Hannah Williams & The Tastemakers: Grito y llanto

Carita de buena de la londinense Hannah Williams, la hija de un predicador británico (foto: Mr. Duck).

Carita de buena de la londinense Hannah Williams, la hija de un predicador británico (foto: Mr. Duck).

Sábado 9 de agosto 2014, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 12-15 €.

‘A Hill Of Feathers’ (Record Kicks, 2012).

‘A Hill Of Feathers’ (Record Kicks, 2012).

(Cruda y profunda: Hannah sale de Londres y ya la comparan con Amy Winehouse, aunque su estilo es más rancio, más rugoso, más purista. Resuena a añeja y dolida como Janis Joplin, pero es tan nueva y energética como Vintage Trouble, más masculinos ellos, claro. No pocos coronan a Hannah Williams como la próxima reina del soul (¡por encima de Adele!), y es que su voz es asaz sensible, se rompe con el sentimentalismo desafiante de Otis Redding y marca escuetamente el ritmo según la escuela del sello sureño  Stax (y aquí, queridos lectores, imaginen soplando repentinamente los metales). Hannah Williams es purista, sí. No en vano, define su estilo como ‘funk crudo y soul profundo’. Entona en la onda de Eli Paperboy Reed y osamos asegurar que esta blanquita británica es mejor cantando y transmitiendo que la también vocalista oronda pero en su caso afroamericana y excarcelera Sharon Jones. Se puede comprobar en su disco debut ‘A Hill Of Feathers’ (Un monte de plumas), editado en el sello milanés Record Kicks (este es su Bandcamp), y cocido con su banda mixta: The Tastemakers, es decir, Los Creadores de Tendencias. Hum… quizá su talento provenga de la inspiración divina, pues Hannah es hija de un predicador.)

Muchas féminas que danzaron entregadas y participaron sin dudarlo cuando les solicitaron palmas por encima de las testas y coritos alright trufaron el aforo que el caluroso sábado noche se congregó en un terciado Kafe Antzokia para catar el soul del septeto mixto londinense Hannah Williams & The Tastemakers (este es su Facebook), un soul que superó lo enlatado en su disco debut en larga duración. La morena, oronda y descalza Hannah se mostraba contenta por la concurrencia y su respuesta, lo cual hizo medrar, exagerar su alegre sobreactuación cuando nos hablaba esta hija de predicador.

Dispuestos de modo que ella siempre estuviera en el centro, cantando o tocando la trompeta (foto: Mr. Duck).

En 100 minutos con dos bises Hannah cantó 16 temas, en ocasiones sopló la trompeta para reforzar la sección de vientos (un trompetista y una saxofonista que se descalzó también y bailó según soplaba), soltó alguna frase en castellano («¡te quiero mucho, Bilbao!»), y focalizó el interés todo el rato durante un show retro que no inventó absolutamente nada, aunque no sonó verbenero (pocas versiones, un poco cogida por los pelos y atropellada la del ‘Sunny’), y que musicalmente estuvo más cerca de la liviandad de los Excitements que de la rudeza de los BellRays, y que con Amy Winehouse sobre todo compartió el aire urbano.

A veces la vocalista Hannah soplaba la trompeta y la sección de metal era triple (foto: Mr. Duck).

A veces la vocalista Hannah soplaba la trompeta y la sección de metal era triple (foto: Mr. Duck).

Hannah Williams sobreactuó incluso más en los temas movidos (al principio vía Stax, al final mirando más a James Brown, caso de esa reinvindicativa ‘Woman Got Soul’ o de ‘Don’t Tell Me’, la del primer bis), pero se salió de la tabla en las baladas, numerosas, sentidas y dramáticas hasta el grito y casi el llanto: alguna vía Philadelphia (la sofisticada y pausada ‘Tell Me Something (Liberties)’), otra fusilando el ‘It’s a Man’s Man’s Man’s World’ de JB en una de las dos cimas dela velada (su minihit ‘Work It Out’, cuyo clip es este), otras con Otis Redding en lontananza (con ella eyectando perdigones en ‘In My Arms’, o arrobando en ‘(When Are You Gonna) Say You’re Mine’, o bordando sentimiento desbordado en la novena según el setlist, la titulada ‘Always The Same’ y la otra de las dos mejores de la velada), alguna tipo ZZ Hill (‘I’m Not Going Away’, con Hannah llorosa en la interpretación) y todas alternando desamor y amor (el segundo bis, el inédito dueto con piano ‘Only With You’, creciente como el bolo en general), entrega femenina y liberación feminista (‘I’m A Good Woman’, una sureña en plan Stax).

OSCAR CUBILLO

Saludos de la banda, muy joven, tras el primer bis (foto: Mr. Duck).

Saludos de la banda, muy joven, tras el primer bis (foto: Mr. Duck).

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