The Jim Jones Revue: ‘Hasta siempre’

En el segundo bis, la última canción, ‘Princess & The Frog’, la mejor de la despedida (imagen de móvil: O.C.E.).

En el segundo bis, la última canción, ‘Princess & The Frog’, la mejor de la despedida (imagen de móvil: O.C.E.).

Miércoles, 17 de septiembre 2014, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 18-22 €.

LO ESPERADO / El último hurra

La mejor banda de rock and roll de los últimos tiempos recaló en Bilbao en la gira de su adiós

Como sostiene Neil Young en su clásica canción ‘Hey Hey My My’, es mejor quemarse que apagarse lentamente. Verso que Kurt Cobain, el líder de Nirvana, escribió en su carta de suicidio, por cierto. Por lo mismo, por arder en vez de languidecer, han apostado The Jim Jones Revue, el quinteto londinense tan cool en la forma, tan atildadamente trajeado en la estética, con tanta actitud en la pose y tan caníbal a la hora de atacar el rock and roll sin aditivos.

En verdad que nos apenó cuando nos enteramos de la gira de despedida del mejor grupo de rock and roll surgido en Inglaterra en décadas. Lo sentimos como una pérdida y pensamos que sus siete años de trayectoria podrían haber dado más de sí que tres álbumes oficiales, todos buenos, y un puñado de conciertos sudorosos, entregados, magnéticos y delirantes ofrecidos desde en salas donde se huele el sudor y el aliento de las primeras filas (como les gozamos en Bilbao, en El Balcón de la Lola, cuando no les conocía casi nadie) hasta en festivales al aire libre (como les catamos por la tarde en el Azkena Rock Festival vitoriano en 2010), pasando por salas de tamaño medio cuyo hábitat parecía ya su destino para siempre (como el Antzoki, donde ya les hemos visto y donde se despedirán en Euskadi, donde, Dios mediante, iremos a verles por quinta y última vez).

Hay promotores que opinan que la Jim Jones Revue es la mejor banda del rock and roll del mundo ahora mismo y que se atreven a asegurar que los londinenses capitaneados por el ultracool Jim Jones (ex de los garajeros Thee Hypnotics) se disuelven porque no han cumplido sus expectativas: la de convertirse en una banda de rock and roll de dimensiones mastodónticas, de estadio, conocida por el mainstream, o sea por todo el mundo. Pero, como piensan esos mismos promotores, el rock and roll no abarca tanto público (como el metal sí hace, apostillan a modo de ejemplo verificable en las taquillas), y no hay hueco en la cima para bandas auténticas. Ahora les ha sonado la flauta a los Black Keys gracias a un vídeo en YouTube, a una imagen más que a su cancionero, y ahí andan, aburridos dando conciertos a piñón para recaudar dinero, millones de dólares, mientras sigan en candelero, pero no hay espacio para más.

The Jim Jones Revue han nominado a esta gira del adiós ‘The Last Hurrah Tour’: La gira del último hurra. Hasta en eso han sido acertados los muy condenados. Ante la noticia de su disolución la conmoción entre la roquería produjo enmudecimientos. Ya hemos escrito antes que su falta será una pérdida. Copiamos que la BBC describió a la Jim Jones Revue divulgando que están dotados de «una guitarra trituradora, un piano furioso y un ritmo abrasador y tempestuoso». Ya, y atesoran además un vozarrón rugiente y ronco que echa de espaldas, una estética envidiable, un gusto al vestir que sólo los británicos poseen (un día vimos al bajista con bombín y sin desentonar) y un ADN rocanrolero cuyo primer vagido lo exhalaron como si fuesen híbridos clónicos entre Little Richard y Jerry Lee Lewis.

Y es que su repertorio era (y aún es) tan clásico como el de estos pioneros del rock and roll, pero Jim Jones y los suyos lo han sabido recrear con tanta contundencia como carencia de sujeción a los cánones tribales tuperianos, con tal salvajismo ardiente (lo de Neil Young, sí) que se tornaron más punks que los punks, con tal desparpajo que parecieron tótems postmodernos en esta era decadente e inane, y con tanto dinamismo infernal que, como titulamos la cuarta vez que les disfrutamos en vivo, dan mucha ‘carnaza para los fotógrafos’ (en este post pasó). OSCAR CUBILLO

Durante la primera mitad de bolo, los de Jim Jones fueron una sombra de sí mismos (imagen de móvil: O.C.E.).

Durante la primera mitad de bolo, los de Jim Jones fueron una sombra de sí mismos (imagen de móvil: O.C.E.).

LO OFRECIDO / Hasta siempre

Pose y oficio más que pasión descarnada pareció lo ofrecido el miércoles en un Kafe Antzokia lleno y expectante ante la visita de los londinenses The Jim Jones Revue, en su gira de despedida llamada ‘El último hurra’. Algunos revelaron que los ingleses estaban de resaca porque la víspera en Madrid (ups, lo puse bien en el periódico) bebieron demasiado, y Óscar Cine juzgó: «Están tocando como cuando sabes que te han echado del curro y vas a cumplir. Aun así, dan sopas con honda a la mayoría de los grupos». En efecto, fue la menos buena de las cinco veces que les hemos visto, aunque la neófita Miss Madeira, que vino al bolo con una bolsita de Louis Vuitton, expresó feliz en varias ocasiones: «¡Me encanta!». Y dos días después opinaba: «El mejor concierto que he visto en mi vida». Ya, porque Jim Jones gritaba, tocaba maracas o guitarra, se agitaba como Elvis, sudaba con su chaleco elegante, pero es que estaba actuando. Como cuando a los Jon Spencer Blues Explosion se les nota que cumplen un rol para cobrar (así vimos a estos en el mismo Antzoki en febrero de 2013). Pero no todos tragaban el anzuelo, el embeleco. «El bajo tiene cara de estar en el paro», soltó Óscar Cine.

Jim Jones y los suyos dieron un bolo de unas 19 canciones en 81 minutos (20 si en el bis tocaron el ‘Elemental’, que creo se saltaron del setlist). De las ocho primeras sólo les salió bien la tercera, ‘Shoot First’. Con decir que los rocanroles escuela Little Richard no explotaban y los boogies no tiraban del carro… A veces, la perfección era tal que entendimos a los que viendo al soulman Eli Paperboy Reed opinaban que lo suyo es actuación pura y escaso sentimiento. No obstante, con el paso del tiempo, el sudor desintoxicante, el humo de las primeras filas, la rehidratación cervecera y el orden de las canciones, la cita fue creciendo: el superblues ‘Cement Mixer’ arrolló (este es un directo en Canal +), el ‘Rock N Roll Psychosis’ fue lo que esperábamos que hubiese sido todo el bolo (este es el clip oficial) y ‘Who’s Got Mine?’ rasgó el aire.

Y en los dos bises los londinenses se salieron de la tabla, con Jim Jones azuzando al personal y palpándose el paquete y dándose cachetes en el culo y desatándose mientras caían del cielo un descomunal ‘512’, la loca versión de Elvis ‘A Big Hunk O’ Love’, el ‘High Horse’ y ,para terminar, como única pieza del segundo bis, la mejor de la velada: ‘Princess & The Frog’ (este es el clip oficial). Al acabarla agradeció Jim Jones: «Esta ha sido nuestra última vez aquí. Apreciamos cada vez que hemos tocado en Bilbao. ‘Hasta siempre’», remató en castellano.

OSCAR CUBILLO

Último agradecimiento de Jim Jones, cuando dijo en castellano ‘hasta siempre’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Último agradecimiento de Jim Jones, cuando dijo en castellano ‘hasta siempre’ (imagen de móvil: O.C.E.).

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