sobriedad por bandera (+ entrevista)

El público llenaba las campas desde la tarde, aquí a las 8 y poco viendo a John Newman (foto: Mr. Duck).

El público llenaba las campas desde la tarde; aquí a las 8 y poco viendo a John Newman (foto: Mr. Duck).

Jueves 10 de julio 2014, Bilbao, Monte Kobetas, entrada diaria 62 €, bono tres días 121 €.

BEV 9 BBK LIVE CARTELA pesar de que el rol de cabezas de cartel les quedara un poco grande, los escoceses Franz Ferdinand triunfaron gracias a la efectividad de su cancionero sin alharacas

Arrancó con buen pie el BBK Live de los récords, el de las entradas agotadas (aunque al final salieran a la venta bonos extras para combatir la reventa) y los 40.000 espectadores oficiales por día, cifra que se supone no lograron grandes grupos históricos y transversales como Metallica, Police, Coldplay o REM, participantes en festivales precedentes en la cima de Kobetamendi. Y es que parece ser que el BBK Live ha adquirido pedigrí y prestigio y la peña, veinteañera, pelín burguesita, salpicada de guiris y tan mixta que a veces te ves felizmente rodeado de tías, acude a la cita anual a pasarlo bien (con las cuadrillas), a la autocelebración (esos multitudinarios botellones organizados a las puertas del recinto que siembran asfalto, arcenes y laderas de bolsas de plástico) y al cultivo de la memoria (el yo estuve ahí siempre tan gratificante). La música también importa, claro, pero quizá no tanto. O no tanto durante todo el rato. Y es que este año se ha confeccionado un cartel festivalero muy comercial y para gustos tan abiertos que por tramos mengua el interés.

Pues el jueves pillé el bus en el BEC. Me planté en la cola a las 6.50, monté en el autobús a las 7.08 (18 minutos de espera, tuve suerte), me bajé a las 7.21 en la Beyena, subí la cuesta y llegué a las taquillas a las 7.36 y entré al recinto a las 7.44. En total 56 minutos, más lo que se tarda desde casa a la cola. Más difícil es regresar a casa de noche, pero el jueves tuve suerte y pillé un taxi en la cima, un taxi que llegó de casualidad al checkpoint de Beyena y la policía municipal lo expulsó elegando que ahí no podía estacionar para coger pasajeros. Pero corrí y lo pillé in extremis.

John Newman actuó en septeto blanquinegro aplastado por el sol de la tarde (foto: Mr. Duck).

John Newman actuó en septeto blanquinegro aplastado por el sol de la tarde (foto: Mr. Duck).

Lo primero que vi el jueves fue al veinteañero John Newman número 1 en UK con una suerte de neosoul más bien pop que hunde sus raíces en la escena comercial y hortera británica de los 80. Un estilo que pensábamos periclitado, pero no, ahí ha vuelto a escalar en listas. Los ingleses no se desembarazan de él. En septeto ataviado en blanco y negro, reforzado con dos coristas femeninas que le hacían los deberes y bailando a ratos, John Newman, con mal sonido y perjudicado por la luz vespertina, durante 51 minutos y unos 10 temas intentó mover al gentío a base de jalear ‘Bilbaooo’, recibió sobre todo la respuesta de la fracción extranjera, y sónicamente remitió a Rick Astley por los pianos (‘Tribute’, ‘Try’), fusiló el baile ochentero de Communards y tal (‘Cheating’), se inspiró en Simply Red y TTD (‘Losing Sleep’), aburrió desde el principio (por plano, inane, desubicado, sin glamour, perdido en el gran escenario principal…), se endureció al final y no estoy seguro de si se despidió con su primer hit, ‘Love Me Again’, porque yo ya estaba muy distraído.

Vetusta Morla en su cuarto concierto en el BBK Live en cinco años (foto: Mr. Duck).

Vetusta Morla en su cuarto concierto en el BBK Live en cinco años (foto: Mr. Duck).

Siguieron los madrileños Vetusta Morla en el escenario Heineken, el segundo en importancia, al aire libre también. En su cuarto conciertos en cinco años en el Bilbao BBK Live, durante 79 minutos y 16 piezas peor ordenadas o ejecutadas que cuando estrenaron su tercer disco ‘La deriva’ este mayo en Bilbao en una Sala Fever con las 1500 entradas de aforo agotadas con antelación (así lo contamos), los seis madrileños facturaron un indie pop grandioso pero introvertido, con honda vocación de himno generacional: el quinto tema, ‘Lo que te hace grande’, o sea madurando con su público; el sexto ‘Sálvese quien pueda’, el de «hay tanto idiota hay fuera», que revela cierta conciencia de elite; el noveno, ‘Copenhague’, en comunión con la gente con brazos en alto, móviles inmortalizando el instante, chicas con gafas de pasta o flores en la cabeza a hombros de chicos…

La comunión de Vetusta Morla con su afición de la misma generación (foto: Mr. Duck).

La comunión de Vetusta Morla con su afición de la misma generación (foto: Mr. Duck).

Un repertorio beneficiado por el uso del castellano inteligible por la masa que coreaba contenta y que recibió sin barreras las preguntas retóricas (el sinuoso ‘Fuego’) y pudo asimilar la rabia del 15-M (‘Golpe maestro’), los relatos kafkianos (‘La mosca en tu pared’, progresivo), los vocablos como epicentro (‘Cuarteles de invierno’, iniciada con cajas de música) o intersección (‘Mapas’, con pompas de jabón disparadas por algún espectador), las reinvenciones del desamor (‘Maldita dulzura’, la tuya, en plan Bunbury azteca), la adaptación del lenguaje ciclista doméstico (‘Tour de Francia’, con el pelotón en las pantallas) o los safaris botánicos (‘El hombre del saco’, cuando las presentaciones percusionistas, donde el cantante Pucho afirmó que «hay mucha gente viviendo de la cultura», en referencia a su equipo técnico; recordemos que en mayo en la Fever Pucho se enorgulleció de ‘crear empleo’).

Vetusta Morla en la introducción percusionista de ‘El hombre del saco’ (foto: Mr. Duck).

Vetusta Morla en la introducción percusionista de ‘El hombre del saco’ (foto: Mr. Duck).

Fue un repertorio intenso por insistente que cursó desde la claridad del día hasta la semioscuridad del crepúsculo (lo que aumentó el impacto de los focos y pantallas de Vetusta Morla) y que también labró algunos números de pop total caso del undécimo tema, ‘Valiente’, el pináculo de la cita, otra catarsis generacional con la gente cantando bailando, brincando y coreando contenta y autoafirmándose; este es el clip).

Franz Ferdinand, apiñados al borde del tablado principal (foto: Mr. Duck).

Franz Ferdinand, apiñados al borde del tablado principal (foto: Mr. Duck).

El jueves convencieron los primeros cabezas de cartel de este noveno BBK Live, los escoceses Franz Ferdinand. Actualmente meten a unas 2.500 personas en una sala de Barcelona, los mismos seres humanos aproximadamente que en abril de 2009 metieron en La Casilla, a 39 euros la entrada (en comparación, este festival sale barato), en lo que fue un bolo que subió dos grados la temperatura del pabellón deportivo (así lo conté en El Correo). Ante el aforo esta vez más que decuplicado, normal que Alex Kapranos, el líder de Franz Ferdinand, comentara en una ocasión que tenían ganas de participar en el festival. Y oficiaron solventes y efectivos, desplegando un oficio que reducía a la mínima expresión, e incluso negaba, la parafernalia y los accesorios necesarios en un concierto de estadio o de gran festival: tocaron los cuatro juntos, próximos al borde del tablado, colgaron un telón de foro con su logotipo y no explotaron ningún efecto de luces o de pantallas especiales, pues sólo alinearon unos cuatro amplificadores con el nombre del combo y las expresiones en inglés thoughts, words, action (o sea pensamientos, palabras, acción), una panoplia básica ejemplificada en el baterista de pegada seca.

Franz Ferdinand vistos desde las nítidas pantallas del escenario principal (foto: Mr. Duck).

Franz Ferdinand vistos desde las nítidas pantallas del escenario principal (foto: Mr. Duck).

Sin atisbo de alharacas, sin soberbias mastodónticas alienantes propias de los macroconciertos y vestidos los cuatro en tonos grises, Franz Ferdinand pivotaron sobre su propio cancionero, basado en la nueva ola bailonga de Talkin’ Heads y a veces melódicamente rendido a los Beatles: ese ‘Right Action’ tan yeyé, el descaradamente beatleniano ‘Tell Her Tonight’…. En 80 minutos y 21 piezas (cortas y directas la mayoría), con una sobriedad estílística que las nítidas pantallas festivaleras ampliaban en sus rostros limpios de excitantes, los escoceses evolucionaron con seriedad (‘Do You Want To’, ralentizada; al acabarla dijo el cantante: «Bilbao, you sound amazing», o sea, «Bilbao, suenas sorprendente»), apretaron en los riffs guitarreros danzones (‘Evil Eye’), dosificaron fuerzas con lentos (‘Walk Away’), hicieron su guiño al productor de Donna Summer Georgio Moroder (la línea de bajo en ‘Can’t Stop Feeling’), incidieron en el post funk bailón (el bajo atesora otra de sus sobriedades efectivas), roquearon (‘Bullet’), aguantaron la lluvia (‘Take Me Out’), al igual que Vetusta Morla por insistencia alcanzaron la intensidad (‘Love Illumination’) y se despidieron tocando los cuatro a la vez la batería (‘Outsiders’).

Franz Ferdinand momento percusionista antes del bis (foto: Mr. Duck).

Franz Ferdinand en el momento percusionista antes del bis (foto: Mr. Duck).

Casi nadie pidió bis. Se veía a los técnicos afinar, o sea que se supone que reaparecerían los cabezas de cartel. Y es que lo del bis es un paripé a veces de obligado cumplimiento por contrato. Aunque no pidiera bis y los grados de temperatura no hubieran subido como en La Casilla hace un lustro, sino descendido por mor del enfriamiento nocturno y de la lluvia, la masa transversal con chicas a tutiplén había entrado con ganas en el concierto mediante coros, bailes, morreos, porros… Al final los muy empáticos británicos volvieron a escena con Kapranos de portavoz preguntando, presuntamente dolido, si queríamos una o dos canciones más. Y cuatro cayeron en el bis: una beatleniana ‘Fresh Strawberries’ (aquí va un clip subtitulado al castellano), una cañera y post punk ‘Jacqueline’, una marcialmente teutónica ‘Goodbye Lovers And Friends’, y la despedida definitiva con el baile loco de ‘This Fire’, demasiado alargada, con el cantante Kapranos subiéndose a los amplis y tocando la guitarra por detrás de la cabeza, y logrando que toda la campa se acuclillara, ahí miles de personas todas agachándose en equilibrio precario.

Estuvieron bien Franz Ferdinando, como los nominó durante las presentaciones el líder Kapranos, a pesar de que les quedara un poco grande la vitola de cabeza de cartel de un festival tan multitudinario como el BBK Live.

OSCAR CUBILLO

Franz Ferdinand, saludos finales tras el bis (foto: Mr. Duck).

Franz Ferdinand, saludos finales tras el bis (foto: Mr. Duck).

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+++ ENTREVISTA A VETUSTA MORLA +++

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«Nos gusta la libre interpretación»

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El gran grupo de indie pop español actuó en el BBK Live por cuarta vez en cinco años

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Son grandes los madrileños Vetusta Morla. Por eso a las 21.05, buena hora, en escenario grande, actuaron por cuarta vez en un lustro en el IX Bilbao BBK Live. El 17 de mayo ya estrenaron en Bilbao su tercer álbum, ‘La deriva’, y con mucha antelación agotaron las 1.500 entradas que se pusieron a la venta para la Sala Fever. O sea que tienen tirón. Según Juanma Latorre, guitarrista y letrista del sexteto formado en Tres Cantos en 1998, su novedad no es un disco conceptual, pero casi: «Sí es lo más cercano que hemos estado de un disco conceptual. Normalmente un disco conceptual da vueltas a una idea muy concreta, incluso tiene una historia común en todas las canciones con personajes que se repiten. En ‘La deriva’ hay una idea que se repite, la del título, en un sentido muy amplio y laxo, porque no queríamos hacer una cuestión dogmática al explorar el concepto de la deriva. Sí que hay una idea muy clara y central en el álbum, cosa que antes no había, pues los discos se trataban de colecciones de canciones a las que se les buscaba a posteriori el hilo conductor que las unía. En este caso, el hilo conductor ha salido a priori».

Los madrileños Vetusta Morla integrados con su público en el IX BBK Live (foto: Mr. Duck).

Los madrileños Vetusta Morla integrados con su público en el IX BBK Live (foto: Mr. Duck).

El nuevo repertorio está bastante inspirado en la crisis, hay letras que podrían asumir los seguidores del 15-M, pero no se trata de un panfleto. «Nos gusta siempre la libre interpretación, porque entendemos que darle al oyente la posibilidad de participar en la creación del significado de las canciones le permite involucrarse en el proceso artístico y formar parte de él. Incluso el significado de una obra, sea musical, pictórica o de cualquier tipo, desde hace ya muchas décadas no es solo lo que el autor quiere decir, sino que también forma parte de la obra y su significado lo que los demás interpretan de ella, ¿no? A nosotros nos ha gustado jugar a eso, y seguimos jugando, pero quizá en menor medida que en otras ocasiones. El campo para la interpretación libre antes era mucho mayor».

Cultos, laboriosos y creyentes en sus potencialidades, Vetusta Morla surgieron de la nada: nadie les editaba su debut, lo publicaron ellos, y se convirtieron en iconos de la fracción no solo juvenil que escucha música en España. Y más allá: ahora giran a menudo por el extranjero, como apunta Juanma Latorre: «Pues el país donde más solemos tocar es en México, aunque hemos estado también en Colombia, Argentina, Uruguay, y bueno, en Estados Unidos también un par de veces».

Sobre el tipo de público que les ve en el extranjero, comenta: «Depende del país. Si vamos a Estados Unidos, o en Europa a sitios como Londres y así, básicamente van a vernos expatriados españoles que están ahí viviendo. Pero, por ejemplo en México, ya hemos conseguido hacer un tipo de público propio. Hay gente de todo tipo, como aquí en España. La verdad que a nosotros nos cuesta bastante hacer un perfil del seguidor de Vetusta que viene a nuestros conciertos, porque es un poquito heterogéneo. Diría que hay gente de todas las clases».

Es tal su predicamento, que Vetusta Morla influyen a muchos grupos nacionales emergentes. No obstante, Juanma Latorre se resta méritos. «Yo la verdad no veo nuestra influencia en otros. Te lo digo sinceramente, ¿eh? Se ha hablado mucho, se han citado a algunos grupos como que los influimos, pero con el corazón en la mano te digo que cuando los escucho no lo noto. Noto influencias comunes, entre ellos y nosotros, o sea de bandas míticas o clásicas que ves cómo les han influido a ellos y a nosotros también. Pero más allá de eso, yo no lo percibo. Y me da hasta un poco de pudor a veces este tipo de cosas».

ÓSCAR CUBILLO

Vetusta Morla saludando al acabar a su entregada parroquia (foto: Mr. Duck).

Vetusta Morla saludando al acabar a su entregada parroquia (foto: Mr. Duck).

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Comments
One Response to “9º Festival Bilbao BBK Live / Franz Ferdinand + Vetusta Morla + John Newman: Sobriedad por bandera (+ entrevista)”
  1. oscar cine dice:

    Si,uno tiene la sensacion de que al 80% de la gente q sube,la musica le importa una mierda.hay muy buen rollo pero muy mala educacion ahi arriba.me contaba jon q una panda de anormales gritaba la macarena…durante la actuacion de black keys.en fin…
    yo del primer dia(finalmente el mejor)me quedo con la maravilla soul de allen stone y su bandazo(lo digo ya:lo mejor del festi)el rock correosisimo de eskean kristo,los mas que competentes franz y el fieston via chueca de hercules and love affair.
    entre las decepciones…aburridisimo el peinaovejas john newman(si te pilla paperboy…)y planotes the last internationale pese a cantante con poso a lo pretenders.

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