Bertín Osborne: Karaoke mariachi

Bertín de blanco fantasmal con su mariachi panchovilla detrás (imagen de móvil: O. C. E.).

Bertín de blanco fantasmal con su mariachi panchovilla detrás (imagen de móvil: O. C. E.).

Sábado 30 de agosto 2014, Trapagaran, Plaza Lauaxeta, 23.30 h, entrada libre.

El sábado, a pata y con tres trasbordos de autobuses y Puente Colgante, llegué a las fiestas de Trapagaran para ver al mariachi que acompañaba al empático cantante melódico Bertín Osborne (Norberto Juan Ortiz Osborne, Jerez de la Frontera, Cádiz, 7 de diciembre de 1954). Tras la odisea del viaje, a ojo llegué a la segunda canción, que el buen hombre estaba entonando con pañuelo de fiestas al cuello y con la limitada escolta de un tecladista, que dirían los argentinos. El principio del show fue meloso y melódico, demasiado económico, y a Bertín en dúo la canción ‘Envidia’ le quedó demasiado afectada, en la original y autobiográfica ‘Cuando aprieta la vida’ remitió al Jesulín cantarín («eres bella, siempre bella, eres bella mi amor»), y su favorita, ‘My Way’ de Sinatra, resultó de un flojo que mejor ocultarlo (no sólo por el inglés de academia de profesor no nativo).

En total el concierto duró unos 80 minutos para una veintena de piezas, varias repetidas. Aproximadamente a los 20 minutos de empezar apareció el escueto mariachi, que parecía un pelotón de Pancho Villa: cinco maromos a los que el pianista dirigía con aspavientos, como si no se supieran las canciones. Si en el arranque a dúo Bertín entonó mal (en sus discos los productores le pulen las carencias y él mismo afirma que no es el mejor cantante del mundo), con el mariachi de crisis (igual que el pavo de feria de su chiste de Lepe) el simpático seductor español interpretó cual aficionado entre amigos de sobremesa en un txoko.

‘Corazón ranchero’ (Legacy-Sony, 13).

‘Corazón ranchero’ (Legacy-Sony, 13).

A pesar de todo, Osborne se ganó al público, mixto, veterano y más interesado que meramente curioso: brindó con su copa de tinto («como dicen los toreros, va por ustedes y por sus fiestas»), preguntó «ha ganao el aleti, ¿no?», ofició en plan monologuista (del 11 al 14 de septiembre vendrá con Arévalo al Campos), contó el chiste del pavo y los leperos, cantinfleó ocasionalmente (lo cual le restó seriedad), desarrolló anécdotas de la profesión (la de Agustín Lara en Acapulco, enamorado de María Félix, para quien compuso ‘María Bonita’), cantó cachos de canciones que le pedían desde abajo…

El espectáculo devino muy popular en la segunda parte, con la reproducción de mejicanadas (o no) por la mayoría conocidas y coreadas y enlatadas en su álbum ‘Corazón ranchero’ (Legacy-Sony, 13). Ya aceptado en la casa, sin alcanzar el dramatismo del género ni la virilidad usual en sus líderes, escapándose ocasionalmente del canon en algún acertado momento (‘Volver, volver’ de Vicente Fernández ejecutada a dúo de jazz after hours), Bertín Osborne logró sin apenas esfuerzo que el respetable participara del encuentro en plan karaoke mariachi, pues propuso: «Las que sepáis las cantamos todos juntos, me ayudáis, venga, va». Sí, y se metió al gentío en el bolsillo, a las señoras y a los borrachos, aunque a veces flojeara (‘Ay Jalisco, no te rajes’), pero pudo encumbrar el repertorio con un coral y comunitario ‘Échame a mí la culpa’ (Albert Hammond), el orgulloso ‘México lindo y querido’ (popular por Jorge Negrete; aquí va un playback televisivo) o ‘El Rey’ (de José Alfredo Jiménez, lo frenó a la mitad porque la plaza era un lío, justificó), estos tres últimos títulos repetidos sin rubor y de nuevo con la colaboración de la gente entregada y seducida.

Tan satisfecho se mostró Bertín que al final agradeció asegurando: «Os llevaría a todos al próximo concierto en Aranda de Duero». Pues eso, que con capacidades vocales limitadas, Bertín venció en la noche. «Es un caradura», reconocieron en la parada de taxis dos espectadores convencidos por lo que les había ofrecido hacía un rato. (Ah: al evacuar la masa humana la plaza, cruzando por la carretera principal en manada, unos chavalucos con botellón que observaban la peregrinación se preguntaron: «¿de dónde sale todo esta juventud?»).

OSCAR CUBILLO

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  1. […] mejor que la anterior vez que le vi con el mariachi en las fiestas de Trapagaran en verano del 14 (así lo conté). Y al salir del Euskalduna, dijo Pato: «Fíjate, somos los más jóvenes». Y repliqué: «Y los […]



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